El Tarot de don Quijote 78 arcanos

Diciembre del 2021 es testigo de la segunda edición del Tarot de don Quijote, 78 arcanos, de Yolanda Ramírez Michel, con ilustraciones de la artista visual jalisciense Adi Rivera.

Edición especial

Ramírez Michel aclara: “…no estamos en El Tarot de Don Quijote pretendiendo imitar al tarot de Marsella con algún ajuste estético. Este es El Tarot de Don Quijote, y cada uno de los arcanos respeta la esencia del tarot, mas no la representación iconográfica del tarot de Marsella… […] cada imagen es una esencia, y lo que nos interesa es expresar la esencia”.

¿Cuál es la gran sabiduría que ambas obras pueden ofrecernos? Esta obra aporta respuestas en muchos sentidos y es además sumamente amena.

El libro contiene 78 capítulos explorando las semejanzas y relaciones que contiene el libro de Cervantes con los Arcanos Mayores, los Arcanos Menores y las Figuras de la Corte. Este es un acercamiento a las posibilidades simbólicas del Quijote, y a las fuerzas arquetípicas contenidas en el ancestral libro de imágenes denominado actualmente Tarot.

La Lilith del Evangelio del Universo

       

El Evangelio del Universo: Conversaciones entre Lilith y el Ángel, de Yolanda Ramírez Michel, fue presentado por la poeta Lucero Alcaraz el pasado miércoles 1 de diciembre del 2021 en el marco de Liberfilia. El evento se realizó en punto de las 20:00 horas en PatanAleHouse, un lugar que ya va siendo referente del compartir literario en Guadalajara, Jalisco.

De izquierda a derecha: Lucero Alcaraz y Yolanda Ramírez Michel

A continuación trascribimos el discurso con que Lucero Alcaraz presentó su experiencia con el libro, esperamos que las palabras lleguen hasta donde deban llegar, y que sean escuchadas por quienes estén listos para oír:

“Antes de comenzar, quiero agradecer a la maestra Yolanda por invitarme a participar de este lado de la mesa. Para mí es una gran emoción y un verdadero honor hablar de esta obra. Sé lo que hay detrás de un libro que se ha formado en 12 años de vida, son 12 años resumidos en 220 páginas. Son 12 años en que la vida se escribía a sí misma; son 12, como los 12 meses de un año, como los 12 signos del zodiaco, como los 12 apóstoles… pareciera un número que representa una estructura completa, un ciclo.

Los que conocemos a la maestra sabemos del sensible asombro de sus ojos con los que percibe al mundo, y de sus dones con la palabra para darle nombre a las cosas que bajan desde la tiféret (belleza) para entregárnoslo en hijos de papel. Por eso, también será siempre una responsabilidad mayor hablar de su obra.  Por la confianza, ¡gracias!

Conversaciones entre Lilith y el Ángel habla del origen del universo y de sus primeros hijos humanos: Lilith y Adán, a quienes los Dioses confiaron el rumbo de la vida. Entonces, si a través de la mitopoyesis, se nos ha otorgado su linaje, ellos son nuestros padres por excelencia, y no existe madre y padre que no haya heredado algo a sus hijos.

¿Cuál ha sido la herencia que nos han dejado a todos?

No importa si hemos escuchado hablar mucho o poco de estos personajes, en nosotros está instaurado ya su arquetipo de manera inconsciente (las historias, de tanto repetirlas, se vuelven realidad). Y ¿de qué hablan estos arquetipos contados en los mitos? ¿Dónde los hacemos presentes en nuestra vida cotidiana?

Lilith, la figura femenina, asociada al mal, a la desobediencia, al castigo y la culpa. Adán, la figura patriarcal, que somete y domina. Y por ahí, por supuesto a la segunda versión femenina, Eva; sumisa y abnegada.  Pero quiero aclarar que para hablar de lo femenino y lo masculino he de desarrollarlo como lo explica la Cábala, donde no se trata de hombre y mujer, sino de lados distintos que ambos géneros poseemos. Lo femenino como una energía que está dispuesta a recibir y lo masculino la energía del dar. En este momento ustedes me escuchan, son lo femenino porque reciben mis palabras, y yo doy mis palabras siendo la fuerza masculina. Tomando esta premisa es imposible no haber experimentado como lo femenino del mundo ha sido violentado vulnerado, culpado y oprimido, y como dice la autora: la violencia no sólo apresa al violentado, también domina a quien la ejerce. Así estos tres arquetipos tienen oscuridad y también poseen la luz. Como la autora lo cuenta a través de esta historia de nuevos comienzos, porque justamente, esta obra es eso: un reescribir la historia, o un destello de la historia original no contada, que en forma de libro es tronco, uno que intenta enderezar lo repetidos discursos interpretados de forma errónea a lo largo de tantos siglos. Y no es pretensión de la obra y menos de la autora enderezar nada. Más bien, es una consecuencia dominó de una sanación personal que influye en una sanación general.

Cambiar la historia es un acto de magia, porque el tiempo cambia su estructura lineal, y se desarrollan “metatiempos”, donde modificar el pasado escribe los nuevos futuros.

Y como dice ella; ¿quién se resiste a la fé y a la esperanza?  Ni Dios.

Este libro no tiene un carácter religioso, con ello quiero expresar que no está escrito en un sentido dogmático, más bien en un sentido mítico y de amor universal, fundamentado en diversas bibliografías, como la gran lectora que es la maestra Yolanda, por supuesto.  Esta es una historia de religar lo profundo del ser, a través del reconocimiento e integración de las sombras y las luces de cada personaje. Sin ser una denuncia ni una queja, la autora relata de manera preciosa y poética, del Génesis al Apocalipsis de la existencia.

Y es que hablar del origen es reconocer en nuestra propia historia, la historia universal. Es apropiarse de andanzas cercanas a través de personajes míticos, mirarlos y mirar a nuestro entorno inmediato; como una pequeña nota dentro de un gran pentagrama que es la vida. Y no sólo mirarlos, sino ejecutar su sonido, y escuchar como el otro ejecuta su propio sonido, sentir las vibraciones y reconocerse así mismo y al otro, como la música que se escribió en el Ein Sof (infinito) por algún prodigioso del arte.

Hablar del comienzo, es reconocer que esta vida que creemos tan nuestra es quizá más, de algún soñante, que por supuesto nos necesita para soñar. Hablar del origen, data de una búsqueda madura del ser, de recobrar una visión global cosmogónica, para la reconciliación con todo aquello que nos ha oscurecido.

La palabra, es esa semilla que siembra un sueño, todo comenzó con un sueño y todo sigue adelante también por que los sueños se multiplican sin que nada los detenga, explica la autora.  

Por último quiero compartirles algo que me ha enseñado la maestra Yolanda: maldecir la oscuridad no da más luz, prender cerillos, ¡sí! Y este libro es una antorcha.

Gracias.”

Lucero Alcaraz y Yolanda Ramírez Michel
Lucero Alcaraz y Yolanda Ramírez

Fragmento del libro:

Presentación en FIL 2020

Mecenas de la cultura

¿Es caro un libro? No, si tomas en cuenta la cadena de personas implicadas en la minuciosa elaboración de un material valioso (no hablo de los libros exprés, entiéndaseme que dejo fuera todo facilismo autoral y editorial), el libro atendido por profesionales con vocación no es caro. Tras ese objeto rectangular, lleno de páginas hay un mundo que no imaginas… cantidad de lecturas, revisiones, desvelos en investigación de datos, correcciones, dificultades con diseño, pruebas para comprobar que de la pantalla al papel no han hecho de las suyas los ciberduendes… y más.

No, el libro definitivamente no es caro, y si tú no compras libros porque cierta cantidad de pesos te parecen mucho, pero en cambio sí que te los gastas sin chistar en alguna comida que te suma grasa y colesterol, cuyos residuos se van por la cañería… mal caso, ¿no? El libro no es bien efímero (si lo lees, por supuesto), se queda como nutriente de algo más grande, tu psique, tu visión del mundo, tu aparato imaginario fortalecido, tu capacidad para generar con una historia reflexiones profundas, y más…

No, un libro no es caro, cuesta menos que algunos zapatos que usas poco por finos, menos que una prenda de marca, menos que una salida de domingo al cine y a cenar, menos que muchas cosas. Además, comprar un buen libro (aclaro eso de BUEN libro, porque desgraciadamente, ya Borges lo decía, nos inundan autores y ediciones mediocres), un buen libro no es sólo un objeto, es un mundo. Y aún más, te vuelves con ese acto de compra un moderno mecenas de la cultura, que urgentemente necesita el apoyo multitudinario para fortalecer sus dones.

No digo que compres un libro en lugar de alimento para tu despensa básica, si estás en ese trance, hay bibliotecas, y libros usados baratos que pueden habitar en tu casa sin que afecten tu economía, pero, si tu economía te permite comprar un buen libro, apoya la emergencia de autores que trabajan en serio por la literatura, y toma nota, puedes adjudicarte con esta acción la cualidad no sólo de lector, sino también de MECENAS.

Yolanda Ramírez Michel

Lilith y un tema difícil

El tema que veremos hoy es complejo, y más porque uno siempre trata las cosas desde la visión presentocéntrica (me acabo de inventar el término 😊). Una visión así, centrada únicamente en los elementos de interpretación del momento histórico en que se formula, implica no tomar en cuenta que cada época construye sus sentidos desde distintas experiencias y costumbres.

Incluso en el presente, la poligamia o la monogamia no son lo mismo para árabes que para cristianos. No estamos cuestionando si nos parece bien, el juicio de valor no ayuda a la comprensión. Y nuestro tema no es ése…

El caso es que en la tercera sesión acerca del arquetipo de Lilith llegamos a un tema escabroso: el sacrificio de niños pequeños. Y es que, en determinado momento, el personaje de Lilith se vio involucrado con estas prácticas. Pero, no debemos nunca de olvidar que todo personaje literario tiene un autor, o autores. Y que es en la mentalidad de dicho autor, o autores, donde se gesta la característica.

Sin embargo, ya sabemos que la historia la cuentan los vencedores, y son ellos los que imponen rasgos de bien o mal según desean validar sus propios atropellos.

En la sesión vimos el caso del sacrificio de niños, y nos preguntamos, ¿cómo pasó Lilith, de ser una divinidad que habitaba un árbol en los textos acadio-babilonios, a representar a la sacrificadora de niños? ¿Cómo de ser diosa en las tablillas de arcilla, se convirtió en demonio y sacrificadora de niños en los midrasim y otros textos rabínicos?

La lógica no resiste estos atropellos, por eso estudiamos, por eso en el curso acerca de Lilith y su evolución como arquetipo y personaje, vemos este tema sin tapujos, y con ganas de entender, y más, con ganas de integrar la sombra.

Desde el saber interior, uno que no viene de libros ni lecturas, pero que algo tiene que decir en este caso, yo “siento” que la primera sangre ofrecida a la tierra no fue la de guerras ni holocaustos, sino la sangre del vientre femenino, la que fluye mes con mes en semejanza de los tiempos lunares, o la que fluye cuando una mujer ha parido. Pero luego, pasados a un estadía patriarcal, se regaron sin clemencia las llanuras con derramamientos menos sacros.

Como cada sesión, la pintora Adi Rivera, nos regala una imagen en base a lo que vimos. La imagen habla, dice cosas más allá de las palabras.

Aquí dejamos la imagen de la sesión, recuerda que, aunque el taller ya comenzó, puedes inscribirte al curso gracias a que las sesiones quedan grabadas.

Collage de Adriana Rivera, ilustradora

Algo del tema lo tocamos en este video:

Lilith, ¿es dos, es una?

Cada clase del curso de Lilith, Adi Rivera, pintora y artista visual, me manda una imagen que refiere a su manera lo que vimos durante la sesión.

Esta vez, Adi me mandó dos imágenes. ¿Será porque lo que vimos comenzó a generar en la audiencia dos posturas?, tener dos posturas en un salón es como tener un mundo.

Collage de Adriana Rivera, artista visual mexicana

Somos intérpretes de la realidad. De hecho, lo que llamamos realidad es información que nuestro cerebro cataloga y nos presenta “digerida”. Nadie ve los átomos que forman al amigo, ve al amigo, su sonrisa y el color lindo de su mirada. No vemos los átomos o la vibración surgida del mundo micro a partir de cuerdecillas mágicas. Lo que vemos es una superficie, ¿cómo no vamos a tener sobre la superficie distintas posturas?

Hubo quien vio en las imágenes de Lilith su vulnerabilidad, hubo quien vio su fuerza. El mundo de la realidad última tiene esa gracia, ahí ambas visiones refieren la Verdad, que es Unidad e integración de los opuestos.

Collage de Adriana Rivera, artista visual mexicana

Por eso Adi mandó dos imágenes, porque quien la vio vulnerable, tenía su ángulo de mira, y desde ahí la gran y poderosa Lilith es también un ser vulnerable (¿quién no?), y quien la vio fuerte y poderosa tiene también una mirada cierta.

Comparto a la Lilith dual de la segunda clase, gracias, Adi Rivera.

Si te gusta el tema acerca de Lilith, tenemos un video donde se explican más cosas:

A Sor Juana Inés de la Cruz

Por Evangelina García Vargas

Te leí hace muchos ayeres, y no pude entenderte.

Hoy bastó una lección para valorarte y reconocerte.

Viajé a través del tiempo, hacia esa época complicada…

Eres un personaje adelantado al tiempo, admiré tu vida intelectual intensa y apasionada.

Valiente defensora del derecho a leer. En tu mente y corazón había un ardiente deseo por el saber…

Eres de esos personajes que nacen cada tantos años marcando una época dorada. Tu legado sigue trascendiendo. Fuiste y eres muy admirada…

Mira que enfrentarte a cuarenta doctores en teología, filosofía y humanidades… Y salir victoriosa atravesando el Hades…

Conseguiste dentro de una cultura misógina y machista la vida que deseabas llena de letras, magia y además vanguardista.

Al leerte pude comprender que, desde niña, ya sabías cuál era el propósito en tu vida… por eso entre el matrimonio y los hábitos, te decidiste por la última opción, pues de otro modo tu existencia sería detenida…

Octavio Paz aseguraba que te habías hecho monja para “poder pensar”,

yo creo que desde el vientre de tu madre ya podías filosofar…

Y aun cuando fue corta tu existencia lograste hacer lo de muchas vidas:

Poemas, prosas, lírica y muchas rimas…

Fuiste considerada como la décima musa.

Y escribiste esto “no estudio para saber más, sino para ignorar menos”.

Yo me quedo con ello para cultivar mi existencia y dejar a un lado cualquier excusa.

Este texto fue producto del taller “Escritoras Destacadas de la Literatura Universal”. Evita quedó encantada con Sor Juana, y con estas letras lo reflejó muy bien.

¿Libro-prisma?: Elsa Cross

Por Ana María Vargas Vázquez

Silencio. Oscuridad. Nada se abre en la noche, sino un destello. Nada. Pero ahí, en la noche, surge la línea de luz que se curva, se divide o se desvía. Pero, ¿la línea de luz pasa a través de un cuerpo, que es cristal?, ¿la línea de luz es el cambio en el tono de voz, o un canto? En medio de la oscuridad, ¿es la poeta una luz que se desvía, se curva, se divide o traspasa un cristal, o es el prisma que transforma la luz en mil colores?

Inflexiones de la Luz, Elsa Cross

Inflexiones de la luz es la poeta, es el haz de luz, es el prisma y el resultado de la curvatura o la división de la luz. El libro recibe la línea luminosa, traducida por el prisma que es la poeta, y en la poeta, la luz se curva y se transforma en imagen o cuerpo para después, convertirse en universo interior: haz de luz que traduce los objetos que se reúnenen el exterior, para llegar a la voz más honda.

Inflexiones de la luz es la reunión, la cita de mil voces en una labor poética que es caudal de la palabra de todos los tiempos. Es un libro cuya poética encuentra sus raíces en el misterio de la Grecia antigua y la infinita literatura de la India, pero al mismo tiempo, es también una ventana a la tradición poética universal, en la que convergen influencias de poetas como Rubén Darío, Amado Nervo, Enrique González Martínez, Octavio Paz, José Juan Tablada y Lezama Lima, hasta llegar a poetas como Ezra Pound, Walt Whitman, Saint-John Perse, Gérard de Nerval, Hölderlin, Rilke, Seferis, Cavafis y Elýtis.

Así que Inflexiones de la luz es la unidad múltiple. Museo interior, donde se enlazan   los mundos que conforman el vocabulario todo, y también, la identidad de un cuerpo donde el uno es diversos rostros. Museo que es itinerario de imágenes, cuyos pasillos sostienen obras y objetos íntimos no sólo literarios, sino también, objetos plásticos que se funden en la sensibilidad de la poeta.

Ahí, en el museo interior, encontraremos jaguares, esculturas, estelas mayas, laberintos, truenos, paraísos, atardeceres, éxodos fotográficos, ángeles; retablos, rondas, jardines, lagos, tumbas, dioses, templos antiguos, kýlix, guerreros, esfinges. Visibilidades y no visibilidades:

Cuanto más va hacia dentro                                        

                                          más se extiende

en ese mar de frondas                                    

                                       la mirada.

Dice la poeta. Y más adentro, en las raíces del libro, se pregunta:

Yo o tú            

              ¿quién es?

¿quién mira a través de nuestros ojos?

¿quién ríe con nuestra risa?

¿quién medita en qué?                          

                           ¿qué es lo meditado?

¿Desde qué orilla tú o yo                                         

                                             o Eso

nos contempla?

Poeta de búsqueda interna, Elsa Cross define el espejo que la mira. Define su camino y el registro de la vivencia como un museo o un diario de la contemplación. Un periplo que recorre arte, naturaleza y palabra, como reflejo propio.

Poeta-guía del trayecto misterioso del lenguaje, Elsa Cross es un destino-mundo que puede ser monasterio, alta montaña, humedad de la fronda o las raíces de lo que se eleva.

Inflexiones de la luz es, pues, la unidad múltiple de lugares conocidos y desconocidos, es una cita de páginas que se reúnen en un instante, un lugar o un tiempo en el espacio espiritual más íntimo de la palabra.

Entonces, ¿es Inflexiones un libro-viaje de luz, prisma-poema que recibe la traducción de fragmentos en los que se transformó el mundo?, ¿es el libro un cristal o un prisma que traduce objetos, experiencias y pensamientos?, ¿es el libro la luz, el prisma o el poema?, ¿es el libro el punto en el que se tocan el rayo, la luz, el prisma, lo natural, lo profundo, el poema?

Inflexiones de la luz es el sentido del cuerpo que mira hacia adentro y hacia afuera. Es la dirección y el sino en el que el museo de las formas, es la silueta invisible de quien observa. Es la poesía como prisma que desvía la luz. Poesía como ojo para mirar el mundo y traducirlo. Poesía como visión del interior-exterior. Poesía transformadora que observa el mundo desde afuera y desde adentro.

Elsa Cross en la presentación de Inflexiones de la Luz en la Feria Internacional del Libro en el 2019

ELSA CROSS (México, 1946). 

A su Poesía completa (1964-2012), aparecida en el Fondo de Cultura, se han sumado los poemarios Atrapasueños (2014), Insomnio (2016) y Nepantla (2018). En los últimos años recibió el Premio Nacional de Artes y Literatura (México, 2016), el Premio Poestate (Lugano, Suiza, 2015), la Medalla Bellas Artes (México, 2012), el Premio Roger Caillois para autores latinoamericanos (París, 2010) y el Premio Xavier Villaurrutia (2008). Es maestra y doctora en Filosofía por la UNAM, donde es profesora titular de Filosofía de la Religión. Ha publicado también varios libros de ensayo y traducción, y numerosos libros de poesía en México y ocho países más. Sus poemas han sido incluidos en más de un centenar de antologías.      

Puedes conseguir el libro en la tienda online de la editorial Salto Mortal:

https://www.editorialsaltomortal.com/product-page/inflexiones-de-la-luz

Ser Maestros

Yolanda Ramírez Michel, Doctora Honoris Causa

“Nos convoca la enseñanza. Por eso mis palabras nacieron pensando en ello, en nuestra esencia y vocación de maestros.

Creo que todos somos maestros, en mayor o menor medida, consciente o inconscientemente, todos lo somos. Y cuando digo “todos”, no me refiero sólo a los seres humanos, quiero decir más… Y es que también los pájaros nos enseñan a los hombres con su vuelo la metáfora de nuestro propio vuelo. Quiero decir que el conocimiento no comenzó cuando una víbora nos ofreció la manzana, sino antes, cuando nos mostró que se podía abandonar una piel seca igual que se abandona una seca vida, y seguir adelante.

Las flores, tantas y tan distintas, con su frágil edad, son especialistas en dar color a todos los jardines, qué maestría. Los cactos, aunque parezcan afrentar con sus espinas, rebosan de lo único que salva en el desierto.

Todo a nuestro alrededor es un maestro. Y de ahí aprendimos nosotros a serlo.

Por eso, los primeros maestros sabían que la mejor palabra para libertad era águila; de algún modo entendían que una lechuza era el mejor emblema para la sabiduría.

Y, no obstante ese nuestro edén primordial de palabras prístinas nosotros quisimos probar la manzana, aunque nos costara el exilio y el esfuerzo de ganar no sólo el pan, sino también el conocimiento, con el sudor de nuestra frente. Lo asumimos.

Y he aquí que, entre todos los exiliados de aquel primer jardín, nosotros nos volvimos adeptos de aquel fruto.

El camino ha sido largo. De los primeros trazos en las cuevas, pasamos a la escritura sobre tablillas de arcilla, luego a papiros y pergaminos, códices, y otros formatos cada vez más novedosos, para guardar en libros lo que como humanos íbamos descubriendo.

Y con los libros nos sentimos más que nunca maestros.

Pero no somos maestros sólo por los libros que escribimos o enseñamos a leer, sino por lo que esos libros nos hicieron.

No somos maestros sólo por los lápices con los que corregimos, sino por lo que con esos lápices nosotros mismos escribimos.

Y no somos maestros sólo porque tenemos alumnos, es algo más, es por una imperiosa necesidad de enseñar a otros a amar lo amable. Es por esa terquedad por encender más lámparas que anuncien a los hombres las cosas escondidas. Es por padecer la curiosa manía de preparar una clase de una hora para que dure una vida… me refiero a que los alumnos se la lleven, me refiero a que la clase se quede en ellos para siempre.

Somos maestros porque un día alguien pensó que sabíamos y fue tan importante aquello, que no quisimos bajo ninguna circunstancia defraudar a los que confían en nosotros.

Y desde entonces, cuánto tememos pronunciar las palabras “no lo sé”, aunque definitivamente sea mucho más lo que ignoramos que aquello que sabemos.

Yo me he relajado en ese sentido. Y me ayudaron los maestros elementales. No imagino que el ave pretenda enseñar a sus crías a nadar, ni que el pez quiera tejer una telaraña. Puedo enseñar lo que puedo. A evolucionar a partir de las dificultades, a investigar e imaginar soluciones. Desde ahí soy maestra, desde ahí concibo mis herramientas, desde ahí desarrollo mis dones. Desde ahí acompaño a todos los maestros del universo, que nos enseñamos unos a otros, no sólo con las palabras humanas, sino con las milenarias voces del mundo.

Llegamos al día de hoy con los retos de nuestros propios excesos como raza, rodeados por ambivalentes tecnologías que pueden volverse cadenas o puentes. Y sin embargo, con todo y el progreso alcanzado, se ve ya la necesidad de que enseñemos a los demás cómo volver al paraíso, cómo buscar aquel árbol, para devolverle las semillas de aquella primera manzana, multiplicadas. Y así pedir otro edén, otra tierra en donde sembrar el fruto presente. Por eso somos maestros, por eso nos volvieron guardianes de la manzana.” 

PhD. Yolanda Ramírez Michel

El 20 de diciembre del 2018 la vicerrectora de la Universidad Santander, la Doctora Eva Adriana García Núñez, anunciaba a la escritora Yolanda Ramírez Michel que había sido elegida para el nombramiento de Doctora Honoris Causa en Ciencias de la Educación. La entrega del nombramiento se realizó el 2 de febrero del 2019. Nos complace compartir por este medio el discurso que pronunció la Dra. Yolanda Ramírez Michel.

Trithemius sesiones online

Por Yolanda Ramírez Michel

Acá te regalamos la imagen de algunas sonrisas que irremediablemente aparecen cuando tenemos clases donde la fantasía allana caminos a la verdad interior:

Entre los muchos cambios, generados por la dinámica de cambio mundial, algunos fueron definitivamente buenos. La mudanza de nuestros talleres al reino virtual no provocó que perdiéramos el contacto que ya nutría nuestra comunidad, sino que ganáramos en encuentros, antes inimaginables por la distancia, sumando voces afines desde otros países. Así confirmamos que, compartir desde la médula de lo que nos hace humanos, aún a través de un micrófono y una pantalla, aviva una llama interior que pensábamos sólo capaz de encenderse desde el abrazo físico. ¿Somos sólo un cuerpo como para darle al abrazo físico semejante autoridad? No. Somos más, y en cada sesión de Trithemius confirmamos que la mirada y la sonrisa de los participantes en las sesiones, aunque lleguen a través de una pantalla, son evidencia de una fuerza vital que anima la materia, fuerza seguramente presente en el empuje de los tallos que atraviesan tercamente el asfalto citadino. Así nosotros, tercos tallos atravesando los kilómetros y los protocolos de la contingencia mundial, hemos encontrado caminos alternos para la reunión de voces afines.

Con la mirada siempre puesta en el mejor rostro del ser humano, hemos seguido adelante en la tarea de compartir lo que amamos. Suscríbete al canal de You Tube, donde subimos sesiones gratuitas, para que recibas notificación de nuestros contenidos cada vez que se sube algún video, aquí la liga para que te suscribas:

https://www.youtube.com/channel/UC3tcJM2Su7aTJgoalK168lQ

Un viaje inevitable

Por Mines Pernuzzi

Cayó la semilla del roble, cayó del bolsillo despreocupado del caminante, que la había arrebatado de su serena pertenencia al árbol para llevarla sin permiso a su oscuro e inquietante viaje por el bosque.

La semilla fue el imprevisto recurso que le permitió tener las manos ocupadas para liberar la mente de las marañas tenebrosas.

En ese apretujar y soltar, la semilla se incomoda. Maltratada, violentada… quiso escapar, pero fue imposible.

Casi sin aire, en esas manos agrietadas, sucias y cansadas pudo pensar y preguntarse: ¿por qué estaba ahí?

Sus planes habían sido seguir el rumbo de todas las semillas, hermanadas por milenios, para formar parte de cientos de bosques de robles, que pintarían paisajes hermosos, centinelas de camino, entregando sombra fresca a los viajeros. Había pensado soltarse de la rama en el momento preciso, danzar por el aire del otoño para ser recibida por el colchón de hojas marrones, amarillas y naranjas, las que una a una, según exigía el registro del reino, debían emprender el viaje del ciclo de muerte y transformación.

Las hojas primero.

Las semillas después.

Así fue siempre, por los siglos de los siglos…

Llegar al suelo y desarmarse en diminutas partículas labradoras y facilitadoras de gestación.

Cuando sintió acercarse su final, la película del alma de la familia de los robles se proyectó en todas su células en un solo destello.

Esa fracción de segundo concentró una eternidad.

Un movimiento imperativo, preciso y determinante la sacó de su ensueño.

El caminante la desligó de la carga de sus manos mentales y se desplomó en el bolsillo… que no estaba preparado para acunarla por el resto del viaje.

Entonces, sin saber cómo, una fuerza mayúscula, absorbente e inexcusable… la desprende, la succiona, la empuja, y la acompaña a su destino inminente.

Giró y giró a través de un canal de luz invisible y fue escondida en el Recinto Sagrado, ubicado en el hueco entre la piedra y el camino.

La semilla necesitó repararse del viaje maltratado y de toda la energía que no era suya.

Cuando el reloj temporal dijo: “AHORA”, tuvo la certeza de que ese era el momento de su viaje de descubrimiento para ser lo que vino a ser.

En su estadía en el refugio sagrado de agua y oscuridad de soledad necesaria y silencio, donde permaneció el tiempo justo, ni un minuto antes, ni un minuto después, cuando creía que ya no tendría oportunidad, se le fue revelado, que así como una fuerza mayúscula, la llevó hasta ahí, una fuerza mayúscula tal vez la misma (no lo sabía), la sacaría de ahí.

Cuando la chispa divina la tomó por completo…

Cuando se sintió preparada de fuerza y osadía para la vida abriéndose camino en la grieta…

Cuando todas su células ya no entraban en su tegumento…

Supo que era el momento de la entrega confiada en lo inevitable.

Cuentan los átomos de esa escena que se escuchó en notas vibrantes de infinito, la siguiente melodía:

“Oh madre piedra, yo te amo, aquí estoy tendido, acurrucado en tu cálido cuerpo, tu hijo tardío, Bendita seas tú madre primordial.”

Cuentan los viajeros del cosmos, que en ese instante único, se sintió mover el Universo.

Este texto fue presentado por Mines Pernuzzi el 3 de marzo de 2021 como producto de reflexión poética en el taller del Libro Rojo de Jung de Trithemius Talleres Literarios.

Mines Pernuzzi

Si deseas escuchar la sesión, aquí el video: