Lilith y un tema difícil

El tema que veremos hoy es complejo, y más porque uno siempre trata las cosas desde la visión presentocéntrica (me acabo de inventar el término 😊). Una visión así, centrada únicamente en los elementos de interpretación del momento histórico en que se formula, implica no tomar en cuenta que cada época construye sus sentidos desde distintas experiencias y costumbres.

Incluso en el presente, la poligamia o la monogamia no son lo mismo para árabes que para cristianos. No estamos cuestionando si nos parece bien, el juicio de valor no ayuda a la comprensión. Y nuestro tema no es ése…

El caso es que en la tercera sesión acerca del arquetipo de Lilith llegamos a un tema escabroso: el sacrificio de niños pequeños. Y es que, en determinado momento, el personaje de Lilith se vio involucrado con estas prácticas. Pero, no debemos nunca de olvidar que todo personaje literario tiene un autor, o autores. Y que es en la mentalidad de dicho autor, o autores, donde se gesta la característica.

Sin embargo, ya sabemos que la historia la cuentan los vencedores, y son ellos los que imponen rasgos de bien o mal según desean validar sus propios atropellos.

En la sesión vimos el caso del sacrificio de niños, y nos preguntamos, ¿cómo pasó Lilith, de ser una divinidad que habitaba un árbol en los textos acadio-babilonios, a representar a la sacrificadora de niños? ¿Cómo de ser diosa en las tablillas de arcilla, se convirtió en demonio y sacrificadora de niños en los midrasim y otros textos rabínicos?

La lógica no resiste estos atropellos, por eso estudiamos, por eso en el curso acerca de Lilith y su evolución como arquetipo y personaje, vemos este tema sin tapujos, y con ganas de entender, y más, con ganas de integrar la sombra.

Desde el saber interior, uno que no viene de libros ni lecturas, pero que algo tiene que decir en este caso, yo “siento” que la primera sangre ofrecida a la tierra no fue la de guerras ni holocaustos, sino la sangre del vientre femenino, la que fluye mes con mes en semejanza de los tiempos lunares, o la que fluye cuando una mujer ha parido. Pero luego, pasados a un estadía patriarcal, se regaron sin clemencia las llanuras con derramamientos menos sacros.

Como cada sesión, la pintora Adi Rivera, nos regala una imagen en base a lo que vimos. La imagen habla, dice cosas más allá de las palabras.

Aquí dejamos la imagen de la sesión, recuerda que, aunque el taller ya comenzó, puedes inscribirte al curso gracias a que las sesiones quedan grabadas.

Collage de Adriana Rivera, ilustradora

Algo del tema lo tocamos en este video:

Lilith, ¿es dos, es una?

Cada clase del curso de Lilith, Adi Rivera, pintora y artista visual, me manda una imagen que refiere a su manera lo que vimos durante la sesión.

Esta vez, Adi me mandó dos imágenes. ¿Será porque lo que vimos comenzó a generar en la audiencia dos posturas?, tener dos posturas en un salón es como tener un mundo.

Collage de Adriana Rivera, artista visual mexicana

Somos intérpretes de la realidad. De hecho, lo que llamamos realidad es información que nuestro cerebro cataloga y nos presenta “digerida”. Nadie ve los átomos que forman al amigo, ve al amigo, su sonrisa y el color lindo de su mirada. No vemos los átomos o la vibración surgida del mundo micro a partir de cuerdecillas mágicas. Lo que vemos es una superficie, ¿cómo no vamos a tener sobre la superficie distintas posturas?

Hubo quien vio en las imágenes de Lilith su vulnerabilidad, hubo quien vio su fuerza. El mundo de la realidad última tiene esa gracia, ahí ambas visiones refieren la Verdad, que es Unidad e integración de los opuestos.

Collage de Adriana Rivera, artista visual mexicana

Por eso Adi mandó dos imágenes, porque quien la vio vulnerable, tenía su ángulo de mira, y desde ahí la gran y poderosa Lilith es también un ser vulnerable (¿quién no?), y quien la vio fuerte y poderosa tiene también una mirada cierta.

Comparto a la Lilith dual de la segunda clase, gracias, Adi Rivera.

Si te gusta el tema acerca de Lilith, tenemos un video donde se explican más cosas:

Lilith, la primera mujer

Del arquetipo al personaje

Por Yolanda Ramírez Michel

No somos sólo un cuerpo y sus constantes biológicas, estamos conformados además y en gran medida, por un sistema energético de información que alimenta nuestro cosmos psíquico.

Existe una memoria congénita, latente y muda. Su silencio no evita que accione en nosotros patrones de comportamiento a veces incomprensibles.

En esa memoria está la clave para comprender muchos de los misterios que persistentemente nos rondan… Pulsar la tecla que contiene la información adecuada equivale a abrir una puerta: desde el sótano de la casa del alma sale, como arrojado por una potencia ineludible, el origen de una creencia. A ello le llamaremos creencia prehistórica.

Vamos por su revelación, para analizarla y reformular paradigmas.

El curso “Lilith, la primera mujer, del arquetipo al personaje” inició este jueves 22 de julio con muy buena(s) estrella(s). En el firmamento nos sonrieron los astros, bien dispuestos para la comunicación del tema, y en la tierra asistió una comunidad interesada en explorar el linaje psíquico que nos conforma.Después de la clase, much@s nos quedamos reposando sobre una nube (ahí nuestro aparato imaginario se repone del corsé, y vuela y conecta con el saber del alma…) Pasadas unas horas de haber concluido la clase, Adi Rivera, inspirada en lo que les conté acerca de la aparición de Lilith en textos sumerios muy antiguos, donde se le describe como una deidad primordial que vive en el árbol Huluppu, con una serpiente habitando sus raíces, y el nido del gran pájaro Apsu en su follaje, me mandó esta imagen como regalo precioso, y quiero compartirlo.

Entender nuestras raíces psíquicas funda conciencia.

Collage de la pintora Adriana Rivera (México)

El linaje psíquico se trasmite a través de la cultura. En cada cultura hay mitos fundacionales, cuentos que reflejan el sentir de lo humano. Cada cultura genera sus monstruos con las cosas temidas o negadas. Pero los tiempo cambian, y necesitamos revisar paradigmas disfuncionales.

Trabajar el Arquetipo, Re-pensarlo, Re-escribirlo, Re-decirlo, e Incluirlo nos permitirá Reconciliarnos con su Historia.

Te convocamos para realizar en comunidad un “ENTRAÑABLE TRABAJO SISTÉMICO”.

Si deseas unirte hay dos opciones.

Curso en vivo los jueves a las 5:00 p.m. (hora de México) $1,200 MXN/$52 USD

Acceso a las grabaciones del curso $750 MXN /$38 USD

A Sor Juana Inés de la Cruz

Por Evangelina García Vargas

Te leí hace muchos ayeres, y no pude entenderte.

Hoy bastó una lección para valorarte y reconocerte.

Viajé a través del tiempo, hacia esa época complicada…

Eres un personaje adelantado al tiempo, admiré tu vida intelectual intensa y apasionada.

Valiente defensora del derecho a leer. En tu mente y corazón había un ardiente deseo por el saber…

Eres de esos personajes que nacen cada tantos años marcando una época dorada. Tu legado sigue trascendiendo. Fuiste y eres muy admirada…

Mira que enfrentarte a cuarenta doctores en teología, filosofía y humanidades… Y salir victoriosa atravesando el Hades…

Conseguiste dentro de una cultura misógina y machista la vida que deseabas llena de letras, magia y además vanguardista.

Al leerte pude comprender que, desde niña, ya sabías cuál era el propósito en tu vida… por eso entre el matrimonio y los hábitos, te decidiste por la última opción, pues de otro modo tu existencia sería detenida…

Octavio Paz aseguraba que te habías hecho monja para “poder pensar”,

yo creo que desde el vientre de tu madre ya podías filosofar…

Y aun cuando fue corta tu existencia lograste hacer lo de muchas vidas:

Poemas, prosas, lírica y muchas rimas…

Fuiste considerada como la décima musa.

Y escribiste esto “no estudio para saber más, sino para ignorar menos”.

Yo me quedo con ello para cultivar mi existencia y dejar a un lado cualquier excusa.

Este texto fue producto del taller “Escritoras Destacadas de la Literatura Universal”. Evita quedó encantada con Sor Juana, y con estas letras lo reflejó muy bien.

¿Libro-prisma?: Elsa Cross

Por Ana María Vargas Vázquez

Silencio. Oscuridad. Nada se abre en la noche, sino un destello. Nada. Pero ahí, en la noche, surge la línea de luz que se curva, se divide o se desvía. Pero, ¿la línea de luz pasa a través de un cuerpo, que es cristal?, ¿la línea de luz es el cambio en el tono de voz, o un canto? En medio de la oscuridad, ¿es la poeta una luz que se desvía, se curva, se divide o traspasa un cristal, o es el prisma que transforma la luz en mil colores?

Inflexiones de la Luz, Elsa Cross

Inflexiones de la luz es la poeta, es el haz de luz, es el prisma y el resultado de la curvatura o la división de la luz. El libro recibe la línea luminosa, traducida por el prisma que es la poeta, y en la poeta, la luz se curva y se transforma en imagen o cuerpo para después, convertirse en universo interior: haz de luz que traduce los objetos que se reúnenen el exterior, para llegar a la voz más honda.

Inflexiones de la luz es la reunión, la cita de mil voces en una labor poética que es caudal de la palabra de todos los tiempos. Es un libro cuya poética encuentra sus raíces en el misterio de la Grecia antigua y la infinita literatura de la India, pero al mismo tiempo, es también una ventana a la tradición poética universal, en la que convergen influencias de poetas como Rubén Darío, Amado Nervo, Enrique González Martínez, Octavio Paz, José Juan Tablada y Lezama Lima, hasta llegar a poetas como Ezra Pound, Walt Whitman, Saint-John Perse, Gérard de Nerval, Hölderlin, Rilke, Seferis, Cavafis y Elýtis.

Así que Inflexiones de la luz es la unidad múltiple. Museo interior, donde se enlazan   los mundos que conforman el vocabulario todo, y también, la identidad de un cuerpo donde el uno es diversos rostros. Museo que es itinerario de imágenes, cuyos pasillos sostienen obras y objetos íntimos no sólo literarios, sino también, objetos plásticos que se funden en la sensibilidad de la poeta.

Ahí, en el museo interior, encontraremos jaguares, esculturas, estelas mayas, laberintos, truenos, paraísos, atardeceres, éxodos fotográficos, ángeles; retablos, rondas, jardines, lagos, tumbas, dioses, templos antiguos, kýlix, guerreros, esfinges. Visibilidades y no visibilidades:

Cuanto más va hacia dentro                                        

                                          más se extiende

en ese mar de frondas                                    

                                       la mirada.

Dice la poeta. Y más adentro, en las raíces del libro, se pregunta:

Yo o tú            

              ¿quién es?

¿quién mira a través de nuestros ojos?

¿quién ríe con nuestra risa?

¿quién medita en qué?                          

                           ¿qué es lo meditado?

¿Desde qué orilla tú o yo                                         

                                             o Eso

nos contempla?

Poeta de búsqueda interna, Elsa Cross define el espejo que la mira. Define su camino y el registro de la vivencia como un museo o un diario de la contemplación. Un periplo que recorre arte, naturaleza y palabra, como reflejo propio.

Poeta-guía del trayecto misterioso del lenguaje, Elsa Cross es un destino-mundo que puede ser monasterio, alta montaña, humedad de la fronda o las raíces de lo que se eleva.

Inflexiones de la luz es, pues, la unidad múltiple de lugares conocidos y desconocidos, es una cita de páginas que se reúnen en un instante, un lugar o un tiempo en el espacio espiritual más íntimo de la palabra.

Entonces, ¿es Inflexiones un libro-viaje de luz, prisma-poema que recibe la traducción de fragmentos en los que se transformó el mundo?, ¿es el libro un cristal o un prisma que traduce objetos, experiencias y pensamientos?, ¿es el libro la luz, el prisma o el poema?, ¿es el libro el punto en el que se tocan el rayo, la luz, el prisma, lo natural, lo profundo, el poema?

Inflexiones de la luz es el sentido del cuerpo que mira hacia adentro y hacia afuera. Es la dirección y el sino en el que el museo de las formas, es la silueta invisible de quien observa. Es la poesía como prisma que desvía la luz. Poesía como ojo para mirar el mundo y traducirlo. Poesía como visión del interior-exterior. Poesía transformadora que observa el mundo desde afuera y desde adentro.

Elsa Cross en la presentación de Inflexiones de la Luz en la Feria Internacional del Libro en el 2019

ELSA CROSS (México, 1946). 

A su Poesía completa (1964-2012), aparecida en el Fondo de Cultura, se han sumado los poemarios Atrapasueños (2014), Insomnio (2016) y Nepantla (2018). En los últimos años recibió el Premio Nacional de Artes y Literatura (México, 2016), el Premio Poestate (Lugano, Suiza, 2015), la Medalla Bellas Artes (México, 2012), el Premio Roger Caillois para autores latinoamericanos (París, 2010) y el Premio Xavier Villaurrutia (2008). Es maestra y doctora en Filosofía por la UNAM, donde es profesora titular de Filosofía de la Religión. Ha publicado también varios libros de ensayo y traducción, y numerosos libros de poesía en México y ocho países más. Sus poemas han sido incluidos en más de un centenar de antologías.      

Puedes conseguir el libro en la tienda online de la editorial Salto Mortal:

https://www.editorialsaltomortal.com/product-page/inflexiones-de-la-luz

Ser Maestros

Yolanda Ramírez Michel, Doctora Honoris Causa

“Nos convoca la enseñanza. Por eso mis palabras nacieron pensando en ello, en nuestra esencia y vocación de maestros.

Creo que todos somos maestros, en mayor o menor medida, consciente o inconscientemente, todos lo somos. Y cuando digo “todos”, no me refiero sólo a los seres humanos, quiero decir más… Y es que también los pájaros nos enseñan a los hombres con su vuelo la metáfora de nuestro propio vuelo. Quiero decir que el conocimiento no comenzó cuando una víbora nos ofreció la manzana, sino antes, cuando nos mostró que se podía abandonar una piel seca igual que se abandona una seca vida, y seguir adelante.

Las flores, tantas y tan distintas, con su frágil edad, son especialistas en dar color a todos los jardines, qué maestría. Los cactos, aunque parezcan afrentar con sus espinas, rebosan de lo único que salva en el desierto.

Todo a nuestro alrededor es un maestro. Y de ahí aprendimos nosotros a serlo.

Por eso, los primeros maestros sabían que la mejor palabra para libertad era águila; de algún modo entendían que una lechuza era el mejor emblema para la sabiduría.

Y, no obstante ese nuestro edén primordial de palabras prístinas nosotros quisimos probar la manzana, aunque nos costara el exilio y el esfuerzo de ganar no sólo el pan, sino también el conocimiento, con el sudor de nuestra frente. Lo asumimos.

Y he aquí que, entre todos los exiliados de aquel primer jardín, nosotros nos volvimos adeptos de aquel fruto.

El camino ha sido largo. De los primeros trazos en las cuevas, pasamos a la escritura sobre tablillas de arcilla, luego a papiros y pergaminos, códices, y otros formatos cada vez más novedosos, para guardar en libros lo que como humanos íbamos descubriendo.

Y con los libros nos sentimos más que nunca maestros.

Pero no somos maestros sólo por los libros que escribimos o enseñamos a leer, sino por lo que esos libros nos hicieron.

No somos maestros sólo por los lápices con los que corregimos, sino por lo que con esos lápices nosotros mismos escribimos.

Y no somos maestros sólo porque tenemos alumnos, es algo más, es por una imperiosa necesidad de enseñar a otros a amar lo amable. Es por esa terquedad por encender más lámparas que anuncien a los hombres las cosas escondidas. Es por padecer la curiosa manía de preparar una clase de una hora para que dure una vida… me refiero a que los alumnos se la lleven, me refiero a que la clase se quede en ellos para siempre.

Somos maestros porque un día alguien pensó que sabíamos y fue tan importante aquello, que no quisimos bajo ninguna circunstancia defraudar a los que confían en nosotros.

Y desde entonces, cuánto tememos pronunciar las palabras “no lo sé”, aunque definitivamente sea mucho más lo que ignoramos que aquello que sabemos.

Yo me he relajado en ese sentido. Y me ayudaron los maestros elementales. No imagino que el ave pretenda enseñar a sus crías a nadar, ni que el pez quiera tejer una telaraña. Puedo enseñar lo que puedo. A evolucionar a partir de las dificultades, a investigar e imaginar soluciones. Desde ahí soy maestra, desde ahí concibo mis herramientas, desde ahí desarrollo mis dones. Desde ahí acompaño a todos los maestros del universo, que nos enseñamos unos a otros, no sólo con las palabras humanas, sino con las milenarias voces del mundo.

Llegamos al día de hoy con los retos de nuestros propios excesos como raza, rodeados por ambivalentes tecnologías que pueden volverse cadenas o puentes. Y sin embargo, con todo y el progreso alcanzado, se ve ya la necesidad de que enseñemos a los demás cómo volver al paraíso, cómo buscar aquel árbol, para devolverle las semillas de aquella primera manzana, multiplicadas. Y así pedir otro edén, otra tierra en donde sembrar el fruto presente. Por eso somos maestros, por eso nos volvieron guardianes de la manzana.” 

PhD. Yolanda Ramírez Michel

El 20 de diciembre del 2018 la vicerrectora de la Universidad Santander, la Doctora Eva Adriana García Núñez, anunciaba a la escritora Yolanda Ramírez Michel que había sido elegida para el nombramiento de Doctora Honoris Causa en Ciencias de la Educación. La entrega del nombramiento se realizó el 2 de febrero del 2019. Nos complace compartir por este medio el discurso que pronunció la Dra. Yolanda Ramírez Michel.

Trithemius sesiones online

Por Yolanda Ramírez Michel

Acá te regalamos la imagen de algunas sonrisas que irremediablemente aparecen cuando tenemos clases donde la fantasía allana caminos a la verdad interior:

Entre los muchos cambios, generados por la dinámica de cambio mundial, algunos fueron definitivamente buenos. La mudanza de nuestros talleres al reino virtual no provocó que perdiéramos el contacto que ya nutría nuestra comunidad, sino que ganáramos en encuentros, antes inimaginables por la distancia, sumando voces afines desde otros países. Así confirmamos que, compartir desde la médula de lo que nos hace humanos, aún a través de un micrófono y una pantalla, aviva una llama interior que pensábamos sólo capaz de encenderse desde el abrazo físico. ¿Somos sólo un cuerpo como para darle al abrazo físico semejante autoridad? No. Somos más, y en cada sesión de Trithemius confirmamos que la mirada y la sonrisa de los participantes en las sesiones, aunque lleguen a través de una pantalla, son evidencia de una fuerza vital que anima la materia, fuerza seguramente presente en el empuje de los tallos que atraviesan tercamente el asfalto citadino. Así nosotros, tercos tallos atravesando los kilómetros y los protocolos de la contingencia mundial, hemos encontrado caminos alternos para la reunión de voces afines.

Con la mirada siempre puesta en el mejor rostro del ser humano, hemos seguido adelante en la tarea de compartir lo que amamos. Suscríbete al canal de You Tube, donde subimos sesiones gratuitas, para que recibas notificación de nuestros contenidos cada vez que se sube algún video, aquí la liga para que te suscribas:

https://www.youtube.com/channel/UC3tcJM2Su7aTJgoalK168lQ

El Barrio de las Letras

De El Barrio de las Letras (novela de próxima publicación)

Por Yolanda Ramírez Michel

Collage de la pintora AdI Rivera

Dime, Miguel, que no estoy loca, muchos amigos me lo dicen cariñosamente, pero siento que en el fondo lo dicen en serio, no tanto como para llevarme al manicomio, pero sí lo suficiente como para no comprenderme enteramente. Hoy como ayer es loco todo el que vive en la periferia de la razón que venden las instituciones, es loco todo el que persigue sus sueños antes que un buen sueldo, es loco todo el que ama la fantasía y puede ver hadas en los setos con flores. Como don Quijote. ¡Qué necesario comprender al Quijote hoy! Por eso lo enseño, por eso tengo cursos y toda clase de proyectos para que los lectores no juzguen a tu personaje como un loco, sino como uno que ve, más allá de lo real, lo posible; como un iluminado, un cabalista, un místico. A todo el que se sale de la media se le pone la etiqueta de loco, pero luego de los locos es el reino de los cielos, el reino del arte y las empresas creativas.


He defendido a don Quijote de los que se quedan en lo literal, lo he defendido porque es una forma de defensa personal. En los personajes amados u odiados estamos los seres de carne y hueso, y nuestras historias personales son un reflejo de los cuentos que nos contamos. De la vida a la literatura, de la literatura a la vida… y nada es estático, ni nada es lo que parece, ni los molinos son exactamente molinos, pueden ser ciertamente briareos, que mueven sus aspas para el molimiento de las causas más reales. Pocos lo ven, de ésos es el reino de los cielos, de los que pueden ver la vida fantástica como un reflejo de la verdadera vida. El exterior es sólo una pantalla, la pantalla de un teatrillo fabuloso, la pantalla donde se proyecta lo que somos, pero no somos sólo esto, lo externo, lo tangible.


Defiendo tu Quijote, Miguel, y me defiendo a mí. Igual defienden todos, antes que lo defendido, a lo que de sí mismos hay en el tema, el tema los refleja y hay que defenderlo, defenderse en él de las acechanzas, con la palabra defensora queremos componer algunas afrentas, y por eso defendemos hasta el extremo de enfadarnos. Las feministas defienden algo suyo, muy interior, no solamente el feminismo, las lleva a esa defensa alguna injusticia padecida muy hondamente, algún crimen cometido por el machismo. El feminismo es el medio para defenderse… Así yo, defiendo el Quijote porque me defiendo a mí, defiendo la utopía, el idealismo, defiendo que se puede sembrar una mirada fantástica sobre lo real. 

Sesión de cierre del taller donde se leyó Don Quijote de la Mancha
Sesión en Trithemius Talleres proyecto online

Cuidado con lo que le dices a un genio

Por Yolanda Ramírez Michel

Desde que leí El Matrimonio entre el Cielo y el Infierno quedé enamorada del poeta británico William Blake (1757-1827). Sin embargo, no escribiré hoy de ese libro, sino de una de sus cartas…

William Blake, poeta, pintor y grabador británico.

William Blake fue uno de esos genios adelantados a su época, incomprendido por su generación, como suele suceder con los grandes espíritus. Nos cuenta él que cuando era niño, un día de verano, contempló un árbol y lo que vio lo lanzó corriendo emocionado a decirle a su madre: “he visto el árbol lleno de ángeles”. ¿Cómo negar que cada fruto es un mensaje sagrado de la divinidad que preña la naturaleza? Si nosotros sólo vemos el fruto como alimento para saciar el hambre, y no como el contenedor de semillas que almacenan grandes milagros (la multiplicación de los panes ha devenido de alguna primera semilla…), no podemos culpar al que sí tiene en la mirada el alcance de esas visiones.

William Blake, Canciones de Inocencia

Ya desde niño Blake estuvo cerca del milagro porque traía la condición de visionario, el rechazo que espíritus como el de William Blake padecen viene de que su mirada mística se aleja en mucho de la mirada común.

Para ejemplificar estas cuestiones quiero compartir con ustedes una carta que escribió William Blake al reverendo John Trusler —autor de “exitosos” (nótense las comillas, por favor) libros que trataban acerca de religión, libros parecidos a lo que hoy denominamos best sellers— dicho reverendo había contactado a Blake después de visitar la exposición en la Royal Academy de Londres donde Blake había expuesto “La Última Cena”:

La última cena, de William Blake

El sacerdote se había hecho rico con sus escritos, y ahora deseaba que Blake ilustrara algunos de sus textos sobre moral. Permítaseme ser irónica: ¡qué bueno que el sacerdote no tenía visión!, de lo contrario hoy en día tendríamos los trazos de Blake junto a palabras de poca monta.

William Blake siempre fue malentendido, Trusler no fue la excepción. Cuando recibió las imágenes, (que por supuesto no respondían a la estética de las caricaturas religiosas de entonces), el reverendo escribió al poeta calificándolas de raras y exageradamente extravagantes, además de sugerir que la imaginación de Blake pertenecía más bien al “mundo de los espíritus”.

Ilustración de William Blake para la Divina comedia de Dante (1826)

Hoy, la obra del reverendo ha sido por completo olvidada, y conocemos a John Trusler sólo por este desafortunado incidente en relación a la obra de uno de los gigantes de la poesía y la mística británica. Si la visión de algunos ignorantes es limitada, no es culpa del artista, poseedor de una visión siempre hacia lo alto, cuando esos otros miran tan bajo. Aquí las primeras palabras de la respuesta que Blake dio al reverendo, motivo principal de este post.

Carta del joven William Blake en defensa de la imaginación (que parecen no poseer o no valorar algunos)

Carta de William Blake a John Trusler

“!Lamento de verdad que usted se encuentre distanciado del mundo espiritual, especialmente si soy yo quien tiene que responder por ello. Si estoy equivocado, lo estoy en buena compañía… Lo que es grande es necesariamente incomprensible para los hombres débiles. Aquello que puede hacerse explicable para los tontos no merece mi atención.
Siento que un hombre podría ser capaz de ser feliz en este mundo. Y sé que éste es un universo de imaginación y visión.
Veo que todo lo que pinto existe en este mundo, pero no todos lo ven de la misma manera.
A los ojos de un indigente, una moneda es más hermosa que el sol, y una cartera gastada por haber estado llena de dinero ostenta proporciones más bellas que una vid cargada de uvas.
El árbol que mueve a algunos al punto de las lágrimas, para otros es solamente una cosa verde que estorba en su camino.
Algunos ven a la naturaleza ridícula y deforme, y yo nunca regiré las proporciones de mi arte bajo estos preceptos; hay personas que ni siquiera ven la naturaleza.
Un hombre es, y así es como ve. […] Usted está ciertamente equivocado cuando clama que las visiones fantasiosas no pueden ser encontradas en este mundo.
Para mí, este universo es una sola y continua visión de la imaginación…”

¡Bravo por Blake!

Un viaje inevitable

Por Mines Pernuzzi

Cayó la semilla del roble, cayó del bolsillo despreocupado del caminante, que la había arrebatado de su serena pertenencia al árbol para llevarla sin permiso a su oscuro e inquietante viaje por el bosque.

La semilla fue el imprevisto recurso que le permitió tener las manos ocupadas para liberar la mente de las marañas tenebrosas.

En ese apretujar y soltar, la semilla se incomoda. Maltratada, violentada… quiso escapar, pero fue imposible.

Casi sin aire, en esas manos agrietadas, sucias y cansadas pudo pensar y preguntarse: ¿por qué estaba ahí?

Sus planes habían sido seguir el rumbo de todas las semillas, hermanadas por milenios, para formar parte de cientos de bosques de robles, que pintarían paisajes hermosos, centinelas de camino, entregando sombra fresca a los viajeros. Había pensado soltarse de la rama en el momento preciso, danzar por el aire del otoño para ser recibida por el colchón de hojas marrones, amarillas y naranjas, las que una a una, según exigía el registro del reino, debían emprender el viaje del ciclo de muerte y transformación.

Las hojas primero.

Las semillas después.

Así fue siempre, por los siglos de los siglos…

Llegar al suelo y desarmarse en diminutas partículas labradoras y facilitadoras de gestación.

Cuando sintió acercarse su final, la película del alma de la familia de los robles se proyectó en todas su células en un solo destello.

Esa fracción de segundo concentró una eternidad.

Un movimiento imperativo, preciso y determinante la sacó de su ensueño.

El caminante la desligó de la carga de sus manos mentales y se desplomó en el bolsillo… que no estaba preparado para acunarla por el resto del viaje.

Entonces, sin saber cómo, una fuerza mayúscula, absorbente e inexcusable… la desprende, la succiona, la empuja, y la acompaña a su destino inminente.

Giró y giró a través de un canal de luz invisible y fue escondida en el Recinto Sagrado, ubicado en el hueco entre la piedra y el camino.

La semilla necesitó repararse del viaje maltratado y de toda la energía que no era suya.

Cuando el reloj temporal dijo: “AHORA”, tuvo la certeza de que ese era el momento de su viaje de descubrimiento para ser lo que vino a ser.

En su estadía en el refugio sagrado de agua y oscuridad de soledad necesaria y silencio, donde permaneció el tiempo justo, ni un minuto antes, ni un minuto después, cuando creía que ya no tendría oportunidad, se le fue revelado, que así como una fuerza mayúscula, la llevó hasta ahí, una fuerza mayúscula tal vez la misma (no lo sabía), la sacaría de ahí.

Cuando la chispa divina la tomó por completo…

Cuando se sintió preparada de fuerza y osadía para la vida abriéndose camino en la grieta…

Cuando todas su células ya no entraban en su tegumento…

Supo que era el momento de la entrega confiada en lo inevitable.

Cuentan los átomos de esa escena que se escuchó en notas vibrantes de infinito, la siguiente melodía:

“Oh madre piedra, yo te amo, aquí estoy tendido, acurrucado en tu cálido cuerpo, tu hijo tardío, Bendita seas tú madre primordial.”

Cuentan los viajeros del cosmos, que en ese instante único, se sintió mover el Universo.

Este texto fue presentado por Mines Pernuzzi el 3 de marzo de 2021 como producto de reflexión poética en el taller del Libro Rojo de Jung de Trithemius Talleres Literarios.

Mines Pernuzzi

Si deseas escuchar la sesión, aquí el video: