En el desván de una emoción

A veces uno siente que las cosas no están bien, y no es por nada en especial, no es que una tragedia haya tocado a la puerta, no es que algún mal nos lleve al insomnio, no es que haya lágrimas, no…

Pero algo no funciona, la alegría brilla por su ausencia, y es curioso porque si uno mira a su alrededor, las cosas están mejor que nunca, mucho mejor incluso de lo que estuvieron cuando había lágrimas.

Es que los hombres guardamos extrañas rabias que se acumulan por no atenderlas, frustraciones y artículos no resueltos en tiempo y forma salen con sus fauces abiertas cuando menos se les espera.

Criaturas curiosas y excéntricas que somos los seres humanos… un día cazamos mamuts con la euforia del reto, y comimos los despojos de la cacería con el contento del hambre que ha sido saciada. Y dormimos bajo las estrellas sin que hubiera ningún arrendador que nos cobrara renta por el uso de suelo.

Más nos valdría recordar aquello, y no lamentarnos de la lentitud del internet que nos mantiene en contacto con los seres queridos en cualquier parte del mundo, más nos valdría gozar los buenos frutos del progreso, alegrarnos ante la mesa puesta y el mantel limpio, gozar por las flores en el jarrón, el abrigo de un techo, la ventaja de una ciencia que cura muchas cosas, aunque tenga sus bemoles, cura muchas cosas. Muchos estaríamos muertos sin la penicilina o la anestesia.

A veces, cuando hay ruido dentro, es bueno ver las cosas bellas que insisten en mostrar sus rostros ante nuestra apatía. Es bueno entender que los males no pueden ser lo único que salió de la caja de Pandora. Es bueno escribir para intentar entendernos.

El mar primordial

Por Pepe Aguilera

Tenemos en nosotros todos los cuerpos y todas las palabras. Nos habita lo inhabitable, pareciera que nos escurrimos cuando queremos decir algo y no es posible pronunciar palabras. De los ojos brotamos como un mar primordial, nos volvemos un espejo de lo no dicho, de la posibilidad. Hemos nacido para pronunciar y ser pronunciados.

A veces el lenguaje no ajusta, no sirve para decir el silencio que nos embarga, el océano ya no puede reducirse a un cúmulo de signos, quiere desbordar, fluir en palabras por todo el mundo. A veces el mar inunda, nos vuelve agua, tanta agua que las ideas no ajustan, el lenguaje ya no dice nada, todo se lo traga en sus profundidades.  

Entonces Escribir ha de ser una suerte de flotar entre cuerpos, naufragar en medio de la nada, sentirse perdido en medio de símbolos, el impulso último antes de morir de sed rodeado de tanta agua.

Y a veces uno se cansa de flotar, de ser palabra y símbolo, de ser todos los cuerpos, de la masa irreductible de significados y sentidos que nos rodean y nos inundan. Uno se cansa de escribir y de la imposibilidad de escribir, del encuentro y la partida, del agua que fluye incesantemente. ¿Cuántos mares podemos soportar? ¿Cuántas palabras inundadas podemos cargar? ¿Cuántos silencios? A veces uno se cansa de las vacuidades de la vida, de las modas, de las insufribles ideas del ser y su nada absoluta.

Entonces resulta necesario olvidarse en la palabra y de la palabra, resulta necesario volverse sobre sí mismo, adentrarse para voltear la mirada hacia lo pequeño, lo insignificante, lo trivial de la vida, un sonido, un rastrillo para arar tirado en el pasto, un ave que se para en la reja, un insecto que camina recto desde su hogar hasta el árbol del cual recoge su alimento, una mota de polvo entrando por la ventana. Resulta necesario dejar de escribir. Pero sólo cuando uno se ha dado cuenta que navega en un mar primordial.

Pepe Aguilera tiene la buena costumbra de escribir al finalizar cada clase de Fundamentos Literarios. Siempre es un gozo leer su poetización de la teoría. Por eso compartimos, para que otros gocen junto con nosotros.

Feria Internacional del Libro 2020

No nos vamos a quejar, la queja implica que somos víctimas, implica que nos negamos a usar el libre albedrío, que no es otra cosa que elegir la actitud con la que atiendo el implacable destino.

Por eso no nos vamos a quejar de que la Feria Internacional del Libro no sea presencial y se pierda ese contacto directo con lo tangible y material, más bien vamos a ver que esta FIL será mucho más democrática que antaño, puedes entrar a escuchar las conferencias desde cualquier dispositivo, sin aglomeración, sin el excesivo pago por el estacionamiento, o las colas kilométricas para entrar, o los perversos costos por tener un stand para que las ventas apenas sirvan para lo que se invirtió, pero nunca para anotarse una ganancia. Viéndolo bien, ahora no será pertinente ya quejarnos de los acarreados, ni lamentar que no pudieron venir a nuestra presentación los amigos que viven lejos de Guadalajara, ni resentir que muchos de los que viven en la ciudad se niegan a la tortura del ingreso sólo para sentarse 45 minutos en un salón a escuchar al amigo que escribe, ni habrá ya quejas rondando a los que amamos la feria porque los pasillos son como el metro de la Ciudad de México a la hora pico. Tampoco pondremos cara de mártir porque dos conferencias están a la misma hora, la FIL guardará el reporte y podrás acceder a ellas en otro momento.

Ya sé, para muchos la FIL es como la Navidad, la amamos entrañablemente, pero en el fondo lo que amamos es esa acumulación de libros que alimenta nuestra obsesión de lectores. No obstante, ¿quién puede comprar todo lo que se oferta?, la sobreabundancia de títulos que terminan mareando a cualquiera, el no saber si gastaste tus ahorros en los libros correctos. Y si esperabas la FIL para buscar ciertos libros… luego pasa que los libros que buscas ni siquiera están ahí.

Además, los libros hoy pueden llegar hasta la puerta de tu casa con un click, las editoriales se han sumado a la venta en línea. Hay que aprovechar los bienes ocultos ante el inevitable avance que luego en siglos venideros será Historia.

Por eso les dejamos por aquí:

1.- Un link para que ingresen este próximo lunes 30 de noviembre a las 18:00 horas de México a una presentación que esperamos disfruten El Evangelio del Universo: Conversaciones entre Lilith y el Ángel, presentan:

Raúl Aceves y la autora.

2.- El link del programa general para que donde quiera que estén visiten esta FIL sui géneris: https://www.fil.com.mx/prog/resultados.asp?r=6&idsr=0&f=0&n=&a=&c=&e=2020&pg=4&b=

3.- El link para la compra del libro que presentamos en FIL: https://www.editorialsaltomortal.com/product-page/conversaciones-entre-lilith-y-el-%C3%A1ngel

La literatura vence a la muerte

Por Yolanda Ramírez Michel

Desde hace cinco mil años la literatura ha servido como reflejo de nuestras más profundas inquietudes. La narración más antigua de la historia, el Poema épico de Gilgamesh, tiene como eje central la inquietud del hombre ante la muerte. Quedó constancia de ello en doce tablillas de arcilla, descubiertas bajo las arenas del desierto, en 1847, con el hallazgo de la biblioteca del Rey Asurbanipal.

La literatura es hechizo infalible para alcanzar una especie de triunfo sobre la muerte. No sólo para el autor, sino para los personajes de los libros. Gilgamesh, protagonista del poema sumerio que asombró a los estudiosos del tema cuando se descifró, fue inmortalizado mediante la escritura cuneiforme. Tal vez dentro de la historia no se cuenta que logró alcanzar la inmortalidad, pero el hecho de que hoy lo recordemos implica en mucho que sigue vivo. Una vez atravesado el umbral por donde las almas se convierten en recuerdo, sólo la literatura salva del olvido.

El vinculo literatura-muerte parecería forzado a simple vista, quienes leemos sentimos más bien que sumamos vida a nuestra vida. Quienes amamos los libros no dudaríamos en defender la literatura como un vitalísimo monumento humano, y sin embrago, la mayoría de esos libros amados son voces que nos llegan de lejanos días y distantes reinos, los más, silenciados para siempre por la muerte, aunque sean cantados con insistencia por los vivos.

Como evidencia de eso que, siendo muerte, es vida, les dejo un fragmento de un escriba de la antigua Bablionia, Sîn-lēqi-unninni que hoy podemos conocer gracias a que la literatura ha vencido a la muerte una y otra vez:

¿Hacia dónde estás corriendo [Gilgamesh]?

¡La vida que persigues no la encontrarás (jamás)!

Cuando los dioses crearon a la humanidad

ellos reservaron la muerte para el hombre,

la vida (eterna) conservaron en sus manos.

Por lo que a ti respecta, ¡llena tu estómago!

diviértete día y noche […]

¡Contempla tiernamente al niño que te coge de la mano

y que tu esposa no deje de gozar sobre tu pecho!

¡Este es el destino [de la humanidad]![1]

Si el tema te interesa y deseas conocer más acerca de esta obra, por aquí te dejamos una sesión interesante:


[1] Gilgamesh o la conquista de la inmortalidad, Franco D’ Agostino. pp. 161

Somos dadores de sentido

La palabra se revuelve dentro, va conformándose poco a poco, sus signos se unifican hasta formar una masa cargada de símbolos que la dotan de sentido. En su interior se enfrentan significado y símbolo. Hemos entendido que el significado vive fuera de nosotros, es un ente social que pareciera tener vida propia; el símbolo, por lo contrario, nos habita, se aloja dentro y nos confronta con lo social, nos jala hacia nuestro fondo para comprender. De ahí surge el sentido, de una “no comunión” entre lo que se piensa (significado) y lo que se siente (sentido). Esta confrontación nos hace elegir.

La palabra se vuelve idea que poco a poco va poblando todo, nos llena el cuerpo para luego derramarse por las calles. Transformar en símbolo la palabra es una metamorfosis necesaria para entender la muerte y la vida. Vida que transcurrimos sin sentirla. En realidad, es la muerte la que nos permite dotar de sentido todas las cosas que nos rodean, gracias a una especie de relación de posesión-desposesión. Cuando nos sentimos faltos de, desposeídos de la materia y de la sustancia, es ahí que todo comienza a cobrar sentido, comenzamos a sentir la urgencia de tener, de poseer. Cuando escuchamos la palabra muerte aflora nuestra falta de vida, comenzamos a dotar de sentido a lo que nos rodea debido al miedo a perder o no estar en situación de posesión.

Entonces, la idea comienza a separarnos de la palabra y su sustancia, la palabra en el origen era divina, contenía a la carne y a la sustancia, se mezclaba entre los dioses y los mortales, era puente que nos permitía conectar con el fundamento, la palabra fue génesis al entenderse como símbolo de todo lo que existe y se piensa. Quien aprende a conciliar el significado con el símbolo aprende a habitar la palabra, aprende a perder el miedo a la muerte y su hado impecable. Aprende a vivir según los símbolos y la carne.

Saber el sentido de la vida significa saberse en completa desposesión, saberse parte de la palabra; habitante y habitáculo. Somos la palabra y fuera de ella. Somos origen y muerte, en la palabra está contenido el símbolo, y es éste el que la soporta, basamento de todo lo que se entiende.

Nos hemos alejado de la palabra y es hora de regresar a ella a través de los símbolos que fluyen entre nosotros.

Pepe Aguilera

El mito y su hondura humana

Por Pepe Aguilera

En la palabra todos somos semejantes. La consustancialidad entre palabra y mito viene del reino mágico, de la eterna posibilidad de la significación, de las redes que se extienden entre símbolo y carne. Decir el mito es decir el devenir de todo. En él, el origen se vuelve también final, sucede que el tiempo se detiene y colapsa, y del colapso brotamos indefensos y en espera del encuentro.

¿Cómo podemos entender el mito?, ¿qué fibras debe tocar la mitología para sentirse como real?, ¿cómo podemos aceptar lo sobrenatural en nuestras vidas como origen o basamento? Los estudiosos dicen que, a través de la antropomorfización del mito, es decir, volver a la palabra carne.  Todo mito debe pasar por este proceso para poder formar parte de la vida natural. Todo mito debe volverse sustancia en nosotros, parte de nuestro ADN.  Por eso los dioses fornican con los humanos, por eso Zeus se transforma en ave, o toro, o viento, o agua, y baja a poseer a las doncellas, baja a poseer la carne.

Así el mito se instala en lo más hondo de nuestras raíces, nos regala lo divino, y lo vuelve alcanzable; antes podíamos alcanzarlo mediante actos heroicos, ahora podemos hacerlo mediante la palabra, y su doble configuración: física y etérea, materia y sustancia. Cuando accedemos al mito accedemos a los miles de símbolos que le han ido dando forma, sus profundidades son ahora las nuestras, y podemos reconocernos en los deseos mundanos de los Dioses, o en las aspiraciones a lo divino de los mortales.

Gracias a los mitos sabemos que hemos sido despojados de lo divino, sabemos que deambulamos por el mundo en busca de un paraíso perdido, que las ideas que creemos nuestras no lo son porque se alojan en un lugar lejano e inaccesible al pensamiento humano, es decir, habitan en un espacio sobrenatural, que no es otra cosa que el lugar de las significaciones, que es toda sustancia; el lugar de los símbolos.

Somos eternos y efímeros al mismo tiempo, la sustancia (que es milenaria) se enfrenta todos los días a la materia que la contiene (volátil, por cierto); y del enfrentamiento continuo nace una angustia interminable, una angustia que va tomando de a poco nuestras ideas y emociones; nos recuerda que hemos perdido algo hace miles de años.  

Y, sin embargo, no lo perdimos del todo, algo de ese pasado milenario se aloja en nosotros, algo divino y mundano se entrelazan y nos conforma, nuestro ADN se reconfigura continuamente y en él habita lo eterno, lo sobrenatural vive en nosotros.

Pepe Aguilera

 Guadalajara (1984) Profesor de preparatoria en la U de G, Promotor de Lectura y Creación Literaria. Estudió Letras Hispánicas en la Universidad de Guadalajara, y ha trabajado como mesero, laqueador, vendedor de artesanías en el Tianguis de Tonalá, ayudante de cocina en restaurantes sin importancia, intendente en tiendas departamentales. La visión del mundo desde esas situaciones laborales le ha permitido saber cuáles deberían ser los intereses del artista, no los que persigue y se afana en conseguir, sino los que debería tener como principio existencial, esos que se esconden detrás de las palabras y sus símbolos. Renegado de las formas se reúsa a creer en la poesía actual, sin embargo la prefiere a las formas precarias del modernismo.

Pepe Aguilera forma parte de la familia Trithemius, las sesiones online lo inspiran y después de cada clase nos entrega sus palabras. El mes de septiembre la Maestra Yolanda Ramírez Michel habló de cómo a lo largo de la literatura muchos autores fundamentales han manifestado en su obra una relación mística con una entidad femenina analizada por Elemire Zolla en su libro La amante invisible. Les compartimos el link de las sesiones online donde se vio este tema, por si fue de su interés la reflexión filosófica que nos compartió Pepe Aguilera:

Lo humano sobrenatural

Por Pepe Aguilera

Pepe Aguilera es poeta, y también es filósofo. Egresado de Letras Hispánicas, forma parte de la familia Trithemius, las sesiones online lo inspiran y después de cada clase nos entrega sus palabras. En esta ocasión la Maestra Yolanda Ramírez Michel impartió una sesión para mostrar cómo a lo largo de la literatura muchos autores fundamentales han manifestado en su obra una relación mística con una entidad femenina analizada por Elemire Zolla en su libro La amante invisible, estas son las palabras que nos regala Pepe.

“Escuché las palabras de la maestra, la escuché hablar acerca de la amante sobrenatural, de la esencia de lo no humano y la decadencia de la Natura en la vida Humana. Esto me llevó a pensar en la separación entre la vida del hombre y la vida de la naturaleza. Pude ver cómo lo sobrenatural se va desprendiendo de la piel y se vuelve palabra sola; cómo lo pagano se va volviendo profano, poco a poco; cómo le van imponiendo ropajes, y ya sin la desnudez de su esencia se va deformando. Sentí cómo de la piel se me desprendían las palabras y se iban a un lugar lejano, un espacio dedicado mayormente a sus “significados”, y me sentí tan perdido como el Poeta-Filósofo griego que en su imposibilidad de poseer la palabra la condena, me sentí como se ha de sentir el amante desposeído de la carne, imposibilitado para amar.

Las palabras de la maestra me hicieron volver, y me dieron las posibilidades de lo mítico, del mundo mágico que se esconde en las palabras. Yo sólo podía pensar en la Zambrano hablando de cómo la carne se vuelve sustancia en la palabra; sólo podía pensar en cómo, a través de ésta, la carne se eterniza y adquiere una significación universal. Entonces recordé las ideas que giraban en mi cabeza cuando estudiaba Letras, recordé que había un hueco imposible de llenar por la razón, que había un espacio oscuro y sin forma en las ideas que me eran dadas, recordé que el entrelineas de los libros siempre contiene una significación más profunda, casi inaccesible a la razón. Recordé que las palabras son mágicas, y nos permiten unirnos con esa sustancia ancestral que nos habita.  Recordé que escribir es situarse en el origen, en el génesis de todas las cosas. Recordé que la Academia se olvida de lo sobrenatural humano para dedicarse a la palabra llana, aquella que es sólo exterior. “

Pepe Aguilera

 Guadalajara (1984) Profesor de preparatoria en la U de G, Promotor de Lectura y Creación Literaria. Estudió Letras Hispánicas en la Universidad de Guadalajara, y ha trabajado como mesero, laqueador, vendedor de artesanías en el Tianguis de Tonalá, ayudante de cocina en restaurantes sin importancia, intendente en tiendas departamentales. La visión del mundo desde esas situaciones laborales le ha permitido saber cuáles deberían ser los intereses del artista, no los que persigue y se afana en conseguir, sino los que debería tener como principio existencial, esos que se esconden detrás de las palabras y sus símbolos. Renegado de las formas se reúsa a creer en la poesía actual, sin embargo la prefiere a las formas precarias del modernismo.

Por aquí les dejamos la clase en cuestión, si están interesados en unirse, pueden pedir información en los comentarios del video.

Por aquí dejamos otras sesiones acerca del tema:

Tarzán lee

Por Yolanda Ramírez Michel

Era como una alegoría de los primeros pasos a través de la negra noche de la ignorancia en busca de la luz del conocimiento.

E. R. Burroughs

¿Quién ha sido capaz de aprender a leer por sí mismo? Ante esta pregunta es inevitable visualizar nuestros primeros años en la escuela. Algunos tienen un recuerdo claro del hecho, otros lo imaginan apoyados por referencias de quienes los adelantan en edad. El caso es que, para la gran mayoría, aprender a leer es algo que se logra a través de un maestro; no imaginan que pueda ser de otro modo, no hasta que leen Tarzán…

En la novela Tarzán de los monos, publicada en 1914 por el autor  Edgar Rice Burroughs, se narra la historia de un personaje que, por azares del destino, debe crecer en un ambiente salvaje y ser criado por un grupo de monos. En el capítulo VII de la novela (capítulo titulado “La luz del conocimiento”),  Tarzán aprende a leer gracias al hallazgo de varios libros, unos cuantos llenos de ilustraciones, y un gran diccionario.

Quiero creer que el éxito de la obra se debió, entre otras cosas, a que en el imaginario colectivo el símbolo del hombre salvaje guarda los ecos de una edad que, a pesar de haber quedado fuera de la historia oficial, es una edad añorada; edad en la que el hombre vivía en estado de libertad, en un paisaje que imaginamos terriblemente prístino. Y sin embargo, a pesar de ese atractivo por lo primitivo, en el capítulo donde Tarzán halla los  libros, se puede ver al hombre salvaje cuando se encuentra con la lectura. La imagen del pequeño niño criado por monos, inclinado sobre los libros, contiene y abarca los siglos que llevaron a las primeras civilizaciones emergentes a desarrollar el medio escrito por el que ahora nos manifestamos y comunicamos, expresa el momento misterioso y mágico en que el hombre vio en los signos y su vinculación articulada, un elemento importante para el desarrollo de la conciencia, una herramienta para una mejor interpretación del mundo, un camino por el que se eleva de la condición de hombre mono a la de ser humano. Ciertamente mucho tendrían que argumentar los lingüistas contra este pasaje, hay evidencias de que un niño que crece en un medio salvaje, que no aprende a hablar desde pequeño, difícilmente logra hacerlo siendo adulto (mucho menos lograría leer), parece ser que el lenguaje es una capacidad que todos tenemos, pero que debe desarrollarse en los primeros años.

Afortunadamente, la ficción no pretende ser una exacta copia de la realidad, sino reproducir condiciones para el símbolo. En Tarzán, el símbolo del personaje que explorando encuentra unos libros, y observando aprende a descifrar los signos que en él aparecen, no es sino una imagen del hombre que encuentra en el mundo una serie de datos que debe interpretar. Datos que posteriormente le ayudarán a pasar de un entorno salvaje y violento, donde la fuerza determina el éxito o el fracaso en la vida, a uno civilizado, donde la comprensión profunda de los hechos contiene la clave de la evolución personal.

Yolanda Ramírez Míchel

Relatos a partir de la verdad

El periodismo y la literatura nacieron para contar historias.

¿Hay fronteras entre el periodismo y la literatura? El argentino Tomás Eloy Martínez decía que ambos universos se necesitan mutuamente. El colombiano Gabriel García Márquez defendía que en algunas de sus novelas cada línea era verdadera y apegada al rigor periodístico.

Si hay algo que está claro para el periodismo y la literatura es que ambos nacieron para contar historias. El periodismo lo hace desde la objetividad que demanda apegarse a los hechos, aunque intenta una mejor narrativa; la literatura presenta una realidad con mucho más detalles, rellena todos los huecos que puede dejar una noticia o un reportaje y recurre a la ficción sin que por ello la historia narrada deje de ser honesta.

Alumnos de Trithëmius exploran esta simbiosis a través del taller Introducción a la Relación entre el Periodismo y la Literatura. Los siguientes textos son el resultado de su propia amalgama: se ponen en los zapatos de un periodista para consignar lo que sucede en este curso y convierten el hecho en una oportunidad para la escritura creativa. 

 

REALIDAD Y FICCIÓN

Por Angelina Rodríguez Arévalo

Yolanda Ramírez Michel, escritora, editora y directora de Trithëmius Talleres Literarios, con su espíritu innovador invitó a la periodista Mireya Espinosa a diseñar e impartir el taller Introducción a la Relación entre Periodismo y Literatura.

La nueva propuesta inició con un viaje por las lecturas de Gabriel García Márquez, Ryszard Kapuscinski y Tomás Eloy Martínez, entre otros autores. Además, acercó a la experiencia en la línea de fuego de Arturo Pérez-Revente y a las reseñas literarias de Rafael Pérez Gay. En esta travesía, los alumnos pudieron descubrir el enlace entre la realidad periodística y la ficción literaria.

En este espacio académico se motiva a los tejedores de historias a leer y revisar textos literarios que han surgido de una nota periodística: “A sangre Fría”, de Truman Capote; “Crónica de una Muerte Anunciada”, de Gabriel García Márquez; “Olinka”, de Antonio Ortuño, y “Diario del Año de la Peste”, de Daniel Defoe, por citar algunas novelas.

“Muchas veces, es la noticia perdida en las páginas interiores de un diario lo que da origen a una gran novela”, decía Carlos Fuentes, por ello, la expositora sugirió a los magos de lengua escrita explorar los diarios, descubrir los detalles, dejarse llevar por una noticia que despierte su creatividad y atreverse a escribir un texto literario, inspirados en los hechos reales, pero con una narrativa que conmueva al lector.

La visión de implementar el taller de Periodismo y Literatura en la comunidad Trithëmius permitirá formar escritores comprometidos con el poder de la palabra que transforma la vida.

Angelina Rodríguez Arévalo

PERIODISMO Y LITERATURA DE LA MANO

Por Graciela Soto

Trayectorias, historias e intereses concurren en el Taller Introducción a la Relación entre el  Periodismo y Literatura, coordinado por Mireya Espinosa, periodista con trayectoria en los diarios MURAL, NTR Guadalajara y el Sol de Tampico, entre otros.

La directora de Trithemius, Yolanda Ramírez Michel, amplía la oferta de la escuela de escritura con esta propuesta que reúne a personas con diferentes perfiles, pero con un propósito común: aprender de las letras. 

El tiempo es propicio, la pandemia ha brindado algunas oportunidades como esta coincidencia virtual de los miércoles a las 5:00 de la tarde, a partir de julio de 2020 con la plataforma de Zoom. En tiempos como éste, fue cuando Daniel Defoe documentó el “Diario del Año de la Peste”, a partir de los detalles que escribió su tío acerca de la epidemia que azotó Londres en 1665.

El taller acerca a figuras como Tomás Eloy Martínez, el periodista-escritor irreverente cuyo deseo era que las letras no solo fueran datos sino que trasmitieran fuerza, que construyeran y comunicaran relatos que condujeran a los lectores de noticias a un texto literario.

Otro acercamiento es a Truman Capote y su obra maestra “A Sangre Fría”, historia basada en una nota roja y con la cual se comprometió por 10 años para detallar cada hecho, motivo, causa o consecuencia de un asesinato. La obra lo dejaría marcado para siempre.

El taller se desliza hacia el campo maravilloso de la escritura, a la redacción de la noticia con elementos literarios y por qué no, a la creación de cuentos, novelas, biografías o relatos del diario vivir y que son inmortalizadas por las palabras escritas.

Graciela Soto

EL PERIODISMO, LOS ÁRBOLES Y LA LITERATURA

Por Jonás L. Laya

Hay ocasiones en que uno quisiera narrar lo que vive, y hay otras en que uno quisiera vivir lo que lee.  Como si fuésemos reporteros de nuestra propia experiencia, nos adentramos de a poco en el denso follaje de las letras, tratando de entrever donde surge la rama de una historia “real”, o bien una ficción, que a golpes de inventiva entreteje su liana con lo que bien pudo ser cierto, de manera que ya no se distingue del todo dónde termina el arribista parásito vegetal, y dónde comienza el árbol de lo verídico.

Eso es, en contadas palabras nuestro taller:  el intento de entresacar historias de las historias. Un ejercicio de deconstruir y reedificar los andamios de la realidad, para llegar (quizá) a un acercamiento más prístino a la verdad, esa salamandra escurridiza que se pierde entre las ramas, y a la que poco o nada le importa si las ideas que la persiguen, lo hacen desde los “hechos duros” o desde nuestra pretendida (y pretenciosa) fantasía.  He pues aquí un intento de asir lo inasible: la tarea incansable del hombre desde que se piensa hombre, sobre la cáscara de esta Gran Manzana, a vuelta tras vuelta, mordiendo con preguntas el inmenso vacío…

Jonás L. Laya

TRITHËMIUS, LICEO DONDE SE CUENTAN Y SE CREAN HISTORIAS

Por Maik Granados

La convergencia del ejercicio periodístico y la literatura tiene lugar en un sitio especial, los miércoles del verano, en el año de la gran cuarentena (2020).

El reloj me apresura quince minutos antes de la esperada cita. Repaso los apuntes de la anterior reunión y descubro en ellos una simbiosis perfecta entre contar historias y crearlas.

Es una aventura que inicia en la sana distancia, como la mayoría de las reuniones en el presente de la historia humana. Quienes coincidimos semanalmente, ahí en ese liceo virtual, lo hacemos con el entusiasmo de los antiguos peripatéticos de Aristóteles. Amamos los paseos por los ciber jardines de la escuela de escritores de Yolanda Ramírez, bautizada con el nombre del monje creado por Umberto Eco en su obra sobre La Búsqueda de la Lengua Perfecta: Trithëmius.

De la mano de la experiencia de Mireya Espinosa, revisamos el extenso repertorio de destacados periodistas – escritores o escritores – periodistas, como Tomás Eloy Martínez, Daniel Defoe, Edgar Allan Poe, Truman Capote, Harper Lee, Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Arturo Pérez Reverte, entre otros muchos más.

Y en lo personal, el autor que se ha robado mi simpatía en este periplo, es el polaco Ryszard Kapuscinski, con su prosa insurgente, poniendo los reflectores en los hechos que deben ver la luz, a través del lenguaje poético, construyendo una deliciosa narrativa de lo real.

Así es como espero encontrar el estilo de mi propia prosa, teniendo como semillero de mis textos  a la realidad que nos acontece, para contar y crear historias que atrapen a quien me lee.

Maik Granados

Tierra Colorada

Desde el 2012, Trithëmius Talleres Literarios ha sido casa de quienes albergan la esperanza de convertir sus palabras en libro. El amor por la literatura los ha llamado para dejar su huella en el papel, saben que la danza creadora de un lápiz no es inocente, y cada elemento de un texto, en el lugar adecuado, puede lograr lo que todo el que se dedica a contar historias desea: no dejar al lector indiferente.

Hoy, la comunidad vuelve a ser testigo del alumbramiento de otro hijo de papel con la
publicación de Tierra Colorada, de Iván Alatorre Orozco, como parte de la colección de
historias que Trithemius aporta a la editorial Salto Mortal.

Por aquí te dejamos toda la información de Tierra Colorada, que podrás adquirir próximamente en la tienda en línea de la editorial Salto Mortal:
https://www.editorialsaltomortal.com/tienda

Sinopsis
Para Leonor sus primeros ocho años de vida fueron un reino de dicha. Hasta que se enteró
de la enfermedad terminal de su madre. Aquel acontecimiento abrió la puerta a un
sombrío futuro, que la obligó a enfrentar una lucha contra ella misma y sus circunstancias.

Con el paso del tiempo, los libros, que habían sido ya en su infancia amigos entrañables,
volvieron a ella y la llevaron a sus reinos como a una tierra que promete curar las heridas.

La tierra prometida de la protagonista se ubica dentro de los terrenos de una granja en
Arandas, ahí el amanecer y el ocaso juegan en total armonía, ahí el frío se acurruca con el
cobijo del primer rayo de sol de la mañana; ahí no se le escatimaron a Leonor las palabras
de aliento, ni el abrazo de la tierra colorada de los Altos de Jalisco, que se encargó de hacer
el resto.

Sobre el autor
Iván Alatorre Orozco (Zamora, Michoacán, 1975) demostró desde muy temprana edad su
interés por la lectura y la escritura. Ha escrito poesía, cuento y ensayo. Ha publicado en
una veintena de países. Ha sido galardonado en Uruguay y Argentina por dos de sus
trabajos en certámenes literarios internacionales. Con notable entusiasmo se ha dedicado a
contar historias, dirigidas tanto a niños como a jóvenes y adultos. Tierra Colorada es su
primera incursión en el mundo de la novela.

Tanto para Iván como para la protagonista (Leonor), los libros significaron una especie de
salvavidas, una oportunidad para sacar a flote su propia voz, que al ser escuchada logra
reconocerse en el espejo del otro, descubriendo así su propia humanidad.