Trithemius sesiones online

Por Yolanda Ramírez Michel

Acá te regalamos la imagen de algunas sonrisas que irremediablemente aparecen cuando tenemos clases donde la fantasía allana caminos a la verdad interior:

Entre los muchos cambios, generados por la dinámica de cambio mundial, algunos fueron definitivamente buenos. La mudanza de nuestros talleres al reino virtual no provocó que perdiéramos el contacto que ya nutría nuestra comunidad, sino que ganáramos en encuentros, antes inimaginables por la distancia, sumando voces afines desde otros países. Así confirmamos que, compartir desde la médula de lo que nos hace humanos, aún a través de un micrófono y una pantalla, aviva una llama interior que pensábamos sólo capaz de encenderse desde el abrazo físico. ¿Somos sólo un cuerpo como para darle al abrazo físico semejante autoridad? No. Somos más, y en cada sesión de Trithemius confirmamos que la mirada y la sonrisa de los participantes en las sesiones, aunque lleguen a través de una pantalla, son evidencia de una fuerza vital que anima la materia, fuerza seguramente presente en el empuje de los tallos que atraviesan tercamente el asfalto citadino. Así nosotros, tercos tallos atravesando los kilómetros y los protocolos de la contingencia mundial, hemos encontrado caminos alternos para la reunión de voces afines.

Con la mirada siempre puesta en el mejor rostro del ser humano, hemos seguido adelante en la tarea de compartir lo que amamos. Suscríbete al canal de You Tube, donde subimos sesiones gratuitas, para que recibas notificación de nuestros contenidos cada vez que se sube algún video, aquí la liga para que te suscribas:

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Somos dadores de sentido

La palabra se revuelve dentro, va conformándose poco a poco, sus signos se unifican hasta formar una masa cargada de símbolos que la dotan de sentido. En su interior se enfrentan significado y símbolo. Hemos entendido que el significado vive fuera de nosotros, es un ente social que pareciera tener vida propia; el símbolo, por lo contrario, nos habita, se aloja dentro y nos confronta con lo social, nos jala hacia nuestro fondo para comprender. De ahí surge el sentido, de una “no comunión” entre lo que se piensa (significado) y lo que se siente (sentido). Esta confrontación nos hace elegir.

La palabra se vuelve idea que poco a poco va poblando todo, nos llena el cuerpo para luego derramarse por las calles. Transformar en símbolo la palabra es una metamorfosis necesaria para entender la muerte y la vida. Vida que transcurrimos sin sentirla. En realidad, es la muerte la que nos permite dotar de sentido todas las cosas que nos rodean, gracias a una especie de relación de posesión-desposesión. Cuando nos sentimos faltos de, desposeídos de la materia y de la sustancia, es ahí que todo comienza a cobrar sentido, comenzamos a sentir la urgencia de tener, de poseer. Cuando escuchamos la palabra muerte aflora nuestra falta de vida, comenzamos a dotar de sentido a lo que nos rodea debido al miedo a perder o no estar en situación de posesión.

Entonces, la idea comienza a separarnos de la palabra y su sustancia, la palabra en el origen era divina, contenía a la carne y a la sustancia, se mezclaba entre los dioses y los mortales, era puente que nos permitía conectar con el fundamento, la palabra fue génesis al entenderse como símbolo de todo lo que existe y se piensa. Quien aprende a conciliar el significado con el símbolo aprende a habitar la palabra, aprende a perder el miedo a la muerte y su hado impecable. Aprende a vivir según los símbolos y la carne.

Saber el sentido de la vida significa saberse en completa desposesión, saberse parte de la palabra; habitante y habitáculo. Somos la palabra y fuera de ella. Somos origen y muerte, en la palabra está contenido el símbolo, y es éste el que la soporta, basamento de todo lo que se entiende.

Nos hemos alejado de la palabra y es hora de regresar a ella a través de los símbolos que fluyen entre nosotros.

Pepe Aguilera

CREDO TRITHEMIUS

 

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“Creemos en un espacio libre de crítica destructiva, un espacio donde los errores sean amigos de nuestra superación, y los amigos ayuden a corregir los errores.
Creemos en que no existe una sola manera de hacer las cosas, sino muchas, tantas como seres humanos, y que la genialidad no es sino encontrar esa manera personal de acercarnos a nuestros dones. 


Creemos en el poder inmenso de la palabra, que es portadora de hechizos, con ella podemos hacer que alguien sonría o llore, que alguien perdone u odie. Creemos que la palabra debe ser sanada, reconciliada con su esplendor, devuelta la conciencia de su poder. 


Creemos que con la palabra es posible construir el cielo en la tierra, aunque hasta ahora se haya enfocado el mundo más en la construcción del infierno sobra la tierra, creemos que es hora de invertir el peso en la balanza, ya tocan siglos de luz.


Creemos que los libros son hijos de los autores, y con el paso del tiempo se vuelven los mejores maestros de esos mismos autores. Creemos que un libro es inmortal y lleva nuestros pensamientos a otros continentes, a otros tiempos, a otros mundos, por eso debemos cuidar mucho lo que escribimos, porque se queda como semilla de baobab creciendo, dando frutos ácidos, amargos, o dulces. Creemos en los frutos dulces.


Creemos que todos pueden ser escritores si así lo deciden, siempre y cuando encuentren placer en la atención esmerada de sus palabras, en el estudio profundo de la ciencia del lenguaje, en la constante enmienda de los errores en pro de la claridad y la belleza, y… ¡en leer más que en escribir!, leer a los que han escrito renglones gloriosos es como tener a nuestra disposición al Gran Maestro de la orden de los que escriben.


Creemos que un maestro es un amigo, pero también que es alguien a quien deberás respetar y agradecer siempre por aquello que te ha enseñado. 


Creemos en la excelencia, la propia, entendida no como superar a otros, sino como superarte a ti mismo y dar lo mejor de ti, hasta el extremo en donde esté tu excelencia.
Creemos que escribir sana, primeramente, al escritor, no escribimos para la fama, escribimos para sublimar la vida, escribimos porque escribir nos da vida.


Creemos que la lectura es como la democracia, es para todos, pero no todos se animan a experimentarla.”

 

https://www.youtube.com/watch?v=x_et2kxttcM&ab_channel=TRITHEMIUStalleresliterarios

 

Video
www.trithemius.mx

La alquimia y yo

Por Irma Elena del Ángel Meza

 

Alquimia… el arte y la ciencia que busca la transformación o transmutación de la materia (usualmente se trataba de trasmutar el metal en oro).  Para conseguir estos cambios se requería de tres fases: Nigredo, Albedo, Rubedo.

ALQUIMIA-TINTURAS

ESPIRITUALMENTE es la transformación del cuerpo y la mente con el fin de convertir a la persona a una nueva conciencia.

El alquimista da cuenta del vínculo indivisible entre El Creador, El Universo y La Naturaleza Humana.

A veces la vida nos empuja a una “Nigredo”; otras, podemos hacer una “Nigredo” por decisión propia.

La Nigredo es el primer paso para toda transmutación, el primer umbral para todo cambio. Nigredo es “rompernos” “resquebrajarnos”, para dejar entrar la Luz. Suena fuerte y lo es, significa que hay que soltar, dejar ir, disciplinarse y re-armarse de otra manera.

Albedo es la segunda fase, el “blanqueamiento”. Representa el proceso de purificación espiritual, el “despertar” de la conciencia para alinearla con la Conciencia Superior.

 

La Rubedo o enrojecimiento es la tercera y última fase, y consiste finalmente en la transmutación, en la unificación del hombre con LA FUENTE.

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Este texto fue producto del taller de Hermenéutica en Trithemius Talleres Literarios, en clase hablamos de la relación de la alquimia con las fases de trasformación personal; vimos que todo autor se mueve en dos mundos, el simbólico y el literal.

Si deseas más información acerca de los talleres puedes ver este video:Trithemius Talleres Literarios