El águila devorando la serpiente

 

Más, ¡ay, es sólo un espectáculo!

¿Por dónde te asiré naturaleza infinita?

Goethe

El universo es de los observadores…

¡Quién diría que nuestro escudo nacional es un símbolo iniciático universal! Una alada criatura, emblema de lo celeste, somete a la serpiente, animal asociado al inframundo.  Simbad el marino, antecesor de Odiseo, de Marco Polo y de todos los exploradores, históricos o míticos, encuentra en uno de sus viajes un gran pájaro que devora serpientes, es uno de los pasajes más importantes, porque llevan al héroe hasta un tesoro.  Los alquimistas también exploran el símbolo y sus dibujos son la escritura del inconsciente que revela, sin racionalizar, las aventuras interiores.

articulo serpiente

Los griegos siempre supieron de imágenes iniciáticas: las dos serpientes entrelazadas del caduceo son el símbolo del equilibrio entre fuerzas antagónicas. Además, representan el eterno movimiento cósmico, base de regeneración y de infinito. Aunque en este caso las alas no pertenecen a un personaje antagonista de la serpiente, si no que  expresan la rapidez con la que el mensajero de los dioses se movía de un lugar a otro.

articulo serpiente 6

Horus, importante  dios de la mitología egipcia, fue representado como un halcón, y como símbolo del héroe solar, derrotaba a diario a la serpiente Apofis, la oscuridad. En algunas regiones se le consideraba iniciador de la civilización en Egipto, ¡cuánta semejanza con el augurio sobre la fundación de Tenochtitlán!

articulo serpiente 2

¡En el imperio romano bizantino existía ya un símbolo muy similar al de nuestro escudo!

articulo serpiente 3

La India tiene a Garuda, pájaro mítico, considerado un dios menor (o semidiós) en el hinduismo y en el budismo. Generalmente su icono es el de un águila gigante y antropomorfa: cuerpo humano de color dorado, rostro blanco, pico de águila y grandes alas rojas. Es jefe de la raza de las aves y enemigo de la raza de las serpientes…

 

El águila que devora una serpiente es tan antigua como los inicios de la civilización. En Sumeria, hace cinco mil años, el héroe Marduk,  símbolo del nuevo orden, representado en ocasiones como un personaje con alas, derrotaba a la que antaño se consideró la diosa suprema, una serpiente.

En todas estas versiones que reúnen un personaje alado y una serpiente, hay mensajes universales que debemos interpretar desde un sistema mítico y no literal. Todo parece indicar que las primeras palabras nacieron como onomatopeyas (reproducciones fonéticas de los sonidos que la naturaleza produce), así mismo la escritura intentó al principio reproducir la realidad contemplada, la palabra de la naturaleza, el alfabeto del mundo se desplegó en un abanico exuberante de imágenes que le entregaban al hombre sus significantes prístinos, nacidos de su esencia. Así nace el lenguaje, espejo sonoro de la música que el hombre escucha a su alrededor, y la escritura, intento de su reproducción pictórica. Hoy estamos lejos de ese sistema debido al alfabeto fonético, ya totalmente descontextualizado de la naturaleza y el mundo. Por eso es que los símbolos, aunque conservan su poder, nos resultan herméticos y misteriosos. Este recorrido intenta mostrar cómo esa imagen que hondea con el viento en nuestro lábaro patrio es un mensaje universal para trasmitir el triunfo de un poder sobre otro.

En la religión cristiana la serpiente debe ser derrotada, como en Egipto, Mesopotamia, Grecia, América, etc. La mitología es mediadora de las verdades interiores y las formas externas que la reproducen, herramienta original para narrar las aventuras del hombre. Un águila es la palabra celeste, una serpiente la terrenal, o incluso infernal, pues recorre las entrañas de la tierra (la connotación negativa surge a partir de las posturas dominantes, durante milenios la serpiente fue considerada divina, la tierra y la naturaleza con todos sus misterios y alquimias interiores era sagrada). El águila y la serpiente son dos palabras de la naturaleza, onomatopéyicas en otro sentido: al ver un animal éste nos remite a su esencia, no a su sonido, accedemos en automático a su entorno, nos permeamos de su contexto. Digamos que hablan sin hablar, son y ya. En sí mismos contienen reminiscencias, ecos, pautas de conducta, son mucho más abarcantes que la palabra misma que los designa.

El águila devorando una serpiente tiene otras lecturas cuando nos llamamos ciudadanos del mundo, ya no habla sólo de México o los mexicanos, ni de una leyenda fundacional, habla del hombre, de un sistema celeste que domina a uno terrenal, o de una vinculación del mismo… de cómo demonizamos la otredad, del triunfo de unos sobre otros, del cambio de poderes, de los procesos alquímicos, espirituales, herméticos. Los misterios del águila y la serpiente están ahí para los exploradores valientes que se animan a la indagación profunda de las esencias de la vida.

 

Yolanda Ramírez Míchel

 

LOS MÁS JÓVENES

Por Magdalena Dueñas

No nos cansemos de escribir sobre lo bueno que hemos visto, después del sismo, en nuestra Patria. Cansados estábamos de lamentarnos, casi dándonos por vencidos ante la injusticia, la violencia, la impunidad.

Algunos de los que ya tuvimos oportunidad de trabajar muchos años, dejando lo poco o lo mucho que teníamos para dar, no estábamos plenamente conscientes de que los que vienen atrás, los muy jóvenes, heredaron el hartazgo, pero tienen la fuerza, y, hacia dónde se encauce ésta, es lo que importa.

 

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Parecen indolentes, desaliñados, dicen “guey”a cada instante como si el lenguaje estuviera mutilado, no se interesan mayormente por la historia oficial, parecen ajenos al mundo adulto, en casa no se distinguen por ser los más acomedidos para ayudar en las tareas del hogar, pareciera que habitan en otra dimensión cuando escuchan algo ajeno a sus aficiones, porque la era de la tecnología los atrapó de lleno y viven para ella, inclinados hacia algún artefacto, con audífonos en vez de orejas, y con una velocidad en los dedos para teclear, que la mejor mecanógrafa de otros tiempos envidiaría.

27527_pokemon-15577_120.jpg

 

Los hay de todas clases sociales y económicas.No suelen aceptarse entre ellos fácilmente pues manejan códigos distintos para la convivencia según los grupos de pertenencia. Si alguien hubiese querido organizar una gran campaña para reunirlos, no habría sabido por dónde empezar.

sns-bc-amn-gen-mexico-sismo-los-voluntarios-20170921.jpg

Algo pasó. Bastó que la tierra se moviera en Oaxaca y Chiapas primero, en Morelos, Puebla, y en la Ciudad de México después, para que los mexicanos, todos, quisiéramos tender nuestras manos para ayudar. Y justamente han sido los más jóvenes quienes han dado ejemplo de lo que significa ser solidario: He visto escenas de jovencitos acarreando piedras, repartiendo agua, café, tortas, llevando lo que pueden a las zonas de desastre. He visto adolescentes que se organizan y alquilan un camión para ir personalmente a ayudar a los más pobres; otros que están ayudando con sus manos, a levantar las humildes casas de los damnificados en Oaxaca, adoptando mascotas perdidas, trabajando en centros de acopio, tratando de ser útiles sin importar el cansancio o la lluvia.

Alguien comentó un hecho que retrata al buen mexicano :” Cuando pasó el sismo y se vieron los primeros edificios desplomados, la gente no corrió alejándose de ellos, corrió hacia ellos en un movimiento sincronizado”.

Después, fue descubrir quién perdió a sus seres queridos, o el patrimonio familiar, o el trabajo, o todo. En ese recuento de las pérdidas nos percatamos de que, junto con la tierra, se cimbró la consciencia, se encendió una luz con la certidumbre de que unidos podemos ayudar y exigir que los recursos públicos se usen en la población , no en la auto promoción de políticos. Al conocerse que la ayuda enviada por la sociedad estaba siendo aprovechada por “buitres”, el rechazo fue general, tuvieron que devolverla ante la exhibición pública que se hizo a través de las redes sociales.

20130927-mexico-main5.jpg

Una vez más , los jóvenes nos demostraron que pueden organizarse, son amables pero se indignan ante la rapiña o la injusticia; solidarios, más no acarreados; incansables cuando es necesario, inteligentes en sus iniciativas, y sobre todo, que México cuenta con ellos. ¡Hay esperanza!

  • Este texto nació en el corazón de Trithemius Tallertes Literarios. Aquí queremos también reconstruir nuestro mundo, y lo hacemos con lo que tenemos: las palabras.

Jóvenes s.jpg

 

La alquimia y yo

Por Irma Elena del Ángel Meza

 

Alquimia… el arte y la ciencia que busca la transformación o transmutación de la materia (usualmente se trataba de trasmutar el metal en oro).  Para conseguir estos cambios se requería de tres fases: Nigredo, Albedo, Rubedo.

ALQUIMIA-TINTURAS

ESPIRITUALMENTE es la transformación del cuerpo y la mente con el fin de convertir a la persona a una nueva conciencia.

El alquimista da cuenta del vínculo indivisible entre El Creador, El Universo y La Naturaleza Humana.

A veces la vida nos empuja a una “Nigredo”; otras, podemos hacer una “Nigredo” por decisión propia.

La Nigredo es el primer paso para toda transmutación, el primer umbral para todo cambio. Nigredo es “rompernos” “resquebrajarnos”, para dejar entrar la Luz. Suena fuerte y lo es, significa que hay que soltar, dejar ir, disciplinarse y re-armarse de otra manera.

Albedo es la segunda fase, el “blanqueamiento”. Representa el proceso de purificación espiritual, el “despertar” de la conciencia para alinearla con la Conciencia Superior.

 

La Rubedo o enrojecimiento es la tercera y última fase, y consiste finalmente en la transmutación, en la unificación del hombre con LA FUENTE.

unnamed

 

Este texto fue producto del taller de Hermenéutica en Trithemius Talleres Literarios, en clase hablamos de la relación de la alquimia con las fases de trasformación personal; vimos que todo autor se mueve en dos mundos, el simbólico y el literal.

Si deseas más información acerca de los talleres puedes ver este video:Trithemius Talleres Literarios

Ensayo sobre la divinidad de una sombra

Por Jonás L. Laya

 

Llegó el momento. El sol había cruzado su cenit, y empezaba a inclinarse levemente hacia el horizonte. El hombre dejó caer su cabeza, abandonado por sus fuerzas. Consumado y consumido. Entonces la sombra avanzó y lo cubrió todo como una gran cobija: incluso aquel cuerpo desnudo y enhiesto; presencia sutil pero imponente, bañando serenamente al mundo.

 

67

 

Este texto fue producto del taller Literatura Creativa de Trithemius Talleres Literarios. El autor lo escribió durante la sesión acerca de arquetipos, la consigna fue: divinizar la sombra, lo logró.

 

 

Madre y sus muchos hijos (interpretaciones)

mother-4-800x785

Ayer salí del cine en estado de shock, como si hubiera vivido momentos apocalípticos… no sabía decir entonces si la película me había parecido buena o mala, porque no sabía bien lo que había sucedido ahí. La sensación desagradable y el dolor en mi nuca seguramente alegrarían al director (Darren Aronofskiy), que intentó sin duda hacernos sentir el caos y el desorden. Conforme avanzaba la trama me daba explicaciones varias… llegó un momento en que sentí que ahí sucedía algo importante que yo no desentrañaba del todo… No voy a decir que “me gustó”, pero sí que me parece una buena película, ¿por qué?, por el logro de la alegoría bíblica… y porque tiene además otras interpretaciones posibles. El director explicó en una entrevista que su cinta trata acerca de Dios (el Poeta), la Naturaleza (la Madre), la Tierra (la casa), los primeros huéspedes (del planeta…) Adán y Eva, Caín y Abel, (con crimen incluido); que la naturaleza cuida la casa pero los hombres que llegan no se preocupan lo más mínimo por ella, y así podríamos seguir hasta el nacimiento del niño (Jesús) y su sacrificio…

Saber esto me dio una pauta para comprender la película y admirar la alegoría, pero también me dejó con ganas de hacer yo mi propia trama y desentrañar según mi propio guión lo que había sucedido ahí.

Para mí la película de Aronofsky es también la representación de lo que le sucede a un creador que ha sido rebasado por su ego; la inspiración (la musa, la madre de las obras de arte) está con él, pero él no la aprecia, como dijera Cortázar “hace mucho que no me acuesto con las palabras”, así el poeta de Madre. Ella era ignorada, a pesar de su belleza y su amor incondicional, era ignorada… , él deseaba el aplauso, la admiración de sus lectores, de sus seguidores, deseaba esto mucho más que el propio bien que representa poseer el don.

La inspiración está ahí, con el poeta, pero él necesitas las cosas del mundo, y no le basta el numen que lo acompaña.

madre-jen-lawrence-cartel2-pxl2

Cuando finalmente la inspiración se le planta con violencia, él es subyugado por su belleza, y ella queda preñada. Un tiempo de calma asienta al escritor, que escribe… olvidado ya de su pasado éxito (la gema que guardaba con celo). No obstante, la fama acecha… y justo cuando la obra está naciendo, el poeta (el escritor ególatra) prefiere a sus lectores que permanecer en calma con el hijo amado… e incluso prefiere que los críticos devoren a su hijo a permanecer en soledad, con el puro gozo íntimo de aquel engendramiento…, yo salí de la peli en shock (las imágenes son muy fuertes y muy violentas, pero me ha dejado pensando mucho mucho…

…pensando que la literatura ha sido descuidada por los escritores, igual que el planeta por los humanos, porque el hombre no cuida mucho ni su casa, ni sus palabras.

madre_1

La prisa y la lectura

libroarte

¡Se me hace tarde, se me hace tarde…!

“La gente no lee”, decía un locutor de radio explicando que hoy se tiene mucha prisa, y por eso no se lee.

Entonces, según él… ¿la prisa nos aleja de la lectura?

La prisa nos aleja de la vida, no de la lectura. La prisa hace que vayamos siempre corriendo hacia un “otro lugar”, hace que nunca gocemos el lugar presente por correr hacia el lugar venidero, lugar que, apenas se alcanza, deja de ser anhelado por nuestras correrías, para volverse de nueva cuenta el puro trampolín hacia algo más.

Para ser lectores hay que tener tiempo, porque la entrada a la lectura implica entrar a un lugar que no se rige por el reloj. Y el reloj se ha vuelto el dios de muchos, un dios dictador que impone actividades (muchas) que difícilmente dejan tiempo para el sillón mullido y el libro. Y sin el permiso de este dictador moderno ¿quién puede entrar a cualquier país de las maravillas?

Para ir al rescate del tiempo, hay que volvernos un poco ladrones, robar a cada prisa un poco de calma, a cada segundo acicateado por el reloj, un tiempo inmortal que nos alimente el alma. Robarle al tiempo el tiempo para cosas inmortales, porque si no lo robamos, el tiempo se roba nuestra vida, la va dejando en las agendas, siempre tachada la vida como tarea cumplida a la hora programada.

No digo que seamos impuntuales, sino precisamente que seamos puntuales en darle a cada segundo de la vida, vida bien administrada. Y es que la prisa viene de intentar llenar el cubo que debe estar vacío (sólo en el vacío cabe algo), en la antigüedad el filósofo valoraba el ocio, que era el tiempo sagrado para adentrarse en sí mismo, para despojarse de antecedentes y recibir con los brazos abiertos los momentocedentes.

La lectura es el privilegio de los que supieron robarle al reloj horas para entrar en una dimensión sagrada, y desde ahí reconstruir un poco la realidad amortajada por los noticieros y las alarmas apocalípticas.

Ay, la prisa… no nos alcanzan las veinticuatro horas, por eso hay que encontrar el modo de hacer más cosas en menos tiempo… Y entramos en un círculo vicioso, ¡hacemos más cosas en menos tiempo! A mí me encantó la respuesta de Diego Alejandro a la pregunta de Estela:

-¿Qué opinas de los cursos de lectura rápida?

-También puedes comer rápido…

Puedes no leer porque tienes muchas cosas que hacer, y poco tiempo. O puedes leer rápido, para seguir sujeto a la misma dinámica de la prisa. Pero también, y es lo que yo sugiero, puedes robarle tiempo al reloj para leer al compás de un renglón glorioso, y así rescatar del tiempo, el no tiempo.

Máscaras, personare, personajes

 

Por Yolanda Ramírez Michel

 

La palabra “persona” deriva del latín personare y quiere decir “sonar a través de”, mientras que en griego proposon significa máscara, misma que en el teatro griego cubría el rostro de los actores en el escenario, e incluía una bocina para aumentar el volumen de la voz. Así, al utilizar esa máscara, la palabra “persona” adquiría el significado del personaje representado.

 

1383462_10201669726177657_1976287959_n

 

¿Somos reales?, ¿somos lo que vemos frente al espejo? Desde hace siglos filósofos, teólogos y artistas se hacen la misma preguntan aposentados desde distintos ángulos de la realidad; los primeros han tratado de responder mediante extensos tratados filosóficos; los segundos, mediante la hermenéutica; los terceros, valiéndose del arte.

Los escritores, propensos por cuestión de su materia prima -la palabra-, a seguir de cerca la trama de este hilo temático, juegan muy seriamente con la fábula, desentrañando -o enredando más- las inconsistencias naturales de estar vivos en un mundo hecho de fenómenos y causas.

Una de las respuestas que el espejo o la hoja en blanco han dado a algunos de sus inquisidores es: que somos algo así como un personaje que porta momentáneamente un disfraz para asistir a la trama de la vida; es decir, que al Ser que somos, le ha tocado un papel en una obra, y es tan buen actor el ego que termina creyendo ser el protagonista del teatro donde actúa.

Los griegos, en esta misma línea de pensamiento, colocaban una máscara a los actores teatrales, dicha máscara cumplía dos funciones: mostraba (al personaje) y sonaba (daba voz a lo que se llevaba dentro). Las filosofías orientales intentan que dejemos atrás esa máscara, para encontrar al ser real. La literatura trabaja desde otra trinchera, pero lleva hasta la misma encrucijada… ahí la mascarada toma la forma de personajes literarios para que nos vayamos reconociendo.

Veamos un ejemplo: Perseo intuye que debe mirar a través de un espejo a Medusa, desde ahí puede enfrentarla. Parapetado tras un pilar, Perseo triunfa donde otros fracasaron, porque gracias a su escudo (con funciones de espejo), ha evitado la mirada directa y ha logrado atacar y vencer a su contrincante. Así la literatura, en su función de espejo nos permite mirar la “realidad” sin quedar convertidos en piedra ante la mirada directa de su Misterio…

La literatura, espejo de formas interiores y exteriores que le sirven al hombre de asidero para enfrentar los monstruos, y también para ver ahí reflejado el propio rostro.

Conocernos a nosotros mismos es la mejor aventura, la única tal vez.

La literatura es nuestra aliada.

Lectura y escritura en Trithemius

la foto 1 (1)

Estamos a punto de volver a clase, por eso: hablemos de Trithemius.

Trithemius Talleres Literarios es un espacio para el aprendizaje de la lectura y la escritura. Porque en la escuela nos enseñan a leer y a escribir, pero en Trithemius aprendes a leer y escribir de otra manera. Como un creador de mundos. Mundos a la medida de un sueño.

En Trithemius Talleres Literarios queremos que tomes conciencia de tus palabras. Tus palabras están construyendo una realidad. Y, si tus palabras caen sobre el papel, aquello que has depositado ahí adquiere consistencia de realidad, al menos hasta que alguien la cuestione. En Trithemius deseamos enseñarte a reflexionar hondamente en cada una de las palabras que otros o tú han sembrado en el papel, queremos que mires hacia tus antepasados -los Clásicos- como se mira a los padres y a los abuelos: con respeto, pero también intentando revisar qué cargas nos han pasado, generación tras generación, y qué dones nos han regalado, también generación tras generación.

Hoy en día -por efectos de la publicidad- se piensa que es más fácil que nunca ser escritor. Cuando es más complejo. Hoy, aunque tenemos muchas herramientas tecnológicas, y muchas facilidades para la escritura (y para la publicación), el asunto es más delicado. Más delicado que nunca. Precisamente porque los medios multiplican las publicaciones sin ton ni son, es más difícil encontrar la aguja en el pajar (con la aguja quiero decir aquello que se sostiene, que es válido por sí mismo, que trasciende el tiempo).

En Trithemius queremos que puedas ver la aguja, no sólo porque se afile tu mirada, también porque te entregamos un imán (herramientas críticas) para que la aguja salga brincando desde lo profundo del granero hasta tu mano.

la foto 2 (1) - copia

Estamos conscientes del cambio y la evolución de lectores y escritores. Entendemos que no se lee ni se escribe como en siglos pasados, y por eso desarrollamos nuevas estrategias.

Para realizar un vinculo positivo y profundo con la literatura se requiere de acertados encuentros (con el libro, y con la palabra escrita). Por eso, no nos interesa tanto que leas “rápido”, sino que leas bien (con leer bien hablamos de comprender hondamente el mensaje).

Queremos ser un espacio a donde llegues como a un oasis, un espacio para contagiar el amor por la lectura (primeramente); no hay escritor que antes no haya sido lector. Queremos que no te sientas en una escuela; en Trithemius no hay números que registren la experiencia estética, no hay calificaciones para el suspiro que nace al leer un poema. No hay juicio para el que avanza por el sendero de las letras a su propio ritmo.

Cuidamos mucho que aquellos que han recibido el llamado a la escritura, respondan dignamente; que usen fórmulas que encanten, no letanías que duerman y ahuyenten al lector. Queremos que en nuestras sesiones nazcan tramas que hagan palpitar un corazón, y no encriptados “abusos” del lenguaje.

Nuestros talleres siguen el camino de Shakespeare y Cervantes: Cultura, Inspiración, Arte, Imaginación y Ciencia.

la foto 1 (2)

¿Cómo nació Trithemius?

Hace ya más de diez años comencé a dar talleres en el Fondo de Cultura Económica, luego en SOGEM, en ambos espacios hubo experiencias maravillosas, pero no tenía la posibilidad de combinar las clases con la vida, eran sólo clases, yo deseaba que la escritura fuera algo más.

jung taller

Un día fue posible, como los hijos crecidos, independizarme de mis mayores e invitar a los que, como yo, sueñan con un mundo mejor. Las palabras son ladrillos para construir esa casa, todo lo que decimos sale volando como un sueño en busca de tierra fértil.

Eso es Trithemius, una tierra para sembrar nuestros sueños.

¿Y el nombre…? Trithemius fue un monje alemán con una biblioteca impresionante, la más grande en su tiempo, y tenía una colección muy curiosa: libros de magia. Para él, la lectura y la escritura, eran magia. Para nosotros, la lectura y la escritura, son magia.

64

 

Yolanda Ramírez Michel

Las mujeres hoy, ¿quieren ser la maga?

Por Yolanda Ramírez Michel

la maga

¡Todas quieren ser la maga!, dijo Julio Ortega hablando acerca de Rayuela… e inmediatamente surge dentro de mí la duda: ¿de verdad todas las lectoras de Rayuela querrán ser la Maga? La generación de mujeres jóvenes en 1963 -cuando se publicó Rayuela-, deseaban verse reflejadas en esa mujer que nadaba los ríos metafísicos con ingenuidad y alegría, pero… ¿de verdad deseaban ser aquella que leía una novela y, apenas terminada su  lectura, olvidaba de qué se había tratado…?

Yo creo que las lectoras del 2017, nótese, he dicho “las lectoras” -no “las mujeres”- (ser lectora es ser un tipo especial de mujer) difícilmente desearían vivir las situaciones que vivió la Maga, difícilmente aceptarían tan a la ligera el maltrato de Oliveira… las lectoras de Rayuela, para ser cómplices de la novela e ir construyendo sentidos con los datos que Cortázar nos da, han de ser mujeres pensantes, y es que, para leer Rayuela de verdad y avanzar por el laberinto que Cortázar construyó, se necesita algo que es totalmente incompatible con  lo que representa la Maga, se necesita un intelecto más bien parecido al de Oliveira. Así las cosas, sería mejor decir: que todas admiramos a la Maga, que todas las lectoras de Rayuela vemos en la Maga el espíritu puro y libre, pero de ahí a desear ser la Maga hay un buen trecho.

Rayuela

Desear ser la Maga, implica, si seguimos de cerca lo que se revela acerca de ella, desear ser una mujer que por ignorancia pone en peligro a su hijo, una mujer para quien su bebé está en segundo plano; una mujer violada… varias veces. Con estos datos, ¿cuántas se anotan? Aquella que diga tan fácil y a la ligera, con cara de éxtasis, que desearía ser el personaje de Cortázar, o no se da cuenta de lo patética que fue la infancia y juventud del personaje, o no ha leído la novela, o leyó sólo algunos capítulos -los primeros-, donde la relación de la Maga y Oliveira es una relación extremadamente erótica, donde no hay rutinas sino destinos a la vuelta de la esquina. Donde sus juegos amorosos hechizan y su pasión subyuga. Donde las frases se te clavan hasta las entrañas y las guardas en la punta  de la lengua para toda la vida. Esa es la primera parte de Rayuela, y ahí, indiscutiblemente, los personajes nos ganan del todo. Por ello, he llegado a creer que debido a la complejidad de la novela, y a pesar de ese primer clavado en la maravilla, las opiniones generales de Rayuela se basan en este primer encuentro con la obra, pero luego ante los retos que aparecen en cada nuevo capítulo, muchos no siguen adelante, igual y leen la historia lineal para saber el fin del cuento, igual ni eso.

RAYUELA 5

Soberana ambivalencia que es la Maga, queremos ser ella cuando es amada por Oliveira hasta el delirio, queremos ser ella cuando a los amantes no les bastan las palabras y tienen que inventarlas, queremos ser la Maga cuando el Club de la Serpiente -los amigos-, la necesitan para hacer contrapeso y equilibrar un poco sus cargados cerebros, llenos de datos; cuando la admiran por sencilla, pero NO cuando la tratan de tonta (las más de las veces), ni cuando Oliveira la abandona porque el bebé le estorba.

En realidad, Rayuela, como El Quijote, son esas novelas de las que todos hablan, pero pocos han leído; y de esos pocos, ¿cuántos la habrán entendido realmente? Los personajes ciertamente se salieron ya del libro y tienen vida propia, le pasó a la Maga igualito que le pasó al Quijote, andan por ahí como arquetipo. Pero sus entrañas, ¿quién se asoma de verdad a ellas?

La Maga es un nuevo Sancho, sencilla y torpe, pero entrañable, se gana nuestro corazón; es eso que todos somos, pero que desearíamos no ser (porque alguien -que ya ni sabemos quién-, nos dijo que estaba mal aquello), por eso, digo, no es que todas las lectoras de Rayuela queramos ser la Maga, es que al leer descubrimos que somos o hemos sido la Maga, ¡y ya no queremos serlo!, es que nuestro trabajo nos ha costado salir de ese estado de ignorancia al que la sociedad había sometido a la mujer, nos ha costado trabajo entender el mundo y sus sinrazones… y en realidad no es que lo entendamos, sino que nos acoplamos a ese molde aunque esté deforme. En qué rollos me metí con este tema… ¿quiero ser la Maga? No, pero lo soy, en el fondo mi esencia femenina está ahí reflejada y lanzando múltiples destellos, como un prisma. Hay cosas de la Maga que rechazo, como su descuido ante el hijo, y su amor a un hombre que no sabe valorarla, pero hay cosas que definitivamente quisiera conservar, su fluir simple por la vida, su estar en el momento, su habitar el mundo sin complicaciones existenciales.

Así que, en honor al laberinto por el que Cortázar nos lleva, saltando de un capítulo a otro, avanzando y retrocediendo, ora del lado de aquí, ora del lado de allá, vuelvo al principio, ¿de verdad será que todas las lectoras de Rayuela desean ser la Maga? no sé, sólo puedo contestar por mí: que sí que no, y que el cuento se acabó.

Rulfo y yo…

Juan-Rulfo-lecturas--482x220

Por Micaela Amirez

Hablar de Rulfo es algo sencillo, y complicado al mismo tiempo…

Sencillo porque siendo un autor fundamental -un clásico-, hay ya un amplio corpus académico que lo sustenta, y este corpus académico, tan vasto, nos permite ir en busca de pistas, y datos, y muchísima información de primerísima calidad. Podemos acercarnos al autor y conocerlo ampliamente gracias al estudio y la investigación de muchos, por eso digo que es sencillo.

Pero, al mismo tiempo, tal proliferación de datos, tantas posturas críticas, tantas aportaciones geniales vuelven muy complicado contribuir con algo nuevo (por eso digo que es complicado).

No obstante esta dificultad, creo que se puede aportar algo nuevo cuando no vamos por el Rulfo que los académicos han diseccionado como en una autopsia; pienso que es sencillo encontrar un ángulo nunca antes atendido cuando vamos por el Rulfo de nuestras entrañas, cuando somos sus lectores y nos acercamos a él como el niño curioso que revisa el cangrejo en la playa; pienso que es posible ir a la raíz de algo original cuando esto se busca contemplando directamente al Rulfo del libro, sin contaminarlo (por decirlo de algún modo) con la investigación académica que circunda el astro.

Y de eso quiero hablarles, del Rulfo que yo me topé antes de que los académicos lanzaran su red de palabras sobre él, es decir, el Rulfo que encontré como lectora, antes de que los académicos me lo mostraran. Y para ello iré por un recuerdo muy especial. Yo leía a Rulfo en una habitación con una lámpara de noche… en mi cama.

Por eso una de mis recomendaciones para acercarnos a Rulfo, o a cualquier autor fundamental, a cualquier Clásico, es que nos acerquemos a él como nos acercamos al amante; tener un encuentro con la obra clásica es muy similar al encuentro de dos que se lo van a entregar todo, en ese momento tú no vas vestido, tú no te acercas con la armadura puesta, tú no vas rodeado de lo que te han dicho otros (no deberías); tú vas armado con lo que sueñas, con lo que anhelas, con lo que esperas, con lo que temes, y aunque es cierto que muchas veces nos acercamos a una obra por otros, lo mejor es al llegar despojarnos de cualquier interferencia, es decir, desnudarnos. Desnudarnos sin ningún temor… cuando lees estás ahí tú solo… solo con las palabras, con lo que éstas te lanzan a la cara, aunque hayas antes leído algún ensayo, alguna crítica, en ese momento debes olvidarla, la crítica pasa a segundo plano, y terminas por encontrarte de frente con los personajes, y ellos te arrojan su vida como una pelota que esperan les devuelvas.

Sólo así podrás sacar colores, de las páginas en blanco y negro, y sacar uno y muchos sentidos iguales y distintos a los de los demás… Porque la obra es polisémica, nadie ha dicho que tengas que pensar o sentir lo mismo que el crítico de moda, la obra hace contacto con cada uno de sus lectores, y desde ahí detona el sentido que la vuelve amada. Sin sentido, la obra es como un cuadro muy bello en un museo abandonado.

Y aquí es donde quiero insertar mi personal apreciación de Rulfo, no para que sea la suya, que mi consejo es que cada cual lo lea y lo piense a su medida, sino para compartirla como un comentario de algo muy amado…

Para mí, Rulfo no pinta nuestros áridos desiertos mexicanos sino los despojados corazones humanos.

Para mí, Rulfo no sólo enfrenta al cacique con sus víctimas, sino a la vida y los que en ella padecen, en cualquier geografía, o en cualquier época.

Lo que nos presenta Rulfo es una arquitectura psíquica. Los paisajes son paisajes de la pobreza que todo ser humano puede padecer, su Comala es más que un lugar, un sentimiento.

No soy una campesina, no vivo en el campo, no sé lo que es vivir en el campo, pero sí sé lo que es padecer por la enfermedad o la pobreza, tener miedo por la muerte de un hijo, no saber cómo vamos a alimentar a la familia cuando no hay trabajo, me he sentido vulnerable ante los poderosos, he sufrido los despojos de los políticos, he esperado un vergel tras las montañas, he dicho adiós a una tierra árida.

Creo que Rulfo habla de todos, y utiliza el mundo indígena como sistema mítico, para conectarnos con lo universal y trascendental, no con lo local.

Creo que usa la magia, lo mágico, para que podamos ver lo mágico en la vida.

Creo que su dicotomía vida/muerte presente tantas veces en su obra nos mantiene alertas en esa dualidad constante de nuestros días y nuestras noches.

Creo que el mundo campesino, refractario al progreso, es la analogía obligada con la mentalidad que muchos poseemos, y que es reflejo no sólo de un pueblo, sino de un estado mental de formas ideológicas anquilosadas…

Creo que Juan Preciado es nuestro Virgilio, que nos lleva directito al Infierno por la gnosis. Como él, nosotros también queremos saber… queremos conocer. Porque Juan Preciado, como nosotros, lo que buscamos en Comala es resolver la huella psíquica del abandono. Y que su visita por los recuerdos es la huella afectiva que estos dejan en la memoria.

Creo que los habitantes de Comala son una comunidad arqueológica en las entrañas de la psique, con sus fantasmas, sus muertos vivos, sus vivos muertos, y todo lo que construye una identidad.

Creo que cambiar Tuxcacuexco por Comala responde a una necesidad urgente de música en la literatura. Y que en esto Rulfo es un Maestro.

Creo que la poética rulfiana es la del decir sencillo de lo profundo.

Creo, que si hubo quien en el medio literario de su época lo rechazó, es que mucho lo envidió. Porque Juan Rulfo es hasta hoy el más grande autor de México.