El 2 de agosto de 2020 publiqué un artículo en el WordPress de la comunidad Trithemius, acerca de la escritora chilena Isabel Allende.

La autora de “La Casa de los Espíritus”, “Paula”, “Eva Luna” y otras obras mundialmente conocidas, estaba celebrando su cumpleaños ese día. Ya que Trithemius es una comunidad dedicada a la literatura y escritura, se le quiso festejar con ese artículo en el que, además de su obra, se escribió de su niñez, las duras experiencias de la dictadura y el exilio.

El aniversario también resultaba ideal para compartir una reflexión maravillosa de la escritora, relacionada con la pandemia. La expresó en una entrevista a una agencia internacional de noticias; de hecho, muchos medios de comunicación publicaron la nota, es más, a mí me la compartieron por WhatsApp. Así de profundo había tocado Isabel Allende los sentimientos con sus declaraciones, y así de prominente es su palabra, por eso se le dio tanto vuelo y por eso la sana intención fue replicarla para que siguiera emocionando.

Te comparto una cita textual de esa reflexión que tanto cautivó: “Lo que la pandemia me ha enseñado es a soltar cosas, a darme cuenta de lo poco que necesito. No necesito comprar, no necesito más ropa, no necesito ir a ninguna parte, viajar. Me parece que tengo demasiado. Veo a mi alrededor y me digo para qué todo esto. Para qué necesito más de dos platos”.

¡Qué bonita invitación a marcar distancia del apego que tanto daño hace! ¿No crees?

En esa entrevista virtual que, insisto, replicaron muchos medios, Isabel Allende también habló acerca de la verdadera amistad en estos tiempos que han debilitado el equilibrio y la fe y nos han puesto de rodillas. Cuestionó la desigualdad entre quienes se aislaron en un yate y quienes se encerraron con su pobreza. También se refirió a la esperanza de un mundo diferente. Por eso el artículo se tituló “Isabel Allende y la enseñanza de las prioridades”.

¿No te parecen, querido Facebook, conceptos con mensaje positivo como para compartirlos? Asumo que no. Porque tu reacción fue la de sellar una ventana, por razones que no se entienden. ¿Acaso consideraste que se acosaba o se lucraba o se difundían fake news o que se hacía bullying o que se violaban derechos de autor?

¿Acaso hubo quien o quienes señalaron este sitio como inseguro y de dudosa reputación y abonaste su cizaña?

En Trithemius se cree en el poder inmenso de la palabra, en los libros y sus padres, los autores; se cree en la lectura, que nos transporta a cualquier lugar del mundo y más allá, hasta universos fantásticos; se cree en las buenas intenciones de las personas.

En síntesis, este credo remite a la libre expresión, ¿no lo consideras así, querido Facebook? ¿Recuerdas que tú te has manifestado en contra de coartar esta libertad de tus usuarios?, por eso es que menos se entienden las razones del castigo a Trithemius. No sólo eliminaste el artículo acerca de una escritora famosa, también vetaste la oportunidad de enlazar cualquier contenido de su WordPress contigo.

Los medios de comunicación han consignado que un juez te obligó a pagar millones de dólares por no cumplir la orden de bloquear cuentas de aliados al presidente de Brasil, Jair Bolsonaro. Tuviste que acceder, aunque catalogaste la medida judicial como “extrema”, claro, porque tú dices defender la libre expresión.

No bloqueaste a esas cúpulas políticas brasileñas, sí bajaste un video del presidente estadounidense, Donald Trump, (que no es que haga falta, tampoco) y sí castigaste a un sitio entregado a la literatura. Tu balanza está en total desequilibrio. Si el Covid infectara también a las plataformas, pensaría que estás contaminado.

Los medios también reportan que estás formando un ejército de bots que imitan el comportamiento vil y despiadado del ser humano, para anticiparte a cualquier artimaña que busque eludir tus bloqueos. Las noticias afirman que es un ejército capaz de crear bloqueos de mayor potencia y alcance porque quieres evitar el acoso, la actividad criminal, la información falsa y cualquier irregularidad dentro de la plataforma.

Pareciera que ese ejército ya está activo, pero actuando de forma irracional e indiscriminada, sin importarle los daños colaterales. No distingue cabalmente lo bueno y lo malo, no aplica criterios, acribilla a destajo. Abuso de fuerza, como en tantos casos de la vida real. ¿Cuál es la diferencia entonces, cuál es el beneficio de tus bots?

Querido Facebook, envías al paredón sin juicio de por medio, sin sentencia, sin notificación alguna. Directo al paredón.

No en balde siempre he mantenido la sana distancia contigo. Detesto tu doble moral. Sin embargo, en estos tiempos duros, he tenido que recurrir a tí a falta de la cercanía física.

Al escribirte han pasado 10 días de bloqueo, ya se presentó una defensa que no atiendes, sigo sin saber cuál fue el delito, sigo apelando a un juicio justo.

Atentamente:

Mireya Espinosa

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