A Sor Juana Inés de la Cruz

Por Evangelina García Vargas

Te leí hace muchos ayeres, y no pude entenderte.

Hoy bastó una lección para valorarte y reconocerte.

Viajé a través del tiempo, hacia esa época complicada…

Eres un personaje adelantado al tiempo, admiré tu vida intelectual intensa y apasionada.

Valiente defensora del derecho a leer. En tu mente y corazón había un ardiente deseo por el saber…

Eres de esos personajes que nacen cada tantos años marcando una época dorada. Tu legado sigue trascendiendo. Fuiste y eres muy admirada…

Mira que enfrentarte a cuarenta doctores en teología, filosofía y humanidades… Y salir victoriosa atravesando el Hades…

Conseguiste dentro de una cultura misógina y machista la vida que deseabas llena de letras, magia y además vanguardista.

Al leerte pude comprender que, desde niña, ya sabías cuál era el propósito en tu vida… por eso entre el matrimonio y los hábitos, te decidiste por la última opción, pues de otro modo tu existencia sería detenida…

Octavio Paz aseguraba que te habías hecho monja para “poder pensar”,

yo creo que desde el vientre de tu madre ya podías filosofar…

Y aun cuando fue corta tu existencia lograste hacer lo de muchas vidas:

Poemas, prosas, lírica y muchas rimas…

Fuiste considerada como la décima musa.

Y escribiste esto “no estudio para saber más, sino para ignorar menos”.

Yo me quedo con ello para cultivar mi existencia y dejar a un lado cualquier excusa.

Este texto fue producto del taller “Escritoras Destacadas de la Literatura Universal”. Evita quedó encantada con Sor Juana, y con estas letras lo reflejó muy bien.

¿Libro-prisma?: Elsa Cross

Por Ana María Vargas Vázquez

Silencio. Oscuridad. Nada se abre en la noche, sino un destello. Nada. Pero ahí, en la noche, surge la línea de luz que se curva, se divide o se desvía. Pero, ¿la línea de luz pasa a través de un cuerpo, que es cristal?, ¿la línea de luz es el cambio en el tono de voz, o un canto? En medio de la oscuridad, ¿es la poeta una luz que se desvía, se curva, se divide o traspasa un cristal, o es el prisma que transforma la luz en mil colores?

Inflexiones de la Luz, Elsa Cross

Inflexiones de la luz es la poeta, es el haz de luz, es el prisma y el resultado de la curvatura o la división de la luz. El libro recibe la línea luminosa, traducida por el prisma que es la poeta, y en la poeta, la luz se curva y se transforma en imagen o cuerpo para después, convertirse en universo interior: haz de luz que traduce los objetos que se reúnenen el exterior, para llegar a la voz más honda.

Inflexiones de la luz es la reunión, la cita de mil voces en una labor poética que es caudal de la palabra de todos los tiempos. Es un libro cuya poética encuentra sus raíces en el misterio de la Grecia antigua y la infinita literatura de la India, pero al mismo tiempo, es también una ventana a la tradición poética universal, en la que convergen influencias de poetas como Rubén Darío, Amado Nervo, Enrique González Martínez, Octavio Paz, José Juan Tablada y Lezama Lima, hasta llegar a poetas como Ezra Pound, Walt Whitman, Saint-John Perse, Gérard de Nerval, Hölderlin, Rilke, Seferis, Cavafis y Elýtis.

Así que Inflexiones de la luz es la unidad múltiple. Museo interior, donde se enlazan   los mundos que conforman el vocabulario todo, y también, la identidad de un cuerpo donde el uno es diversos rostros. Museo que es itinerario de imágenes, cuyos pasillos sostienen obras y objetos íntimos no sólo literarios, sino también, objetos plásticos que se funden en la sensibilidad de la poeta.

Ahí, en el museo interior, encontraremos jaguares, esculturas, estelas mayas, laberintos, truenos, paraísos, atardeceres, éxodos fotográficos, ángeles; retablos, rondas, jardines, lagos, tumbas, dioses, templos antiguos, kýlix, guerreros, esfinges. Visibilidades y no visibilidades:

Cuanto más va hacia dentro                                        

                                          más se extiende

en ese mar de frondas                                    

                                       la mirada.

Dice la poeta. Y más adentro, en las raíces del libro, se pregunta:

Yo o tú            

              ¿quién es?

¿quién mira a través de nuestros ojos?

¿quién ríe con nuestra risa?

¿quién medita en qué?                          

                           ¿qué es lo meditado?

¿Desde qué orilla tú o yo                                         

                                             o Eso

nos contempla?

Poeta de búsqueda interna, Elsa Cross define el espejo que la mira. Define su camino y el registro de la vivencia como un museo o un diario de la contemplación. Un periplo que recorre arte, naturaleza y palabra, como reflejo propio.

Poeta-guía del trayecto misterioso del lenguaje, Elsa Cross es un destino-mundo que puede ser monasterio, alta montaña, humedad de la fronda o las raíces de lo que se eleva.

Inflexiones de la luz es, pues, la unidad múltiple de lugares conocidos y desconocidos, es una cita de páginas que se reúnen en un instante, un lugar o un tiempo en el espacio espiritual más íntimo de la palabra.

Entonces, ¿es Inflexiones un libro-viaje de luz, prisma-poema que recibe la traducción de fragmentos en los que se transformó el mundo?, ¿es el libro un cristal o un prisma que traduce objetos, experiencias y pensamientos?, ¿es el libro la luz, el prisma o el poema?, ¿es el libro el punto en el que se tocan el rayo, la luz, el prisma, lo natural, lo profundo, el poema?

Inflexiones de la luz es el sentido del cuerpo que mira hacia adentro y hacia afuera. Es la dirección y el sino en el que el museo de las formas, es la silueta invisible de quien observa. Es la poesía como prisma que desvía la luz. Poesía como ojo para mirar el mundo y traducirlo. Poesía como visión del interior-exterior. Poesía transformadora que observa el mundo desde afuera y desde adentro.

Elsa Cross en la presentación de Inflexiones de la Luz en la Feria Internacional del Libro en el 2019

ELSA CROSS (México, 1946). 

A su Poesía completa (1964-2012), aparecida en el Fondo de Cultura, se han sumado los poemarios Atrapasueños (2014), Insomnio (2016) y Nepantla (2018). En los últimos años recibió el Premio Nacional de Artes y Literatura (México, 2016), el Premio Poestate (Lugano, Suiza, 2015), la Medalla Bellas Artes (México, 2012), el Premio Roger Caillois para autores latinoamericanos (París, 2010) y el Premio Xavier Villaurrutia (2008). Es maestra y doctora en Filosofía por la UNAM, donde es profesora titular de Filosofía de la Religión. Ha publicado también varios libros de ensayo y traducción, y numerosos libros de poesía en México y ocho países más. Sus poemas han sido incluidos en más de un centenar de antologías.      

Puedes conseguir el libro en la tienda online de la editorial Salto Mortal:

https://www.editorialsaltomortal.com/product-page/inflexiones-de-la-luz

Ser Maestros

Yolanda Ramírez Michel, Doctora Honoris Causa

“Nos convoca la enseñanza. Por eso mis palabras nacieron pensando en ello, en nuestra esencia y vocación de maestros.

Creo que todos somos maestros, en mayor o menor medida, consciente o inconscientemente, todos lo somos. Y cuando digo “todos”, no me refiero sólo a los seres humanos, quiero decir más… Y es que también los pájaros nos enseñan a los hombres con su vuelo la metáfora de nuestro propio vuelo. Quiero decir que el conocimiento no comenzó cuando una víbora nos ofreció la manzana, sino antes, cuando nos mostró que se podía abandonar una piel seca igual que se abandona una seca vida, y seguir adelante.

Las flores, tantas y tan distintas, con su frágil edad, son especialistas en dar color a todos los jardines, qué maestría. Los cactos, aunque parezcan afrentar con sus espinas, rebosan de lo único que salva en el desierto.

Todo a nuestro alrededor es un maestro. Y de ahí aprendimos nosotros a serlo.

Por eso, los primeros maestros sabían que la mejor palabra para libertad era águila; de algún modo entendían que una lechuza era el mejor emblema para la sabiduría.

Y, no obstante ese nuestro edén primordial de palabras prístinas nosotros quisimos probar la manzana, aunque nos costara el exilio y el esfuerzo de ganar no sólo el pan, sino también el conocimiento, con el sudor de nuestra frente. Lo asumimos.

Y he aquí que, entre todos los exiliados de aquel primer jardín, nosotros nos volvimos adeptos de aquel fruto.

El camino ha sido largo. De los primeros trazos en las cuevas, pasamos a la escritura sobre tablillas de arcilla, luego a papiros y pergaminos, códices, y otros formatos cada vez más novedosos, para guardar en libros lo que como humanos íbamos descubriendo.

Y con los libros nos sentimos más que nunca maestros.

Pero no somos maestros sólo por los libros que escribimos o enseñamos a leer, sino por lo que esos libros nos hicieron.

No somos maestros sólo por los lápices con los que corregimos, sino por lo que con esos lápices nosotros mismos escribimos.

Y no somos maestros sólo porque tenemos alumnos, es algo más, es por una imperiosa necesidad de enseñar a otros a amar lo amable. Es por esa terquedad por encender más lámparas que anuncien a los hombres las cosas escondidas. Es por padecer la curiosa manía de preparar una clase de una hora para que dure una vida… me refiero a que los alumnos se la lleven, me refiero a que la clase se quede en ellos para siempre.

Somos maestros porque un día alguien pensó que sabíamos y fue tan importante aquello, que no quisimos bajo ninguna circunstancia defraudar a los que confían en nosotros.

Y desde entonces, cuánto tememos pronunciar las palabras “no lo sé”, aunque definitivamente sea mucho más lo que ignoramos que aquello que sabemos.

Yo me he relajado en ese sentido. Y me ayudaron los maestros elementales. No imagino que el ave pretenda enseñar a sus crías a nadar, ni que el pez quiera tejer una telaraña. Puedo enseñar lo que puedo. A evolucionar a partir de las dificultades, a investigar e imaginar soluciones. Desde ahí soy maestra, desde ahí concibo mis herramientas, desde ahí desarrollo mis dones. Desde ahí acompaño a todos los maestros del universo, que nos enseñamos unos a otros, no sólo con las palabras humanas, sino con las milenarias voces del mundo.

Llegamos al día de hoy con los retos de nuestros propios excesos como raza, rodeados por ambivalentes tecnologías que pueden volverse cadenas o puentes. Y sin embargo, con todo y el progreso alcanzado, se ve ya la necesidad de que enseñemos a los demás cómo volver al paraíso, cómo buscar aquel árbol, para devolverle las semillas de aquella primera manzana, multiplicadas. Y así pedir otro edén, otra tierra en donde sembrar el fruto presente. Por eso somos maestros, por eso nos volvieron guardianes de la manzana.” 

PhD. Yolanda Ramírez Michel

El 20 de diciembre del 2018 la vicerrectora de la Universidad Santander, la Doctora Eva Adriana García Núñez, anunciaba a la escritora Yolanda Ramírez Michel que había sido elegida para el nombramiento de Doctora Honoris Causa en Ciencias de la Educación. La entrega del nombramiento se realizó el 2 de febrero del 2019. Nos complace compartir por este medio el discurso que pronunció la Dra. Yolanda Ramírez Michel.

Trithemius sesiones online

Por Yolanda Ramírez Michel

Acá te regalamos la imagen de algunas sonrisas que irremediablemente aparecen cuando tenemos clases donde la fantasía allana caminos a la verdad interior:

Entre los muchos cambios, generados por la dinámica de cambio mundial, algunos fueron definitivamente buenos. La mudanza de nuestros talleres al reino virtual no provocó que perdiéramos el contacto que ya nutría nuestra comunidad, sino que ganáramos en encuentros, antes inimaginables por la distancia, sumando voces afines desde otros países. Así confirmamos que, compartir desde la médula de lo que nos hace humanos, aún a través de un micrófono y una pantalla, aviva una llama interior que pensábamos sólo capaz de encenderse desde el abrazo físico. ¿Somos sólo un cuerpo como para darle al abrazo físico semejante autoridad? No. Somos más, y en cada sesión de Trithemius confirmamos que la mirada y la sonrisa de los participantes en las sesiones, aunque lleguen a través de una pantalla, son evidencia de una fuerza vital que anima la materia, fuerza seguramente presente en el empuje de los tallos que atraviesan tercamente el asfalto citadino. Así nosotros, tercos tallos atravesando los kilómetros y los protocolos de la contingencia mundial, hemos encontrado caminos alternos para la reunión de voces afines.

Con la mirada siempre puesta en el mejor rostro del ser humano, hemos seguido adelante en la tarea de compartir lo que amamos. Suscríbete al canal de You Tube, donde subimos sesiones gratuitas, para que recibas notificación de nuestros contenidos cada vez que se sube algún video, aquí la liga para que te suscribas:

https://www.youtube.com/channel/UC3tcJM2Su7aTJgoalK168lQ

Un viaje inevitable

Por Mines Pernuzzi

Cayó la semilla del roble, cayó del bolsillo despreocupado del caminante, que la había arrebatado de su serena pertenencia al árbol para llevarla sin permiso a su oscuro e inquietante viaje por el bosque.

La semilla fue el imprevisto recurso que le permitió tener las manos ocupadas para liberar la mente de las marañas tenebrosas.

En ese apretujar y soltar, la semilla se incomoda. Maltratada, violentada… quiso escapar, pero fue imposible.

Casi sin aire, en esas manos agrietadas, sucias y cansadas pudo pensar y preguntarse: ¿por qué estaba ahí?

Sus planes habían sido seguir el rumbo de todas las semillas, hermanadas por milenios, para formar parte de cientos de bosques de robles, que pintarían paisajes hermosos, centinelas de camino, entregando sombra fresca a los viajeros. Había pensado soltarse de la rama en el momento preciso, danzar por el aire del otoño para ser recibida por el colchón de hojas marrones, amarillas y naranjas, las que una a una, según exigía el registro del reino, debían emprender el viaje del ciclo de muerte y transformación.

Las hojas primero.

Las semillas después.

Así fue siempre, por los siglos de los siglos…

Llegar al suelo y desarmarse en diminutas partículas labradoras y facilitadoras de gestación.

Cuando sintió acercarse su final, la película del alma de la familia de los robles se proyectó en todas su células en un solo destello.

Esa fracción de segundo concentró una eternidad.

Un movimiento imperativo, preciso y determinante la sacó de su ensueño.

El caminante la desligó de la carga de sus manos mentales y se desplomó en el bolsillo… que no estaba preparado para acunarla por el resto del viaje.

Entonces, sin saber cómo, una fuerza mayúscula, absorbente e inexcusable… la desprende, la succiona, la empuja, y la acompaña a su destino inminente.

Giró y giró a través de un canal de luz invisible y fue escondida en el Recinto Sagrado, ubicado en el hueco entre la piedra y el camino.

La semilla necesitó repararse del viaje maltratado y de toda la energía que no era suya.

Cuando el reloj temporal dijo: “AHORA”, tuvo la certeza de que ese era el momento de su viaje de descubrimiento para ser lo que vino a ser.

En su estadía en el refugio sagrado de agua y oscuridad de soledad necesaria y silencio, donde permaneció el tiempo justo, ni un minuto antes, ni un minuto después, cuando creía que ya no tendría oportunidad, se le fue revelado, que así como una fuerza mayúscula, la llevó hasta ahí, una fuerza mayúscula tal vez la misma (no lo sabía), la sacaría de ahí.

Cuando la chispa divina la tomó por completo…

Cuando se sintió preparada de fuerza y osadía para la vida abriéndose camino en la grieta…

Cuando todas su células ya no entraban en su tegumento…

Supo que era el momento de la entrega confiada en lo inevitable.

Cuentan los átomos de esa escena que se escuchó en notas vibrantes de infinito, la siguiente melodía:

“Oh madre piedra, yo te amo, aquí estoy tendido, acurrucado en tu cálido cuerpo, tu hijo tardío, Bendita seas tú madre primordial.”

Cuentan los viajeros del cosmos, que en ese instante único, se sintió mover el Universo.

Este texto fue presentado por Mines Pernuzzi el 3 de marzo de 2021 como producto de reflexión poética en el taller del Libro Rojo de Jung de Trithemius Talleres Literarios.

Mines Pernuzzi

Si deseas escuchar la sesión, aquí el video:

Breve confesión a una princesa

Por María de la O

¡Cuánto daría por reposar mi hambriento  y cansado cuerpo sobre un lecho acojinado, y  acabar de una vez con este huérfano peregrinar!, pero aquella noche, tuve que salir huyendo del palacio; la única morada que consideré mi hogar a su lado mi señora…si yo le contara. ¿Y cómo?, usted está de bodas y es momento de alegría. La veo peinar emocionada sus negrísimos cabellos con esa ondulación perfecta que sólo luce una princesa, y a la servidumbre arreglar con dedicación su espléndido sari de bodas. ¡Ese delicado ajuar bordado de finos diamantes y listones de colores, ¡yo lo digo; son sólo dignos de su real belleza! Pero…si yo le pudiera contar ¡cómo se vive con hambre, y cuán grande es el deseo de un abrazo desde aquí..!  Mi huída fue tan imperiosa, que aún siento en la boca ese sabor amargo de la renuncia, y en mis manos el barro de la soledad. Yo callé señora mía, me desvanecí en silencio perdiéndome en las sombras, pero… lo valía ¡Es usted el reflejo de un ángel esculpido por el amor mismo! Y bajo esos velos de seda, y suntuosos ornamentos de gala, su belleza resplandece como el cielo de Brahma. ¡Cómo no iba a hacerlo…!  Hoy es su boda; día de gloria. Ya los chandes y los shehnai, suenan alegres en el kalyana Mandapam, reclamando su presencia: ¡Cuánta algarabía!, ¡Lo volvería hacer lo juro! Mi silencio fué justo;  ¿Quién manda a un sirviente posar sus pobres ojos en los de un angel como usted?¿Quién al amor desdeña aunque no venga de vuelta? Usted, no lo supo; su mirada transparente no me habló nunca de amor pero ¡cuánta bondad me regalaron! ¡cúanta sabia corrió por mis venas y abrevó en mi alma dulcemente! Tuve que guardar mis deseos de adorarla, y salir huyendo para no avergonzarla. La calle fué el refugio para sanar esa honda  pena y esconder mi amor. En ella mendigué cobijo, otras veces cálido consuelo hasta que llegó mi partida.   ¡Si yo pudiera contarle y descansar en su lecho, y beber de sus labios un arrullo…si yo pudiera pero… ¡ya no tengo cuerpo y usted está de bodas!  y ¡Por los dioses!: ¿Quién ante usted, al amor desdeña aunque no venga de vuelta?

                                           

*Chande: Tambor muy conocido en la música tradicional y clásica al sur de la India, y es  para  acompañar dramas           dancísticos, y cualquier celebración.

*Shenai: Es un instrumento en forma de tubo que gradualmente se ensancha hacia el pabellón.              Tiene entre seis y nueve   orificios. Emplea dos series de doble lengueta haciéndose un instrumento cuádruple.

*Kalyana Mandapam: Lugar muy lujoso para celebrar bodas y distintos festejos.

Este texto fue el producto de una consigna surgida en el taller del Libro Rojo de Jung, aquí te dejamos la sesión completa:

La poeta y el fuego

Por Pepe Aguilera

En una clase de esas que uno se queda sin palabras, porque en el interior revolotean las ideas sin control, escuché que hablaban de una filósofa, una adivina, una religiosa, una científica, una poeta. En su voz, la de Hildegarda, vivían las edades ciegas del futuro y las visiones eternas del pasado. Escuché que su pensamiento no tenía límites, podía hablar de la composición de la materia y de los beneficios de consumir esta o aquella planta, hablaba de lo Divino y de lo terrenal, pero lo que más llamó mi atención fue la forma en que volvía divino lo carnal a través de su pensamiento poético, en ella lo humano se hacía presente como una forma de tender hacia lo divino, una especie de comunión entre los dioses y los mortales. En su voz la palabra se erotizaba, se transformaba en sustancia. En la filósofa habitaba un ir a lo divino, pero  lo divino femenino, como origen, principio y fin.

La poeta y filosofa observaba al tiempo y sus eras, entendía que tendemos al retorno como seres cíclicos  que necesitan volver al origen para encontrar nuestro basamento, daba vida  a la idea del eterno retorno que posteriormente retomarán muchos filósofos abismales. Hildegarda es el abismo:  espacio abierto donde todo germina en su humedad, no me refiero a la capacidad de procrear vida, sino a su capacidad de crear, su capacidad de ser abismo y puente al mismo tiempo.

Observaba el futuro en los espacios abiertos, en las formas del mundo que la rodeaban, leía los signos de la tierra y del viento y del agua, percibía con otros ojos y otros oídos, percibía al mundo con esa parte cósmica que nos habita y que pocos pueden contactar y escuchar. Vivía despierta al mundo y sus formas. Vivía para decir las cosas, para comunicar la palabra, entendida como algo divino, como regalo de los dioses para elevar el pensamiento hacia lo sublime. En ella habitaba el ser resplandeciente que ve a través de los velos del pensamiento y logra unirse al mundo y sus ideas.

Figuras augurales

La poeta puede observar a través  de las palabras lo que el mundo no dice, lo que resguarda en sus orificios y grietas, recoge los símbolos de todo lo oculto y los transforma en figuras de lo posible real. El proceso de transformación de la realidad en suprarealidad es complejo, requiere de un contacto profundo con la vida y con el mundo, requiere de una capacidad de asombro ante la realidad que la rodea, así como una sensibilidad para descifrar aquellos signos que se la presentan a cada segundo: el viento  y sus formas, el trino de las aves, el olor que sale expulsado de las casas y de la naturaleza, las imágenes que se revuelven  en su cabeza y quieren salir a toda costa. Eso son las visiones de la poeta, una especie de entrar en el mundo, son puente y estancia, lugar que habita y expulsa de sí misma para que el mundo tome otro rumbo.

Sus visiones no le vienen del cielo o de un espacio divino extraterrenal. Sus visiones le vienen de adentro de ella, de sus ideas y pensamientos, de sus percepciones interiorizadas. Ha adentrado el mundo en ella y ahora lo extroyecta, y en este acto de expulsión destruye toda su experiencia y la del mundo para crear nuevos símbolos, nuevas significaciones que están más allá  de lo real, porque lo real es una figuración del interior.

Al ir hacia dentro de sí misma para extraer de ahí sus visiones la poeta está haciendo una declaración al mundo: está diciendo que lo divino es femenino. En la configuración de sus visiones los elementos paganos o naturales son la regla, se hacen evidentes a cada paso. La poeta nos acerca a la idea de divinidad femenina, incluso incluye elementos que remiten a su capacidad creadora. Lo femenino es el ombligo del mundo en las culturas prehispánicas, para la poeta lo femenino es el origen de todo, caos primero, big bang, centro del universo y del conocimiento universal.

Esta es otra de las reflexiones del filósofo, poeta y amigo Pepe Aguilera, a quien agradecemos que, después de cada sesión, consigne con palabras célebres su exposición a un cierto tema.

Si desean acceder a una de las sesiones aquí un link:

Madre Perla

En este espacio compartimos los textos que el taller del Libro Rojo de Jung ha inspirado. En esta ocasión les presentamos el texto de Selene Cázares, Madre Perla.

Captura de pantalla del grupo Libro Rojo de Jung 2021

Al reventar de cada ola se escuchaba el rugir del océano; al contacto con las rocas el agua era regalo permanente que yo no podía dejar de admirar. Imaginé cuánto tiempo desde los inicios de la vida esas aguas habían irrumpido en la esencia de la piedra para terminar dándole la forma caprichosa de un risco. Así vi nacer esa noche en el vasto cielo la luna llena más grande y redonda que mi mirar jamás percibió, me abracé a los hilos de la nostalgia…, poco a poco, me arrulló la brisa y mis sentidos fueron cediendo a la vigilia.

          De lo profundo emergió una gran ostra, fue arrojada por el oleaje a la playa. Iluminada por aquella noche de luna llena pude ver con claridad cómo la ostra cedía ante la fuerza de los vientos y cómo regresaba al mar una y otra vez. Finalmente quedó varada en la arena.

Corrí tras la luz que salía de su interior. Al acercarme a ella descubrí que en sus entrañas había una creatura que parecía despertar de un largo sueño; a su lado vi una madre perla que la criatura rápidamente tomó entre sus manos, intentando protegerla.

          La cabeza de la creatura se mecía de un lado a otro, yo entendí que me observaba con tanta curiosidad como yo a ella. Apretó la perla contra su regazo y luego me la entregó. Entonces, por primera vez, pronunció palabra:

Hay sueños antiquísimos de la humanidad, uno nunca puede escapar de ellos, y tú me has llamado esta noche de plenilunio, porque intuyes que hay mas realidades, porque no te son suficiente las apariencias, quiero regalarte un mundo de palabras sin censura, porque me cansé de las líneas rectas, quiero entregarte mi imperfecta verdad para que conozcas las gamas de claro obscuros de que estoy hecha, es necesaria la curvatura para encontrar la raíz de la aparente razón. Yo formo parte de ti y a pesar de ser uno en la conciencia, en la psique nos confrontamos, por eso es necesario hurgar en las profundidades para separar la cizaña y dejar solo la mata que proveerá la vaina que nutre los sueños y transforma la vida.

                    Al alba me descubrí tendida sobre la arena, entre mis manos una pequeña ostra. Volví sobre mis pisadas hasta la casa del  risco y me hundí en mis pensamientos, desde entonces escribo lo que siento, mi pensar, lo que me provoca cuestionar, creo que llevo una perla dentro.

¿Qué implica ser Doula?

En este espacio reproducimos una entrevista realizada por Maya Navarro a Adriana Peregrina en el 2016, antes de que Adriana publicara su libro “Nacer, una experiencia trascendente”. Hoy, 6 de febrero del 2021 el libro ha recorrido el mundo y ha enseñado a muchos (hombres y mujeres) otra manera de vivir el embarazo y el parto.

¿Por qué lo compartimos en este espacio? Porque Adriana se acercó a las aulas de Trithemius con el sueño de escribir un libro, sueño que finalmente se convirtió en realidad.

Aquí la entrevista, al final te dejamos algunas ligas por si quieres dar seguimiento a esta información.

*Maya: Adriana Peregrina es educadora perinatal y doula, a ver, Adriana, ¿qué significan estos términos?

La educación perinatal implica la preparación para tener un parto “humanizado”, y la doula (término griego), significa mujer que acompaña a otra mujer en su parto.

El parto humanizado, como término, nace porque el parto ya se había convertido en un proceso hospitalario, relacionado más bien con la hospitalización de un “paciente” (estar embarazada es un acto intrínseco a la naturaleza de la mujer, no una enfermedad). Por eso, tratamos de rescatar las prácticas que se han llevado a cabo desde hace tiempo por nuestros ancestros, intentamos que la mujer contacte con su sabiduría interior, que no se convierta en víctima de un sistema que ha convertido el parto en un procedimiento médico. No estamos en contra de la intervención médica cuando ésta es necesaria y urgente; los médicos, enfermeras y pediatras, están ahí, pero sólo como apoyo para una complicación.

*Y la doula, ¿qué hace?

La doula acompaña el embarazo y asiste el parto, su función es la de apoyar a la mujer, el parto es una experiencia trascendente y es una oportunidad para que la mujer se de a luz a sí misma. No sólo está naciendo su hijo, también nace ella como madre. La doula apoya a la mujer para que deje de ser una víctima de las contracciones, y se yerga como una guerrera que logra cumplir con el sagrado destino de ser madre. Básicamente la doula ayuda a que se de el empoderamiento de la mujer en base a su naturaleza.

*¿Y todo esto cómo  lo aprendiste tú?

Tuve la fortuna de aprender todo esto gracias a que me formé con los pioneros en el psicoprofilaxis en México. El doctor Santibañez y el doctor Fuentes Calvo.

*Y, concretamente, ¿en qué consiste esta propuesta del parto humanizado?

Primero, en dar a la madre la oportunidad de conocer los procesos de su embarazo y lactancia -porque la lactancia es una parte fundamental del embarazo, aunque hubo un tiempo en que dejó de darse pecho al bebé, y se fomentó más el uso de fórmulas, la lactancia es el complemento ideal del parto humanizado pues una vez que se recibe al bebé, se le acoge en los brazos y se le entrega el mejor alimento del mundo: la leche de mamá.

*Pero volvamos a la educación perinatal, Adriana, ¿qué otras implicaciones tiene esta propuesta?

Pues algo básico, Maya: la inclusión de la pareja es importantísima, Incluir al compañero y hacerlo partícipe del acto trascendental que van a compartir. Hay que informar a la pareja de los cambios que van a vivir, de los procesos y las opciones del alumbramiento.

*Entonces, ¿el punto central es la información?

Sí, la información, orientada a que la futura mamá DECIDA en conciencia si quiere dar a luz en casa, o en el hospital; si durante el trabajo de parto desea estar sentada, acostada, caminando, en fin que ella escuche a su cuerpo, porque su cuerpo posee la sabiduría ancestral de ese acto tan natural como es dar la vida. Yo, como doula, procuro que la mamá se sienta cómoda, a veces con un masaje, o con visualizaciones, hidratación, acompañando y apoyando en lo que decida ella en cada momento. Porque en ese momento ella puede decidir si quiere tener al bebé en casa, en el hospital o en agua…

*¿Cómo, cuéntanos eso?

El parto humanizado incluye la posibilidad de dar a luz en el agua. Durante el trabajo de parto le facilitamos a la madre una tina para que se relaje, sucede que muchas veces se sienten tan bien en el agua que deciden quedarse ahí y dar a luz al bebé en ese contexto relajante.

*Oye, Adriana, y ¿cómo pueden los demás enterarse de todo esto más ampliamente?

Estoy por publicar un libro: “Nacer, una experiencia trascendente”.

Cuando se realizó esta entrevista, el libro todavía no era publicado, actualmente puedes conseguir el libro con la propia autora, contáctala en la página de FB Ser mamá con Adriana Peregrina.

Tres reyes magos, tres reinas mágicas

Los tres reyes magos, ¿y qué tal si recreamos la versión y contamos que tres reinas se acercaron con sus dones al regazo de una madre?

De tanto en tanto los nuevos paradigmas cambian sus figuras míticas, y en el cambio se impone otra sustancia a la creencia, y se suplantan visiones. Hubo un tiempo, anterior al rapto de figuras míticas conectados a la vida, como lo fue en la prehistoria una madre (entonces nuestra raza corría peligro de extinción, seguramente una madre dando a luz representaba la inmortalidad).

Mujer cargando a un niño | (2000-1600 BC) Este de Europa | Museo Louvre | Paris

La idea de una virgen dando a luz data de tiempos en que el hombre entendía el símbolo como un lenguaje del interior. Las excavaciones en Catal Huyuk abundan en evidencias de comunidades adoradoras de lo femenino como un poder vivificador del ser humano y su entorno. En aquella época, anterior a la formación de paradigmas de dominio y autoritarismo, la virginidad en las figuras míticas no implicaba ausencia de relaciones, sino una fórmula para mantener el reino interior aislado de influencias externas que pudieran dañarlo. Que una virgen diera a luz implicaba reconocer el milagro de los frutos que cada uno puede engendrar.

Siria figuras de divinidades femeninas

Tres reyes, tres reinas, lo fundamental está en que traigan dones a nuestro regazo de seres que dan a luz milagros cotidianos.

Yolanda Ramírez Michel

Si te agradan estos temas, puede interesarte este taller: https://www.yolandaramirezmichel.com/mitolog%C3%ADa?fbclid=IwAR0KeiDrXj9Evu6hy9GqVU1onqXn6X4cezXq0Gp4n27iTTrywSFz6_hVw7I

Sesión del taller de Mitología impartida por la maestra Yolanda Ramírez Michel

Y hablando de estas nuevas versiones, o recreaciones, mi amiga Grace Miranda me mandó este texto que creo conveniente compartir:

Las Tres Reinas Magas*
-por Florentino Ulibarri-


Y aunque no lo digan las crónicas,
también llegaron mujeres sabias
desde los cuatro puntos cardinales.
El fuego ardía en su seno
mucho antes de ver la estrella en el cielo.
Caminaban en oscuridad fiándose
de que la tierra se iluminara cada noche
con la luz de las lucernas más humanas.
Llegaron mujeres sabias
libremente y por propia autoridad,
sin ocultarse y desafiando las costumbres,
sin pedir permiso a ningún rey,
siguiendo sus intuiciones y sueños
su anhelo y el ritmo de su corazón,
cantando canciones de esperanza
y abriendo camino a la dignidad.
Llegaron en silencio, de puntillas,
sin ruido, sin parafernalia,
sin provocar altercados ni miedos,
sonriendo a todos los peregrinos.
Llegaron de forma contracultural,
no les quedaba otro remedio.
Nadie levantó acta con sus nombres,
pero dejaron huella y recuerdo imborrable.
Llegaron y trajeron regalos útiles:
agua que limpia, fuego que ilumina,
pan de la tierra y leche de sus pechos.
Llegaron con mantas para envolver,
frutos secos para compartir,
aceites para curar y ungir
y nanas tiernas en sus gargantas
para alegrar y dormir al que iba a nacer.
Ayudaron a María a dar a luz,
y cuando gemía con dolores de parto
le susurraban bendiciones de su pueblo.
Se quedaron en Belén muchas lunas,
y encontraron para la familia un lugar digno.
Y enseñaron a otras su arte y oficio,
con paciencia, ternura y tino
hasta que surgió una red de solidaridad.
Llegaron mujeres sabias
y alzaron su voz, sus brazos,
su sabiduría, su cuerpo, su espíritu
contra la matanza de inocentes.
Y se marcharon por otro camino,
igual que lo hacen siempre,
sin prestar atención a los cantos triunfales,
para proteger a los hijos más débiles.
Se marcharon a su tierra.
Pero vuelven una y otra vez en esta época
y en todos los momentos importantes,
cargadas de dones, risas, besos
de vida, canciones y paciencia
Dicen que es su trabajo y oficio;
pero no, son nuestro sacramento
y nuestros sueños mágicos despiertos.
Vestidas sin llamar la atención
están ahí, al borde del camino,
en los cruces y duelos de la vida,
en los oasis y en los desiertos,
en el límite de nuestro tiempo,
en los campos de refugiados,
en el umbral de la conciencia,
ofreciéndonos lo que más necesitamos.
Danos ojos para verlas ahora,
antes de que se marchen por otro camino,
y sólo sean sombra para nosotros.
Déjanos sentir el aroma de su presencia,
la sonrisa de su rostro, la leche de sus senos,
el calor de su espíritu y de su regazo
y toda la ternura de sus corazones vivos.
Déjanos abrazarlas para no olvidarlas.
Siempre llegan mujeres sabias,
oportuna y solícitamente,
a Belén y al reverso de la historia,
y son los mejores reyes magos
de las crónicas evangélicas no escritas.

Imagen : We the Three Queens of Orient Are, por Maya Telford