La invasión de los imbéciles

En la actualidad, en la arena de las redes sociales, cualquier persona puede escribir cualquier idea en su muro.

Por Maik Granados

Hace poco más de 30 años se decía que el acceso a la información era un privilegio de pocos. Los miembros de las élites educativas, empresariales, políticas y sociales eran los únicos con los recursos suficientes para ello. Para el caso de los gobiernos, su situación era, es y siempre será obligatoria. Se decía que quien tenía la información, tenía el poder.

Hoy, tres décadas después, el acceso a la información se ha constituido en un derecho casi inalienable al ser humano, a la altura del derecho a la educación o a la salud. La Internet, la telefonía celular y el desarrollo de redes de telecomunicaciones, cada día más eficientes y potentes, han detonado un apetito casi voraz por el consumo de información en las sociedades actuales. Hoy cualquier persona con un celular puede ingresar al infinito mundo de la red de datos que hemos llamado ciberespacio y consultar prácticamente lo que quiera en unos pocos segundos. Sin duda, un gran logro para nuestra especie, equiparable a otros más como los autos voladores o los viajes a Marte, eventualmente.

Sin embargo, no todo es miel sobre hojuelas. Hoy, las redes sociales, que no son otra cosa que simples carteleras modernas donde cualquiera puede postear, colgar o publicar prácticamente lo que sea y lo que quiera, se han erigido en las principales plataformas de acceso a la información ilimitada que se ofrece en el mundo.

En un ambiente casi democrático, con una supuesta gratuidad, porque el costo de ser miembro de alguna red social se traduce en entregar la atención y el tiempo de quien se inscribe a ella, cualquiera puede buscar la información que más le interesa o, lo mejor de todo, puede publicar la información que más convenga a sus intereses. Pero, ¿realmente esto es lo mejor? ¿Es conveniente, para el interés común de las sociedades, que cualquier persona pueda subirse al púlpito de las redes sociales a exponer, decir y publicar LO QUE SEA?

En la actualidad, en la arena de las redes sociales, cualquier persona puede escribir cualquier idea en su muro: emitir un juicio, tomar partido sobre una postura respecto a un tema de moda, o simplemente reírse, mofarse o burlarse de la pifia de un influencer, sin ningún tipo de filtro o censura, porque simplemente es su derecho. Y aquí viene lo mejor, ante dicha publicación se genera un fenómeno: no hay espacio para las posturas moderadas o terceras vías.

“La polarización social y el extremismo son el caldo de cultivo detonante del discurso de odio y lo que lo legitima. El ciberodio presente en las redes sociales, foros de noticias e Internet en general es cada vez más preocupante debido a su carácter extremo. Los mensajes agresivos son más notables cuando hay picos mediáticos a raíz de hechos concretos que generan debate y alarma social, cita la ONG Accem en su informe “Save a hater: ideas para actuar contra la polarización y el discurso de odio en las redes sociales”, http://injuve.es/sites/default/files/2019/02/noticias/manual_save_a_hater.pdf (página 5)*.

En la actualidad, en los debates públicos digitales no se busca generar conocimiento, o por lo menos no en la generalidad. Es notorio que los algoritmos diseñados para las redes sociales buscan amasar la mayor cantidad de simpatías alrededor de una postura basada en estudios serios científicos o en simples y rimbombantes bulos.

La gran mayoría de los temas importantes en nuestras sociedades buscan resolverse en esos espacios dependiendo del número de detractores o promotores que dan ME GUSTA a esas opiniones. Así dan paso a la infodemia, ese mal que Antoni Gutiérrez-Rubí define como “un cúmulo de datos publicados por los medios de comunicación o redes sociales y convertidos en un proceso patológico que se comporta como una enfermedad. Es la primera epidemia de las redes”. 

Este asesor de comunicación y consultor político español puntualiza: “El mundo se ha vuelto más frágil y vulnerable. Los miedos sustituyen a las seguridades, los prejuicios a las razones y las alarmas a los datos. Es tiempo de sociedades nerviosas, tiempo de sociedades víricas” (**).

En efecto, no existen las medias tintas, no hay espacio a la negociación, no hay modo de procurar el diálogo, solo hay cabida para las confrontaciones definitivas. Hoy se trata de imponer las condiciones propias a costa de lo que sea.

Ya lo decía Umberto Eco: Las redes sociales le dan derecho de hablar a legiones de idiotas que antes hablaban solo en el bar, después de un vaso de vino, sin dañar a la comunidad. Entonces eran rápidamente silenciados, pero ahora tienen el mismo derecho de hablar que un Premio Nobel. Es la invasión de los imbéciles”, (cita tomada de una entrevista realizada al escritor por el diario La Stampa).

Referencias

(*)https://ethic.es/2019/10/haters-vs-lovers-redes-matado-termino-medio/

(**)https://www.elperiodico.com/es/opinion/20200213/articulo-mobile-suspension-infodemia-coronavirus-antoni-gutierrez-rubi-7846359

Más referencias

https://pijamasurf.com/2018/05/la_enfermedad_de_la_ignorancia_la_epidemia_de_nuestros_dias/

https://www.lavanguardia.com/vida/20181026/452547555406/las-redes-sociales-polarizan-la-sociedad.html

https://www.elperiodico.com/es/opinion/20190507/un-tuit-no-es-un-voto-articulo-opinion-antoni-gutierrez-rubi-7442672

https://ethic.es/2018/04/batalla-politica-se-libra-twitter/

https://ethic.es/2020/08/disponibles-para-estar-dispuestos/

https://pijamasurf.com/2020/08/el_oscuro_pronostico_de_carl_sagan_una_sociedad_cada_vez_mas_estupida_y_controlada_por_medios_tecnologicos/

El mago de Oz y el camino del oro

Por Yolanda Ramírez Michel

El maravilloso mago de Oz es uno de los  cuentos clásicos favoritos de muchos. Pero, ¿cuántos saben que, además de narrar esa historia inolvidable, también es una alegoría económica?  

El mago de Oz es un clásico de la literatura denominada infantil. Algunos lo recordamos por haber leído el libro de Frank Baum, otros (la mayoría) debido a  la película que estelarizó Judy Garland. Y, aunque el musical de Hollywood se volvió tan famoso,  muy pocos saben sobre la relación que la aparentemente inocente trama tiene con el panorama político y social que se vivía entonces en los Estados Unidos.

Judy Garland sufrió abusos en el rodaje de 'El mago de Oz', según ...

La obra es mucho más que un cuento infantil, leyendo entre líneas se descubre un mundo de símbolos que dimensionan los personajes y acontecimientos hacia la realidad:

Cuando Baum publica El  maravilloso mago de Oz, en 1900, Estados Unidos apenas salía de un periodo de deflación y depresión; las deudas habían afectado a todos, pero mayormente a los campesinos. Entonces, el sistema monetario respaldaba cada dólar con una cantidad de oro y el Partido Populista quería cambiar aquello: proponía que la plata, junto con el oro, se usara como moneda. Eso incrementaría el suministro de dinero estadounidense, reduciendo la carga de la deuda de los granjeros.

El clásico filme El Mago de Oz cumple 75 años de encantar al mundo ...

El camino amarillo, por el que transita Dorita (algunos prefieren llamarla Doroty), no es otro sino el símbolo de aquella terrible pugna. Tal vez Baum escribía  influenciado, entre otras cosas,  por William Jennings Bryan, político estadounidense,  quien abogaba por la propuesta del bimetalismo (política monetaria que consiste en utilizar dos metales, por regla general el oro y la plata, como base del sistema monetario).

Así vemos que el “dorado” camino amarillo, por donde Dorita avanza con sus zapatos “de plata” (que en la versión cinematográfica cambian al rojo por cuestión estética), contienen pistas para leer el cuento de hadas como una alegoría muy alejada del mundo de la ingenuidad.

Dorothy, pequeña granjera de Kansas es símbolo de los ciudadanos rurales estadounidenses; el hombre de hojalata es el reflejo de los trabajadores urbanos (en cuyos trabajos padecen el constante bloqueo emocional); el león cobarde tiene su referente en William Jennings Bryant, que al final de la trama se muestra como valiente y cuidadoso de sus compañeros; el espantapájaros es semejante en esencia simbólica a los agricultores estadounidenses, a quienes se juzgaba superficialmente como faltos de cerebro debido a su falta de estudios. Los cuatro, viajando hacia el este por el camino de ladrillos amarillos —un camino hecho de lingotes de oro—  para ver al Mago de Oz, posible reflejo de aquellos banqueros del este que manipulan la economía mediante artificios detrás de una cortina. OZ es la abreviación, mediante una licencia literaria, de onza (onzas de oro).

El mago de Oz, según la gente en Ciudad Esmeralda, tenía la capacidad de entregar a cada uno de los personajes aquello que necesitaban, ¡pero aquel mago no era sino un pobre farsante…! ¿Sería que Baum, consciente, o inconscientemente, estaba contando la azarosa batalla  que muchos enfrentaban?

¿Si esto es lo que podemos encontrar en un cuento infantil qué habrá en material como la Divina Comedia?

Yolanda Ramírez Michel

Centenario de Charles Bukowski

Un novelista transgresor y poeta del submundo

Por Mireya Espinosa

Este era Charles Bukowski: el del lenguaje directo, el del verso rudo de mensaje claro y áspero, el de los personajes marginales de una sociedad que los rechaza, el de la vida dispersa, el que lleva al lector hacia sórdidos recorridos, el que caminó sobre la línea del anticonformismo, el que escribió una obra singular: “El cartero”, “Escritos de un viejo indecente”, “Ordinaria locura”, “Música de cañerías”…

Este año tiene conmemoraciones centradas en personajes emblemáticos de la literatura: uno de ellos es Bukowski, de quien se celebra el centenario de su nacimiento.

Al autor, de origen alemán, pero nacionalizado estadounidense, se le relaciona con la generación beat, la de los escritores malditos. La mayor parte de su vida transcurrió en Los Ángeles y ahí es donde se desarrollan muchas de sus obras, obras en la que plasmó el desencanto con la sociedad de su tiempo.

Charles Bukowski

Nació el 16 de agosto de 1920 en Andernach, una de las ciudades más antiguas de Alemania. Hijo de un oficial norteamericano y de una alemana, llegó a Estados Unidos cuando tenía apenas tres años.

Bukowski creció maltratado por su padre, supo de la miseria durante la gran depresión económica y del rechazo. De entre una vida sin rumbo, entregada al alcohol, nacieron sus primeros poemas y cuentos, que publicaría a partir de 1940.

Muchos de sus personajes no conocen el éxito pleno, entre ellos su alter ego, Henry Chinaski, cínico intelectual y amante incansable. Bukowski se inspiró en lo que la sociedad no quiere ver: prostitutas, alcohólicos, vagos, jugadores arruinados; sin embargo, el libro “Ausencia del héroe. Relatos y ensayos inéditos 1946-2002”, publicado por Anagrama, permite conocer su otra faceta, se le muestra con una imagen tierna, vulnerable, despojado de su imagen rebelde de los 60 y 70.

 Para recordarlo en su centenario ofrecemos su poema “¿Así que quieres ser escritor?”.

¿Así que quieres ser escritor?

Charles Bukowski

Si no te sale ardiendo de dentro,

a pesar de todo,                                                                                                                                              

no lo hagas.

A no ser que salga espontáneamente de tu corazón

y de tu mente y de tu boca

y de tus tripas,

no lo hagas.

Si tienes que sentarte durante horas

con la mirada fija en la pantalla del computador

o clavado en tu máquina de escribir

buscando las palabras,

no lo hagas.

Si lo haces por dinero o fama,

no lo hagas.

Si lo haces porque quieres mujeres en tu cama,

no lo hagas.

Si tienes que sentarte

y reescribirlo una y otra vez,

no lo hagas.

Si te cansa solo pensar en hacerlo,

no lo hagas.

Si estás intentando escribir

como cualquier otro, olvídalo.

Si tienes que esperar a que salga rugiendo de ti,

espera pacientemente.

Si nunca sale rugiendo de ti, haz otra cosa.

Si primero tienes que leerlo a tu esposa

o a tu novia o a tu novio

o a tus padres o a cualquiera,

no estás preparado.

No seas como tantos escritores,

no seas como tantos miles de

personas que se llaman a sí mismos escritores,

no seas soso y aburrido y pretencioso,

no te consumas en tu amor propio.

Las bibliotecas del mundo

bostezan hasta dormirse

con esa gente.

No seas uno de ellos.

No lo hagas.

A no ser que salga de tu alma

como un cohete,

a no ser que quedarte quieto

pudiera llevarte a la locura,

al suicidio o al asesinato,

no lo hagas.

A no ser que el sol dentro de ti

esté quemando tus tripas, no lo hagas.

Cuando sea verdaderamente el momento,

y si has sido elegido,

sucederá por sí solo y

seguirá sucediendo hasta que mueras

o hasta que muera en ti.

No hay otro camino.

Y nunca lo hubo.

Cartas a un joven poeta (moderno)

Por Yolanda Ramírez Michel

También el arte, no es más que un modo de vida.

Rainer Maria Rilke

El poeta Rainer Maria Rilke, nacido el 4 de diciembre de 1875, en la República Checa, nos ha legado, entre varias obras de extraordinario valor,  un libro formado por diez cartas, escritas entre 1903 y 1908 a un joven poeta que solicita consejo sobre la vocación a la cual se siente llamado. Aparentemente breve, como todas las cosas que valen la pena, el texto se niega a ser un tratado descomunal de términos eruditos que dejan al lector pasmado, pero ignorante; Rilke intenta sólo animar a su joven discípulo a seguir el llamado misterioso de esa vocación tremenda. En diez cartas que condensan el sentir de Rilke con respecto a varios temas, sentimos la fascinación de la palabra sencilla y profunda con la que un verdadero mago del lenguaje expresa: “Nadie puede aconsejarle ni ayudarle, nadie. Sólo hay un camino: entre en usted.”

En la actualidad la poesía permanece como influjo lumínico de sectores cada vez más reducidos, las grandes masas entienden por poesía una suerte de cancioncilla de las palabras y un sentimentalismo empalagoso. La verdadera poesía es más bien una manera de abordar lo más profundo y grave de la vida humana, aquello que interesa a todos y en todos encuentra cabida. Pero para estar a tono con la poesía  es necesario abrir el corazón y contemplar la vida, y cito una frase de la primera carta del libro: “Si su vida cotidiana le parece pobre, no la culpe, cúlpese usted de no ser lo bastante poeta como para encontrar sus riquezas”.  

Es dado a todos el mundo, pero no todos lo contemplan con la gravedad, el gusto, el arrobo  y profundidad del poeta. Sólo quien tiene el alma atenta a los signos que se manifiestan a diario es capaz de percibir la voz de las cosas más simples y pequeñas como mensajes divinos. Porque el poeta comprende que la voz de Dios es un gran poema. Y es en su segunda carta que Rilke se manifiesta lector de un libro total:  “de todos mis libros pocos me son indispensables, dos de ellos van siempre conmigo dondequiera que esté: la Biblia y los libros del gran escritor danés Janes Peter Jacobson…”. Qué distinta esta pequeña bibliografía a la larga lista que un erudito maneja en una conferencia sobre alguna obra de arte, qué distinto a algunos cursos a los que asisten alumnos con hambre de un conocimiento profundo; cursos de los cuales salen con una admiración ciega hacia el recitar absurdo de autores y obras inaccesibles, sintiendo en lo profundo más lejana que nunca la poesía. En cambio Rilke casi ruega al aprendiz de poeta “lea lo menos posible textos de crítica estética. Las ideas vertidas en ellos suelen ser opiniones de escuela, petrificadas y carentes de sentido por su endurecimiento ya sin vida (…) las obras de arte son de una soledad infinita, y nada es tan poco apropiado para abordarlas como la crítica, sólo el amor puede comprenderlas, tratarlas y ser justo con ellas.”

Sólo el amor por la poesía la sacará del absurdo silencio en el cual nuestra generación la ahoga, sólo siendo lectores de estos y otros mensajes que los grandes autores han vertido en sus obras, podremos despertar el poeta que todos llevamos dentro, porque ser poeta, como lo dijo Rilke, es sólo: “dejar que cada impresión y que cada germen de sentimiento se completen totalmente en sí, en la oscuridad, en lo indecible, en lo inconsciente, y esperar con profunda humildad y paciencia la hora del nacimiento de una nueva claridad.”

La reina hada

por Yolanda Ramírez Michel

La reina hada, poema épico de Edmund Spenser (¿1552/1553?–1599) , fue la primera obra con estas características en inglés, y la precursora de la tradición poética heroica en este idioma. Milton, figura también fundamental en el panorama de la poesía inglesa, le tenía una devoción inmensa. Comentamos esto porque es importante entender que los grandes espíritus siempre han sabido admirar a otros grandes genios, y en ello han demostrado su propia grandeza.

La poética de Spenser posee el poder de entregar con sus imágenes el conocimiento de lo profundo y espiritual. La musicalidad, y las retórica simbólica de La reina hada, ha deleitado durante décadas a nuestros más insignes poetas, y a dado gozo estético a los más exigentes lectores.

Los vates del siglo XVIII seguían las propuestas estéticas de Spenser ya con desenvoltura, Wordsworth, Keats y Tennyson estuvieron profundamente influenciados por la sensibilidad de su trabajo.

Seguramente Spenser se proponía ofrecer una renovación de los romances épicos de los poetas italianos Ariosto y Tasso. Se nota en su propuesta estética y temática que deseaba unificar el romance medieval y la épica renacentista. Una síntesis de los antiguos y los modernos que agradece quien desea renovación sin pérdida de los altos valores de la tradición.

Si vemos la tradición poética como una línea que se despliega desde la antigüedad Clásica, en Spenser la tradición alcanza un grado de originalidad y renovación que da pie a que los poetas posteriores no se desliguen de los veneros originales aunque propongan cada uno sus cuotas personales.

Es importante que al traducir el título de Spenser como “La reina hada”, se comprenda que la obra es una alegoría fantástica acerca de Isabel I, la llamada Reina Virgen, presente en el poema sólo como una luna sobre el reino al que gobierna.

El poema, entre otras cosas es una crítica -velada por el entramado mítico y la apariencia de cuento de hadas-, de la tergiversación de los valores por parte del gobierno y la iglesia. Publicado en 1590 celebra públicamente la victoria inglesa frente a la Armada Invencible de Felipe II. Y en el plano moral intenta inculcar valores cristianos.

La división del libro se da mediante la semejanza con el orden cósmico de la semana planetaria de Ptolomeo: •Sol •Luna •Marte •Mercurio •Júpiter •Venus •Saturno.

La reina hada se publicó en dos partes (la primera parte en 1590 y la segunda en 1596).

Aunque al inicio del poema manifiesta su intención de escribir doce libros, y por esto se infiere que la obra quedó inconclusa (sólo posee seis cantos y un fragmento), finalmente pudo parecerle a Spenser más idóneo el siete como referente de una temporalidad que une todos los tiempos en uno (recordar que el siete, los siete días de la semana, es un símbolo del tiempo que se renueva sin cesar).

Esperamos que esta pequeña reseña te despierte las ganas de conocer las grandes obras de la Literatura Universal, recuerda que tenemos talleres en línea donde las estudiamos, sigue nuestro canal y podrás enterarte:

Querido Facebook:

El 2 de agosto de 2020 publiqué un artículo en el WordPress de la comunidad Trithemius, acerca de la escritora chilena Isabel Allende.

La autora de “La Casa de los Espíritus”, “Paula”, “Eva Luna” y otras obras mundialmente conocidas, estaba celebrando su cumpleaños ese día. Ya que Trithemius es una comunidad dedicada a la literatura y escritura, se le quiso festejar con ese artículo en el que, además de su obra, se escribió de su niñez, las duras experiencias de la dictadura y el exilio.

El aniversario también resultaba ideal para compartir una reflexión maravillosa de la escritora, relacionada con la pandemia. La expresó en una entrevista a una agencia internacional de noticias; de hecho, muchos medios de comunicación publicaron la nota, es más, a mí me la compartieron por WhatsApp. Así de profundo había tocado Isabel Allende los sentimientos con sus declaraciones, y así de prominente es su palabra, por eso se le dio tanto vuelo y por eso la sana intención fue replicarla para que siguiera emocionando.

Te comparto una cita textual de esa reflexión que tanto cautivó: “Lo que la pandemia me ha enseñado es a soltar cosas, a darme cuenta de lo poco que necesito. No necesito comprar, no necesito más ropa, no necesito ir a ninguna parte, viajar. Me parece que tengo demasiado. Veo a mi alrededor y me digo para qué todo esto. Para qué necesito más de dos platos”.

¡Qué bonita invitación a marcar distancia del apego que tanto daño hace! ¿No crees?

En esa entrevista virtual que, insisto, replicaron muchos medios, Isabel Allende también habló acerca de la verdadera amistad en estos tiempos que han debilitado el equilibrio y la fe y nos han puesto de rodillas. Cuestionó la desigualdad entre quienes se aislaron en un yate y quienes se encerraron con su pobreza. También se refirió a la esperanza de un mundo diferente. Por eso el artículo se tituló “Isabel Allende y la enseñanza de las prioridades”.

¿No te parecen, querido Facebook, conceptos con mensaje positivo como para compartirlos? Asumo que no. Porque tu reacción fue la de sellar una ventana, por razones que no se entienden. ¿Acaso consideraste que se acosaba o se lucraba o se difundían fake news o que se hacía bullying o que se violaban derechos de autor?

¿Acaso hubo quien o quienes señalaron este sitio como inseguro y de dudosa reputación y abonaste su cizaña?

En Trithemius se cree en el poder inmenso de la palabra, en los libros y sus padres, los autores; se cree en la lectura, que nos transporta a cualquier lugar del mundo y más allá, hasta universos fantásticos; se cree en las buenas intenciones de las personas.

En síntesis, este credo remite a la libre expresión, ¿no lo consideras así, querido Facebook? ¿Recuerdas que tú te has manifestado en contra de coartar esta libertad de tus usuarios?, por eso es que menos se entienden las razones del castigo a Trithemius. No sólo eliminaste el artículo acerca de una escritora famosa, también vetaste la oportunidad de enlazar cualquier contenido de su WordPress contigo.

Los medios de comunicación han consignado que un juez te obligó a pagar millones de dólares por no cumplir la orden de bloquear cuentas de aliados al presidente de Brasil, Jair Bolsonaro. Tuviste que acceder, aunque catalogaste la medida judicial como “extrema”, claro, porque tú dices defender la libre expresión.

No bloqueaste a esas cúpulas políticas brasileñas, sí bajaste un video del presidente estadounidense, Donald Trump, (que no es que haga falta, tampoco) y sí castigaste a un sitio entregado a la literatura. Tu balanza está en total desequilibrio. Si el Covid infectara también a las plataformas, pensaría que estás contaminado.

Los medios también reportan que estás formando un ejército de bots que imitan el comportamiento vil y despiadado del ser humano, para anticiparte a cualquier artimaña que busque eludir tus bloqueos. Las noticias afirman que es un ejército capaz de crear bloqueos de mayor potencia y alcance porque quieres evitar el acoso, la actividad criminal, la información falsa y cualquier irregularidad dentro de la plataforma.

Pareciera que ese ejército ya está activo, pero actuando de forma irracional e indiscriminada, sin importarle los daños colaterales. No distingue cabalmente lo bueno y lo malo, no aplica criterios, acribilla a destajo. Abuso de fuerza, como en tantos casos de la vida real. ¿Cuál es la diferencia entonces, cuál es el beneficio de tus bots?

Querido Facebook, envías al paredón sin juicio de por medio, sin sentencia, sin notificación alguna. Directo al paredón.

No en balde siempre he mantenido la sana distancia contigo. Detesto tu doble moral. Sin embargo, en estos tiempos duros, he tenido que recurrir a tí a falta de la cercanía física.

Al escribirte han pasado 10 días de bloqueo, ya se presentó una defensa que no atiendes, sigo sin saber cuál fue el delito, sigo apelando a un juicio justo.

Atentamente:

Mireya Espinosa

Tarzán lee

Por Yolanda Ramírez Michel

Era como una alegoría de los primeros pasos a través de la negra noche de la ignorancia en busca de la luz del conocimiento.

E. R. Burroughs

¿Quién ha sido capaz de aprender a leer por sí mismo? Ante esta pregunta es inevitable visualizar nuestros primeros años en la escuela. Algunos tienen un recuerdo claro del hecho, otros lo imaginan apoyados por referencias de quienes los adelantan en edad. El caso es que, para la gran mayoría, aprender a leer es algo que se logra a través de un maestro; no imaginan que pueda ser de otro modo, no hasta que leen Tarzán…

En la novela Tarzán de los monos, publicada en 1914 por el autor  Edgar Rice Burroughs, se narra la historia de un personaje que, por azares del destino, debe crecer en un ambiente salvaje y ser criado por un grupo de monos. En el capítulo VII de la novela (capítulo titulado “La luz del conocimiento”),  Tarzán aprende a leer gracias al hallazgo de varios libros, unos cuantos llenos de ilustraciones, y un gran diccionario.

Quiero creer que el éxito de la obra se debió, entre otras cosas, a que en el imaginario colectivo el símbolo del hombre salvaje guarda los ecos de una edad que, a pesar de haber quedado fuera de la historia oficial, es una edad añorada; edad en la que el hombre vivía en estado de libertad, en un paisaje que imaginamos terriblemente prístino. Y sin embargo, a pesar de ese atractivo por lo primitivo, en el capítulo donde Tarzán halla los  libros, se puede ver al hombre salvaje cuando se encuentra con la lectura. La imagen del pequeño niño criado por monos, inclinado sobre los libros, contiene y abarca los siglos que llevaron a las primeras civilizaciones emergentes a desarrollar el medio escrito por el que ahora nos manifestamos y comunicamos, expresa el momento misterioso y mágico en que el hombre vio en los signos y su vinculación articulada, un elemento importante para el desarrollo de la conciencia, una herramienta para una mejor interpretación del mundo, un camino por el que se eleva de la condición de hombre mono a la de ser humano. Ciertamente mucho tendrían que argumentar los lingüistas contra este pasaje, hay evidencias de que un niño que crece en un medio salvaje, que no aprende a hablar desde pequeño, difícilmente logra hacerlo siendo adulto (mucho menos lograría leer), parece ser que el lenguaje es una capacidad que todos tenemos, pero que debe desarrollarse en los primeros años.

Afortunadamente, la ficción no pretende ser una exacta copia de la realidad, sino reproducir condiciones para el símbolo. En Tarzán, el símbolo del personaje que explorando encuentra unos libros, y observando aprende a descifrar los signos que en él aparecen, no es sino una imagen del hombre que encuentra en el mundo una serie de datos que debe interpretar. Datos que posteriormente le ayudarán a pasar de un entorno salvaje y violento, donde la fuerza determina el éxito o el fracaso en la vida, a uno civilizado, donde la comprensión profunda de los hechos contiene la clave de la evolución personal.

Yolanda Ramírez Míchel

Relatos a partir de la verdad

El periodismo y la literatura nacieron para contar historias.

¿Hay fronteras entre el periodismo y la literatura? El argentino Tomás Eloy Martínez decía que ambos universos se necesitan mutuamente. El colombiano Gabriel García Márquez defendía que en algunas de sus novelas cada línea era verdadera y apegada al rigor periodístico.

Si hay algo que está claro para el periodismo y la literatura es que ambos nacieron para contar historias. El periodismo lo hace desde la objetividad que demanda apegarse a los hechos, aunque intenta una mejor narrativa; la literatura presenta una realidad con mucho más detalles, rellena todos los huecos que puede dejar una noticia o un reportaje y recurre a la ficción sin que por ello la historia narrada deje de ser honesta.

Alumnos de Trithëmius exploran esta simbiosis a través del taller Introducción a la Relación entre el Periodismo y la Literatura. Los siguientes textos son el resultado de su propia amalgama: se ponen en los zapatos de un periodista para consignar lo que sucede en este curso y convierten el hecho en una oportunidad para la escritura creativa. 

 

REALIDAD Y FICCIÓN

Por Angelina Rodríguez Arévalo

Yolanda Ramírez Michel, escritora, editora y directora de Trithëmius Talleres Literarios, con su espíritu innovador invitó a la periodista Mireya Espinosa a diseñar e impartir el taller Introducción a la Relación entre Periodismo y Literatura.

La nueva propuesta inició con un viaje por las lecturas de Gabriel García Márquez, Ryszard Kapuscinski y Tomás Eloy Martínez, entre otros autores. Además, acercó a la experiencia en la línea de fuego de Arturo Pérez-Revente y a las reseñas literarias de Rafael Pérez Gay. En esta travesía, los alumnos pudieron descubrir el enlace entre la realidad periodística y la ficción literaria.

En este espacio académico se motiva a los tejedores de historias a leer y revisar textos literarios que han surgido de una nota periodística: “A sangre Fría”, de Truman Capote; “Crónica de una Muerte Anunciada”, de Gabriel García Márquez; “Olinka”, de Antonio Ortuño, y “Diario del Año de la Peste”, de Daniel Defoe, por citar algunas novelas.

“Muchas veces, es la noticia perdida en las páginas interiores de un diario lo que da origen a una gran novela”, decía Carlos Fuentes, por ello, la expositora sugirió a los magos de lengua escrita explorar los diarios, descubrir los detalles, dejarse llevar por una noticia que despierte su creatividad y atreverse a escribir un texto literario, inspirados en los hechos reales, pero con una narrativa que conmueva al lector.

La visión de implementar el taller de Periodismo y Literatura en la comunidad Trithëmius permitirá formar escritores comprometidos con el poder de la palabra que transforma la vida.

Angelina Rodríguez Arévalo

PERIODISMO Y LITERATURA DE LA MANO

Por Graciela Soto

Trayectorias, historias e intereses concurren en el Taller Introducción a la Relación entre el  Periodismo y Literatura, coordinado por Mireya Espinosa, periodista con trayectoria en los diarios MURAL, NTR Guadalajara y el Sol de Tampico, entre otros.

La directora de Trithemius, Yolanda Ramírez Michel, amplía la oferta de la escuela de escritura con esta propuesta que reúne a personas con diferentes perfiles, pero con un propósito común: aprender de las letras. 

El tiempo es propicio, la pandemia ha brindado algunas oportunidades como esta coincidencia virtual de los miércoles a las 5:00 de la tarde, a partir de julio de 2020 con la plataforma de Zoom. En tiempos como éste, fue cuando Daniel Defoe documentó el “Diario del Año de la Peste”, a partir de los detalles que escribió su tío acerca de la epidemia que azotó Londres en 1665.

El taller acerca a figuras como Tomás Eloy Martínez, el periodista-escritor irreverente cuyo deseo era que las letras no solo fueran datos sino que trasmitieran fuerza, que construyeran y comunicaran relatos que condujeran a los lectores de noticias a un texto literario.

Otro acercamiento es a Truman Capote y su obra maestra “A Sangre Fría”, historia basada en una nota roja y con la cual se comprometió por 10 años para detallar cada hecho, motivo, causa o consecuencia de un asesinato. La obra lo dejaría marcado para siempre.

El taller se desliza hacia el campo maravilloso de la escritura, a la redacción de la noticia con elementos literarios y por qué no, a la creación de cuentos, novelas, biografías o relatos del diario vivir y que son inmortalizadas por las palabras escritas.

Graciela Soto

EL PERIODISMO, LOS ÁRBOLES Y LA LITERATURA

Por Jonás L. Laya

Hay ocasiones en que uno quisiera narrar lo que vive, y hay otras en que uno quisiera vivir lo que lee.  Como si fuésemos reporteros de nuestra propia experiencia, nos adentramos de a poco en el denso follaje de las letras, tratando de entrever donde surge la rama de una historia “real”, o bien una ficción, que a golpes de inventiva entreteje su liana con lo que bien pudo ser cierto, de manera que ya no se distingue del todo dónde termina el arribista parásito vegetal, y dónde comienza el árbol de lo verídico.

Eso es, en contadas palabras nuestro taller:  el intento de entresacar historias de las historias. Un ejercicio de deconstruir y reedificar los andamios de la realidad, para llegar (quizá) a un acercamiento más prístino a la verdad, esa salamandra escurridiza que se pierde entre las ramas, y a la que poco o nada le importa si las ideas que la persiguen, lo hacen desde los “hechos duros” o desde nuestra pretendida (y pretenciosa) fantasía.  He pues aquí un intento de asir lo inasible: la tarea incansable del hombre desde que se piensa hombre, sobre la cáscara de esta Gran Manzana, a vuelta tras vuelta, mordiendo con preguntas el inmenso vacío…

Jonás L. Laya

TRITHËMIUS, LICEO DONDE SE CUENTAN Y SE CREAN HISTORIAS

Por Maik Granados

La convergencia del ejercicio periodístico y la literatura tiene lugar en un sitio especial, los miércoles del verano, en el año de la gran cuarentena (2020).

El reloj me apresura quince minutos antes de la esperada cita. Repaso los apuntes de la anterior reunión y descubro en ellos una simbiosis perfecta entre contar historias y crearlas.

Es una aventura que inicia en la sana distancia, como la mayoría de las reuniones en el presente de la historia humana. Quienes coincidimos semanalmente, ahí en ese liceo virtual, lo hacemos con el entusiasmo de los antiguos peripatéticos de Aristóteles. Amamos los paseos por los ciber jardines de la escuela de escritores de Yolanda Ramírez, bautizada con el nombre del monje creado por Umberto Eco en su obra sobre La Búsqueda de la Lengua Perfecta: Trithëmius.

De la mano de la experiencia de Mireya Espinosa, revisamos el extenso repertorio de destacados periodistas – escritores o escritores – periodistas, como Tomás Eloy Martínez, Daniel Defoe, Edgar Allan Poe, Truman Capote, Harper Lee, Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Arturo Pérez Reverte, entre otros muchos más.

Y en lo personal, el autor que se ha robado mi simpatía en este periplo, es el polaco Ryszard Kapuscinski, con su prosa insurgente, poniendo los reflectores en los hechos que deben ver la luz, a través del lenguaje poético, construyendo una deliciosa narrativa de lo real.

Así es como espero encontrar el estilo de mi propia prosa, teniendo como semillero de mis textos  a la realidad que nos acontece, para contar y crear historias que atrapen a quien me lee.

Maik Granados

Tierra Colorada

Desde el 2012, Trithëmius Talleres Literarios ha sido casa de quienes albergan la esperanza de convertir sus palabras en libro. El amor por la literatura los ha llamado para dejar su huella en el papel, saben que la danza creadora de un lápiz no es inocente, y cada elemento de un texto, en el lugar adecuado, puede lograr lo que todo el que se dedica a contar historias desea: no dejar al lector indiferente.

Hoy, la comunidad vuelve a ser testigo del alumbramiento de otro hijo de papel con la
publicación de Tierra Colorada, de Iván Alatorre Orozco, como parte de la colección de
historias que Trithemius aporta a la editorial Salto Mortal.

Por aquí te dejamos toda la información de Tierra Colorada, que podrás adquirir próximamente en la tienda en línea de la editorial Salto Mortal:
https://www.editorialsaltomortal.com/tienda

Sinopsis
Para Leonor sus primeros ocho años de vida fueron un reino de dicha. Hasta que se enteró
de la enfermedad terminal de su madre. Aquel acontecimiento abrió la puerta a un
sombrío futuro, que la obligó a enfrentar una lucha contra ella misma y sus circunstancias.

Con el paso del tiempo, los libros, que habían sido ya en su infancia amigos entrañables,
volvieron a ella y la llevaron a sus reinos como a una tierra que promete curar las heridas.

La tierra prometida de la protagonista se ubica dentro de los terrenos de una granja en
Arandas, ahí el amanecer y el ocaso juegan en total armonía, ahí el frío se acurruca con el
cobijo del primer rayo de sol de la mañana; ahí no se le escatimaron a Leonor las palabras
de aliento, ni el abrazo de la tierra colorada de los Altos de Jalisco, que se encargó de hacer
el resto.

Sobre el autor
Iván Alatorre Orozco (Zamora, Michoacán, 1975) demostró desde muy temprana edad su
interés por la lectura y la escritura. Ha escrito poesía, cuento y ensayo. Ha publicado en
una veintena de países. Ha sido galardonado en Uruguay y Argentina por dos de sus
trabajos en certámenes literarios internacionales. Con notable entusiasmo se ha dedicado a
contar historias, dirigidas tanto a niños como a jóvenes y adultos. Tierra Colorada es su
primera incursión en el mundo de la novela.

Tanto para Iván como para la protagonista (Leonor), los libros significaron una especie de
salvavidas, una oportunidad para sacar a flote su propia voz, que al ser escuchada logra
reconocerse en el espejo del otro, descubriendo así su propia humanidad.

Yolanda Ramírez Michel y su trayectoria por las letras

¿Te has preguntado quién está detrás de Trithemius?

Detrás de Trithemius hay una poeta, ensayista, narradora, maestra, editora y promotora de lectura. Nuestra directora, Yolanda Ramírez Michel, tiene 13 obras publicadas por varias editoriales, nacionales e internacionales, que abarcan literatura para jóvenes y niños, poesía, ensayo, cuento y novela.

Aquí te compartimos su sorprendente trayectoria. También puedes navegar en su página: http://www.yolandaramirezmichel.com o checar su CV




Yolanda es poeta, ensayista y narradora mexicana; Doctora Honoris Causa en Ciencias de la Educación por la Universidad Santander. Especialista en Mitología Comparada y Hermenéutica. Es una entusiasta promotora de lectura, conferencista y docente. Fue becaria del Consejo Estatal para la Cultura y las Artes en 2011, Maestra de Mitología y Clásicos en SOGEM durante varios años; fundadora de la comunidad cultural Trithemius Talleres Literarios, y directora de publicaciones de la editorial Salto Mortal.

Sus obras publicadas son: El gran niño, electrones de un sueño, (El viaje ediciones 2005/ Progreso 2008); Jacinta, (La Zonámbula 2008); La maestra Milagros (Progreso 2010/ Panamericana 2015); Palingenesia (C&F ediciones 2011); Los mitos del alba, (CECA 2011); Grimori Mundi (Salto Mortal 2013); Litterae (Salto Mortal 2014); Todos somos Magos (Edelvives Progreso 2014); El Tarot de don Quijote (Salto Mortal 2015); El Oráculo de don Quijote (Salto Mortal 2016); el Manifiesto Luminista (Salto Mortal 2017); Crónica de una reparación vital (Salto Mortal 2018); y Nimué la dama de los cuentos (Panamericana 2019). Coordinó la antología de cuentos para jóvenes y niños Submarinos de papel I y II (2009 y 2010 respectivamente), Actus Magno, los conejos también escriben (2011), Los cuentos de la calle Lux (2012), Fiestas de Yule (2013) y Nuevas Fiestas de Yule (2016).

Entre sus propuestas más lúdicas está El Tarot de don Quijote, un libro-juego para acercar a los lectores, mediante la vía del Tarot, a la sabiduría del Quijote. En Litterae leemos la poética de la autora, y su homenaje al verbo. Los mitos del alba es un poemario resultado de la integración de sus investigaciones en torno a la mitología comparada; Grimori Mundi nos lleva de la mano por versos que exploran imágenes desde la primera explosión cósmica hasta la mitología judeocristiana que se asentó en el imaginario colectivo de nuestra civilización, ambos poemarios nacen a partir de la constante investigación que Ramírez Michel realiza en mitología comparada desde el 2007. Jacinta y Palingenesia, suman un tratado hermético en prosa poética acerca de la regeneración cíclica del ser humano. El Manifiesto Luminista (2017), ensayo poético, conmina a todos a entregar su granito de arena para la renovación mundial. Crónica de una reparación vital (2018) refiere la etapa donde la autora se enfrenta a una enfermedad y sale renovada de la experiencia.

En su obra para el público joven Yolanda no deja sus temas favoritos, pero los enriquece con imágenes nuevas, El gran niño, electrones de un sueño, es una historia que intenta mostrar a los lectores (de cualquier edad) que la literatura es una patria para sembrar los sueños; Todos somos magos es un libro-álbum que cuenta, en forma alegórica, acerca del mago que mora en cada uno de nosotros; y lo hace mediante un viaje simbólico por la aventura cotidiana. La maestra Milagros nos muestra esa misma patria (la de los libros) de la mano de una maestra mágica que vuelve cada clase una aventura en el interior de un libro; Nimué, la dama de los cuentos da seguimiento a la dinámica de acercar al joven a los contenidos académicos mediante la “vivencia” literaria y cómo la lectura es un reino propicio para el reconocimiento personal y colectivo.

En el área laboral se ha desempeñado como maestra de Mitología y Clásicos en la Escuela de Escritores (SOGEM) de Guadalajara (México) del 2006 al 2013. Desde el 2008 también dirige el proyecto Trithemius Talleres Literarios (www.trithemius.mx). Actualmente es directora del proyecto editorial Trithemius (www.trithemius.mx), y funge como directora de publicaciones de la editorial Salto Mortal (www.editorialsaltomortal.com).

Yolanda ha sembrado en muchas generaciones el amor por la lectura y la escritura, ha mostrado a sus alumnos el camino para realizar los sueños. La siguen niños, jóvenes y adultos, entusiasmados todos ante la patria de las letras que ella con tanta generosidad enseña. No se dedica sólo a escribir lo suyo, apoya también a sus alumnos para que publiquen y sigan por esa misma senda que a ella le ha dado tanto bien. Dedica su tiempo libre a fortalecer a los promotores de lectura con talleres, y con la publicación de antologías pensadas para los que se inician en la lectura.