Lilith, la primera mujer

Del arquetipo al personaje

Por Yolanda Ramírez Michel

No somos sólo un cuerpo y sus constantes biológicas, estamos conformados además y en gran medida, por un sistema energético de información que alimenta nuestro cosmos psíquico.

Existe una memoria congénita, latente y muda. Su silencio no evita que accione en nosotros patrones de comportamiento a veces incomprensibles.

En esa memoria está la clave para comprender muchos de los misterios que persistentemente nos rondan… Pulsar la tecla que contiene la información adecuada equivale a abrir una puerta: desde el sótano de la casa del alma sale, como arrojado por una potencia ineludible, el origen de una creencia. A ello le llamaremos creencia prehistórica.

Vamos por su revelación, para analizarla y reformular paradigmas.

El curso “Lilith, la primera mujer, del arquetipo al personaje” inició este jueves 22 de julio con muy buena(s) estrella(s). En el firmamento nos sonrieron los astros, bien dispuestos para la comunicación del tema, y en la tierra asistió una comunidad interesada en explorar el linaje psíquico que nos conforma.Después de la clase, much@s nos quedamos reposando sobre una nube (ahí nuestro aparato imaginario se repone del corsé, y vuela y conecta con el saber del alma…) Pasadas unas horas de haber concluido la clase, Adi Rivera, inspirada en lo que les conté acerca de la aparición de Lilith en textos sumerios muy antiguos, donde se le describe como una deidad primordial que vive en el árbol Huluppu, con una serpiente habitando sus raíces, y el nido del gran pájaro Apsu en su follaje, me mandó esta imagen como regalo precioso, y quiero compartirlo.

Entender nuestras raíces psíquicas funda conciencia.

Collage de la pintora Adriana Rivera (México)

El linaje psíquico se trasmite a través de la cultura. En cada cultura hay mitos fundacionales, cuentos que reflejan el sentir de lo humano. Cada cultura genera sus monstruos con las cosas temidas o negadas. Pero los tiempo cambian, y necesitamos revisar paradigmas disfuncionales.

Trabajar el Arquetipo, Re-pensarlo, Re-escribirlo, Re-decirlo, e Incluirlo nos permitirá Reconciliarnos con su Historia.

Te convocamos para realizar en comunidad un “ENTRAÑABLE TRABAJO SISTÉMICO”.

Si deseas unirte hay dos opciones.

Curso en vivo los jueves a las 5:00 p.m. (hora de México) $1,200 MXN/$52 USD

Acceso a las grabaciones del curso $750 MXN /$38 USD

Literatura infantil y juvenil (libro álbum)

Inicio de curso: lunes 22 de febrero de 2021.

Duración de la sesión 1:45 hrs
Horario: 5:00 a 6:45 pm (horario de México)
Días: Lunes

Sesiones en línea a través de la plataforma Zoom

Imparte: Mónica Belén Núñez

Costo del TRIMESTRE: $2000 MXN (si el pago se hace en una sola exhibición a inicio del curso, el costo sería de $1500 MXN).

¿QUÉ APRENDERÁS EN ESTE CURSO?
En este curso conocerás el basto mundo de la literatura infantil, así como lo complejo y completo de este mundo que es para grandes y pequeños. Veremos distintas formas de contar, ilustrar, formas de usar los libros, diversos autores y voces.

METODOLOGÍA:

Las clases serán por videoconferencia a través de la plataforma de Zoom. La maestra expondrá el tema y luego se podrán realizar preguntas sobre las dudas que pudieron generarse en la exposición.

En las sesiones se presentarán textos de diversos autores consagrados en la literatura infantil, diapositivas PowerPoint, o algún vídeo con fines didácticos.

Los alumnos recibirán antes o después de cada clase material para complementar la información. Se decide si el material se manda antes o después según sea la intención (introducir o complementar).

¿PARA QUIÉN ES ESTE CURSO?
Para todos aquellos que estén interesados en el tema. No se necesitan conocimientos previos, pero sí es recomendable que se lean los materiales que se envían por correo como complementos de la sesión.

PROGRAMA

Temas impartidos en 10 sesiones

1.- ¿Por qué se escribe literatura “infantil”? ¿Para quién se escribe?

2.-  El origen de las palabras; inicios de juegos de palabras hechos para los niños/El sin sentido en la literatura infantil.

3.- Añoranza a la infancia. Los escritores llaman a su infancia en sus libros y se convierte en el presente de todos.

4.- Los niños quieren saber todo, libros con temas “pesados”.

5.-  Un mundo plural riquisímo/ Niñas protagonistas/Demos vida a los animales prohibidos.

6.- Todas las voces son importantes/ Literatura infantil indígena/ hablemos de nuestros orígenes.

7.-¿Todos podemos ilustrar?/ ¿Qué fue primero, el texto o la ilustración?

 8.- Arte objeto/ libro objeto/ libro de autor.

9.-Juego de las formas/ Distintas formas de usar el libro/ Libros interactivos.

10.- La prohibición de la fantasía.

Para información e inscripciones, escribir a trithemiustalleres@gmail.com

Entrevista a la Patria

En este diálogo ficticio se muestra a un país cuyo sentido patrio es agitar banderitas, matracas y sombreros cada septiembre.

Por Magdalena Dueñas García*

No existe registro de que el personaje de esta entrevista haya accedido antes a hablar para un medio impreso, al menos no en este siglo.

Logré comunicarme con ella sin mayor problema, y la única condición que puso fue que la charla se llevara a cabo en diferentes sitios, respetando su ubicuidad.

La primera cita tuvo lugar en el Zócalo de la Ciudad de México, en consideración a que una parte de la población suele reunirse ahí el 15 de septiembre para recordarla.

Para mí es un honor poder entrevistarla, me dirijo a ella con respeto y le pregunto si puedo tutearla.

        —Por supuesto, siéntete como en tu casa.

Y así inicia nuestra conversación, rodeadas de edificios históricos, sentadas en un portal por donde cientos de personas caminan sin imaginar siquiera que la Patria habla conmigo.

       ¿Cómo es representar a tantos millones de habitantes?

       —Pues mira, es una gran responsabilidad y, como bien sabes, nada fácil, pues me han zarandeado bien y bonito desde que nací.

        —Sin embargo, en este tu mes, siempre recordamos a través de libros, programas televisivos y medios modernos de comunicación, a aquellos que lucharon para que existieras en forma independiente. ¿Crees que valió la pena?

        —Indudablemente que sí, pero no deja de preocuparme que hay muchos que no saben ni lo que soy. Fíjate bien, ¿cuántos de los que me festejan hoy con la banderita, la matraca y el sombrero, si les preguntas qué han hecho por mí, te contestan que eso le toca al gobierno? Yo aparezco poco en su diario vivir, y no es extraño que apenas me conozcan, si las únicas referencias que tienen son los libros de texto gratuitos de las etapas escolares, las estampitas que había que pegar en una cartulina para aprobar Historia, y la fiesta que hay en este y otros zócalos. Bueno, sé que actualmente ya hay medios más modernos para investigar por tu cuenta sobre cualquier tema, pero no estoy entre los más buscados.

          —¿Te sientes abandonada?

          —No, afortunadamente no, pero tampoco puedo olvidar que he sido traicionada muchas veces, despedazada, vendida. Hay territorios que fueron míos en manos extranjeras, y pocos jóvenes conocen esa parte de mi historia. Obvio, no comprenderían aquello que López Velarde dijo: “Patria, tu mutilado territorio se viste de percal y de abalorio”…

          —Tienes razón, hay hechos históricos que cambian el destino de un país y al cabo del tiempo ni siquiera se recuerdan…

          —De hecho, sin ir más lejos, hace pocos años sufrí las famosas “reformas estructurales”, equiparables a que, sin preguntarte, te sometan a una cirugía, después de la cual descubres que te cortaron las venas y comienzas a desangrarte. A pesar de la resistencia de los que veían lo que significaría para mi futuro, no pudieron evitarlo, y las consecuencias siguen causándome daño.

        —¿Cómo percibes en general a tus habitantes?  

        —­Hay de todo. Ya te iré mostrando. Los más, son trabajadores, aguantadores, solidarios, con gran sentido del humor, y como suelen decir: “ahí la llevan”. Otros, aprovechados o indiferentes. En las últimas décadas he visto demasiado sufrimiento como resultado de la ambición desmedida de algunos. Eso duele.

         ¿Qué es lo que más resientes?

         —La desigualdad.

         —¿O sea?

         —Recuerda que fui proclamada para unir a todos los que me conforman bajo un mismo nombre, con los mismos ideales de libertad, en un territorio donde todos tuvieran oportunidad de una vida digna. Y al paso del tiempo, no resultó así. La gran mayoría sigue padeciendo hambre, a pesar de mis grandes riquezas.

         —Pero dices no sentirte abandonada…

         —Claro. Afortunadamente también cuento con aquellos que de corazón se sienten parte de mí. Nunca pierdo la esperanza.

        —¿Qué opinas de los que te ven tercermundista a pesar de vivir a tus costillas?

        —Pues que no tienen madre. Para ponerlo en adecuado contexto semántico, son apátridas. Esos son los más nefastos, miran a sus hermanos como inferiores, les viene bien la ignorancia de los que no tienen acceso a la educación, a la salud…

        —Ya que tocas el tema, esto de la pandemia te ha afectado mucho, ¿verdad?

        —Tanto, que te sugiero que nos traslademos a otro sitio, como habíamos acordado, para poder contestar tu pregunta.

Entonces, la Patria me tomó de la mano y en pocos segundos nos encontrábamos frente a un gran hospital, confundidas entre la gente que intentaba traspasar una reja para solicitar informes de algún familiar o amigo internado por padecer Covid-19.

Su semblante era triste.

      —Te traigo aquí porque en los últimos meses, éste y otros cientos de lugares similares, han sido una herida por la que perdí a muchos de mis hijos. Y aunque sé que lo han padecido todas las demás Patrias, no deja de dolerme. Aunque es también en los hospitales donde constato la compasión y la hermandad de los que se encargan de cuidar y curar a los enfermos, me siento muy orgullosa de ellos.

Salimos de ahí, caminamos por las calles y observamos el ir y venir de los transeúntes, la mayoría con cubrebocas, pero en plena actividad. Mi interlocutora me condujo hasta una zona bastante lujosa, contrastando con lo que durante el día habíamos visto.

Observamos el tráfico vehicular complicado a pesar de los valet parking que no se daban abasto,  los restaurantes en servicio, y las personas conviviendo sin la distancia recomendada, sin cubrebocas, excepto los meseros. Tal parecía que todos habían sido ya vacunados, pero contra el sentido común.

Patria los miró con ternura y, sonriendo, dijo: “Quizá se tomaron demasiado en serio eso de exhalar en mis aras su aliento”.

Acto seguido volteó hacia mí:

      —Ahora te invito a continuar con nuestra charla, mientras sobrevolamos mis territorios.

Y dicho esto, me vi a bordo de una especie de dron con la gran Patria que lucía embelesada mostrándome ciudades modernas, pueblos pintorescos, cúpulas de grandes iglesias, paisajes multicolores atravesados por montañas, ríos, cultivos donde los campesinos recogían las cosechas, niños jugando en las plazas, hasta llegar a avistar el Pacífico, después el Golfo de México, las ruinas de Chichen-Itzá, Palenque, Teotihuacán…

       —¿Ves la grandeza, la hermosura, las infinitas posibilidades?

Era de noche. Me dejó en mi casa, sin palabras. Justo a tiempo para ver la ceremonia del Grito de Independencia. No había público, pero estábamos todos celebrándola.

*Alumna del Taller de Periodismo y Literatura

Las enseñanzas de Trithemius

Experiencia en un taller de Teoría Literaria que no se da en Letras Hispánicas

Por José Aguilera

Abordar la composición de las obras textuales es el quehacer de la Teoría Literaria, eso lo medio aprendí en mi paso por la facultad de Letras Hispánicas de la Universidad de Guadalajara (UdeG). Lo que no aprendí fue a acercarme a los textos desde las múltiples ópticas que existen para interpretarlos y descifrar su composición; no vimos cómo desde lo pagano se puede entender lo sacro del texto. Tampoco vimos la manera en que los astros influyen en la composición de tal o cual obra, o cómo Escorpio se vuelve agua y hace que todo fluya en el texto. No, allá nos encargábamos de juzgar desde los ojos estructuralistas, desde las arcaicas escuelas de la Europa agria y cuadrada. Ni siquiera nos acercamos al texto desde las visiones femeninas o de género.

Ahora que estoy en un reencuentro con la literatura y sus procesos, descubro, inmerso en una marea de voces, muchas visiones del mundo que nos acercan a los textos y sus autores desde los astros, la magia, los silencios y la carne. Lo esotérico se vuelve regla y ley cuando la lectura de los astros coincide con la biografía de los escritores, cuando las casas y sus ascendentes son mapas para entender la forma de ser del texto y del poeta, y nos guían por el puente tendido entre la obra y las palabras, que flotan en un éter seductor.

No. Esto no lo aprendí en Letras, lo estoy descubriendo en un taller lleno de “brujas” -dicho por ellas mismas-, un taller en el que se acercan a los textos con la curiosidad de un niño que sólo quiere saber qué se siente caer al fondo de las cosas.

Lo aprendí en un taller de Trithemius mientras la cuarentena pasa lenta y contundente.

La butaca vacía

Por Vania C. Libenson

“La capacidad de crear es paralela a la capacidad de sobrevivir”.

Viktor Ullman

Las butacas están vacías. Cientos de producciones y grandes espectáculos han sido cancelados, pospuestos o desarmados. Los empleos que generaban los foros se perdieron. La sorprendente realidad que hoy intentamos digerir nos separa, al menos temporalmente, del arte y la cultura en escena. ¿Qué va a pasar con las taquillas cerradas, compañías teatrales en quiebra y grupos artísticos en paro?

El arte acompaña al hombre desde antes de que se escribiera la historia. De generación en generación, comunicamos y transmitimos lo que somos, mediante la pintura, la danza, el cine, la literatura y el teatro. Transformamos en belleza estética la cruda realidad, para poder verle a la cara, e inmortalizamos lo indecible, para perpetuarlo como recurso de esperanza.

Sí, el mundo está en crisis, en pausa, y necesitamos arte. Como dijo Diego Sánchez Meca, en un diálogo imaginario con Friedrich Nietzsche: “Tenemos arte para no morir de la verdad”.  Lo artístico pone un velo sobre la realidad y proyecta o revela lo más interno de nuestros pensamientos; si bien tranquiliza y sana sólo momentáneamente, empuja internamente al hombre lo suficiente como para trabajar en una mejora real de sus condiciones de vida.

Guadalajara siempre ha sido una ciudad icónica por su movimiento cultural, su legado histórico y su extensa red de instituciones artísticas, pero la extinción del teatro amenaza su lugar como fuerza cultural del país.

Ya antes se sufría por las producciones comerciales masivas a las que sólo se asiste para ver y ser visto por la sociedad, aunque el teatro no es sólo un recurso filantrópico, también es terapéutico, evolutivo y da identidad a nuestra Perla Tapatía como cuna de dramaturgos y artistas internacionalmente reconocidos.

Los tapatíos nos tomamos las expresiones artísticas muy en serio, por eso hoy más que nunca necesitamos recuperar el equilibrio entre crear y vivir el arte.

Hace falta el teatro. Nuestra preservación intelectual y estabilidad anímica lo necesitan. Requerimos leerlo, estudiarlo, recordarlo, vivirlo y admirarlo. Queremos dejarnos envolver por sus engaños, sus trampas, sus misterios y sus relatos.

El teatro nos deja ser quienes siempre fuimos, probar lo que a ratos salivamos y permite dejar ir aquello que se carga junto con las risas que soltamos. El teatro nos muestra el pasado y el futuro; nos dice quiénes somos y a dónde vamos. Así pues, que las butacas no permanezcan vacías mucho tiempo más; que se escuche la tercera llamada.

Relatos a partir de la verdad

El periodismo y la literatura nacieron para contar historias.

¿Hay fronteras entre el periodismo y la literatura? El argentino Tomás Eloy Martínez decía que ambos universos se necesitan mutuamente. El colombiano Gabriel García Márquez defendía que en algunas de sus novelas cada línea era verdadera y apegada al rigor periodístico.

Si hay algo que está claro para el periodismo y la literatura es que ambos nacieron para contar historias. El periodismo lo hace desde la objetividad que demanda apegarse a los hechos, aunque intenta una mejor narrativa; la literatura presenta una realidad con mucho más detalles, rellena todos los huecos que puede dejar una noticia o un reportaje y recurre a la ficción sin que por ello la historia narrada deje de ser honesta.

Alumnos de Trithëmius exploran esta simbiosis a través del taller Introducción a la Relación entre el Periodismo y la Literatura. Los siguientes textos son el resultado de su propia amalgama: se ponen en los zapatos de un periodista para consignar lo que sucede en este curso y convierten el hecho en una oportunidad para la escritura creativa. 

 

REALIDAD Y FICCIÓN

Por Angelina Rodríguez Arévalo

Yolanda Ramírez Michel, escritora, editora y directora de Trithëmius Talleres Literarios, con su espíritu innovador invitó a la periodista Mireya Espinosa a diseñar e impartir el taller Introducción a la Relación entre Periodismo y Literatura.

La nueva propuesta inició con un viaje por las lecturas de Gabriel García Márquez, Ryszard Kapuscinski y Tomás Eloy Martínez, entre otros autores. Además, acercó a la experiencia en la línea de fuego de Arturo Pérez-Revente y a las reseñas literarias de Rafael Pérez Gay. En esta travesía, los alumnos pudieron descubrir el enlace entre la realidad periodística y la ficción literaria.

En este espacio académico se motiva a los tejedores de historias a leer y revisar textos literarios que han surgido de una nota periodística: “A sangre Fría”, de Truman Capote; “Crónica de una Muerte Anunciada”, de Gabriel García Márquez; “Olinka”, de Antonio Ortuño, y “Diario del Año de la Peste”, de Daniel Defoe, por citar algunas novelas.

“Muchas veces, es la noticia perdida en las páginas interiores de un diario lo que da origen a una gran novela”, decía Carlos Fuentes, por ello, la expositora sugirió a los magos de lengua escrita explorar los diarios, descubrir los detalles, dejarse llevar por una noticia que despierte su creatividad y atreverse a escribir un texto literario, inspirados en los hechos reales, pero con una narrativa que conmueva al lector.

La visión de implementar el taller de Periodismo y Literatura en la comunidad Trithëmius permitirá formar escritores comprometidos con el poder de la palabra que transforma la vida.

Angelina Rodríguez Arévalo

PERIODISMO Y LITERATURA DE LA MANO

Por Graciela Soto

Trayectorias, historias e intereses concurren en el Taller Introducción a la Relación entre el  Periodismo y Literatura, coordinado por Mireya Espinosa, periodista con trayectoria en los diarios MURAL, NTR Guadalajara y el Sol de Tampico, entre otros.

La directora de Trithemius, Yolanda Ramírez Michel, amplía la oferta de la escuela de escritura con esta propuesta que reúne a personas con diferentes perfiles, pero con un propósito común: aprender de las letras. 

El tiempo es propicio, la pandemia ha brindado algunas oportunidades como esta coincidencia virtual de los miércoles a las 5:00 de la tarde, a partir de julio de 2020 con la plataforma de Zoom. En tiempos como éste, fue cuando Daniel Defoe documentó el “Diario del Año de la Peste”, a partir de los detalles que escribió su tío acerca de la epidemia que azotó Londres en 1665.

El taller acerca a figuras como Tomás Eloy Martínez, el periodista-escritor irreverente cuyo deseo era que las letras no solo fueran datos sino que trasmitieran fuerza, que construyeran y comunicaran relatos que condujeran a los lectores de noticias a un texto literario.

Otro acercamiento es a Truman Capote y su obra maestra “A Sangre Fría”, historia basada en una nota roja y con la cual se comprometió por 10 años para detallar cada hecho, motivo, causa o consecuencia de un asesinato. La obra lo dejaría marcado para siempre.

El taller se desliza hacia el campo maravilloso de la escritura, a la redacción de la noticia con elementos literarios y por qué no, a la creación de cuentos, novelas, biografías o relatos del diario vivir y que son inmortalizadas por las palabras escritas.

Graciela Soto

EL PERIODISMO, LOS ÁRBOLES Y LA LITERATURA

Por Jonás L. Laya

Hay ocasiones en que uno quisiera narrar lo que vive, y hay otras en que uno quisiera vivir lo que lee.  Como si fuésemos reporteros de nuestra propia experiencia, nos adentramos de a poco en el denso follaje de las letras, tratando de entrever donde surge la rama de una historia “real”, o bien una ficción, que a golpes de inventiva entreteje su liana con lo que bien pudo ser cierto, de manera que ya no se distingue del todo dónde termina el arribista parásito vegetal, y dónde comienza el árbol de lo verídico.

Eso es, en contadas palabras nuestro taller:  el intento de entresacar historias de las historias. Un ejercicio de deconstruir y reedificar los andamios de la realidad, para llegar (quizá) a un acercamiento más prístino a la verdad, esa salamandra escurridiza que se pierde entre las ramas, y a la que poco o nada le importa si las ideas que la persiguen, lo hacen desde los “hechos duros” o desde nuestra pretendida (y pretenciosa) fantasía.  He pues aquí un intento de asir lo inasible: la tarea incansable del hombre desde que se piensa hombre, sobre la cáscara de esta Gran Manzana, a vuelta tras vuelta, mordiendo con preguntas el inmenso vacío…

Jonás L. Laya

TRITHËMIUS, LICEO DONDE SE CUENTAN Y SE CREAN HISTORIAS

Por Maik Granados

La convergencia del ejercicio periodístico y la literatura tiene lugar en un sitio especial, los miércoles del verano, en el año de la gran cuarentena (2020).

El reloj me apresura quince minutos antes de la esperada cita. Repaso los apuntes de la anterior reunión y descubro en ellos una simbiosis perfecta entre contar historias y crearlas.

Es una aventura que inicia en la sana distancia, como la mayoría de las reuniones en el presente de la historia humana. Quienes coincidimos semanalmente, ahí en ese liceo virtual, lo hacemos con el entusiasmo de los antiguos peripatéticos de Aristóteles. Amamos los paseos por los ciber jardines de la escuela de escritores de Yolanda Ramírez, bautizada con el nombre del monje creado por Umberto Eco en su obra sobre La Búsqueda de la Lengua Perfecta: Trithëmius.

De la mano de la experiencia de Mireya Espinosa, revisamos el extenso repertorio de destacados periodistas – escritores o escritores – periodistas, como Tomás Eloy Martínez, Daniel Defoe, Edgar Allan Poe, Truman Capote, Harper Lee, Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Arturo Pérez Reverte, entre otros muchos más.

Y en lo personal, el autor que se ha robado mi simpatía en este periplo, es el polaco Ryszard Kapuscinski, con su prosa insurgente, poniendo los reflectores en los hechos que deben ver la luz, a través del lenguaje poético, construyendo una deliciosa narrativa de lo real.

Así es como espero encontrar el estilo de mi propia prosa, teniendo como semillero de mis textos  a la realidad que nos acontece, para contar y crear historias que atrapen a quien me lee.

Maik Granados

Las infinitas posibilidades de una editorial independiente

Por Jimena Aguirre de la Torre

Las sillas alrededor de la larga mesa de madera se encuentran todas ocupadas. La puerta está abierta y la ventana deja pasar unos leves rayos de sol que iluminan los tomos de la Enciclopedia Británica y las pequeñas figuras de Don Quijote que descansan en el librero. El sonido de pasos indica la llegada de los alumnos, que, al poner un pie en la entrada, perciben el aroma a café y a libros viejos. Manos que sostienen un conjunto de historias y una paciente pluma a su lado que espera iniciar su danza creadora, forman parte de Trithemius talleres literarios, ubicados en la calle Pegaso #5776.

En la cabecera, una mujer de ojos verdes observa a su alrededor, mientras un libro descansa a su lado y la taza de té sube constantemente hacia sus labios rojos. Yolanda Ramírez Michel es editora, escritora y promotora de lectura y, como coordinadora del sello Salto Mortal, ha ahondado en la posibilidad de las editoriales independientes para publicar a nuevos autores y construir lectores exigentes.

Yolanda Ramírez Michel. Fotografía: Abigail Gurr

“Damos la oportunidad a autores que no interesan a un gran consorcio porque no saben si van a vender”, dice Yolanda que, bajo  Salto Mortal, ha publicado diversas obras que considera valiosas, muchas incluso, que han salido de Trithemius, sus talleres literarios con sede en Guadalajara y Chapala.

Se entiende por editorial independiente, a aquellas empresas pequeñas o domésticas que no tienen una finalidad lucrativa expresa, sino que les han dado atención a aquellos espacios que los grandes grupos de la industria han descuidado. Para Yolanda, esta es la principal diferencia con una gran casa editora, que, también teniendo ventajas al darle una mayor difusión y distribución a sus autores, ha dejado de lado la atención personalizada y se ha centrado en la comercialización del libro.

Roberto García, director de Salto Mortal, explica que la necesidad de publicar aquellas obras que reúnen características de literatura de gran nivel llevó a la creación de este sello en abril de 2013: “Nuestra prioridad son las obras que dejen algún valor literario, una marca en los lectores, por eso procuramos que nuestros autores tengan ese compromiso, que sepan que no es un proceso en el que uno se aventura simplemente para ver qué sale, es un trabajo con disciplina que tiene sus riesgos”.

La filosofía de sus colaboradores es entregar un producto valioso y con las mayores atenciones posibles a quienes publican con ellos: desde una revisión exhaustiva, pasando por la maquetación, el diseño y la producción, hasta la distribución y promoción del libro, cada paso del proceso editorial busca un servicio personalizado que explora el fondo de la obra para plasmarlo en su forma.

Fotogragía: Abigail Gurr.

Aunque cuenta con puntos de venta, esto forma parte de uno de los mayores problemas de las pequeñas editoriales: la falta de canales de distribución, que se relacionan con los bajos fondos para producir más ejemplares.

“Los fondos de una editorial independiente son siempre reducidos. Estamos trabajando con las ventas y, como hay pocas, el flujo de la economía es muy lento, ofrecemos material de valor, pero no podemos distribuir mayor cantidad”, dice Yolanda ante el reto de la difusión de sus obras.

La Ley de fomento para la lectura y el libro establece en el artículo 4 que se tiene por objeto propiciar políticas, programas, proyectos y acciones dirigidos a la promoción de la lectura, así como fomentar y estimular la edición, distribución y comercialización del libro y las publicaciones periódicas.

En opinión de Yolanda, el gobierno debería tomar cartas en el asunto; sin embargo, para ella, que una editorial independiente sea realmente independiente, tiene que ver con la capacidad de sostenerse a sí misma. La apuesta es a través de la búsqueda de soluciones creativas y por medio de las nuevas tecnologías, que han abierto una serie de posibilidades.

Por otro lado, a Roberto García no le gusta referirse a sí mismos como “independientes”: “somos empresas culturales, no somos independientes porque estamos relacionados con muchos otros actores”.

Salto Mortal en la FIL Guadalajara 2019. Fotografía: Abigail Gurr

“Está por acontecer un gran cambio” comenta la editora que pone sus esperanzas en las plataformas en línea como canales de distribución, un medio por el cual se podría igualar en capacidad a los grandes grupos editoriales.

En la encuesta de Módulo de Lectura (MOLEC) realizada por el INEGI en 2018, se muestra que en una población de entre 18 y más años, el 84.9% prefiere libros impresos; no obstante, el porcentaje sobre el uso del formato digital se ha incrementado de 5.1% a 10.7% entre 2015 y 2018.

Yolanda se mantiene con apertura ante este nuevo panorama, pero cree en el valor agregado de las editoriales independientes al seguir ofreciendo el libro en su calidad de objeto, ya que más que un archivo, un libro también es un objeto tangible, los dedos de los lectores pasan las páginas, buscan las ilustraciones, mientras que el aroma del papel inunda sus fosas nasales haciéndolo experimentar una sensación muy especial.

Fotografía: Abigail Gurr

Las editoriales independientes no han sido únicamente un medio para la publicación de voces diversas, sino que la búsqueda de lo valioso ha impactado en la exigencia de los lectores, explica Yolanda. Por medio de nuevos formatos explorados como el libro álbum, la profundización en la literatura infantil, así como la atención en las nuevas generaciones, se ha permitido contar con una oferta variada, además del acceso a buena literatura, detonante de lectores exigentes que no se conformarán con materiales superficiales.

Para Roberto García, que Salto Mortal vaya de la mano con talleres literarios ha contribuido a forjar no solo a buenos lectores, sino a escritores responsables para que entiendan el compromiso que tienen con la literatura, “este amor y pasión que termina siendo para toda la vida, es importante a aprender a respetar este oficio”.

Autores como Virginia Woolf, Juan Rulfo y Jorge Luis Borges comenzaron así, dice Yolanda. Esta escritora y editora, junto con Roberto García, busca la publicación y la enseñanza de la literatura. Desde el inicio de sus talleres, sus grandes ojos verdes ven la oportunidad que hay en cada uno de sus alumnos, lectores y escritores que, cada vez que abren un libro, conjuran un hechizo donde las palabras se vuelven historias.

Seis variaciones sobre una tienda de sombreros

Por Jorge Nájera

I

Kal Dabara extendía las manos hacía arriba mientras hablaba. Una de ellas
sostenía el sombrero que describía, otra hacía pantomima al respecto y las dos
restantes se levantaban hacia el techo, como si quisieran sostener en ellas la
transparencia del Domo de Observación, que mostraba estrellas brillantes,
acumuladas sobre el disco galáctico, en movimiento aparente, como si flotaran
sobre un río oscuro.
Uno de los jóvenes alzó su propia mano. Kal detuvo sus palabras. El
muchacho preguntó: ¿qué es una vaca?
Una sonrisa amplia, una pausa. Kal puso el sombrero sobre su propia
cabeza, tratando de que sus formas encajaran en el hueco del centro, a pesar de
que el sombrero no había sido pensado para ellas cuando lo hicieron, setecientos
años antes. Uso la extensión completa de tres brazos para trazar el contorno de una
bestia enorme y con la cuarta mano simbolizó los cuernos que coronaban la silueta.
Una vaca era un animal que nuestros ancestros criaban en la Tierra-que-fue.
De ellas se alimentaban. Los vaqueros eran quienes las cuidaban y las llevaban de
un lugar a otro, durante semanas y meses, acampando en las llanuras.
El joven guardó silencio. Kal Dabara reconoció en sus facciones la expresión
de quien ha comenzado a imaginar otra época y otro lugar. Miro de reojo el saco a
su lado, donde guardaba las reproducciones de los sombreros que presentaba.
Estuvo seguro entonces de que en esta nave podría vender varios, antes de pasar a
otra en la gigantesca caravana que era la Flota Migratoria.

II

Sarra-Ukin, Rey Legítimo de Akkad, contempló curioso los actos de su
invitado. El embajador de los reyes de Awan paseaba entre las vastas filas de
estantes que cargaban la colección de los sombreros reales. Oro, plata, gemas
preciosas, maderas fragantes, pieles de animales traídas de las cuatro esquinas de
su imperio. Sarra-Ukin se preciaba de nunca haber repetido el uso de uno en todas
las ceremonias y banquetes que había precedido durante los treinta años de su
reinado. Los había preservado en este gran salón, como si en ellos se guardaran las
memorias de lo que habían atestiguado, y habían sido tesoro sólo de sus ojos hasta
que uno de sus consejeros había sugerido, sin pensarlo realmente, que serían mejor
aprovechados como regalos para los embajadores de otros reinos que visitaban la
capital.
Sarra-Ukin, sabio entre los sabios, había tomado la idea, la había devorado,
como un halcón del desierto, y en su mente se había transformado. Cada sombrero

era, ahora, no un obsequio, sino un contrato. Un símbolo de la sumisión
inconsciente pero manifiesta de los visitantes, que regresaban a sus tierras portando
sobre sus cabezas las glorias de su imperio. Cuando, finalmente, el embajador de
Awan escogió uno y regresó orgulloso con él cubriendo sus cabellos rizados, Sarra-
Ukin, Rey Legítimo de Akkad, sonrió satisfecho.

III

Entre las muchas enciclopedias escritas sobre todos los aspectos de la vida
galáctica, destaca por el contraste entre lo mínimo de su origen y la inmensidad de
su producción el “Absoluto catálogo de los sombreros y adornos semejantes a
través de los cinco brazos y veintitrés nebulosas de la Vía Láctea, ilustrado”, que
inicialmente era un servicio de venta por la Hiperred, dedicado a transmitir a los
mundos periféricos las modas de los planetas centrales. Con el pago de una mínima
cuota por miliciclo galáctico estándar, los suscriptores podían construir en casa
diseños creados a miles de años luz de distancia; lo cual probablemente resultaba
reconfortante en los primeros milenios de colonización, cuando las posibilidades de
viajes interestelares para el ciudadano promedio eran escasas.
Con el tiempo, el Catálogo evolucionó. De simplemente mostrar modelos y
sus patrones, pasó a incorporar descripciones, breves al principio, después más y
más elaboradas, hasta convertirse en auténticos artículos de investigación que
detallaban todos los pormenores de los mundos, épocas y culturas que originaban
cada sombrero. Ahí están desde los inmensos asteroides excavados que usan los
metacetáceos cislunares para proteger sus cráneos mientras orbitan gigantes
gaseosos, hasta las así llamadas “gorras de pecado” de los subterráneos en Tau
Ceti, que viven ciegos en sus túneles y acumulan las culpas de su existencia en sus
sombreros, los cuales sólo pueden tocar y conocer aquellos con los que acuerdan
compartir su vida. Todo esto en un mero catálogo de venta de sombreros.

IV

La vida de Manuel Zúñiga está dedicada por completo a la elaboración de
sombreros. El origen de esta pasión, según narra, estuvo en las horas de su infancia
que pasó jugando con sus soldaditos, a los cuáles, siempre sintió, les faltaban
gorros adecuados a todos los grados y pompa de su Ejército imaginario. Fue así
que Manuel comenzó a dedicar más tiempo a crear dichos sombreros que a jugar
con las figuras que los portaban. De ese entretenimiento infantil, siguió un
pasatiempo de juventud y finalmente, una profesión de adulto.
Manuel, habiendo descubierto que sus miniaturas eran apreciadas por los
coleccionistas, decidió dedicarse de lleno a ellas y abrió su primer taller formal hace
veinte años, taller que ha crecido hasta su tamaño actual, dándole trabajo a casi
cien artesanos de múltiples nacionalidades. Pero, como todo maestro, Zúñiga nunca
se ha detenido en la perfección de su arte, sino que la ha continuado, esforzándose
temporada tras temporada por sacar sombreros cada vez más pequeños pero más

detallados. Hace mucho que en el taller deben fabricar sus propias herramientas y
lentes, a la par que elaborar los sombreros. Actualmente se enorgullece de que su
grupo de avanzada está acercándose a romper la barrera del nanómetro, lo cual
pondría sus últimas creaciones al nivel de microprocesadores en cuanto a tamaño y
detalle. Pero, según declara, el mayor de sus orgullos es saber que sus hijos han
encontrado también la belleza en lo mínimo, Miguel, el mayor, se prepara a tomar
las riendas del taller una vez que su padre decida retirarse. Luis, el menor, por otro
lado, acaba de graduarse como físico especializado en partículas subatómicas. Con
alegría, confiesa temer que la profecía de su padre se descubra cierta durante sus
investigaciones: que Dios se le adelantó y la más pequeña partícula que constituye
el Universo sea un ínfimo sombrero.

V

Ha sido una cuestión intrigante para los historiadores durante la última década la
obsesión que mantuvo el Comité de la Segunda Revolución con los sombreros. El
hecho conocido por todos es que el día después de que sus fuerzas tomarán la
Ciudad Estado de Nueva Shangai, el primer acto de la Segunda Revolución fue
prohibir la portación de sombreros a los cincuenta millones de habitantes de la
ciudad. Se han propuesto varias teorías, desde el mero capricho revolucionario
hasta algún personaje con sombrero que hubiera marcado la vida del Director del
Comité. Por supuesto, nada se ha comprobado. Lo único que se tiene documentado
es la propaganda que pintaba al sombrero como un símbolo de ocultamiento. Un
muestra de que los enemigos de la Revolución querían esconder sus ideas.
También están los cientos de artículos publicados por los admiradores del poder
que defendían la prohibición aduciendo las cualidades opresoras, burguesas y
aristocráticas de los sombreros. Es bien sabido que si bien ningún símbolo empieza
siendo político, los opositores pronto se dieron a la labor de darle estos atributos a
los sombreros en sus famosas “tiendas invisibles”, fiestas privadas donde se
reunían a describir los más exóticos y exagerados gorros que podían y se prometían
conseguirlos y lucirlos en la celebración a la caída del Comité. Resulta irónico que
cuando el régimen radicalizó a la oposición reprimiendo estas “tiendas”, fue
precisamente la falta de cascos de sus soldados lo que le dio la ventaja definitiva a
los francotiradores rebeldes.

VI

1096 Verbos de Compasión, deidad sublime de la Casa de K, sostuvo entre su
millón de brazos el sombrero que 333 Adjetivos de Perfección, sastre de
divinidades, había colocado. Era el sombrero un pequeño universo completo, de
solo cuatro dimensiones, pero primorosamente labrado, hecho según 333 para tener
sólo un propósito: era este un universo dedicado a elaborar sombreros. Todos sus
tiempos, mundos y habitantes tenían en su interior una fuerza motriz que los
empujaba inexorable a tejer, a bordar, a ensamblar, a forjar billones, trillones de
sombreros distintos ¿Y cómo podría ser de otra forma, si hasta sus partículas más
ínfimas eran sombreros indivisibles? 1096 contempló todo este detalle durante un

breve kalpa y decidió que había encontrado el adorno perfecto para la celebración
de la Superconstante Atemporal.
333 Adjetivos de Perfección, sastre de divinidades, sonrió con satisfacción.