“La poesía es una intimidad encapsulada”: Jonás L. Laya

Por Jimena Aguirre de la Torre

Quitarse los zapatos y caminar por las veredas con lodo. Meterse a bañar al río, mientras se cierran los ojos para escuchar el sonido de las chicharras y las risas de los niños a lo lejos. Abrirlos nuevamente y ver las pupilas de la gente. Pasar la página… y encontrar Yogope.  Esa es la invitación de Jonás L. Laya para quienes tienen entre sus manos un pueblo de San Juan Lalana, Oaxaca, la cuna de algunos poemas ingenuos… y otros no tanto.

Publicado bajo el sello editorial Salto Mortal, Yogope recoge “poemas ingenuos”, como se titula una sección de la obra, en la que el autor plasma entre sus páginas parte de sus experiencias al vivir en la localidad con el mismo nombre del poemario durante año y medio.

El autor se inició en la literatura como muchos otros: leyendo. Desde que era niño y su papá le contaba los cuentos de Grimm, su amor por los libros solo aumentaba. Para cuando Jonás comenzó a escribir, ir cargando con pluma y papel ya se había convertido en una necesidad: “el hombre precisa de la poesía para explicar la pequeñez, así inicié yo”, explica.

 Pero, aunque haya empezado como muchos otros escritores, lo que diferencia al poeta, es que éste se ha ganado su nombre: Jonás L. Laya.

̶  Los chavos que están aquí al frente, vénganse a las gradas junto al altar – dijo Andrés Carrasco, sacerdote misionero del Espíritu Santo.

Un joven poeta de entre 20 y 25 años, que estaba por recibir su nombre sin aún saberlo, había decidido acudir a una misa, de la cual le habían comentado que “las homilías eran más cercanas”. El muchacho, acercándose, terminó al frente, a punto de que se comenzara con la lectura de ese día, la del profeta Jonás.

Cuando el sacerdote estaba por iniciar con sus ejemplos, exclamó – ¡Hagan de cuenta que yo soy Dios y…  –  buscó entre la multitud – uno que se vea medio rebelde… ¡Tú! – dijo señalando al chico cuando su mirada por fin lo había encontrado – Tú serás Jonás.

Sin conocerlo, el padre contó la historia del profeta en primera persona. El impacto del escritor fue tan grande, que decidió enviarle una carta . La amistad entre ambos creció y, para el sacerdote, el poeta siempre se llamó así: Jonás.

A Jonás le gusta estar en contacto y ver las reacciones de la gente. Durante la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, el escritor se acercaba a las personas reunidas en torno a los stands de la Expo, y, con trozos de papel en la mano que contenían fragmentos de sus poemas, leía a las personas y esperaba para ver su expresión. Quizás otra manera de compartir la literatura y la pequeñez a la que se enfrenta el ser humano.

Para Laya, la poesía tiene la capacidad para nombrar las cosas de una manera no literal, sino encapsulando pensamientos muy íntimos: “yo sé que cuando estoy leyendo, estoy leyendo algo muy íntimo, pero cada uno lee su intimidad propia. Está en clave, pero es cada lector quien la descifra”.

Para conocer al poeta no es necesario saber el nombre que no aparece en las portadas, sino encontrándolo en esa intimidad encapsulada en Yogope.     

Yolanda Ramírez Michel, la escritora que usó la literatura para salvar sueños

Por Jimena Aguirre de la Torre

“¿Cuál es tu sueño?”, pregunta Yolanda Ramírez Michel, mientras que con una pluma y el libro Todos somos magos entre sus manos, le devuelve una mirada de ojos verdes a un niño de pestañas largas. Recargado sobre el mostrador de la editorial Edelvives durante la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, sin quitar la vista de la obra que está por llevarse a casa, le responde: “Quiero ser futbolista profesional”.

Tras conocer un poco al lector que se irá pronto con uno de sus “hijos de papel”, la escritora del vestido color turquesa y labios color rosa, le dice al pequeño antes de irse: “este libro te va a ayudar a que no olvides tus sueños”. Cuando el niño sonríe y se va mientras abraza a su nuevo amigo, Yolanda, con satisfacción, revela el secreto de la razón de su escritora: las sonrisas.

Todos somos magos, editado por Edelvives, es un cuento que explora la necesidad de cuidar los sueños para no dejarlos morir. Este libro álbum, que no está dirigido únicamente a los niños, como se ha creído de las obras que van acompañadas por ilustraciones, es para cualquier persona que quiera adentrarse en una historia. No hay edad para la lectura, menciona la autora, especialmente cuando se trata de una obra que recupera lo simbólico para la creación de lectores exigentes.  

Ramírez Michel, que ama a cada uno de sus libros, explica que, a pesar de que el proceso creativo es el mismo para sus distintas obras, el momento en el que lo escribe sí cambia, dando resultado una temática para un libro álbum o un relato para una publicación como Jacinta; sin embargo, hay algo seguro: escribir salva.

Jacinta, novela editada por el sello Salto Mortal, narra, de manera alegórica, un viaje de liberación personal de una prisión elegida por amor y obsesión. “Es la violencia que padecemos: puede ser un esposo, un padre, un jefe, un hijo, una sociedad, un gobierno… el ogro es una figura simbólica que va a representar muchas cosas”, dice la escritora, incluso cuando uno mismo es el monstruo.

“¿Cómo sabes lo que siento?”, se le acercaba la gente a Yolanda tras la lectura de Jacinta: “yo solo escribo lo que estoy viviendo”, respondía ella, dándose cuenta de la conexión que el libro tenía con sus lectores: “es triste, porque éste habla de la violencia, y eso quiere decir que muchos la vivimos”. (ver video) https://www.facebook.com/EditorialSaltoMortal/videos/442870383306222/UzpfSTIxMzY1MzE1MjA0NzA3MjoyNjEzMDg2MjE1NDM3MDc1/

Ya sea por medio de una obra como Jacinta o de la capacidad de cada persona para ser un mago, la escritura de la autora tiene una intención: recuperar sonrisas. Escribir con una pluma que funciona como varita mágica… cambiar relatos por sueños.

Arjé, esa búsqueda inevitable del origen

Queremos compartir con el público la entrevista que realizó Trithemius a la poeta Ana María Vargas con motivo de la reciente publicación de su poemario Arjé.

Trithemius es un espacio cultural especialmente acondicionado para el desarrollo de la palabra y sus dones a los que la poeta Ana María Vargas Vázquez se acercó en el 2016.

Ana María es una persona que prefiere la palabra escrita por encima de la palabra oral –aunque también la disfruta–. Prefiere más escribir una carta que platicar, porque sólo escribiendo es más ella misma.

Ana María siempre encuentra el mundo distinto. Se despierta, y descubre que otra vez el mundo es nuevo, y todas las cosas abren en ella preguntas, la inquietud, la sorpresa, el entusiasmo, una nueva pasión y una nueva intención por conocer, descubrir y aprender. Si algo ama Ana María es el conocimiento, el aprendizaje y el estudio del mundo. A veces lamenta profundamente padecer el descubrimiento de la muerte, porque sólo eso le anuncia que no va a tener tanto tiempo para aprender todo cuanto quiere aprender.

Ana María prefiere la soledad por encima del bullicio, y es posible encontrarla caminando por una calle vacía, en la biblioteca o en un parque con el violoncello al lomo, un libro de poesía, filosofía o matemáticas en las manos y una preciosa niña llamada Paloma entre sus brazos. Ese es su mundo perfecto. En el mundo en el que convive con otros, Ana María es franca y sincera. Sabe sonreír, saludar, preguntar o compartir, platicar o guardar silencio y escuchar, pero siempre prefiere más su propio universo.

¿De qué trata Arjé, Ana María?

Arjé trata sobre una emoción. Una sensación percibida durante toda mi vida.

Hay una cosa en mí que despierta a cada instante. Cuando camino, cuando recorro calles o mientras estoy en soledad, en los diálogos que invento con personajes imaginarios o al hacer cosas cotidianas que me permiten la dicha de pensar o el placer de la observación. En esos momentos,  percibo una cercanía, un hilo muy íntimo y personal que me une o que me dirige irremediablemente al origen, a la búsqueda y a las preguntas primigenias, es decir, ¿de dónde vengo?, ¿de dónde venimos cada uno?, y ¿de dónde viene todo lo que nos rodea en el universo?

De manera ordinaria, yo tiendo a creer que cada cosa que está en mi entorno tiene una voz muy antigua que celebra algún secreto, o el mensaje de un ancestro que vuelve en silencio cada día para revelar un mundo distinto.

Aquí está el hombre.

Su tiempo es este origen:

Ahí donde la carne es polvo,

ahí donde el polvo

es un trago de agua universal.

Ana María Vargas

¿Y.. cómo nacieron los versos que habitan tu libro?

La parte “escrita” de Arjé nació en Trithemius. La poeta Yolanda Ramírez Michel nos propuso en algún momento a un grupo de poetas y a mí, una serie de elementos que funcionaban como una gota de fuego inicial que incendiaba el papel con la llama de un poema. En cada encuentro, ella nos daba la gota primera, que bien podía ser una imagen o una palabra. En base a la imagen o la palabra, nosotros desarrollábamos un poema, y yo encaminé cada uno de esos poemas a la sensación del origen y el universo.

¿Qué parte de ti goza con la escritura y qué parte de ti la padece?

La parte que gozo de la escritura es el momento en el que surge la idea. El momento en el que comienza a sentirse el desarrollo de algo que crece en el interior. Es una sensación incluso física que se mueve entre la sensibilidad y el trabajo del intelecto. Parte de la escritura es emocional y llega de la experiencia vital del ser humano y de la sensación y la emoción que uno encuentra en el estudio y en la lectura. Pero hay otra parte que llega de la labor del cerebro al gestar la idea, al relacionar conceptos, al pulir algo que comienza a ser un poema.

La parte del desarrollo de la idea es muy íntima para mí, creo que es genuinamente literaria, además de funcionar como una magia seductora que surge sólo en el acto creativo. Además, esta  parte es muy plástica, porque yo puedo ir construyendo la idea del libro en completa soledad, o entre  la gente. En el silencio de la calle vacía o en medio del gentío. Ya en el acto de la escritura, el trabajo es aún más profundo e íntimo. Y esa es la mejor parte, porque es un gran placer estar frente al papel con un lápiz, un borrador, un sacapuntas y yo misma.La parte que padezco con la escritura es la línea que divide la intimidad de la creación y la literatura con el mundo real, en el que la obra literaria visita el bullicio, la relación pública, la difusión, la gestión y la política.

Qué ha sido lo más difícil de la aventura de escribir. ¿Y de publicar?

La parte más difícil de la aventura de escribir ha sido imaginar la forma de un libro y pensar su final, y encontrar que el final de esa obra se intrinca, y que la idea del final puede no llegar jamás. Es como entrar en un libro infinito que no termina, un libro que recorres  y que por más que buscas una conclusión, ella tiende al infinito, como si fuera un fractal.

Respecto a la parte más difícil de publicar tiene que ver con encontrar la voz que te escuche y que crea en ti. Encontrar los bellos ojos que te lean y que coincidan contigo desde la humanidad, antes que desde la poesía.

En este caso, la poeta encontró a la editora ideal, Yolanda Ramírez Michel, quien comprendió Arjé desde que escuchó el primer verso. La obra ha sido publicada en la colección de poesía que coordina Ramírez Michel en la editorial Salto Mortal.

Y por último, le preguntamos a Vargas Vászques el porqué del título. Aquí su respuesta:

Elegí el título Arjé porque en él hubo un punto de encuentro, un modo de coincidir en el tiempo con una sensación, una intuición, una definición del mundo. Ya platiqué líneas arriba de esa sensación que he tenido por siempre, ese fuerte vínculo con el origen, con el significado de lo primigenio.

 A lo largo de las lecturas, como podemos comprobar, cada lector  va encontrando siempre amigos entrañables, personas que pensaron o sintieron lo mismo que uno siente, y yo tuve la fortuna de encontrar amados amigos en las fuentes que existen sobre los filósofos presocráticos. Sentí que en ellos estaban las mismas preocupaciones que yo había tenido, que ellos ya habían pensado y habían coincido con las mismas preguntas que yo me he hecho, las mismas inquietudes. Así que al leer los fragmentos y las referencias que los grandes filósofos de la Grecia antigua hacen sobre ellos, no pude más que sentirme en mi casa, conmovida y acompañada en la búsqueda, en la inquietud y el deseo por encontrar el sentido de todo lo que existe. En los presocráticos, este concepto de arjé, hace alusión al primer principio, a la sustancia primigenia de la que han surgido las cosas. Cada filósofo presocrático encontraba una respuesta distinta a lo que podía ser ese primer principio. Para Tales de Mileto, por ejemplo, la sustancia primigenia era el agua; para Anaximandro, lo ilimitado del ápeiron; para Anaxímenes, el aire; para Pitágoras, el número; para Heráclito, el fuego; para Parménides, el Ser; para Empédocles, los cuatro elementos; para Anaxágoras, las semillas; para Demócrito, los átomos.

Así que, en cada parte del libro, he buscado las coincidencias, y he dedicado cada parte al presocrático con el que me encontrado y con el que he coincido sin importar la distancia de espacio o tiempo.

Aquí una liga donde podrán ver el gozo de la poeta al presentar su libro en FIL 2019 https://www.youtube.com/watch?v=-WepRbvR_1s&list=UUsb9-VZ2EK0wO0pN-3JsHgA&index=5

La escritura de la realidad requiere el decir de lo maravilloso

Proyecto de Secretaría de Cultura Jalisco

Había una vez en el país del pensamiento una idea, una idea que andaba dando vueltas por los aires y no sabía cómo aterrizar. Para aterrizar había que encontrar la pista adecuada, pero más importante: había que descender y volverse “algo” capaz de andar con los pies en la tierra.

Así comenzó a formarse este “discurso”, inefable y abstracto, como suelen ser esos impulsos del decir primordial, así buscó la pista de aterrizaje y encontró algunas palabras para su andadura. Y así terminó (terminé) por decidirse (decidirme) a comenzar por las benditas definiciones y dejar de hablar en tercera persona para hablar desde ese decir íntimo y experiencial.

Por ello quiero establecer primero de qué va el título de esta charla, La escritura de la realidad requiere el decir de lo maravilloso, y definir “discurso”, y “maravilloso”.
Por discurso entiendo una determinada expresión del pensamiento, el discurrir de una idea, el curso de mi río mental. Por maravilloso todo lo que es asombro para un espíritu sensible; lo que sobresalta e impacta nuestra secreta rutina de cotidianidad, todo pequeño o gran milagro de la vida, todo encuentro en el espejo con la fábula que nos habita…

Quien logra verse como personaje, paisaje, principio, nudo y desenlace viviente, entra al discurso de lo maravilloso. Quien descubre tras el rostro citadino criaturas de la fauna feérica deambulando por las calles, puede avanzar con los sentidos dispuestos a la gracia y volverse poeta. Y no me refiero con poeta a quien gana concursos y reconocimientos, sino al chamán de la palabra.

Yolanda ramírez MICHEL

Con esta alquimia de la voz comenzó nuestra andadura por esto que hoy damos el nombre de Literatura. Se inició con estas visiones, cuando hombres y mujeres con dones desearon guardar en la palabra la vida, y se encontraron con la dificultad de contar aquello que en realidad sucede dentro…

En su auxilio llegó la metáfora, el símbolo, las analogías, y todas las figuras literarias que ayudan más que al buen decir, al decir precisamente de lo maravilloso. Tiempos primigenios dieron a luz cuentos y cantos alrededor de una hoguera, ¿o sería una higuera? El poeta comprende los símbolos, le habla el mundo, y él habla del mundo en esa misma tesitura, con los ecos de algo que es palabra adentro…

Cuando digo poeta estoy dando el título no sólo al que escribe poemarios, sino más a aquel que comprende el poder de la palabra, y de ahí parte para la creación de mundos. Por eso es importante la literatura, porque tiene la posibilidad de crear mundos, mundos que quedan, mundos para que otros entren en ellos. 

  • Dichosos aquellos que ven en una flor el vestido del hada,
  • dichosos los que distinguen en una mariposa un elfo,
  • dichosos los que intuyen en un ave el alado corcel e infinitas criaturas poblando los cielos,
  • dichosos todos los que ven tras el velo de la metáfora,
  • porque de ellos es el reino de los cuentos.


Pero, ¿y la realidad?, ¿qué con ella, dónde queda? La realidad es la otra cara de la moneda, no es que quede en otro lado, no es que desaparezca, siempre está, llena de velos… Ir al cine, por ejemplo, algo tan de sábado y domingo, y sin embargo algo tan grande: durante una hora y media tu verdad más inmediata entra al discurso de lo maravilloso, olvidas –o debieras olvidar- la rutina y tus problemas, ¿te has puesto a pensar qué gran milagro te dan los cuentos que te cuenta la pantalla de un cine? Cuando se termina la película y se prenden las luces, y avanzas por el pasillo hacia la salida es como si despertaras de un sueño, entonces es fácil darte cuenta con claridad de las dos dimensiones. De eso se trata todo, de entrar a una dimensión donde se bajan las defensas y los símbolos penetran hasta la médula.


En lo fantástico se encierra lo real. La literatura y el cine se valen de imposibles para hablar de lo posible. La mujer alada a la que cortan sus alas es ya casi un lugar común en la literatura feminista. La confusión del hombre moderno ante las ofertas mundanas en contraposición al trágico asalto a la naturaleza adquiere hoy dimensiones épicas.
¿Por qué no podemos ver las hadas que rondan un jardín florido? Por qué no salimos de lo literal y vamos hacia dentro de la palabra, hasta su casa más íntima.
La capacidad de hacer cuentos es de todos, de niños jugábamos y trasformábamos una casa de cartón en un mundo, ahí alzábamos el castillo de la imaginación, y jugábamos a ser aquello que el alma necesitaba más hondamente, pero crecimos y fuimos olvidando ese decir de lo maravilloso para entrar al discurso de lo real, y muchos incluso  renegaron de la magia que antes admiraron, entonces vieron la infancia como etapa superada, y pasaron a la siguiente amputados de imaginación. ¡No son etapas, señores! La vida es toda Ella un universo, y no se dejan de admirar las estrellas sólo porque alguien nos diga que no existen, se les permite brillar en la mirada, porque la infancia debe ser así, el resplandor fabuloso de algo que fue y sigue dando su luz.

El decir de lo maravilloso ha sido señalado con una hermosa palabra: fantasía, pero en ella se pretendió encerrar lo imposible, ¡y no!, ese contar de cuentos fabulosos tiene un nombre de altos vuelos, un nombre muy alto y muy desconocido: Mitopoyesis, que es la facultad humana para expresar con un cuento algo trascendente. Con la deformación de la palabra fantasía nos hurtaron la posibilidad de seguirla muy seriamente, como seguimos los adultos esas cosas “serias” de la vida. Por eso es necesario abogar por el discurso de lo maravilloso como algo fundamental y profundo, como algo que habla de lo más real.
La manzana que te expulsa del edén es el conocimiento que ya no te permite vivir en el aburrido paraíso de la ignorancia. La diosa del amor que entra a la laguna Estigia para recuperar su virginidad es comenzar de cero una nueva relación, el Niño que nace de una virgen es idea gestada a partir de una inspiración sublime. Dormir en el pabellón de los ecos es el diván del psicoanalista, pincharse el dedo con el huso está en cada “prueba de amor”. Cambiar una vaca por las habichuelas mágicas es la gracia dada a los emprendedores con visión… Y así cada cuento es hijo de la realidad y de una causa interior que la gesta y alumbra.
Cuidado cuando confías plenamente en la literalidad de las palabras, ellas NUNCA DICEN LA VERDAD, las palabras son mentira, esa es su esencia, es imposible que una palabra sea o posea la Verdad, las palabras son un Puente. Y como puente hay quien lo cruza, quien no lo cruza, quien se queda a medio camino, quien cae… quien llega.

Nosotros, ¿dónde estamos? ¿Ante el puente?, ¿en el puente?, ¿o ya por todo el país de las metáforas disfrutando los dones de la patria de la imaginación?

¿Cómo nace una obra literaria?

Yolanda Ramírez Michel

Cada género literario, cada libro, cada proyecto tiene su particularidad desde el momento en que se me manifiesta. Cada uno de mis libros ha sido único en su forma de gestarse dentro de mí. 

La poesía, por ejemplo, es la más extraña. La poesía me la puede dar un petirrojo, un té de menta con limón y miel, un objeto no identificado en lo alto del cielo… o una mariposa que se derrumba ante un aguacero intempestivo. Así es la poesía, se apodera de mí y no me queda más remedio que escucharla…

De todos modos, aunque cada libro de poesía haya sido distinto desde su gestación, hay algo que comparten casi todos: la mayoría de sus páginas se escriben en vacaciones, o me despiertan a las tres de la mañana, o me despierto con un verso fresco en la almohada, parece que la poesía tuviera desconfianza o celos de la rutina. Nunca he podido escribir poesía como un acto de voluntad propia, siempre ha sido un acto de voluntad de la poesía misma, que es ajena a mí, aunque se presta a sí misma con generosidad cuando estoy atenta y sensible a su voz.

¿Cómo nace una obra literaria?


La prosa es distinta, necesita un motivo, un tema y un plan… aunque el plan nunca es definitivo, y puede ir cambiando conforme avanzo sobre el libro. Sucede siempre, que, conforme escribo, cambio yo y va cambiando mi escritura, el plan original es sólo el big bang, no permanece, pero se expande, y da de sí multitud de posibilidades. Pero esto no quiere decir que yo no tenga el control total de la obra, la obra es como un iceberg, tengo el control del extremo que emerge, mientras que, en lo profundo, algo más sucede… y eso que sucede “me crea” al tiempo que “yo creo”, es una creación mutua.

Yolanda Ramírez Michel

(Morelia, Michoacán, 1965). Poeta, ensayista y narradora mexicana; Doctora Honoris Causa en Ciencias de la Educación por la Universidad Santander. Se ha especializado en Mitología Comparada y Hermenéutica, es promotora de lectura, conferencista y docente; fundadora de la comunidad cultural Trithemius Talleres Literarios, y directora de publicaciones de la editorial Salto Mortal. Sus obras publicadas son: El gran niño, electrones de un sueño, (El viaje ediciones 2005/ Progreso 2008); Jacinta, (La Zonámbula 2008); La maestra Milagros (Progreso 2010/ Panamericana 2015); Palingenesia (C&F ediciones 2011); Los mitos del alba, (CECA 2011); Grimori Mundi (Salto Mortal 2013); Litterae (Salto Mortal 2014); Todos somos Magos (Edelvives Progreso 2014); El Tarot de don Quijote (Salto Mortal 2015); El Oráculo de don Quijote (Salto Mortal 2016); el Manifiesto Luminista (Salto Mortal 2017); Crónica de una reparación vital (Salto Mortal 2018); y Nimué la dama de los cuentos (Panamericana 2019).

http://www.yolandaramirezmichel.com

El viaje iniciático de Caperucita Roja

Sólo atravesando ciertos límites pasa el individuo a una nueva zona de experiencia.

Joseph Campbell

Para comerte mejor…

Imagen del blog colorgrafico.wordpress.com

¿Es Caperucita Roja una historia tan inocente como parece a primera vista?

Anterior a la versión que la mayoría conocemos (difundida por Perrault y los hermanos Grimm), el cuento de Caperucita Roja nació durante una época en la que no existía la literatura infantil como tal. Los niños y los adultos se reunían juntos en la plaza para escuchar a los contadores de historias. Entonces  había algunos cuentos cuya función era la de advertir no solamente a los niños, sino al público en general, sobre los peligros inherentes a la vida. Caperucita Roja trata del acoso de un lobo a una niña… Si nos detenemos en la literalidad, ésta es un argumento  sencillo, pero si ahondamos un poco y penetramos los símbolos es posible descubrir algo mucho más intenso:

En una de las versiones de este cuento, analizada en el libro La gran matanza de gatos y otros episodios en la historia de la cultura francesa, del Fondo de Cultura Económico, leemos de una niña que va a visitar a su abuela enferma y en el camino por el bosque se encuentra un lobo que le cuestiona:

“¿Qué camino vas a tomar, el camino de las agujas, o el de los alfileres?”

Para quienes han intentado fabricar un vestido saben que hay dos formas de hacerlo: podemos usar sólo alfileres y cocer, lo que implica que el trabajo nos llevará muy poco tiempo  (con el riesgo de que si no somos expertos es posible arruinar la labor), o podemos hilvanar minuciosamente la tela con una aguja para hacerlo como es debido. La niña ha sido aleccionada por su madre y sabe que no debe ir por el camino fácil, así que responde al lobo “por el de las agujas”.

Pero el lobo es astuto y “experimentado”, puede ir por el camino de las agujas, llega primero a la casa de la abuela, y se la come. En algunas versiones infantiles se aplicó la censura y el lobo sólo esconde a la abuela en el armario, pero censurar es una forma de eliminar el símbolo: la abuela está ahí representando la sabiduría. El lobo debe comerse a la abuela para que la niña no tenga acceso a ella (a la sabiduría) y él pueda más fácilmente convencerla de sus propósitos…

¿No deberíamos preguntarnos en este momento por qué no se comió a la niña justo donde la encontró? ¿No resultaba más fácil y práctico para el lobo hacerlo así?

Bien, si la intención del lobo sólo es comer a la niña, la respuesta a todas estas preguntas es sí, pero si la intención del lobo no es literal y debemos enfrentarnos de nuevo a los símbolos, ésta es la clave de lo que el cuento representó en sus orígenes: ¿En dónde se come el lobo a Caperucita y después de qué tipo de preguntas? El lugar que el lobo elige para “comer” a Caperucita es la cama, y las preguntas sobradamente sensuales.

En una recopilación de cuentos franceses del siglo XVIII de Paul Delarue y Marie-Louise Teneze (París 1976) encontramos la siguiente versión: “Abuela, ¿por qué estás tan peluda? Para calentarme mejor, hijita. ¿Abuela, por qué tienes esos hombros tan grandes? Para poder cargar mejor la leña, hijita…” y así sucesivamente el “lobo” responde a la niña, justo como respondería un hombre a una mujer curiosa.

El cuento ha sido despojado de su intención original para adaptarlo con gran éxito al público infantil. Sin embargo, en el proceso evolutivo de la historia se han perdido valiosas pistas.

El final de algunas versiones es más sanador que el de otras: el lobo se come a la niña, un cazador lo encuentra dormido cercas del río, le abre la panza y saca a Caperucita, a la manera de un parto por cesárea. Una experiencia así permite al individuo, que ha pasado por una de las muchas trampas de la lobísima vida, volver a nacer. El lobo se traga a la protagonista, como sucede en la realidad, pero la liberación última, a pesar del traumatismo brinda redención y esperanza, ¡y eso, es sanador!

Imagen del blog colorgrafico.wordpress.com

¿Cómo se puede comprar o vender el cielo?

¿Acaso se puede poseer la lluvia y el viento?

Me gustaría aprovechar este espacio para compartir con los lectores las palabras del Jefe indio Seattle, dirigidas al hombre blanco en 1855 como respuesta a la “solicitud” de venta de sus tierras. Al parecer estas palabras resultan proféticas, escuchemos:

“¿Cómo se puede comprar o vender el cielo? ¿Acaso se puede poseer la lluvia y el viento? La idea nos resulta extraña. Ya que nosotros no poseemos la frescura del aire o el destello del agua. ¿Cómo pueden comprarnos esto?

Cada parcela de esta tierra es sagrada para mi gente. Cada aguja brillante de pino, cada ribera arenosa, cada niebla en las maderas oscuras, cada claridad y zumbido del insecto es sagrado a la memoria y al pasado de mi pueblo.

Los ríos son nuestros hermanos y sacian nuestra sed. Si les vendemos nuestras tierras, ustedes deben recordar y enseñarles a sus hijos que los ríos también son sus hermanos y deben tratarlos con la misma dulzura con que se trata a un hermano.

 "La Tierra no nos pertenece, nosotros pertenecemos a la Tierra."
– Jefe Seattle

Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestro modo de vida.

Trata a su madre, la tierra, y a su hermano, el firmamento, como objetos que se compran, se explotan y se venden como ovejas o cuerdas de colores. Su apetito devorará la tierra, dejando atrás solo un desierto.

La sola vista de sus ciudades apena los ojos del piel roja, pero quizá esto es porque el piel roja es un salvaje y no entiende.

Las ciudades están llenas de pánico a los ojos de piel roja. No existe un lugar pacífico en las ciudades del hombre blanco. El ruido solo parece insultar nuestros oídos. El aire tiene un valor inestimable para el piel roja, ya que todos los seres comparten un mismo aliento.

Yo soy un salvaje y no entiendo como el humo del caballo de hierro puede ser más importante que el búfalo, al que nosotros matábamos solamente para poder sobrevivir.

Cualquier cosa que le pasa a los animales, le pasará también al hombre. Todos los seres están relacionados. Cualquier cosa que acontezca a la tierra, acontecerá también a sus hijos.

Pero si decidimos vender la tierra, deben enseñarles a sus hijos que el suelo que pisan son las cenizas de nuestros abuelos. Inculquen a sus hijos que la tierra está enriquecida con las vidas de nuestros semejantes a fin de que sepan respetarla. Enseñen a sus hijos lo que nosotros hemos enseñado a los nuestros; que la tierra es nuestra madre.

Esto sabemos: la tierra no pertenece al hombre, el hombre pertenece a la tierra. Todo va enlazado, como la sangre que une a una familia. Todo lo que le ocurra a la tierra le ocurrirá a los hijos de la tierra. El hombre no teje la red de la vida, no es más que un hilo de ella. Todo lo que hacemos a esta red, nos lo hacemos a nosotros mismos.

Si vendemos nuestra tierra, ámenla como nosotros la hemos amado. Preocúpense de ella, como nosotros nos hemos preocupado. Guarden en la memoria el recuerdo de la tierra tal como era cuando la recibieron. Conserven la tierra, el aire y los ríos para los hijos de sus hijos, ámenla como nosotros la hemos amado y como la Divinidad nos ama a todos nosotros.”

Si deseas dar continuidad al tema tal vez te interese acercarte a este canal mediante alguno de nuestros videos:

Cartas a un joven poeta

También el arte, no es más que un modo de vida.

Rainer Maria Rilke

El poeta Rainer Maria Rilke, nacido el 4 de diciembre de 1875, en la República Checa, nos ha legado, entre varias obras de extraordinario valor,  un libro formado por diez cartas, escritas entre 1903 y 1908 a un joven poeta que solicita consejo sobre la vocación a la cual se siente llamado. Aparentemente breve, como todas las cosas que valen la pena, el texto se niega a ser un tratado descomunal de términos eruditos que dejan al lector pasmado, pero ignorante; Rilke intenta sólo animar a su joven discípulo a seguir el llamado misterioso de esa vocación tremenda. En diez cartas que condensan el sentir de Rilke con respecto a varios temas, sentimos la fascinación de la palabra sencilla y profunda con la que un verdadero mago del lenguaje expresa:

“Nadie puede aconsejarle ni ayudarle, nadie. Sólo hay un camino: entre en usted.”

En la actualidad la poesía permanece como influjo lumínico de sectores cada vez más reducidos, las grandes masas entienden por poesía una suerte de cancioncilla de las palabras y un sentimentalismo empalagoso. La verdadera poesía es más bien una manera de abordar lo más profundo y grave de la vida humana, aquello que interesa a todos y en todos encuentra cabida. Pero para estar a tono con la poesía  es necesario abrir el corazón y contemplar la vida, y cito una frase de la primera carta del libro:

“Si su vida cotidiana le parece pobre, no la culpe, cúlpese usted de no ser lo bastante poeta como para encontrar sus riquezas”.  

Es dado a todos el mundo, pero no todos lo contemplan con la gravedad, el gusto, el arrobo  y profundidad del poeta. Sólo quien tiene el alma atenta a los signos que se manifiestan a diario es capaz de percibir la voz de las cosas más simples y pequeñas como mensajes divinos. Porque el poeta comprende que la voz de Dios es un gran poema. Y es en su segunda carta que Rilke se manifiesta lector de un libro total:  “de todos mis libros pocos me son indispensables, dos de ellos van siempre conmigo dondequiera que esté: la Biblia y los libros del gran escritor danés Janes Peter Jacobson…”. Qué distinta esta pequeña bibliografía a la larga lista que un erudito maneja en una conferencia sobre alguna obra de arte, qué distinto a algunos cursos a los que asisten alumnos con hambre de un conocimiento profundo; cursos de los cuales salen con una admiración ciega hacia el recitar absurdo de autores y obras inaccesibles, sintiendo en lo profundo más lejana que nunca la poesía. En cambio Rilke casi ruega al aprendiz de poeta :

“lea lo menos posible textos de crítica estética. Las ideas vertidas en ellos suelen ser opiniones de escuela, petrificadas y carentes de sentido por su endurecimiento ya sin vida (…) las obras de arte son de una soledad infinita, y nada es tan poco apropiado para abordarlas como la crítica, sólo el amor puede comprenderlas, tratarlas y ser justo con ellas.”

“dejar que cada impresión y que cada germen de sentimiento se completen totalmente en sí, en la oscuridad, en lo indecible, en lo inconsciente, y esperar con profunda humildad y paciencia la hora del nacimiento de una nueva claridad.”

Artículo publicado en la revista Portada en septiembre del 2012

Por Yolanda Ramírez Michel

Un cuento es un tratado sociológico de fácil digestión

Escribir bien para niños es igual de complicado que escribir bien para adultos.

Acerca de Literatura Infantil y Juvenil

Entrevista a Yolanda Ramírez Michel

Yolanda, eres una autora polifacética, sé que tienes escritos libros en varios géneros literarios, pero hoy quiero enfocarme en los libros para el público joven. Desde tu perspectiva, ¿cuál es la importancia del fomento a la lectura desde la infancia?

Es importante porque les muestras una actividad que da felicidad por encima de todo; lo demás -esas cosas que los docentes tanto alaban-, viene junto con pegado, pero yo lo que creo es que lo más importante al fomentar la lectura, es que fomentamos la felicidad.

¿Cómo puede influir la literatura en el desarrollo de un niño?

Un niño lector adquiere herramientas de lenguaje que se traducen en herramientas cognoscitivas. Un cuento es un tratado sociológico de fácil digestión, un dulce con vitaminas y minerales.

El gran niño, electrones de un sueño, primera edición

¿Existe algún texto de literatura infantil que haya marcado tu infancia? Y…, ¿cuál fue el motivo?

Te hablaré de dos:

Primero: Los Pardaillan, esos libros me tenían hechizada, 33 tomos de aventuras de mosqueteros. No sé si de ahí se derivará mi actual pasión por Don Quijote.

Y segundo: Mi papá me regaló un libro donde se contaban las aventuras de los héroes de la Biblia como si fuera un cuento de hadas, creo que eso ciertamente determinó mi actual pasión por la mitología y los relatos sagrados.

Ilustración de la primera edición de La Maestra Milagros

¿Crees que escribir para niños es más sencillo que escribir para adultos?, ¿por qué?

Todos somos magos, de editorial Edelvives

Escribir bien para niños es igual de complicado que escribir bien para adultos. La dificultad de escribir bien y adecuado a cierto público, estriba en saber utilizar los símbolos, personajes y las estructuras ideales. Al niño hay que contarle la vida con la misma dedicación que se la contamos al adulto. El niño merece que los escritores que escriben para ellos sean profesionales y no advenedizos del género que creen que por ser niños pueden darles cualquier historia simplona.

¿Existen diferencias notables entre la literatura infantil de épocas pasadas y la actual?

Sabes, antes no existía la denominada “literatura infantil”, los niños se apropiaban de ciertas historias para adultos, las que les llamaban la atención (ni siquiera los cuentos de hadas fueron escritos originalmente para niños). El género que nosotros denominamos “literatura infantil” tiene relativamente poco tiempo, digamos que comenzó a formarse a mediados del siglo XVIII cuando el librero y editor John Newery abrió las puertas de su Juvenile Library, él fue famoso por publicar libros asequibles a los más jóvenes y por considerar la infancia como un público específico, una idea novedosa pero que no se haría realidad plenamente sino hasta el siglo XIX.

¿Cuáles son los temas tabúes en la literatura infantil?

No deberían existir temas tabúes, lo que debería estar prohibido es tratar de moralizar al niño, utilizar la literatura infantil para moralizarlo es equivalente a lo que hacen los colonizadores al llegar a una tierra virgen.

Todos los temas -todos-, pueden ser tratados en la literatura infantil y juvenil, la cuestión es cómo, con qué imágenes, qué símbolos, qué personajes y qué lenguaje.

La maestra Milagros, segunda edición

¿Existen códigos de censura en este tipo de literatura?

Sí, hay muchos, pero estos los dan las editoriales, los autores no deben tenerlos. El autor debe estar al servicio del “llamado”, y si el tema que lo solicita es un tema escabroso, deberá buscar qué editorial lo acepte.

¿Qué debe tener, o qué no debe faltar en la literatura infantil?

Que sea divertido, que encante al lector. Pero creo que eso debe ser no sólo para los jóvenes, sino para todos los que comienzan a leer, no importa la edad. La edad lectora no tiene relación con la edad cronológica. Hay lectores de 12 años que ya leen La Odisea. Hay lectores de 60 años a los que debemos conquistar con libros sencillos y por supuesto divertidos.

Luz en Pueblo Pequeño, editorial Salto Mortal

Por último, ¿actualmente tienes algún proyecto en puerta?, ¿algún libro por publicar?

Claro, el corazón siempre debe estar cargado de sueños, los sueños son la sangre de la vida. Y para alguien que escribe, los sueños y los libros siempre van de la mano. Por lo pronto te digo que está próxima a publicarse un mito sumerio... no te digo más, ya será cuando esté listo motivo para otra entrevista.

Gracias, Yolanda, y dime ¿cómo puede el público conocer más de tu obra?

Pueden entrar a mi página http://www.yolandaramirezmichel.com

La literatura para niños y jóvenes es para todos

Por Yolanda Ramírez Michel

Esa bendita manía de clasificación. Clasificamos todo en una afán por entender ese mundo variado que nos rodea. Pero clasificar también es separar irremediablemente. Y separar deja a unos del otro lado de la linea…

Ilustración de Rocía Parra

¿Desde cuándo existe el género denominado Literatura Infantil y Juvenil, si los niños y jóvenes existen desde siempre?

Hoy en día, hay un mercado especializado en casi todo. La literatura no se quedó atrás. El problema es que creamos sin cuestionar el rubro en el que hemos sido ubicados por los mercados internacionales.

Uno de los géneros en los que se ha pretendido dejar fuera a los adultos, y que merece nuestra atención, es el Libro Álbum, ¿en qué consiste? Se conoce por álbum ilustrado o libro-álbum a toda obra literaria que combina la información implícita en la imagen y la palabra para dar entre ambas un sentido superior, imagen y palabra mantienen una relación de interdependencia, lo que significa que uno no puede ser entendido en su totalidad sin el otro. Y cada uno de los elementos suma significado al otro desde las posibilidades de su formato.

PERO ESO NO ES TODO…

Espejo, de Suzy Lee

En el libro álbum el significado se va dando también gracias a la suma de herramientas de diseño gráfico y decisiones editoriales tales como el formato, el tamaño, el papel, los colores, y otros sistemas de significado aledaños.

¿Entonces, es algo más que un libro con ilustraciones?

Claro, es todo un universo de información con claves para todas las edades.  Es el diálogo y la articulación de dos códigos simultáneos: el texto y la imagen.  En el libro álbum pueden estar ocultos códigos semánticos que despliegan su significado según el grado de atención de los lectores, su gracia es que es para todos. La edad nos hará ver cosas distintas a las que ve el niño.

Un lector, no es quien conoce las letras y sabe unirlas para formar palabras, es mucho más. El lector lee la vida, lee los signos que no vienen en palabras, sino en imágenes vibrantes a la vuelta de la esquina.

Voces en el parque, de Anthony Brown

Un libro es más que palabras, es un universo de información.

Desafortunadamente, todavía se tiene la sensación de que leer un libro de mil páginas es más importante que leer un libro álbum. No entendemos que la cantidad no es sinónimo de calidad.

Aquí les comparto una lista de algunos imprescindibles, para quienes deseen entrar a este maravilloso mundo del ideograma moderno:

  • Voces en el parque, de Anthony Brown
  • El higo más dulce, de Chris Van Allsburg
  • El sonido de los colores, de Jimmy Liao
  • Olivia, de Ian Falconer
  • Donde viven los monstruos, de Maurice Sendak
  • Zoom, de Istvan Banyai
  • Emigrantes, de Shaun Tan
  • Espejo, de Suzy Lee
  • Todos somos magos (upss, no pude evitar inmiscuirme)

Algunos de estos libros, incluso no contienen el discurso escrito, las imágenes dan seguimiento a un discurso que siendo vital, no llega a ser signo, sino palabra interiorizada:

Emigrantes, Shaun Tan

Como en esta imagen del libro Emigrantes, de Shaun Tan.

Los invitamos a confiar en que el género Libro Álbum es para todos, porque la literatura no sabe de fronteras, y es ella misma medio de liberarnos de cualquier determinismo.