El tema que veremos hoy es complejo, y más porque uno siempre trata las cosas desde la visión presentocéntrica (me acabo de inventar el término 😊). Una visión así, centrada únicamente en los elementos de interpretación del momento histórico en que se formula, implica no tomar en cuenta que cada época construye sus sentidos desde distintas experiencias y costumbres.

Incluso en el presente, la poligamia o la monogamia no son lo mismo para árabes que para cristianos. No estamos cuestionando si nos parece bien, el juicio de valor no ayuda a la comprensión. Y nuestro tema no es ése…

El caso es que en la tercera sesión acerca del arquetipo de Lilith llegamos a un tema escabroso: el sacrificio de niños pequeños. Y es que, en determinado momento, el personaje de Lilith se vio involucrado con estas prácticas. Pero, no debemos nunca de olvidar que todo personaje literario tiene un autor, o autores. Y que es en la mentalidad de dicho autor, o autores, donde se gesta la característica.

Sin embargo, ya sabemos que la historia la cuentan los vencedores, y son ellos los que imponen rasgos de bien o mal según desean validar sus propios atropellos.

En la sesión vimos el caso del sacrificio de niños, y nos preguntamos, ¿cómo pasó Lilith, de ser una divinidad que habitaba un árbol en los textos acadio-babilonios, a representar a la sacrificadora de niños? ¿Cómo de ser diosa en las tablillas de arcilla, se convirtió en demonio y sacrificadora de niños en los midrasim y otros textos rabínicos?

La lógica no resiste estos atropellos, por eso estudiamos, por eso en el curso acerca de Lilith y su evolución como arquetipo y personaje, vemos este tema sin tapujos, y con ganas de entender, y más, con ganas de integrar la sombra.

Desde el saber interior, uno que no viene de libros ni lecturas, pero que algo tiene que decir en este caso, yo “siento” que la primera sangre ofrecida a la tierra no fue la de guerras ni holocaustos, sino la sangre del vientre femenino, la que fluye mes con mes en semejanza de los tiempos lunares, o la que fluye cuando una mujer ha parido. Pero luego, pasados a un estadía patriarcal, se regaron sin clemencia las llanuras con derramamientos menos sacros.

Como cada sesión, la pintora Adi Rivera, nos regala una imagen en base a lo que vimos. La imagen habla, dice cosas más allá de las palabras.

Aquí dejamos la imagen de la sesión, recuerda que, aunque el taller ya comenzó, puedes inscribirte al curso gracias a que las sesiones quedan grabadas.

Collage de Adriana Rivera, ilustradora

Algo del tema lo tocamos en este video:

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