Por María de la O

¡Cuánto daría por reposar mi hambriento  y cansado cuerpo sobre un lecho acojinado, y  acabar de una vez con este huérfano peregrinar!, pero aquella noche, tuve que salir huyendo del palacio; la única morada que consideré mi hogar a su lado mi señora…si yo le contara. ¿Y cómo?, usted está de bodas y es momento de alegría. La veo peinar emocionada sus negrísimos cabellos con esa ondulación perfecta que sólo luce una princesa, y a la servidumbre arreglar con dedicación su espléndido sari de bodas. ¡Ese delicado ajuar bordado de finos diamantes y listones de colores, ¡yo lo digo; son sólo dignos de su real belleza! Pero…si yo le pudiera contar ¡cómo se vive con hambre, y cuán grande es el deseo de un abrazo desde aquí..!  Mi huída fue tan imperiosa, que aún siento en la boca ese sabor amargo de la renuncia, y en mis manos el barro de la soledad. Yo callé señora mía, me desvanecí en silencio perdiéndome en las sombras, pero… lo valía ¡Es usted el reflejo de un ángel esculpido por el amor mismo! Y bajo esos velos de seda, y suntuosos ornamentos de gala, su belleza resplandece como el cielo de Brahma. ¡Cómo no iba a hacerlo…!  Hoy es su boda; día de gloria. Ya los chandes y los shehnai, suenan alegres en el kalyana Mandapam, reclamando su presencia: ¡Cuánta algarabía!, ¡Lo volvería hacer lo juro! Mi silencio fué justo;  ¿Quién manda a un sirviente posar sus pobres ojos en los de un angel como usted?¿Quién al amor desdeña aunque no venga de vuelta? Usted, no lo supo; su mirada transparente no me habló nunca de amor pero ¡cuánta bondad me regalaron! ¡cúanta sabia corrió por mis venas y abrevó en mi alma dulcemente! Tuve que guardar mis deseos de adorarla, y salir huyendo para no avergonzarla. La calle fué el refugio para sanar esa honda  pena y esconder mi amor. En ella mendigué cobijo, otras veces cálido consuelo hasta que llegó mi partida.   ¡Si yo pudiera contarle y descansar en su lecho, y beber de sus labios un arrullo…si yo pudiera pero… ¡ya no tengo cuerpo y usted está de bodas!  y ¡Por los dioses!: ¿Quién ante usted, al amor desdeña aunque no venga de vuelta?

                                           

*Chande: Tambor muy conocido en la música tradicional y clásica al sur de la India, y es  para  acompañar dramas           dancísticos, y cualquier celebración.

*Shenai: Es un instrumento en forma de tubo que gradualmente se ensancha hacia el pabellón.              Tiene entre seis y nueve   orificios. Emplea dos series de doble lengueta haciéndose un instrumento cuádruple.

*Kalyana Mandapam: Lugar muy lujoso para celebrar bodas y distintos festejos.

Este texto fue el producto de una consigna surgida en el taller del Libro Rojo de Jung, aquí te dejamos la sesión completa:

Un comentario en “Breve confesión a una princesa

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