A Sor Juana Inés de la Cruz

Por Evangelina García Vargas

Te leí hace muchos ayeres, y no pude entenderte.

Hoy bastó una lección para valorarte y reconocerte.

Viajé a través del tiempo, hacia esa época complicada…

Eres un personaje adelantado al tiempo, admiré tu vida intelectual intensa y apasionada.

Valiente defensora del derecho a leer. En tu mente y corazón había un ardiente deseo por el saber…

Eres de esos personajes que nacen cada tantos años marcando una época dorada. Tu legado sigue trascendiendo. Fuiste y eres muy admirada…

Mira que enfrentarte a cuarenta doctores en teología, filosofía y humanidades… Y salir victoriosa atravesando el Hades…

Conseguiste dentro de una cultura misógina y machista la vida que deseabas llena de letras, magia y además vanguardista.

Al leerte pude comprender que, desde niña, ya sabías cuál era el propósito en tu vida… por eso entre el matrimonio y los hábitos, te decidiste por la última opción, pues de otro modo tu existencia sería detenida…

Octavio Paz aseguraba que te habías hecho monja para “poder pensar”,

yo creo que desde el vientre de tu madre ya podías filosofar…

Y aun cuando fue corta tu existencia lograste hacer lo de muchas vidas:

Poemas, prosas, lírica y muchas rimas…

Fuiste considerada como la décima musa.

Y escribiste esto “no estudio para saber más, sino para ignorar menos”.

Yo me quedo con ello para cultivar mi existencia y dejar a un lado cualquier excusa.

Este texto fue producto del taller “Escritoras Destacadas de la Literatura Universal”. Evita quedó encantada con Sor Juana, y con estas letras lo reflejó muy bien.

¿Libro-prisma?: Elsa Cross

Por Ana María Vargas Vázquez

Silencio. Oscuridad. Nada se abre en la noche, sino un destello. Nada. Pero ahí, en la noche, surge la línea de luz que se curva, se divide o se desvía. Pero, ¿la línea de luz pasa a través de un cuerpo, que es cristal?, ¿la línea de luz es el cambio en el tono de voz, o un canto? En medio de la oscuridad, ¿es la poeta una luz que se desvía, se curva, se divide o traspasa un cristal, o es el prisma que transforma la luz en mil colores?

Inflexiones de la Luz, Elsa Cross

Inflexiones de la luz es la poeta, es el haz de luz, es el prisma y el resultado de la curvatura o la división de la luz. El libro recibe la línea luminosa, traducida por el prisma que es la poeta, y en la poeta, la luz se curva y se transforma en imagen o cuerpo para después, convertirse en universo interior: haz de luz que traduce los objetos que se reúnenen el exterior, para llegar a la voz más honda.

Inflexiones de la luz es la reunión, la cita de mil voces en una labor poética que es caudal de la palabra de todos los tiempos. Es un libro cuya poética encuentra sus raíces en el misterio de la Grecia antigua y la infinita literatura de la India, pero al mismo tiempo, es también una ventana a la tradición poética universal, en la que convergen influencias de poetas como Rubén Darío, Amado Nervo, Enrique González Martínez, Octavio Paz, José Juan Tablada y Lezama Lima, hasta llegar a poetas como Ezra Pound, Walt Whitman, Saint-John Perse, Gérard de Nerval, Hölderlin, Rilke, Seferis, Cavafis y Elýtis.

Así que Inflexiones de la luz es la unidad múltiple. Museo interior, donde se enlazan   los mundos que conforman el vocabulario todo, y también, la identidad de un cuerpo donde el uno es diversos rostros. Museo que es itinerario de imágenes, cuyos pasillos sostienen obras y objetos íntimos no sólo literarios, sino también, objetos plásticos que se funden en la sensibilidad de la poeta.

Ahí, en el museo interior, encontraremos jaguares, esculturas, estelas mayas, laberintos, truenos, paraísos, atardeceres, éxodos fotográficos, ángeles; retablos, rondas, jardines, lagos, tumbas, dioses, templos antiguos, kýlix, guerreros, esfinges. Visibilidades y no visibilidades:

Cuanto más va hacia dentro                                        

                                          más se extiende

en ese mar de frondas                                    

                                       la mirada.

Dice la poeta. Y más adentro, en las raíces del libro, se pregunta:

Yo o tú            

              ¿quién es?

¿quién mira a través de nuestros ojos?

¿quién ríe con nuestra risa?

¿quién medita en qué?                          

                           ¿qué es lo meditado?

¿Desde qué orilla tú o yo                                         

                                             o Eso

nos contempla?

Poeta de búsqueda interna, Elsa Cross define el espejo que la mira. Define su camino y el registro de la vivencia como un museo o un diario de la contemplación. Un periplo que recorre arte, naturaleza y palabra, como reflejo propio.

Poeta-guía del trayecto misterioso del lenguaje, Elsa Cross es un destino-mundo que puede ser monasterio, alta montaña, humedad de la fronda o las raíces de lo que se eleva.

Inflexiones de la luz es, pues, la unidad múltiple de lugares conocidos y desconocidos, es una cita de páginas que se reúnen en un instante, un lugar o un tiempo en el espacio espiritual más íntimo de la palabra.

Entonces, ¿es Inflexiones un libro-viaje de luz, prisma-poema que recibe la traducción de fragmentos en los que se transformó el mundo?, ¿es el libro un cristal o un prisma que traduce objetos, experiencias y pensamientos?, ¿es el libro la luz, el prisma o el poema?, ¿es el libro el punto en el que se tocan el rayo, la luz, el prisma, lo natural, lo profundo, el poema?

Inflexiones de la luz es el sentido del cuerpo que mira hacia adentro y hacia afuera. Es la dirección y el sino en el que el museo de las formas, es la silueta invisible de quien observa. Es la poesía como prisma que desvía la luz. Poesía como ojo para mirar el mundo y traducirlo. Poesía como visión del interior-exterior. Poesía transformadora que observa el mundo desde afuera y desde adentro.

Elsa Cross en la presentación de Inflexiones de la Luz en la Feria Internacional del Libro en el 2019

ELSA CROSS (México, 1946). 

A su Poesía completa (1964-2012), aparecida en el Fondo de Cultura, se han sumado los poemarios Atrapasueños (2014), Insomnio (2016) y Nepantla (2018). En los últimos años recibió el Premio Nacional de Artes y Literatura (México, 2016), el Premio Poestate (Lugano, Suiza, 2015), la Medalla Bellas Artes (México, 2012), el Premio Roger Caillois para autores latinoamericanos (París, 2010) y el Premio Xavier Villaurrutia (2008). Es maestra y doctora en Filosofía por la UNAM, donde es profesora titular de Filosofía de la Religión. Ha publicado también varios libros de ensayo y traducción, y numerosos libros de poesía en México y ocho países más. Sus poemas han sido incluidos en más de un centenar de antologías.      

Puedes conseguir el libro en la tienda online de la editorial Salto Mortal:

https://www.editorialsaltomortal.com/product-page/inflexiones-de-la-luz

Ser Maestros

Yolanda Ramírez Michel, Doctora Honoris Causa

“Nos convoca la enseñanza. Por eso mis palabras nacieron pensando en ello, en nuestra esencia y vocación de maestros.

Creo que todos somos maestros, en mayor o menor medida, consciente o inconscientemente, todos lo somos. Y cuando digo “todos”, no me refiero sólo a los seres humanos, quiero decir más… Y es que también los pájaros nos enseñan a los hombres con su vuelo la metáfora de nuestro propio vuelo. Quiero decir que el conocimiento no comenzó cuando una víbora nos ofreció la manzana, sino antes, cuando nos mostró que se podía abandonar una piel seca igual que se abandona una seca vida, y seguir adelante.

Las flores, tantas y tan distintas, con su frágil edad, son especialistas en dar color a todos los jardines, qué maestría. Los cactos, aunque parezcan afrentar con sus espinas, rebosan de lo único que salva en el desierto.

Todo a nuestro alrededor es un maestro. Y de ahí aprendimos nosotros a serlo.

Por eso, los primeros maestros sabían que la mejor palabra para libertad era águila; de algún modo entendían que una lechuza era el mejor emblema para la sabiduría.

Y, no obstante ese nuestro edén primordial de palabras prístinas nosotros quisimos probar la manzana, aunque nos costara el exilio y el esfuerzo de ganar no sólo el pan, sino también el conocimiento, con el sudor de nuestra frente. Lo asumimos.

Y he aquí que, entre todos los exiliados de aquel primer jardín, nosotros nos volvimos adeptos de aquel fruto.

El camino ha sido largo. De los primeros trazos en las cuevas, pasamos a la escritura sobre tablillas de arcilla, luego a papiros y pergaminos, códices, y otros formatos cada vez más novedosos, para guardar en libros lo que como humanos íbamos descubriendo.

Y con los libros nos sentimos más que nunca maestros.

Pero no somos maestros sólo por los libros que escribimos o enseñamos a leer, sino por lo que esos libros nos hicieron.

No somos maestros sólo por los lápices con los que corregimos, sino por lo que con esos lápices nosotros mismos escribimos.

Y no somos maestros sólo porque tenemos alumnos, es algo más, es por una imperiosa necesidad de enseñar a otros a amar lo amable. Es por esa terquedad por encender más lámparas que anuncien a los hombres las cosas escondidas. Es por padecer la curiosa manía de preparar una clase de una hora para que dure una vida… me refiero a que los alumnos se la lleven, me refiero a que la clase se quede en ellos para siempre.

Somos maestros porque un día alguien pensó que sabíamos y fue tan importante aquello, que no quisimos bajo ninguna circunstancia defraudar a los que confían en nosotros.

Y desde entonces, cuánto tememos pronunciar las palabras “no lo sé”, aunque definitivamente sea mucho más lo que ignoramos que aquello que sabemos.

Yo me he relajado en ese sentido. Y me ayudaron los maestros elementales. No imagino que el ave pretenda enseñar a sus crías a nadar, ni que el pez quiera tejer una telaraña. Puedo enseñar lo que puedo. A evolucionar a partir de las dificultades, a investigar e imaginar soluciones. Desde ahí soy maestra, desde ahí concibo mis herramientas, desde ahí desarrollo mis dones. Desde ahí acompaño a todos los maestros del universo, que nos enseñamos unos a otros, no sólo con las palabras humanas, sino con las milenarias voces del mundo.

Llegamos al día de hoy con los retos de nuestros propios excesos como raza, rodeados por ambivalentes tecnologías que pueden volverse cadenas o puentes. Y sin embargo, con todo y el progreso alcanzado, se ve ya la necesidad de que enseñemos a los demás cómo volver al paraíso, cómo buscar aquel árbol, para devolverle las semillas de aquella primera manzana, multiplicadas. Y así pedir otro edén, otra tierra en donde sembrar el fruto presente. Por eso somos maestros, por eso nos volvieron guardianes de la manzana.” 

PhD. Yolanda Ramírez Michel

El 20 de diciembre del 2018 la vicerrectora de la Universidad Santander, la Doctora Eva Adriana García Núñez, anunciaba a la escritora Yolanda Ramírez Michel que había sido elegida para el nombramiento de Doctora Honoris Causa en Ciencias de la Educación. La entrega del nombramiento se realizó el 2 de febrero del 2019. Nos complace compartir por este medio el discurso que pronunció la Dra. Yolanda Ramírez Michel.

Trithemius sesiones online

Por Yolanda Ramírez Michel

Acá te regalamos la imagen de algunas sonrisas que irremediablemente aparecen cuando tenemos clases donde la fantasía allana caminos a la verdad interior:

Entre los muchos cambios, generados por la dinámica de cambio mundial, algunos fueron definitivamente buenos. La mudanza de nuestros talleres al reino virtual no provocó que perdiéramos el contacto que ya nutría nuestra comunidad, sino que ganáramos en encuentros, antes inimaginables por la distancia, sumando voces afines desde otros países. Así confirmamos que, compartir desde la médula de lo que nos hace humanos, aún a través de un micrófono y una pantalla, aviva una llama interior que pensábamos sólo capaz de encenderse desde el abrazo físico. ¿Somos sólo un cuerpo como para darle al abrazo físico semejante autoridad? No. Somos más, y en cada sesión de Trithemius confirmamos que la mirada y la sonrisa de los participantes en las sesiones, aunque lleguen a través de una pantalla, son evidencia de una fuerza vital que anima la materia, fuerza seguramente presente en el empuje de los tallos que atraviesan tercamente el asfalto citadino. Así nosotros, tercos tallos atravesando los kilómetros y los protocolos de la contingencia mundial, hemos encontrado caminos alternos para la reunión de voces afines.

Con la mirada siempre puesta en el mejor rostro del ser humano, hemos seguido adelante en la tarea de compartir lo que amamos. Suscríbete al canal de You Tube, donde subimos sesiones gratuitas, para que recibas notificación de nuestros contenidos cada vez que se sube algún video, aquí la liga para que te suscribas:

https://www.youtube.com/channel/UC3tcJM2Su7aTJgoalK168lQ

El Barrio de las Letras

De El Barrio de las Letras (novela de próxima publicación)

Por Yolanda Ramírez Michel

Collage de la pintora AdI Rivera

Dime, Miguel, que no estoy loca, muchos amigos me lo dicen cariñosamente, pero siento que en el fondo lo dicen en serio, no tanto como para llevarme al manicomio, pero sí lo suficiente como para no comprenderme enteramente. Hoy como ayer es loco todo el que vive en la periferia de la razón que venden las instituciones, es loco todo el que persigue sus sueños antes que un buen sueldo, es loco todo el que ama la fantasía y puede ver hadas en los setos con flores. Como don Quijote. ¡Qué necesario comprender al Quijote hoy! Por eso lo enseño, por eso tengo cursos y toda clase de proyectos para que los lectores no juzguen a tu personaje como un loco, sino como uno que ve, más allá de lo real, lo posible; como un iluminado, un cabalista, un místico. A todo el que se sale de la media se le pone la etiqueta de loco, pero luego de los locos es el reino de los cielos, el reino del arte y las empresas creativas.


He defendido a don Quijote de los que se quedan en lo literal, lo he defendido porque es una forma de defensa personal. En los personajes amados u odiados estamos los seres de carne y hueso, y nuestras historias personales son un reflejo de los cuentos que nos contamos. De la vida a la literatura, de la literatura a la vida… y nada es estático, ni nada es lo que parece, ni los molinos son exactamente molinos, pueden ser ciertamente briareos, que mueven sus aspas para el molimiento de las causas más reales. Pocos lo ven, de ésos es el reino de los cielos, de los que pueden ver la vida fantástica como un reflejo de la verdadera vida. El exterior es sólo una pantalla, la pantalla de un teatrillo fabuloso, la pantalla donde se proyecta lo que somos, pero no somos sólo esto, lo externo, lo tangible.


Defiendo tu Quijote, Miguel, y me defiendo a mí. Igual defienden todos, antes que lo defendido, a lo que de sí mismos hay en el tema, el tema los refleja y hay que defenderlo, defenderse en él de las acechanzas, con la palabra defensora queremos componer algunas afrentas, y por eso defendemos hasta el extremo de enfadarnos. Las feministas defienden algo suyo, muy interior, no solamente el feminismo, las lleva a esa defensa alguna injusticia padecida muy hondamente, algún crimen cometido por el machismo. El feminismo es el medio para defenderse… Así yo, defiendo el Quijote porque me defiendo a mí, defiendo la utopía, el idealismo, defiendo que se puede sembrar una mirada fantástica sobre lo real. 

Sesión de cierre del taller donde se leyó Don Quijote de la Mancha
Sesión en Trithemius Talleres proyecto online

Cuidado con lo que le dices a un genio

Por Yolanda Ramírez Michel

Desde que leí El Matrimonio entre el Cielo y el Infierno quedé enamorada del poeta británico William Blake (1757-1827). Sin embargo, no escribiré hoy de ese libro, sino de una de sus cartas…

William Blake, poeta, pintor y grabador británico.

William Blake fue uno de esos genios adelantados a su época, incomprendido por su generación, como suele suceder con los grandes espíritus. Nos cuenta él que cuando era niño, un día de verano, contempló un árbol y lo que vio lo lanzó corriendo emocionado a decirle a su madre: “he visto el árbol lleno de ángeles”. ¿Cómo negar que cada fruto es un mensaje sagrado de la divinidad que preña la naturaleza? Si nosotros sólo vemos el fruto como alimento para saciar el hambre, y no como el contenedor de semillas que almacenan grandes milagros (la multiplicación de los panes ha devenido de alguna primera semilla…), no podemos culpar al que sí tiene en la mirada el alcance de esas visiones.

William Blake, Canciones de Inocencia

Ya desde niño Blake estuvo cerca del milagro porque traía la condición de visionario, el rechazo que espíritus como el de William Blake padecen viene de que su mirada mística se aleja en mucho de la mirada común.

Para ejemplificar estas cuestiones quiero compartir con ustedes una carta que escribió William Blake al reverendo John Trusler —autor de “exitosos” (nótense las comillas, por favor) libros que trataban acerca de religión, libros parecidos a lo que hoy denominamos best sellers— dicho reverendo había contactado a Blake después de visitar la exposición en la Royal Academy de Londres donde Blake había expuesto “La Última Cena”:

La última cena, de William Blake

El sacerdote se había hecho rico con sus escritos, y ahora deseaba que Blake ilustrara algunos de sus textos sobre moral. Permítaseme ser irónica: ¡qué bueno que el sacerdote no tenía visión!, de lo contrario hoy en día tendríamos los trazos de Blake junto a palabras de poca monta.

William Blake siempre fue malentendido, Trusler no fue la excepción. Cuando recibió las imágenes, (que por supuesto no respondían a la estética de las caricaturas religiosas de entonces), el reverendo escribió al poeta calificándolas de raras y exageradamente extravagantes, además de sugerir que la imaginación de Blake pertenecía más bien al “mundo de los espíritus”.

Ilustración de William Blake para la Divina comedia de Dante (1826)

Hoy, la obra del reverendo ha sido por completo olvidada, y conocemos a John Trusler sólo por este desafortunado incidente en relación a la obra de uno de los gigantes de la poesía y la mística británica. Si la visión de algunos ignorantes es limitada, no es culpa del artista, poseedor de una visión siempre hacia lo alto, cuando esos otros miran tan bajo. Aquí las primeras palabras de la respuesta que Blake dio al reverendo, motivo principal de este post.

Carta del joven William Blake en defensa de la imaginación (que parecen no poseer o no valorar algunos)

Carta de William Blake a John Trusler

“!Lamento de verdad que usted se encuentre distanciado del mundo espiritual, especialmente si soy yo quien tiene que responder por ello. Si estoy equivocado, lo estoy en buena compañía… Lo que es grande es necesariamente incomprensible para los hombres débiles. Aquello que puede hacerse explicable para los tontos no merece mi atención.
Siento que un hombre podría ser capaz de ser feliz en este mundo. Y sé que éste es un universo de imaginación y visión.
Veo que todo lo que pinto existe en este mundo, pero no todos lo ven de la misma manera.
A los ojos de un indigente, una moneda es más hermosa que el sol, y una cartera gastada por haber estado llena de dinero ostenta proporciones más bellas que una vid cargada de uvas.
El árbol que mueve a algunos al punto de las lágrimas, para otros es solamente una cosa verde que estorba en su camino.
Algunos ven a la naturaleza ridícula y deforme, y yo nunca regiré las proporciones de mi arte bajo estos preceptos; hay personas que ni siquiera ven la naturaleza.
Un hombre es, y así es como ve. […] Usted está ciertamente equivocado cuando clama que las visiones fantasiosas no pueden ser encontradas en este mundo.
Para mí, este universo es una sola y continua visión de la imaginación…”

¡Bravo por Blake!

Un viaje inevitable

Por Mines Pernuzzi

Cayó la semilla del roble, cayó del bolsillo despreocupado del caminante, que la había arrebatado de su serena pertenencia al árbol para llevarla sin permiso a su oscuro e inquietante viaje por el bosque.

La semilla fue el imprevisto recurso que le permitió tener las manos ocupadas para liberar la mente de las marañas tenebrosas.

En ese apretujar y soltar, la semilla se incomoda. Maltratada, violentada… quiso escapar, pero fue imposible.

Casi sin aire, en esas manos agrietadas, sucias y cansadas pudo pensar y preguntarse: ¿por qué estaba ahí?

Sus planes habían sido seguir el rumbo de todas las semillas, hermanadas por milenios, para formar parte de cientos de bosques de robles, que pintarían paisajes hermosos, centinelas de camino, entregando sombra fresca a los viajeros. Había pensado soltarse de la rama en el momento preciso, danzar por el aire del otoño para ser recibida por el colchón de hojas marrones, amarillas y naranjas, las que una a una, según exigía el registro del reino, debían emprender el viaje del ciclo de muerte y transformación.

Las hojas primero.

Las semillas después.

Así fue siempre, por los siglos de los siglos…

Llegar al suelo y desarmarse en diminutas partículas labradoras y facilitadoras de gestación.

Cuando sintió acercarse su final, la película del alma de la familia de los robles se proyectó en todas su células en un solo destello.

Esa fracción de segundo concentró una eternidad.

Un movimiento imperativo, preciso y determinante la sacó de su ensueño.

El caminante la desligó de la carga de sus manos mentales y se desplomó en el bolsillo… que no estaba preparado para acunarla por el resto del viaje.

Entonces, sin saber cómo, una fuerza mayúscula, absorbente e inexcusable… la desprende, la succiona, la empuja, y la acompaña a su destino inminente.

Giró y giró a través de un canal de luz invisible y fue escondida en el Recinto Sagrado, ubicado en el hueco entre la piedra y el camino.

La semilla necesitó repararse del viaje maltratado y de toda la energía que no era suya.

Cuando el reloj temporal dijo: “AHORA”, tuvo la certeza de que ese era el momento de su viaje de descubrimiento para ser lo que vino a ser.

En su estadía en el refugio sagrado de agua y oscuridad de soledad necesaria y silencio, donde permaneció el tiempo justo, ni un minuto antes, ni un minuto después, cuando creía que ya no tendría oportunidad, se le fue revelado, que así como una fuerza mayúscula, la llevó hasta ahí, una fuerza mayúscula tal vez la misma (no lo sabía), la sacaría de ahí.

Cuando la chispa divina la tomó por completo…

Cuando se sintió preparada de fuerza y osadía para la vida abriéndose camino en la grieta…

Cuando todas su células ya no entraban en su tegumento…

Supo que era el momento de la entrega confiada en lo inevitable.

Cuentan los átomos de esa escena que se escuchó en notas vibrantes de infinito, la siguiente melodía:

“Oh madre piedra, yo te amo, aquí estoy tendido, acurrucado en tu cálido cuerpo, tu hijo tardío, Bendita seas tú madre primordial.”

Cuentan los viajeros del cosmos, que en ese instante único, se sintió mover el Universo.

Este texto fue presentado por Mines Pernuzzi el 3 de marzo de 2021 como producto de reflexión poética en el taller del Libro Rojo de Jung de Trithemius Talleres Literarios.

Mines Pernuzzi

Si deseas escuchar la sesión, aquí el video:

Breve confesión a una princesa

Por María de la O

¡Cuánto daría por reposar mi hambriento  y cansado cuerpo sobre un lecho acojinado, y  acabar de una vez con este huérfano peregrinar!, pero aquella noche, tuve que salir huyendo del palacio; la única morada que consideré mi hogar a su lado mi señora…si yo le contara. ¿Y cómo?, usted está de bodas y es momento de alegría. La veo peinar emocionada sus negrísimos cabellos con esa ondulación perfecta que sólo luce una princesa, y a la servidumbre arreglar con dedicación su espléndido sari de bodas. ¡Ese delicado ajuar bordado de finos diamantes y listones de colores, ¡yo lo digo; son sólo dignos de su real belleza! Pero…si yo le pudiera contar ¡cómo se vive con hambre, y cuán grande es el deseo de un abrazo desde aquí..!  Mi huída fue tan imperiosa, que aún siento en la boca ese sabor amargo de la renuncia, y en mis manos el barro de la soledad. Yo callé señora mía, me desvanecí en silencio perdiéndome en las sombras, pero… lo valía ¡Es usted el reflejo de un ángel esculpido por el amor mismo! Y bajo esos velos de seda, y suntuosos ornamentos de gala, su belleza resplandece como el cielo de Brahma. ¡Cómo no iba a hacerlo…!  Hoy es su boda; día de gloria. Ya los chandes y los shehnai, suenan alegres en el kalyana Mandapam, reclamando su presencia: ¡Cuánta algarabía!, ¡Lo volvería hacer lo juro! Mi silencio fué justo;  ¿Quién manda a un sirviente posar sus pobres ojos en los de un angel como usted?¿Quién al amor desdeña aunque no venga de vuelta? Usted, no lo supo; su mirada transparente no me habló nunca de amor pero ¡cuánta bondad me regalaron! ¡cúanta sabia corrió por mis venas y abrevó en mi alma dulcemente! Tuve que guardar mis deseos de adorarla, y salir huyendo para no avergonzarla. La calle fué el refugio para sanar esa honda  pena y esconder mi amor. En ella mendigué cobijo, otras veces cálido consuelo hasta que llegó mi partida.   ¡Si yo pudiera contarle y descansar en su lecho, y beber de sus labios un arrullo…si yo pudiera pero… ¡ya no tengo cuerpo y usted está de bodas!  y ¡Por los dioses!: ¿Quién ante usted, al amor desdeña aunque no venga de vuelta?

                                           

*Chande: Tambor muy conocido en la música tradicional y clásica al sur de la India, y es  para  acompañar dramas           dancísticos, y cualquier celebración.

*Shenai: Es un instrumento en forma de tubo que gradualmente se ensancha hacia el pabellón.              Tiene entre seis y nueve   orificios. Emplea dos series de doble lengueta haciéndose un instrumento cuádruple.

*Kalyana Mandapam: Lugar muy lujoso para celebrar bodas y distintos festejos.

Este texto fue el producto de una consigna surgida en el taller del Libro Rojo de Jung, aquí te dejamos la sesión completa:

La poeta y el fuego

Por Pepe Aguilera

En una clase de esas que uno se queda sin palabras, porque en el interior revolotean las ideas sin control, escuché que hablaban de una filósofa, una adivina, una religiosa, una científica, una poeta. En su voz, la de Hildegarda, vivían las edades ciegas del futuro y las visiones eternas del pasado. Escuché que su pensamiento no tenía límites, podía hablar de la composición de la materia y de los beneficios de consumir esta o aquella planta, hablaba de lo Divino y de lo terrenal, pero lo que más llamó mi atención fue la forma en que volvía divino lo carnal a través de su pensamiento poético, en ella lo humano se hacía presente como una forma de tender hacia lo divino, una especie de comunión entre los dioses y los mortales. En su voz la palabra se erotizaba, se transformaba en sustancia. En la filósofa habitaba un ir a lo divino, pero  lo divino femenino, como origen, principio y fin.

La poeta y filosofa observaba al tiempo y sus eras, entendía que tendemos al retorno como seres cíclicos  que necesitan volver al origen para encontrar nuestro basamento, daba vida  a la idea del eterno retorno que posteriormente retomarán muchos filósofos abismales. Hildegarda es el abismo:  espacio abierto donde todo germina en su humedad, no me refiero a la capacidad de procrear vida, sino a su capacidad de crear, su capacidad de ser abismo y puente al mismo tiempo.

Observaba el futuro en los espacios abiertos, en las formas del mundo que la rodeaban, leía los signos de la tierra y del viento y del agua, percibía con otros ojos y otros oídos, percibía al mundo con esa parte cósmica que nos habita y que pocos pueden contactar y escuchar. Vivía despierta al mundo y sus formas. Vivía para decir las cosas, para comunicar la palabra, entendida como algo divino, como regalo de los dioses para elevar el pensamiento hacia lo sublime. En ella habitaba el ser resplandeciente que ve a través de los velos del pensamiento y logra unirse al mundo y sus ideas.

Figuras augurales

La poeta puede observar a través  de las palabras lo que el mundo no dice, lo que resguarda en sus orificios y grietas, recoge los símbolos de todo lo oculto y los transforma en figuras de lo posible real. El proceso de transformación de la realidad en suprarealidad es complejo, requiere de un contacto profundo con la vida y con el mundo, requiere de una capacidad de asombro ante la realidad que la rodea, así como una sensibilidad para descifrar aquellos signos que se la presentan a cada segundo: el viento  y sus formas, el trino de las aves, el olor que sale expulsado de las casas y de la naturaleza, las imágenes que se revuelven  en su cabeza y quieren salir a toda costa. Eso son las visiones de la poeta, una especie de entrar en el mundo, son puente y estancia, lugar que habita y expulsa de sí misma para que el mundo tome otro rumbo.

Sus visiones no le vienen del cielo o de un espacio divino extraterrenal. Sus visiones le vienen de adentro de ella, de sus ideas y pensamientos, de sus percepciones interiorizadas. Ha adentrado el mundo en ella y ahora lo extroyecta, y en este acto de expulsión destruye toda su experiencia y la del mundo para crear nuevos símbolos, nuevas significaciones que están más allá  de lo real, porque lo real es una figuración del interior.

Al ir hacia dentro de sí misma para extraer de ahí sus visiones la poeta está haciendo una declaración al mundo: está diciendo que lo divino es femenino. En la configuración de sus visiones los elementos paganos o naturales son la regla, se hacen evidentes a cada paso. La poeta nos acerca a la idea de divinidad femenina, incluso incluye elementos que remiten a su capacidad creadora. Lo femenino es el ombligo del mundo en las culturas prehispánicas, para la poeta lo femenino es el origen de todo, caos primero, big bang, centro del universo y del conocimiento universal.

Esta es otra de las reflexiones del filósofo, poeta y amigo Pepe Aguilera, a quien agradecemos que, después de cada sesión, consigne con palabras célebres su exposición a un cierto tema.

Si desean acceder a una de las sesiones aquí un link:

Madre Perla

En este espacio compartimos los textos que el taller del Libro Rojo de Jung ha inspirado. En esta ocasión les presentamos el texto de Selene Cázares, Madre Perla.

Captura de pantalla del grupo Libro Rojo de Jung 2021

Al reventar de cada ola se escuchaba el rugir del océano; al contacto con las rocas el agua era regalo permanente que yo no podía dejar de admirar. Imaginé cuánto tiempo desde los inicios de la vida esas aguas habían irrumpido en la esencia de la piedra para terminar dándole la forma caprichosa de un risco. Así vi nacer esa noche en el vasto cielo la luna llena más grande y redonda que mi mirar jamás percibió, me abracé a los hilos de la nostalgia…, poco a poco, me arrulló la brisa y mis sentidos fueron cediendo a la vigilia.

          De lo profundo emergió una gran ostra, fue arrojada por el oleaje a la playa. Iluminada por aquella noche de luna llena pude ver con claridad cómo la ostra cedía ante la fuerza de los vientos y cómo regresaba al mar una y otra vez. Finalmente quedó varada en la arena.

Corrí tras la luz que salía de su interior. Al acercarme a ella descubrí que en sus entrañas había una creatura que parecía despertar de un largo sueño; a su lado vi una madre perla que la criatura rápidamente tomó entre sus manos, intentando protegerla.

          La cabeza de la creatura se mecía de un lado a otro, yo entendí que me observaba con tanta curiosidad como yo a ella. Apretó la perla contra su regazo y luego me la entregó. Entonces, por primera vez, pronunció palabra:

Hay sueños antiquísimos de la humanidad, uno nunca puede escapar de ellos, y tú me has llamado esta noche de plenilunio, porque intuyes que hay mas realidades, porque no te son suficiente las apariencias, quiero regalarte un mundo de palabras sin censura, porque me cansé de las líneas rectas, quiero entregarte mi imperfecta verdad para que conozcas las gamas de claro obscuros de que estoy hecha, es necesaria la curvatura para encontrar la raíz de la aparente razón. Yo formo parte de ti y a pesar de ser uno en la conciencia, en la psique nos confrontamos, por eso es necesario hurgar en las profundidades para separar la cizaña y dejar solo la mata que proveerá la vaina que nutre los sueños y transforma la vida.

                    Al alba me descubrí tendida sobre la arena, entre mis manos una pequeña ostra. Volví sobre mis pisadas hasta la casa del  risco y me hundí en mis pensamientos, desde entonces escribo lo que siento, mi pensar, lo que me provoca cuestionar, creo que llevo una perla dentro.