Konrad, el niño que salió de una lata de conservas

Por Yolanda Ramírez Michel

¿Qué aprendimos en la sesión de Literatura Infantil y Juvenil? Aprendimos a contar la realidad desplazándonos suavemente por una imagen inicial que impacta por su extrañeza y su imposibilidad, una metáfora inserta en lo real, que servirá para contar más hondamente la vida. Me refiero al libro Konrad o el niño que salió de una lata de conservas, de Christine Nostlinger, una de las autoras más importantes de la literatura infantil y juvenil del siglo XX, nació y murió en Austria (1936-2018).

Vamos a hablar primero de Christine y luego de este libro particular y divertido.

La autora nace en una familia de pocos recursos, condición humilde y claro rechazo al fascismo. De pequeña veía a su padre despotricando contra las injusticias, mientras se inclinaba sobre relojes destripados, y arreglaba los misteriosos engranajes de tiempo encapsulado, era relojero. Por otro lado, su madre se dedicaba a dar clases a los niños con estrategias muy personales y creativas que usaba también para acercar a su propia hija al mundo del arte y la ciencia. Eran una familia trabajadora y humilde muy cercana a intereses artísticos.

La joven Christine supo desde muy joven que deseaba estar cerca de ese mundo que trasforma la vida y sus cuitas en productos artísticos, tenía facilidad para el dibujo, y esto la llevó a estudiar en la Academia de Bellas Artes en Viena. Al comienzo de su carrera profesional escribía para algunos diarios y revistas, además trabajó en proyectos publicitarios y en medios de comunicación. En ese mundo descubrió el poder inmenso de la palabra y las formas en que impacta a la comunidad una historia. Todos estos antecedentes alimentaron su destino, gestaron a la escritora y también fueron el ambiente propicio para que conociera a su esposo, el periodista Ernst Nöstlinger, con él tuvo dos hijas que seguramente alimentaron las tramas de sus libros con sus inevitables aventuras cotidianas.

Sus impulsos creativos surgen de observar problemáticas de la vida real, tales como la discriminación, la doble moral social, el racismo, la violencia de género, y trata estos temas sin melodrama, más bien entendida de que el buen humor y la ironía son sus aliados a la hora de un entendimiento profundo de la realidad. Suele incluir numerosas ilustraciones en sus libros, que en un principio realizaba ella misma.

Fue a partir de 1970 se dedicó a escribir para niños y jóvenes. Su obra produjo una cierta polémica que sigue vigente, porque su ideología claramente liberal y muy progresista es resentida por algunos grupos de la sociedad pasada y aún de la nuestra. Sus puntos de vista sobre las relaciones familiares, la escuela y la educación, las relaciones entre jóvenes —desde la amistad al erotismo—, la marginación, la intolerancia o la liberación de la mujer son temas que todavía se cuestionan diversos educadores como adecuados para jóvenes lectores.

Seguramente las conversaciones familiares entre la maestra de niños y el relojero abrieron los ojos a su hija Christine desde pequeña con respecto a problemas fundamentales de la sociedad, y por eso mismo no quiso ella hurtar a los niños la posibilidad de que enfrentaran estas irregularidades sin el apoyo de la ficción, medio que nos permite entrar al campo de batalla parapetados tras las páginas del libro, como observadores curiosos y luego como críticos de las fallas que perviven en una sociedad que debiera servir para el amor y el apoyo, y en cambio sirve para reprimir en mucho la inquieta alma de niños (y adultos).

Pero su obra no es grande sólo porque trate temas sociales adaptando sus tramas para los niños y jóvenes. Nadie discute sus cualidades literarias ni su papel innovador en la tendencia realista de la literatura europea infantil y juvenil del último tercio del siglo XX, que en sus manos se convierte en realismo crítico, con influencias de obras fundamentales como La Montaña Mágica, de Thomas Mann. En la obra de Christine Nostlinger el bildungsroman (novela de aprendizaje) se transforma en cuento de iniciación con el uso de un lenguaje sencillo, lleno de humor y ternura, para atraer y atrapar a los lectores. 

Acaparó los premios más importantes de Literatura Infantil y Juvenil, como el Christian Andersen (Premio Nobel de Literatura Infantil), en 1984 y el Memorial Astrid Lindgren 2003. Además, obtuvo el Premio Nacional de Literatura Infantil de Austria y Alemania en dos ocasiones en cada uno de estos países. Su obra narrativa es muy extensa. Publicó más de 100 obras.

Hoy sólo hablaremos de Konrad, o el chico que salió de una lata de conservas. El libro narra el caso de la señora Bartolotti, una mujer que no tiene hijos, pero que un día recibe por correo un niño de siete años dentro de una lata. Si bien al principio no sale de su admiración, se verá envuelta en varias situaciones emocionantes con Konrad.

Los vecinos, que ayudan, pero cotillean cuanto pueden, y Kitti, la hija de los vecinos, que se convierte en la mejor amiga de Konrad e incluso, su primer amor infantil, son el resto de los personajes esenciales en la historia. Con ellos Nöstlinger construye el mundo al que se tiene que adaptar Konrad y que resume a la perfección el mundo en el que vivimos. La escuela, el vecindario, los amigos, la familia, las convenciones sociales, lo que se espera de cada miembro de la estructura social, de la mujer, de la madre, del padre y de los hijos, de los amigos y de los profesores.

Y para hablar de este libro nada mejor que leerles un fragmento:

La Señora Berti Bartolotti vivía sola. Tejía alfombras de vivos colores para ganarse la vida. Su marido hacía tiempo que se había ido a vivir a otra parte.

La Señora Bartolotti se llamaba a sí misma “criatura”, que era como la llamaba su madre de pequeña para ordenarle que hiciera cualquier cosa, y una vez ya fue mayor, como la llamaba su marido cuando le pedía que le preparase la comida. Como ahora ya no tenía con ella ni a su madre ni a su marido, la Señora Bartolotti se había acostumbrado a seguir diciéndose “criatura” a sí misma: “criatura: ahora vas a lavarte y a vestirte como es debido y a ponerte a trabajar, ¡pero rápido!”. 

Tenía la manía de comprar por catálogo cualquier cosa, la necesitara o no. Si encontraba un cupón de pedido no podía resistirse y lo enviaba. Por eso una mañana cuando el cartero le trajo un gran paquete no se extrañó. Lo miró con curiosidad porque pesaba mucho y ella no recordaba haber pedido algo que pesara tanto. Su asombro fue mucho mayor cuando por fin abrió el paquete y encontró una lata de conservas de la que salió un niño pequeño, de unos siete años. Junto al niño y la lata, una carta le informaba de que aquello era su pedido de un hijo en conserva y que esperaba que reuniera todo lo necesario y le aseguraban que el niño cumplía con todas las condiciones de un buen hijo como se anunciaba en la publicidad. Aquel niño se llamaba Konrad y era, simplemente, el hijo perfecto. 

Por aquí pueden ver un poco de la sesión:

Taller de Literatura Infantil y Juvenil, lunes de 5:00 a 7:00 pm. Inscripciones abiertas.

El universo de Tolkien

En los personajes del autor de “El hobbit” y “El señor de los anillos” vemos reflejadas muchas actitudes humanas.

Yolanda Ramírez Michel

“Ancho, alto y profundo es el reino de los cuentos de hadas y lleno todo él de cosas diversas: hay allí toda suerte de bestias y pájaros; mares sin riberas e incontables estrellas; belleza que embelesa y un peligro siempre presente; la alegría, lo mismo que la tristeza, son afiladas como espadas”.

He querido adueñarme de unas palabras del mismo Tolkien y utilizo esta cita, pues las obras por las que es mayormente conocido se encuentran catalogadas en el género de alta fantasía o literatura para niños y jóvenes, tal es el caso de “El hobbit” y “El señor de los anillos”.

Por ello, antes de entrar de lleno al autor debo asentar algo sobre el género en el cual está inscrito: se puede entrar a la literatura por muchos umbrales, pero el de la fantasía o la literatura catalogada para jóvenes o niños ha sido desprestigiado por algunos intelectuales, así que es necesario, primero, devolver al género su estatus de gran potencia creadora, presente a lo largo de toda la historia de la literatura universal.

Me basta con señalar algunos de nuestros gigantes literarios y reflexionar sobre su relación con la fantasía y el mito: ¿No utilizó Goethe la leyenda del Fausto; Shakespeare, las hadas; James Joyce, la mitología; Cervantes, los libros de caballería (aunque muchos insistan a la ligera en señalar que su deseo fue criticarlos)? ¿No describió Dante geografías para la imaginación?

Para los que no están muy familiarizados con Tolkien, debo explicar que imaginó y desarrolló, con todo lujo de detalles, geografías exclusivas para su mundo de ficción; mapas y coordenadas exactas para situar los territorios donde viven aventuras sus personajes, montañas, lagos, acantilados, hundidos reinos… Cuando he conversado sobre el tema con algunos de sus más fieles lectores, son capaces de señalar en el mapa cada una de las locaciones en las cuales se desarrollan los hechos.

Para Tolkien, la magia no es otra cosa sino la creatividad. Con esta cualidad se pueden realizar grandes hazañas, por eso es que el pequeño Pulgarcito vence al ogro, porque ha sabido usar su magia interior, la creatividad, esa capacidad de trasformar una realidad abrumadora en un recurso para crecer. Porque Pulgarcito al final de la historia resuelve la situación financiera de su pobre padre y es reconocido por sus hermanos como el más grande de todos, grandeza que no tiene nada que ver con la estatura. Esa es la verdadera magia para Tolkien, la magia interior, y es que las verdades íntimas no se pueden expresar tan fácilmente, requieren de símbolos, porque son verdades interiores, y se manejan con elementos muy distintos a los que la realidad exterior presenta. Sin embargo, el que la fantasía parezca, sólo parezca, estar desconectada de la realidad, es una falacia, la fantasía es uno de los formatos de un escenario que vincula el exterior y el interior humano.

Salvado este primer deber ante la fantasía, me dispongo a seleccionar algunos de mis asombros. Advertencia: estamos en presencia de un autor de dimensiones tan tremendas que un artículo no me bastará para exponerlo en su totalidad, por ello me limitaré a compartir los asombros y a contares sobre cómo es que llegué a él.

Soy maestra de Mitología, y varios de mis temas preferidos son coincidentemente las obras que lo inspiraron a desarrollar su legendarium, nombre que el mismo Tolkien le ha dado a una parte fundamental de la colección de escritos que conforman su obra.

La canción de los niblungos, o Nibelungenlied, ha sido siempre uno de los grandes temas dentro del curso de Mitología y ha ocasionado entusiasmos extremos entre los alumnos, desembocando en su definitivo maridaje con las leyendas épicas y la fantasía.  Pero lo curioso es que siempre que impartí la sesión de La canción de los nibelungos hablaba tangencialmente de Tolkien pues él confirmó varias veces que usó muchos de los elementos presentes en Nibelungenlied, así como en las Eddas, el Kalevala, Beoulf, las narraciones sobre el Rey Arturo, y por supuesto la gran herencia mítica del pueblo hebreo.

Sin embargo, en dichas sesiones no podía ahondar sobre el mismo Tolkien, siendo éste un representante contemporáneo de la herencia mítica universal, así que ahora haré un recuento de mis asombros.

ASOMBRO 1
DE SU VIDA LIGADA A SU OBRA

Nació en Sudáfrica, por razones de un traslado paterno. Pero su vida trascurrió en Inglaterra. Fue escritor, poeta, filólogo y profesor universitario británico, conocido principalmente por ser el autor de las novelas clásicas de la alta fantasía “El hobbit” y “El señor de los anillos“.

Ronald disfrutaba dibujando paisajes y árboles, pero sus lecciones favoritas eran aquellas relacionadas con los idiomas; su madre comenzó a enseñarle las bases del latín a muy temprana edad, al igual que despertó en su hijo el placer de observar y admirar las plantas… actitud que luego se reflejaría en ese mundo mítico en el cual la naturaleza es la primera voz del mundo.

El pequeño comenzó a leer a los cuatro años, y escribir de forma fluida poco después. Como resultado de estas aficiones se entretenía inventando sus propios idiomas, como el «animálico» creado de forma compartida con una prima suya; el «nevbosh» («nuevo disparate»); o el «naffarin», basado en el español. Mabel, la madre de Tolkien

Cuando Ronald comenzaba a andar, fue picado por una tarántula en el jardín de su casa, un evento que tendría paralelos en sus historias. Todo aquello que a temprana edad se registra en el inconsciente, aparece luego en forma de gran monumento y así es como Ungoliant es un personaje oscuro, hambrienta devoradora de luz, tejedora de tinieblas en el universo tolkiano, secuaz de Morgoth, personificación del mal. Es la responsable de la muerte de los dos árboles, el Telperion y el Laurelin de Valinor (valinor podría ser visto como el equivalente al paraíso). Estos dos árboles son una de las causas originales, de la caída de los elfos, pues uno de ellos, Feanor (digamos que es uno de los patriarcas), era un experto orfebre, y guardó la luz de los árboles en tres joyas (los silmarils).  La ambición por estas joyas llevarían a la perdición a los habitantes de la tierra media… Y tal vez, así como el fruto de otro árbol mítico llevó al exilio a los hombres, así, [la notable influencia de la conversión de su madre al catolicismo, comenzó a sembrar en el imaginario de Tolkien, desde niño, las semillas de un gran corpus literario que ahora admiran muchos de sus seguidores.

Nuestro autor, sin embargo, padeció muy joven la muerte de su padre (y posteriormente, también a muy temprana edad, la de su madre). Su padre permanecía en Sudáfrica, a cargo de la venta de diamantes y otras piedras preciosas para el Banco de Inglaterra, y quién sabe cuánto de esto no alimentó en la imaginación de nuestro autor los elementos para desarrollar las oscuras minas donde se gestaron los orcos de sus obras o los enanos fabricantes de joyas.  

Muy joven, a los dieciséis años, conoció a Mary, la que fue el amor de su vida, con la que se casó y formó una familia. Evidencias de este impacto emocional en la vida de Tolkien son los personajes Beren y Luthien, protagonistas de la más intensa y extensa historia de amor dentro de su obra. En su lápida están escritos el nombre de Tolkien y el de su mujer, vinculados por supuesto al de los nombres de la fantasía donde continuaron su historia de amor. 

ASOMBRO 2
LA FILOLOGÍA SIGNÓ SU VIDA

Tolkien, como académico de Oxford, reconocido medievalista, filólogo y lingüista, fue llamado por el servicio secreto para desentrañar los misterios de las máquinas Enigma; tal era su capacidad como lingüista. No se sabe bien a bien si finalmente fue uno de los que participó en el grupo que desentrañaron el sistema criptográfico, lo que sí se sabe es que pertenecía a los cincuenta catedráticos que fueron recomendados por las mejores universidades de Londres para apoyar al sistema de defensa que se enfrentaba entonces con una máquina muy poderosa, la Enigma.

Los idiomas llegaron a ser parte fundamental de su creación artística, y a partir de este interés profesional, Tolkien desarrolló su ficción. Pensaba que las lenguas artificiales que se habían diseñado hasta entonces, no habían logrado afianzarse debido a que no contaban con un origen real, es decir, que había que dotar a las lenguas de una herencia para que cada palabra tuviera verdadera vida. De esta intensión fundamental surge un monumental corpus de lenguas que Tolkien desarrolló dentro del mundo fantástico que creaba al escribirlo. Así, motivos estéticos, artísticos y lúdicos se conjugaron para una monumental fantasía lingüística: quince diferentes lenguas aparecen en el legendarium de Tolkien, cada una acorde a sus hablantes. La lengua de los elfos era musical; la de los enanos, ruda; la de los hombres, una mezcla, y la de Melkor, un tenebroso reverberar de sílabas oscuras.

Una lengua construida, también llamada idioma artificial, ideolengua o conlang, es un idioma que ha sido total o parcialmente construido, planeado o diseñado por seres humanos a partir del estudio de las lenguas naturales.

Algunas de las lenguas del universo tolkiano fueron desarrolladas por el autor en todos sus aspectos, al grado que tenemos cantos completos en quenya o sindarin, principales lenguas de los elfos.

Tolkien pensaba que una palabra es más que una palabra; pensaba que había vida en ella, herencias arcaicas que dotaban a la palabra de espíritu, estaba enamorado del lenguaje, y ¿qué puede producir un espíritu así sino un séquito de admiradores de su talento? Y por supuesto otro tanto de envidiosos de su genio.

El quenya es, junto con el sindarin, el idioma más difundido y estudiado de las más de quince ideolenguas que, con distintos grados de detalle, fueron inventadas por J. R. R. Tolkien y usadas en su legendarium. El corpus de textos que constituyen las fuentes de conocimiento actual sobre el quenya incluye el poema «Namárië», conocido como «El lamento de Galadriel», el texto original más extenso en esta lengua, extraído de la obra capital de Tolkien: “El señor de los anillos”.

Sabemos de la existencia del quenya al menos desde la Primera Guerra Mundial, cuando Tolkien tenía poco más de veinte años. La lengua fue desarrollada a lo largo de toda la vida del escritor, alcanzando la etapa que algunos estudiosos llaman «madura» a partir de la redacción de “El señor de los anillos.

Tolkien quiso dar una apariencia de lengua clásica al quenya, de manera que trató de que tuviera una semejanza visual con el latín. Todas estas influencias no fueron en ningún modo directas; no generaron vocabulario, por ejemplo. Más bien se trata de una inspiración estética muy fuerte en Tolkien, «fonoestética», según el propio autor.

Dentro de los usos y costumbres de los personajes vemos reflejadas muchas actitudes humanas; los enanos, por ejemplo, no deseaban que nadie conociera su lengua, así era más fácil guardar sus secretos… además preferían aprender las lenguas de otros por motivos meramente comerciales.

TERCER ASOMBRO
EL DESARROLLO DE SUS OBRAS

Tolkien nunca esperó que sus historias sobre ficción se volvieran tan populares, pero fue C.S. Lewis quien lo persuadió para que publicara un libro, llamado “El hobbit”, que había escrito para sus hijos en 1937.[

El hobbit” es un cuento de hadas con giros un tanto infantiles ‑que posteriormente el mismo Tolkien rechazó-, tales como facilitar al lector la comprensión de la obra… “en un agujero en la tierra vivía un hobbit…”

Posteriormente y ante el éxito de “El hobbit” (¿por qué tuvo éxito el hobbit, no será porque era un cuento de hadas en medio del mundo caótico entre las guerras que asolaron Europa? ¿No había señalado ya Tolkien los cuentos de hadas como elementos sanadores de la psique humana, territorios para pelear las batallas que podemos pelear y ganar?), la editorial le solicita a Tolkien otra historia de hobbits. A estas alturas el contexto histórico es una influencia decisiva en su obra, y si bien había iniciado su carrera literaria con esta historia, Tolkien envía a la editorial “El silmarillion”.

Tolkien no ha escrito obras, ha creado una mitología, completa, ha desarrollado él sólo un mundo donde cada una de sus obras se vinculan entre sí, las genealogías de un libro a otro están selladas por lazos de tinta. Sus personajes son reales, tan reales como nosotros, pequeños entre los monstruosos orcos que amenazan con sus putrefactas fauces. En “El señor de los anillos” presenciamos la imagen de los pequeños héroes, así llama Tolkien a los hobbits, gente pequeña, ¿y no somos nosotros gente pequeña en la diaria lucha? Parece que son los héroes como Aragorn los que definen el triunfo en la batalla, porque alzan un grito de guerra y blanden la espada, pero sin el pequeño Frodo, agobiado por la carga del anillo maldito, en la soledad de un volcán, sin que nadie contemple su hazaña excepto su inseparable amigo Sam. Frodo es quien define el verdadero triunfo del bien, y no es el mismo Sam, su acompañante en esta cruzada y quien apoya al héroe cuando está al borde de la renuncia.

Ciertamente esta es la crítica que muchos hacen a la fantasía, señalan, que en la realidad que ellos viven no existen esos finales felices, y es que se olvidan, que dentro del corazón es donde se baten las verdaderas batallas, y ahí ¡sí que es posible ganar!

El mago de Oz y el camino del oro

Por Yolanda Ramírez Michel

El maravilloso mago de Oz es uno de los  cuentos clásicos favoritos de muchos. Pero, ¿cuántos saben que, además de narrar esa historia inolvidable, también es una alegoría económica?  

El mago de Oz es un clásico de la literatura denominada infantil. Algunos lo recordamos por haber leído el libro de Frank Baum, otros (la mayoría) debido a  la película que estelarizó Judy Garland. Y, aunque el musical de Hollywood se volvió tan famoso,  muy pocos saben sobre la relación que la aparentemente inocente trama tiene con el panorama político y social que se vivía entonces en los Estados Unidos.

Judy Garland sufrió abusos en el rodaje de 'El mago de Oz', según ...

La obra es mucho más que un cuento infantil, leyendo entre líneas se descubre un mundo de símbolos que dimensionan los personajes y acontecimientos hacia la realidad:

Cuando Baum publica El  maravilloso mago de Oz, en 1900, Estados Unidos apenas salía de un periodo de deflación y depresión; las deudas habían afectado a todos, pero mayormente a los campesinos. Entonces, el sistema monetario respaldaba cada dólar con una cantidad de oro y el Partido Populista quería cambiar aquello: proponía que la plata, junto con el oro, se usara como moneda. Eso incrementaría el suministro de dinero estadounidense, reduciendo la carga de la deuda de los granjeros.

El clásico filme El Mago de Oz cumple 75 años de encantar al mundo ...

El camino amarillo, por el que transita Dorita (algunos prefieren llamarla Doroty), no es otro sino el símbolo de aquella terrible pugna. Tal vez Baum escribía  influenciado, entre otras cosas,  por William Jennings Bryan, político estadounidense,  quien abogaba por la propuesta del bimetalismo (política monetaria que consiste en utilizar dos metales, por regla general el oro y la plata, como base del sistema monetario).

Así vemos que el “dorado” camino amarillo, por donde Dorita avanza con sus zapatos “de plata” (que en la versión cinematográfica cambian al rojo por cuestión estética), contienen pistas para leer el cuento de hadas como una alegoría muy alejada del mundo de la ingenuidad.

Dorothy, pequeña granjera de Kansas es símbolo de los ciudadanos rurales estadounidenses; el hombre de hojalata es el reflejo de los trabajadores urbanos (en cuyos trabajos padecen el constante bloqueo emocional); el león cobarde tiene su referente en William Jennings Bryant, que al final de la trama se muestra como valiente y cuidadoso de sus compañeros; el espantapájaros es semejante en esencia simbólica a los agricultores estadounidenses, a quienes se juzgaba superficialmente como faltos de cerebro debido a su falta de estudios. Los cuatro, viajando hacia el este por el camino de ladrillos amarillos —un camino hecho de lingotes de oro—  para ver al Mago de Oz, posible reflejo de aquellos banqueros del este que manipulan la economía mediante artificios detrás de una cortina. OZ es la abreviación, mediante una licencia literaria, de onza (onzas de oro).

El mago de Oz, según la gente en Ciudad Esmeralda, tenía la capacidad de entregar a cada uno de los personajes aquello que necesitaban, ¡pero aquel mago no era sino un pobre farsante…! ¿Sería que Baum, consciente, o inconscientemente, estaba contando la azarosa batalla  que muchos enfrentaban?

¿Si esto es lo que podemos encontrar en un cuento infantil qué habrá en material como la Divina Comedia?

Yolanda Ramírez Michel

Un cuento es un tratado sociológico de fácil digestión

Escribir bien para niños es igual de complicado que escribir bien para adultos.

Acerca de Literatura Infantil y Juvenil

Entrevista a Yolanda Ramírez Michel

Yolanda, eres una autora polifacética, sé que tienes escritos libros en varios géneros literarios, pero hoy quiero enfocarme en los libros para el público joven. Desde tu perspectiva, ¿cuál es la importancia del fomento a la lectura desde la infancia?

Es importante porque les muestras una actividad que da felicidad por encima de todo; lo demás -esas cosas que los docentes tanto alaban-, viene junto con pegado, pero yo lo que creo es que lo más importante al fomentar la lectura, es que fomentamos la felicidad.

¿Cómo puede influir la literatura en el desarrollo de un niño?

Un niño lector adquiere herramientas de lenguaje que se traducen en herramientas cognoscitivas. Un cuento es un tratado sociológico de fácil digestión, un dulce con vitaminas y minerales.

El gran niño, electrones de un sueño, primera edición

¿Existe algún texto de literatura infantil que haya marcado tu infancia? Y…, ¿cuál fue el motivo?

Te hablaré de dos:

Primero: Los Pardaillan, esos libros me tenían hechizada, 33 tomos de aventuras de mosqueteros. No sé si de ahí se derivará mi actual pasión por Don Quijote.

Y segundo: Mi papá me regaló un libro donde se contaban las aventuras de los héroes de la Biblia como si fuera un cuento de hadas, creo que eso ciertamente determinó mi actual pasión por la mitología y los relatos sagrados.

Ilustración de la primera edición de La Maestra Milagros

¿Crees que escribir para niños es más sencillo que escribir para adultos?, ¿por qué?

Todos somos magos, de editorial Edelvives

Escribir bien para niños es igual de complicado que escribir bien para adultos. La dificultad de escribir bien y adecuado a cierto público, estriba en saber utilizar los símbolos, personajes y las estructuras ideales. Al niño hay que contarle la vida con la misma dedicación que se la contamos al adulto. El niño merece que los escritores que escriben para ellos sean profesionales y no advenedizos del género que creen que por ser niños pueden darles cualquier historia simplona.

¿Existen diferencias notables entre la literatura infantil de épocas pasadas y la actual?

Sabes, antes no existía la denominada “literatura infantil”, los niños se apropiaban de ciertas historias para adultos, las que les llamaban la atención (ni siquiera los cuentos de hadas fueron escritos originalmente para niños). El género que nosotros denominamos “literatura infantil” tiene relativamente poco tiempo, digamos que comenzó a formarse a mediados del siglo XVIII cuando el librero y editor John Newery abrió las puertas de su Juvenile Library, él fue famoso por publicar libros asequibles a los más jóvenes y por considerar la infancia como un público específico, una idea novedosa pero que no se haría realidad plenamente sino hasta el siglo XIX.

¿Cuáles son los temas tabúes en la literatura infantil?

No deberían existir temas tabúes, lo que debería estar prohibido es tratar de moralizar al niño, utilizar la literatura infantil para moralizarlo es equivalente a lo que hacen los colonizadores al llegar a una tierra virgen.

Todos los temas -todos-, pueden ser tratados en la literatura infantil y juvenil, la cuestión es cómo, con qué imágenes, qué símbolos, qué personajes y qué lenguaje.

La maestra Milagros, segunda edición

¿Existen códigos de censura en este tipo de literatura?

Sí, hay muchos, pero estos los dan las editoriales, los autores no deben tenerlos. El autor debe estar al servicio del “llamado”, y si el tema que lo solicita es un tema escabroso, deberá buscar qué editorial lo acepte.

¿Qué debe tener, o qué no debe faltar en la literatura infantil?

Que sea divertido, que encante al lector. Pero creo que eso debe ser no sólo para los jóvenes, sino para todos los que comienzan a leer, no importa la edad. La edad lectora no tiene relación con la edad cronológica. Hay lectores de 12 años que ya leen La Odisea. Hay lectores de 60 años a los que debemos conquistar con libros sencillos y por supuesto divertidos.

Luz en Pueblo Pequeño, editorial Salto Mortal

Por último, ¿actualmente tienes algún proyecto en puerta?, ¿algún libro por publicar?

Claro, el corazón siempre debe estar cargado de sueños, los sueños son la sangre de la vida. Y para alguien que escribe, los sueños y los libros siempre van de la mano. Por lo pronto te digo que está próxima a publicarse un mito sumerio... no te digo más, ya será cuando esté listo motivo para otra entrevista.

Gracias, Yolanda, y dime ¿cómo puede el público conocer más de tu obra?

Pueden entrar a mi página http://www.yolandaramirezmichel.com

La literatura para niños y jóvenes es para todos

Por Yolanda Ramírez Michel

Esa bendita manía de clasificación. Clasificamos todo en una afán por entender ese mundo variado que nos rodea. Pero clasificar también es separar irremediablemente. Y separar deja a unos del otro lado de la linea…

Ilustración de Rocía Parra

¿Desde cuándo existe el género denominado Literatura Infantil y Juvenil, si los niños y jóvenes existen desde siempre?

Hoy en día, hay un mercado especializado en casi todo. La literatura no se quedó atrás. El problema es que creamos sin cuestionar el rubro en el que hemos sido ubicados por los mercados internacionales.

Uno de los géneros en los que se ha pretendido dejar fuera a los adultos, y que merece nuestra atención, es el Libro Álbum, ¿en qué consiste? Se conoce por álbum ilustrado o libro-álbum a toda obra literaria que combina la información implícita en la imagen y la palabra para dar entre ambas un sentido superior, imagen y palabra mantienen una relación de interdependencia, lo que significa que uno no puede ser entendido en su totalidad sin el otro. Y cada uno de los elementos suma significado al otro desde las posibilidades de su formato.

PERO ESO NO ES TODO…

Espejo, de Suzy Lee

En el libro álbum el significado se va dando también gracias a la suma de herramientas de diseño gráfico y decisiones editoriales tales como el formato, el tamaño, el papel, los colores, y otros sistemas de significado aledaños.

¿Entonces, es algo más que un libro con ilustraciones?

Claro, es todo un universo de información con claves para todas las edades.  Es el diálogo y la articulación de dos códigos simultáneos: el texto y la imagen.  En el libro álbum pueden estar ocultos códigos semánticos que despliegan su significado según el grado de atención de los lectores, su gracia es que es para todos. La edad nos hará ver cosas distintas a las que ve el niño.

Un lector, no es quien conoce las letras y sabe unirlas para formar palabras, es mucho más. El lector lee la vida, lee los signos que no vienen en palabras, sino en imágenes vibrantes a la vuelta de la esquina.

Voces en el parque, de Anthony Brown

Un libro es más que palabras, es un universo de información.

Desafortunadamente, todavía se tiene la sensación de que leer un libro de mil páginas es más importante que leer un libro álbum. No entendemos que la cantidad no es sinónimo de calidad.

Aquí les comparto una lista de algunos imprescindibles, para quienes deseen entrar a este maravilloso mundo del ideograma moderno:

  • Voces en el parque, de Anthony Brown
  • El higo más dulce, de Chris Van Allsburg
  • El sonido de los colores, de Jimmy Liao
  • Olivia, de Ian Falconer
  • Donde viven los monstruos, de Maurice Sendak
  • Zoom, de Istvan Banyai
  • Emigrantes, de Shaun Tan
  • Espejo, de Suzy Lee
  • Todos somos magos (upss, no pude evitar inmiscuirme)

Algunos de estos libros, incluso no contienen el discurso escrito, las imágenes dan seguimiento a un discurso que siendo vital, no llega a ser signo, sino palabra interiorizada:

Emigrantes, Shaun Tan

Como en esta imagen del libro Emigrantes, de Shaun Tan.

Los invitamos a confiar en que el género Libro Álbum es para todos, porque la literatura no sabe de fronteras, y es ella misma medio de liberarnos de cualquier determinismo.