Lilith y un tema difícil

El tema que veremos hoy es complejo, y más porque uno siempre trata las cosas desde la visión presentocéntrica (me acabo de inventar el término 😊). Una visión así, centrada únicamente en los elementos de interpretación del momento histórico en que se formula, implica no tomar en cuenta que cada época construye sus sentidos desde distintas experiencias y costumbres.

Incluso en el presente, la poligamia o la monogamia no son lo mismo para árabes que para cristianos. No estamos cuestionando si nos parece bien, el juicio de valor no ayuda a la comprensión. Y nuestro tema no es ése…

El caso es que en la tercera sesión acerca del arquetipo de Lilith llegamos a un tema escabroso: el sacrificio de niños pequeños. Y es que, en determinado momento, el personaje de Lilith se vio involucrado con estas prácticas. Pero, no debemos nunca de olvidar que todo personaje literario tiene un autor, o autores. Y que es en la mentalidad de dicho autor, o autores, donde se gesta la característica.

Sin embargo, ya sabemos que la historia la cuentan los vencedores, y son ellos los que imponen rasgos de bien o mal según desean validar sus propios atropellos.

En la sesión vimos el caso del sacrificio de niños, y nos preguntamos, ¿cómo pasó Lilith, de ser una divinidad que habitaba un árbol en los textos acadio-babilonios, a representar a la sacrificadora de niños? ¿Cómo de ser diosa en las tablillas de arcilla, se convirtió en demonio y sacrificadora de niños en los midrasim y otros textos rabínicos?

La lógica no resiste estos atropellos, por eso estudiamos, por eso en el curso acerca de Lilith y su evolución como arquetipo y personaje, vemos este tema sin tapujos, y con ganas de entender, y más, con ganas de integrar la sombra.

Desde el saber interior, uno que no viene de libros ni lecturas, pero que algo tiene que decir en este caso, yo “siento” que la primera sangre ofrecida a la tierra no fue la de guerras ni holocaustos, sino la sangre del vientre femenino, la que fluye mes con mes en semejanza de los tiempos lunares, o la que fluye cuando una mujer ha parido. Pero luego, pasados a un estadía patriarcal, se regaron sin clemencia las llanuras con derramamientos menos sacros.

Como cada sesión, la pintora Adi Rivera, nos regala una imagen en base a lo que vimos. La imagen habla, dice cosas más allá de las palabras.

Aquí dejamos la imagen de la sesión, recuerda que, aunque el taller ya comenzó, puedes inscribirte al curso gracias a que las sesiones quedan grabadas.

Collage de Adriana Rivera, ilustradora

Algo del tema lo tocamos en este video:

Lilith, ¿es dos, es una?

Cada clase del curso de Lilith, Adi Rivera, pintora y artista visual, me manda una imagen que refiere a su manera lo que vimos durante la sesión.

Esta vez, Adi me mandó dos imágenes. ¿Será porque lo que vimos comenzó a generar en la audiencia dos posturas?, tener dos posturas en un salón es como tener un mundo.

Collage de Adriana Rivera, artista visual mexicana

Somos intérpretes de la realidad. De hecho, lo que llamamos realidad es información que nuestro cerebro cataloga y nos presenta “digerida”. Nadie ve los átomos que forman al amigo, ve al amigo, su sonrisa y el color lindo de su mirada. No vemos los átomos o la vibración surgida del mundo micro a partir de cuerdecillas mágicas. Lo que vemos es una superficie, ¿cómo no vamos a tener sobre la superficie distintas posturas?

Hubo quien vio en las imágenes de Lilith su vulnerabilidad, hubo quien vio su fuerza. El mundo de la realidad última tiene esa gracia, ahí ambas visiones refieren la Verdad, que es Unidad e integración de los opuestos.

Collage de Adriana Rivera, artista visual mexicana

Por eso Adi mandó dos imágenes, porque quien la vio vulnerable, tenía su ángulo de mira, y desde ahí la gran y poderosa Lilith es también un ser vulnerable (¿quién no?), y quien la vio fuerte y poderosa tiene también una mirada cierta.

Comparto a la Lilith dual de la segunda clase, gracias, Adi Rivera.

Si te gusta el tema acerca de Lilith, tenemos un video donde se explican más cosas:

A Sor Juana Inés de la Cruz

Por Evangelina García Vargas

Te leí hace muchos ayeres, y no pude entenderte.

Hoy bastó una lección para valorarte y reconocerte.

Viajé a través del tiempo, hacia esa época complicada…

Eres un personaje adelantado al tiempo, admiré tu vida intelectual intensa y apasionada.

Valiente defensora del derecho a leer. En tu mente y corazón había un ardiente deseo por el saber…

Eres de esos personajes que nacen cada tantos años marcando una época dorada. Tu legado sigue trascendiendo. Fuiste y eres muy admirada…

Mira que enfrentarte a cuarenta doctores en teología, filosofía y humanidades… Y salir victoriosa atravesando el Hades…

Conseguiste dentro de una cultura misógina y machista la vida que deseabas llena de letras, magia y además vanguardista.

Al leerte pude comprender que, desde niña, ya sabías cuál era el propósito en tu vida… por eso entre el matrimonio y los hábitos, te decidiste por la última opción, pues de otro modo tu existencia sería detenida…

Octavio Paz aseguraba que te habías hecho monja para “poder pensar”,

yo creo que desde el vientre de tu madre ya podías filosofar…

Y aun cuando fue corta tu existencia lograste hacer lo de muchas vidas:

Poemas, prosas, lírica y muchas rimas…

Fuiste considerada como la décima musa.

Y escribiste esto “no estudio para saber más, sino para ignorar menos”.

Yo me quedo con ello para cultivar mi existencia y dejar a un lado cualquier excusa.

Este texto fue producto del taller “Escritoras Destacadas de la Literatura Universal”. Evita quedó encantada con Sor Juana, y con estas letras lo reflejó muy bien.

¿Libro-prisma?: Elsa Cross

Por Ana María Vargas Vázquez

Silencio. Oscuridad. Nada se abre en la noche, sino un destello. Nada. Pero ahí, en la noche, surge la línea de luz que se curva, se divide o se desvía. Pero, ¿la línea de luz pasa a través de un cuerpo, que es cristal?, ¿la línea de luz es el cambio en el tono de voz, o un canto? En medio de la oscuridad, ¿es la poeta una luz que se desvía, se curva, se divide o traspasa un cristal, o es el prisma que transforma la luz en mil colores?

Inflexiones de la Luz, Elsa Cross

Inflexiones de la luz es la poeta, es el haz de luz, es el prisma y el resultado de la curvatura o la división de la luz. El libro recibe la línea luminosa, traducida por el prisma que es la poeta, y en la poeta, la luz se curva y se transforma en imagen o cuerpo para después, convertirse en universo interior: haz de luz que traduce los objetos que se reúnenen el exterior, para llegar a la voz más honda.

Inflexiones de la luz es la reunión, la cita de mil voces en una labor poética que es caudal de la palabra de todos los tiempos. Es un libro cuya poética encuentra sus raíces en el misterio de la Grecia antigua y la infinita literatura de la India, pero al mismo tiempo, es también una ventana a la tradición poética universal, en la que convergen influencias de poetas como Rubén Darío, Amado Nervo, Enrique González Martínez, Octavio Paz, José Juan Tablada y Lezama Lima, hasta llegar a poetas como Ezra Pound, Walt Whitman, Saint-John Perse, Gérard de Nerval, Hölderlin, Rilke, Seferis, Cavafis y Elýtis.

Así que Inflexiones de la luz es la unidad múltiple. Museo interior, donde se enlazan   los mundos que conforman el vocabulario todo, y también, la identidad de un cuerpo donde el uno es diversos rostros. Museo que es itinerario de imágenes, cuyos pasillos sostienen obras y objetos íntimos no sólo literarios, sino también, objetos plásticos que se funden en la sensibilidad de la poeta.

Ahí, en el museo interior, encontraremos jaguares, esculturas, estelas mayas, laberintos, truenos, paraísos, atardeceres, éxodos fotográficos, ángeles; retablos, rondas, jardines, lagos, tumbas, dioses, templos antiguos, kýlix, guerreros, esfinges. Visibilidades y no visibilidades:

Cuanto más va hacia dentro                                        

                                          más se extiende

en ese mar de frondas                                    

                                       la mirada.

Dice la poeta. Y más adentro, en las raíces del libro, se pregunta:

Yo o tú            

              ¿quién es?

¿quién mira a través de nuestros ojos?

¿quién ríe con nuestra risa?

¿quién medita en qué?                          

                           ¿qué es lo meditado?

¿Desde qué orilla tú o yo                                         

                                             o Eso

nos contempla?

Poeta de búsqueda interna, Elsa Cross define el espejo que la mira. Define su camino y el registro de la vivencia como un museo o un diario de la contemplación. Un periplo que recorre arte, naturaleza y palabra, como reflejo propio.

Poeta-guía del trayecto misterioso del lenguaje, Elsa Cross es un destino-mundo que puede ser monasterio, alta montaña, humedad de la fronda o las raíces de lo que se eleva.

Inflexiones de la luz es, pues, la unidad múltiple de lugares conocidos y desconocidos, es una cita de páginas que se reúnen en un instante, un lugar o un tiempo en el espacio espiritual más íntimo de la palabra.

Entonces, ¿es Inflexiones un libro-viaje de luz, prisma-poema que recibe la traducción de fragmentos en los que se transformó el mundo?, ¿es el libro un cristal o un prisma que traduce objetos, experiencias y pensamientos?, ¿es el libro la luz, el prisma o el poema?, ¿es el libro el punto en el que se tocan el rayo, la luz, el prisma, lo natural, lo profundo, el poema?

Inflexiones de la luz es el sentido del cuerpo que mira hacia adentro y hacia afuera. Es la dirección y el sino en el que el museo de las formas, es la silueta invisible de quien observa. Es la poesía como prisma que desvía la luz. Poesía como ojo para mirar el mundo y traducirlo. Poesía como visión del interior-exterior. Poesía transformadora que observa el mundo desde afuera y desde adentro.

Elsa Cross en la presentación de Inflexiones de la Luz en la Feria Internacional del Libro en el 2019

ELSA CROSS (México, 1946). 

A su Poesía completa (1964-2012), aparecida en el Fondo de Cultura, se han sumado los poemarios Atrapasueños (2014), Insomnio (2016) y Nepantla (2018). En los últimos años recibió el Premio Nacional de Artes y Literatura (México, 2016), el Premio Poestate (Lugano, Suiza, 2015), la Medalla Bellas Artes (México, 2012), el Premio Roger Caillois para autores latinoamericanos (París, 2010) y el Premio Xavier Villaurrutia (2008). Es maestra y doctora en Filosofía por la UNAM, donde es profesora titular de Filosofía de la Religión. Ha publicado también varios libros de ensayo y traducción, y numerosos libros de poesía en México y ocho países más. Sus poemas han sido incluidos en más de un centenar de antologías.      

Puedes conseguir el libro en la tienda online de la editorial Salto Mortal:

https://www.editorialsaltomortal.com/product-page/inflexiones-de-la-luz

Ser Maestros

Yolanda Ramírez Michel, Doctora Honoris Causa

“Nos convoca la enseñanza. Por eso mis palabras nacieron pensando en ello, en nuestra esencia y vocación de maestros.

Creo que todos somos maestros, en mayor o menor medida, consciente o inconscientemente, todos lo somos. Y cuando digo “todos”, no me refiero sólo a los seres humanos, quiero decir más… Y es que también los pájaros nos enseñan a los hombres con su vuelo la metáfora de nuestro propio vuelo. Quiero decir que el conocimiento no comenzó cuando una víbora nos ofreció la manzana, sino antes, cuando nos mostró que se podía abandonar una piel seca igual que se abandona una seca vida, y seguir adelante.

Las flores, tantas y tan distintas, con su frágil edad, son especialistas en dar color a todos los jardines, qué maestría. Los cactos, aunque parezcan afrentar con sus espinas, rebosan de lo único que salva en el desierto.

Todo a nuestro alrededor es un maestro. Y de ahí aprendimos nosotros a serlo.

Por eso, los primeros maestros sabían que la mejor palabra para libertad era águila; de algún modo entendían que una lechuza era el mejor emblema para la sabiduría.

Y, no obstante ese nuestro edén primordial de palabras prístinas nosotros quisimos probar la manzana, aunque nos costara el exilio y el esfuerzo de ganar no sólo el pan, sino también el conocimiento, con el sudor de nuestra frente. Lo asumimos.

Y he aquí que, entre todos los exiliados de aquel primer jardín, nosotros nos volvimos adeptos de aquel fruto.

El camino ha sido largo. De los primeros trazos en las cuevas, pasamos a la escritura sobre tablillas de arcilla, luego a papiros y pergaminos, códices, y otros formatos cada vez más novedosos, para guardar en libros lo que como humanos íbamos descubriendo.

Y con los libros nos sentimos más que nunca maestros.

Pero no somos maestros sólo por los libros que escribimos o enseñamos a leer, sino por lo que esos libros nos hicieron.

No somos maestros sólo por los lápices con los que corregimos, sino por lo que con esos lápices nosotros mismos escribimos.

Y no somos maestros sólo porque tenemos alumnos, es algo más, es por una imperiosa necesidad de enseñar a otros a amar lo amable. Es por esa terquedad por encender más lámparas que anuncien a los hombres las cosas escondidas. Es por padecer la curiosa manía de preparar una clase de una hora para que dure una vida… me refiero a que los alumnos se la lleven, me refiero a que la clase se quede en ellos para siempre.

Somos maestros porque un día alguien pensó que sabíamos y fue tan importante aquello, que no quisimos bajo ninguna circunstancia defraudar a los que confían en nosotros.

Y desde entonces, cuánto tememos pronunciar las palabras “no lo sé”, aunque definitivamente sea mucho más lo que ignoramos que aquello que sabemos.

Yo me he relajado en ese sentido. Y me ayudaron los maestros elementales. No imagino que el ave pretenda enseñar a sus crías a nadar, ni que el pez quiera tejer una telaraña. Puedo enseñar lo que puedo. A evolucionar a partir de las dificultades, a investigar e imaginar soluciones. Desde ahí soy maestra, desde ahí concibo mis herramientas, desde ahí desarrollo mis dones. Desde ahí acompaño a todos los maestros del universo, que nos enseñamos unos a otros, no sólo con las palabras humanas, sino con las milenarias voces del mundo.

Llegamos al día de hoy con los retos de nuestros propios excesos como raza, rodeados por ambivalentes tecnologías que pueden volverse cadenas o puentes. Y sin embargo, con todo y el progreso alcanzado, se ve ya la necesidad de que enseñemos a los demás cómo volver al paraíso, cómo buscar aquel árbol, para devolverle las semillas de aquella primera manzana, multiplicadas. Y así pedir otro edén, otra tierra en donde sembrar el fruto presente. Por eso somos maestros, por eso nos volvieron guardianes de la manzana.” 

PhD. Yolanda Ramírez Michel

El 20 de diciembre del 2018 la vicerrectora de la Universidad Santander, la Doctora Eva Adriana García Núñez, anunciaba a la escritora Yolanda Ramírez Michel que había sido elegida para el nombramiento de Doctora Honoris Causa en Ciencias de la Educación. La entrega del nombramiento se realizó el 2 de febrero del 2019. Nos complace compartir por este medio el discurso que pronunció la Dra. Yolanda Ramírez Michel.

Trithemius sesiones online

Por Yolanda Ramírez Michel

Acá te regalamos la imagen de algunas sonrisas que irremediablemente aparecen cuando tenemos clases donde la fantasía allana caminos a la verdad interior:

Entre los muchos cambios, generados por la dinámica de cambio mundial, algunos fueron definitivamente buenos. La mudanza de nuestros talleres al reino virtual no provocó que perdiéramos el contacto que ya nutría nuestra comunidad, sino que ganáramos en encuentros, antes inimaginables por la distancia, sumando voces afines desde otros países. Así confirmamos que, compartir desde la médula de lo que nos hace humanos, aún a través de un micrófono y una pantalla, aviva una llama interior que pensábamos sólo capaz de encenderse desde el abrazo físico. ¿Somos sólo un cuerpo como para darle al abrazo físico semejante autoridad? No. Somos más, y en cada sesión de Trithemius confirmamos que la mirada y la sonrisa de los participantes en las sesiones, aunque lleguen a través de una pantalla, son evidencia de una fuerza vital que anima la materia, fuerza seguramente presente en el empuje de los tallos que atraviesan tercamente el asfalto citadino. Así nosotros, tercos tallos atravesando los kilómetros y los protocolos de la contingencia mundial, hemos encontrado caminos alternos para la reunión de voces afines.

Con la mirada siempre puesta en el mejor rostro del ser humano, hemos seguido adelante en la tarea de compartir lo que amamos. Suscríbete al canal de You Tube, donde subimos sesiones gratuitas, para que recibas notificación de nuestros contenidos cada vez que se sube algún video, aquí la liga para que te suscribas:

https://www.youtube.com/channel/UC3tcJM2Su7aTJgoalK168lQ

Un viaje inevitable

Por Mines Pernuzzi

Cayó la semilla del roble, cayó del bolsillo despreocupado del caminante, que la había arrebatado de su serena pertenencia al árbol para llevarla sin permiso a su oscuro e inquietante viaje por el bosque.

La semilla fue el imprevisto recurso que le permitió tener las manos ocupadas para liberar la mente de las marañas tenebrosas.

En ese apretujar y soltar, la semilla se incomoda. Maltratada, violentada… quiso escapar, pero fue imposible.

Casi sin aire, en esas manos agrietadas, sucias y cansadas pudo pensar y preguntarse: ¿por qué estaba ahí?

Sus planes habían sido seguir el rumbo de todas las semillas, hermanadas por milenios, para formar parte de cientos de bosques de robles, que pintarían paisajes hermosos, centinelas de camino, entregando sombra fresca a los viajeros. Había pensado soltarse de la rama en el momento preciso, danzar por el aire del otoño para ser recibida por el colchón de hojas marrones, amarillas y naranjas, las que una a una, según exigía el registro del reino, debían emprender el viaje del ciclo de muerte y transformación.

Las hojas primero.

Las semillas después.

Así fue siempre, por los siglos de los siglos…

Llegar al suelo y desarmarse en diminutas partículas labradoras y facilitadoras de gestación.

Cuando sintió acercarse su final, la película del alma de la familia de los robles se proyectó en todas su células en un solo destello.

Esa fracción de segundo concentró una eternidad.

Un movimiento imperativo, preciso y determinante la sacó de su ensueño.

El caminante la desligó de la carga de sus manos mentales y se desplomó en el bolsillo… que no estaba preparado para acunarla por el resto del viaje.

Entonces, sin saber cómo, una fuerza mayúscula, absorbente e inexcusable… la desprende, la succiona, la empuja, y la acompaña a su destino inminente.

Giró y giró a través de un canal de luz invisible y fue escondida en el Recinto Sagrado, ubicado en el hueco entre la piedra y el camino.

La semilla necesitó repararse del viaje maltratado y de toda la energía que no era suya.

Cuando el reloj temporal dijo: “AHORA”, tuvo la certeza de que ese era el momento de su viaje de descubrimiento para ser lo que vino a ser.

En su estadía en el refugio sagrado de agua y oscuridad de soledad necesaria y silencio, donde permaneció el tiempo justo, ni un minuto antes, ni un minuto después, cuando creía que ya no tendría oportunidad, se le fue revelado, que así como una fuerza mayúscula, la llevó hasta ahí, una fuerza mayúscula tal vez la misma (no lo sabía), la sacaría de ahí.

Cuando la chispa divina la tomó por completo…

Cuando se sintió preparada de fuerza y osadía para la vida abriéndose camino en la grieta…

Cuando todas su células ya no entraban en su tegumento…

Supo que era el momento de la entrega confiada en lo inevitable.

Cuentan los átomos de esa escena que se escuchó en notas vibrantes de infinito, la siguiente melodía:

“Oh madre piedra, yo te amo, aquí estoy tendido, acurrucado en tu cálido cuerpo, tu hijo tardío, Bendita seas tú madre primordial.”

Cuentan los viajeros del cosmos, que en ese instante único, se sintió mover el Universo.

Este texto fue presentado por Mines Pernuzzi el 3 de marzo de 2021 como producto de reflexión poética en el taller del Libro Rojo de Jung de Trithemius Talleres Literarios.

Mines Pernuzzi

Si deseas escuchar la sesión, aquí el video:

Breve confesión a una princesa

Por María de la O

¡Cuánto daría por reposar mi hambriento  y cansado cuerpo sobre un lecho acojinado, y  acabar de una vez con este huérfano peregrinar!, pero aquella noche, tuve que salir huyendo del palacio; la única morada que consideré mi hogar a su lado mi señora…si yo le contara. ¿Y cómo?, usted está de bodas y es momento de alegría. La veo peinar emocionada sus negrísimos cabellos con esa ondulación perfecta que sólo luce una princesa, y a la servidumbre arreglar con dedicación su espléndido sari de bodas. ¡Ese delicado ajuar bordado de finos diamantes y listones de colores, ¡yo lo digo; son sólo dignos de su real belleza! Pero…si yo le pudiera contar ¡cómo se vive con hambre, y cuán grande es el deseo de un abrazo desde aquí..!  Mi huída fue tan imperiosa, que aún siento en la boca ese sabor amargo de la renuncia, y en mis manos el barro de la soledad. Yo callé señora mía, me desvanecí en silencio perdiéndome en las sombras, pero… lo valía ¡Es usted el reflejo de un ángel esculpido por el amor mismo! Y bajo esos velos de seda, y suntuosos ornamentos de gala, su belleza resplandece como el cielo de Brahma. ¡Cómo no iba a hacerlo…!  Hoy es su boda; día de gloria. Ya los chandes y los shehnai, suenan alegres en el kalyana Mandapam, reclamando su presencia: ¡Cuánta algarabía!, ¡Lo volvería hacer lo juro! Mi silencio fué justo;  ¿Quién manda a un sirviente posar sus pobres ojos en los de un angel como usted?¿Quién al amor desdeña aunque no venga de vuelta? Usted, no lo supo; su mirada transparente no me habló nunca de amor pero ¡cuánta bondad me regalaron! ¡cúanta sabia corrió por mis venas y abrevó en mi alma dulcemente! Tuve que guardar mis deseos de adorarla, y salir huyendo para no avergonzarla. La calle fué el refugio para sanar esa honda  pena y esconder mi amor. En ella mendigué cobijo, otras veces cálido consuelo hasta que llegó mi partida.   ¡Si yo pudiera contarle y descansar en su lecho, y beber de sus labios un arrullo…si yo pudiera pero… ¡ya no tengo cuerpo y usted está de bodas!  y ¡Por los dioses!: ¿Quién ante usted, al amor desdeña aunque no venga de vuelta?

                                           

*Chande: Tambor muy conocido en la música tradicional y clásica al sur de la India, y es  para  acompañar dramas           dancísticos, y cualquier celebración.

*Shenai: Es un instrumento en forma de tubo que gradualmente se ensancha hacia el pabellón.              Tiene entre seis y nueve   orificios. Emplea dos series de doble lengueta haciéndose un instrumento cuádruple.

*Kalyana Mandapam: Lugar muy lujoso para celebrar bodas y distintos festejos.

Este texto fue el producto de una consigna surgida en el taller del Libro Rojo de Jung, aquí te dejamos la sesión completa:

La poeta y el fuego

Por Pepe Aguilera

En una clase de esas que uno se queda sin palabras, porque en el interior revolotean las ideas sin control, escuché que hablaban de una filósofa, una adivina, una religiosa, una científica, una poeta. En su voz, la de Hildegarda, vivían las edades ciegas del futuro y las visiones eternas del pasado. Escuché que su pensamiento no tenía límites, podía hablar de la composición de la materia y de los beneficios de consumir esta o aquella planta, hablaba de lo Divino y de lo terrenal, pero lo que más llamó mi atención fue la forma en que volvía divino lo carnal a través de su pensamiento poético, en ella lo humano se hacía presente como una forma de tender hacia lo divino, una especie de comunión entre los dioses y los mortales. En su voz la palabra se erotizaba, se transformaba en sustancia. En la filósofa habitaba un ir a lo divino, pero  lo divino femenino, como origen, principio y fin.

La poeta y filosofa observaba al tiempo y sus eras, entendía que tendemos al retorno como seres cíclicos  que necesitan volver al origen para encontrar nuestro basamento, daba vida  a la idea del eterno retorno que posteriormente retomarán muchos filósofos abismales. Hildegarda es el abismo:  espacio abierto donde todo germina en su humedad, no me refiero a la capacidad de procrear vida, sino a su capacidad de crear, su capacidad de ser abismo y puente al mismo tiempo.

Observaba el futuro en los espacios abiertos, en las formas del mundo que la rodeaban, leía los signos de la tierra y del viento y del agua, percibía con otros ojos y otros oídos, percibía al mundo con esa parte cósmica que nos habita y que pocos pueden contactar y escuchar. Vivía despierta al mundo y sus formas. Vivía para decir las cosas, para comunicar la palabra, entendida como algo divino, como regalo de los dioses para elevar el pensamiento hacia lo sublime. En ella habitaba el ser resplandeciente que ve a través de los velos del pensamiento y logra unirse al mundo y sus ideas.

Figuras augurales

La poeta puede observar a través  de las palabras lo que el mundo no dice, lo que resguarda en sus orificios y grietas, recoge los símbolos de todo lo oculto y los transforma en figuras de lo posible real. El proceso de transformación de la realidad en suprarealidad es complejo, requiere de un contacto profundo con la vida y con el mundo, requiere de una capacidad de asombro ante la realidad que la rodea, así como una sensibilidad para descifrar aquellos signos que se la presentan a cada segundo: el viento  y sus formas, el trino de las aves, el olor que sale expulsado de las casas y de la naturaleza, las imágenes que se revuelven  en su cabeza y quieren salir a toda costa. Eso son las visiones de la poeta, una especie de entrar en el mundo, son puente y estancia, lugar que habita y expulsa de sí misma para que el mundo tome otro rumbo.

Sus visiones no le vienen del cielo o de un espacio divino extraterrenal. Sus visiones le vienen de adentro de ella, de sus ideas y pensamientos, de sus percepciones interiorizadas. Ha adentrado el mundo en ella y ahora lo extroyecta, y en este acto de expulsión destruye toda su experiencia y la del mundo para crear nuevos símbolos, nuevas significaciones que están más allá  de lo real, porque lo real es una figuración del interior.

Al ir hacia dentro de sí misma para extraer de ahí sus visiones la poeta está haciendo una declaración al mundo: está diciendo que lo divino es femenino. En la configuración de sus visiones los elementos paganos o naturales son la regla, se hacen evidentes a cada paso. La poeta nos acerca a la idea de divinidad femenina, incluso incluye elementos que remiten a su capacidad creadora. Lo femenino es el ombligo del mundo en las culturas prehispánicas, para la poeta lo femenino es el origen de todo, caos primero, big bang, centro del universo y del conocimiento universal.

Esta es otra de las reflexiones del filósofo, poeta y amigo Pepe Aguilera, a quien agradecemos que, después de cada sesión, consigne con palabras célebres su exposición a un cierto tema.

Si desean acceder a una de las sesiones aquí un link:

Madre Perla

En este espacio compartimos los textos que el taller del Libro Rojo de Jung ha inspirado. En esta ocasión les presentamos el texto de Selene Cázares, Madre Perla.

Captura de pantalla del grupo Libro Rojo de Jung 2021

Al reventar de cada ola se escuchaba el rugir del océano; al contacto con las rocas el agua era regalo permanente que yo no podía dejar de admirar. Imaginé cuánto tiempo desde los inicios de la vida esas aguas habían irrumpido en la esencia de la piedra para terminar dándole la forma caprichosa de un risco. Así vi nacer esa noche en el vasto cielo la luna llena más grande y redonda que mi mirar jamás percibió, me abracé a los hilos de la nostalgia…, poco a poco, me arrulló la brisa y mis sentidos fueron cediendo a la vigilia.

          De lo profundo emergió una gran ostra, fue arrojada por el oleaje a la playa. Iluminada por aquella noche de luna llena pude ver con claridad cómo la ostra cedía ante la fuerza de los vientos y cómo regresaba al mar una y otra vez. Finalmente quedó varada en la arena.

Corrí tras la luz que salía de su interior. Al acercarme a ella descubrí que en sus entrañas había una creatura que parecía despertar de un largo sueño; a su lado vi una madre perla que la criatura rápidamente tomó entre sus manos, intentando protegerla.

          La cabeza de la creatura se mecía de un lado a otro, yo entendí que me observaba con tanta curiosidad como yo a ella. Apretó la perla contra su regazo y luego me la entregó. Entonces, por primera vez, pronunció palabra:

Hay sueños antiquísimos de la humanidad, uno nunca puede escapar de ellos, y tú me has llamado esta noche de plenilunio, porque intuyes que hay mas realidades, porque no te son suficiente las apariencias, quiero regalarte un mundo de palabras sin censura, porque me cansé de las líneas rectas, quiero entregarte mi imperfecta verdad para que conozcas las gamas de claro obscuros de que estoy hecha, es necesaria la curvatura para encontrar la raíz de la aparente razón. Yo formo parte de ti y a pesar de ser uno en la conciencia, en la psique nos confrontamos, por eso es necesario hurgar en las profundidades para separar la cizaña y dejar solo la mata que proveerá la vaina que nutre los sueños y transforma la vida.

                    Al alba me descubrí tendida sobre la arena, entre mis manos una pequeña ostra. Volví sobre mis pisadas hasta la casa del  risco y me hundí en mis pensamientos, desde entonces escribo lo que siento, mi pensar, lo que me provoca cuestionar, creo que llevo una perla dentro.