La Lilith del Evangelio del Universo

       

El Evangelio del Universo: Conversaciones entre Lilith y el Ángel, de Yolanda Ramírez Michel, fue presentado por la poeta Lucero Alcaraz el pasado miércoles 1 de diciembre del 2021 en el marco de Liberfilia. El evento se realizó en punto de las 20:00 horas en PatanAleHouse, un lugar que ya va siendo referente del compartir literario en Guadalajara, Jalisco.

De izquierda a derecha: Lucero Alcaraz y Yolanda Ramírez Michel

A continuación trascribimos el discurso con que Lucero Alcaraz presentó su experiencia con el libro, esperamos que las palabras lleguen hasta donde deban llegar, y que sean escuchadas por quienes estén listos para oír:

“Antes de comenzar, quiero agradecer a la maestra Yolanda por invitarme a participar de este lado de la mesa. Para mí es una gran emoción y un verdadero honor hablar de esta obra. Sé lo que hay detrás de un libro que se ha formado en 12 años de vida, son 12 años resumidos en 220 páginas. Son 12 años en que la vida se escribía a sí misma; son 12, como los 12 meses de un año, como los 12 signos del zodiaco, como los 12 apóstoles… pareciera un número que representa una estructura completa, un ciclo.

Los que conocemos a la maestra sabemos del sensible asombro de sus ojos con los que percibe al mundo, y de sus dones con la palabra para darle nombre a las cosas que bajan desde la tiféret (belleza) para entregárnoslo en hijos de papel. Por eso, también será siempre una responsabilidad mayor hablar de su obra.  Por la confianza, ¡gracias!

Conversaciones entre Lilith y el Ángel habla del origen del universo y de sus primeros hijos humanos: Lilith y Adán, a quienes los Dioses confiaron el rumbo de la vida. Entonces, si a través de la mitopoyesis, se nos ha otorgado su linaje, ellos son nuestros padres por excelencia, y no existe madre y padre que no haya heredado algo a sus hijos.

¿Cuál ha sido la herencia que nos han dejado a todos?

No importa si hemos escuchado hablar mucho o poco de estos personajes, en nosotros está instaurado ya su arquetipo de manera inconsciente (las historias, de tanto repetirlas, se vuelven realidad). Y ¿de qué hablan estos arquetipos contados en los mitos? ¿Dónde los hacemos presentes en nuestra vida cotidiana?

Lilith, la figura femenina, asociada al mal, a la desobediencia, al castigo y la culpa. Adán, la figura patriarcal, que somete y domina. Y por ahí, por supuesto a la segunda versión femenina, Eva; sumisa y abnegada.  Pero quiero aclarar que para hablar de lo femenino y lo masculino he de desarrollarlo como lo explica la Cábala, donde no se trata de hombre y mujer, sino de lados distintos que ambos géneros poseemos. Lo femenino como una energía que está dispuesta a recibir y lo masculino la energía del dar. En este momento ustedes me escuchan, son lo femenino porque reciben mis palabras, y yo doy mis palabras siendo la fuerza masculina. Tomando esta premisa es imposible no haber experimentado como lo femenino del mundo ha sido violentado vulnerado, culpado y oprimido, y como dice la autora: la violencia no sólo apresa al violentado, también domina a quien la ejerce. Así estos tres arquetipos tienen oscuridad y también poseen la luz. Como la autora lo cuenta a través de esta historia de nuevos comienzos, porque justamente, esta obra es eso: un reescribir la historia, o un destello de la historia original no contada, que en forma de libro es tronco, uno que intenta enderezar lo repetidos discursos interpretados de forma errónea a lo largo de tantos siglos. Y no es pretensión de la obra y menos de la autora enderezar nada. Más bien, es una consecuencia dominó de una sanación personal que influye en una sanación general.

Cambiar la historia es un acto de magia, porque el tiempo cambia su estructura lineal, y se desarrollan “metatiempos”, donde modificar el pasado escribe los nuevos futuros.

Y como dice ella; ¿quién se resiste a la fé y a la esperanza?  Ni Dios.

Este libro no tiene un carácter religioso, con ello quiero expresar que no está escrito en un sentido dogmático, más bien en un sentido mítico y de amor universal, fundamentado en diversas bibliografías, como la gran lectora que es la maestra Yolanda, por supuesto.  Esta es una historia de religar lo profundo del ser, a través del reconocimiento e integración de las sombras y las luces de cada personaje. Sin ser una denuncia ni una queja, la autora relata de manera preciosa y poética, del Génesis al Apocalipsis de la existencia.

Y es que hablar del origen es reconocer en nuestra propia historia, la historia universal. Es apropiarse de andanzas cercanas a través de personajes míticos, mirarlos y mirar a nuestro entorno inmediato; como una pequeña nota dentro de un gran pentagrama que es la vida. Y no sólo mirarlos, sino ejecutar su sonido, y escuchar como el otro ejecuta su propio sonido, sentir las vibraciones y reconocerse así mismo y al otro, como la música que se escribió en el Ein Sof (infinito) por algún prodigioso del arte.

Hablar del comienzo, es reconocer que esta vida que creemos tan nuestra es quizá más, de algún soñante, que por supuesto nos necesita para soñar. Hablar del origen, data de una búsqueda madura del ser, de recobrar una visión global cosmogónica, para la reconciliación con todo aquello que nos ha oscurecido.

La palabra, es esa semilla que siembra un sueño, todo comenzó con un sueño y todo sigue adelante también por que los sueños se multiplican sin que nada los detenga, explica la autora.  

Por último quiero compartirles algo que me ha enseñado la maestra Yolanda: maldecir la oscuridad no da más luz, prender cerillos, ¡sí! Y este libro es una antorcha.

Gracias.”

Lucero Alcaraz y Yolanda Ramírez Michel
Lucero Alcaraz y Yolanda Ramírez

Fragmento del libro:

Presentación en FIL 2020

Lilith, la primera mujer

Del arquetipo al personaje

Por Yolanda Ramírez Michel

No somos sólo un cuerpo y sus constantes biológicas, estamos conformados además y en gran medida, por un sistema energético de información que alimenta nuestro cosmos psíquico.

Existe una memoria congénita, latente y muda. Su silencio no evita que accione en nosotros patrones de comportamiento a veces incomprensibles.

En esa memoria está la clave para comprender muchos de los misterios que persistentemente nos rondan… Pulsar la tecla que contiene la información adecuada equivale a abrir una puerta: desde el sótano de la casa del alma sale, como arrojado por una potencia ineludible, el origen de una creencia. A ello le llamaremos creencia prehistórica.

Vamos por su revelación, para analizarla y reformular paradigmas.

El curso “Lilith, la primera mujer, del arquetipo al personaje” inició este jueves 22 de julio con muy buena(s) estrella(s). En el firmamento nos sonrieron los astros, bien dispuestos para la comunicación del tema, y en la tierra asistió una comunidad interesada en explorar el linaje psíquico que nos conforma.Después de la clase, much@s nos quedamos reposando sobre una nube (ahí nuestro aparato imaginario se repone del corsé, y vuela y conecta con el saber del alma…) Pasadas unas horas de haber concluido la clase, Adi Rivera, inspirada en lo que les conté acerca de la aparición de Lilith en textos sumerios muy antiguos, donde se le describe como una deidad primordial que vive en el árbol Huluppu, con una serpiente habitando sus raíces, y el nido del gran pájaro Apsu en su follaje, me mandó esta imagen como regalo precioso, y quiero compartirlo.

Entender nuestras raíces psíquicas funda conciencia.

Collage de la pintora Adriana Rivera (México)

El linaje psíquico se trasmite a través de la cultura. En cada cultura hay mitos fundacionales, cuentos que reflejan el sentir de lo humano. Cada cultura genera sus monstruos con las cosas temidas o negadas. Pero los tiempo cambian, y necesitamos revisar paradigmas disfuncionales.

Trabajar el Arquetipo, Re-pensarlo, Re-escribirlo, Re-decirlo, e Incluirlo nos permitirá Reconciliarnos con su Historia.

Te convocamos para realizar en comunidad un “ENTRAÑABLE TRABAJO SISTÉMICO”.

Si deseas unirte hay dos opciones.

Curso en vivo los jueves a las 5:00 p.m. (hora de México) $1,200 MXN/$52 USD

Acceso a las grabaciones del curso $750 MXN /$38 USD

Raúl Aceves nos cuenta acerca de “Conversaciones entre Lilith y el Ángel”

Raúl Aceves, noviembre de 2020.

En su libro más reciente, titulado “El evangelio del universo, conversaciones entre Lilith y el Ángel”, Yolanda Ramírez Michel nos da su recreación personal del Génesis, y nos pone como actores principales al Amor y a la Nada, el Origen y la Unidad, la Materia y el Pensamiento, el Sueño y la Imaginación, el Caos y el Hogar Universal, el Gran Pensador y los Niños Secretos, Ella (La Gran Madre) y los Ángeles (los primogénitos), hasta llegar al hijo inasible e infinito: el Tiempo.

El impulso de desentrañar el misterio de nuestro ser despertó la curiosidad del “ángel más joven” y lo hizo desafiar los límites establecidos al conocimiento y romper los tabúes del Padre. Así nació la tentación de probar “el primer fruto prohibido del mundo”. Y de ahí resultó “el espanto, el desasosiego, la confusión”, la extrañeza de “aquel primer vértigo llamado Libertad”, y la polaridad de los opuestos llamados Bien y Mal.

El Padre y la Madre habitaban en la aldea primordial, en aquella casa de los Destinos, y para no alterar la unidad original, el ángel rebelde optó por exiliarse acompañado de la Madre por “una escalera que nace rumbo a la profundidad, por aquel laberíntico tronco – del Árbol de la Vida – hacia lo más denso de la carne cósmica”. Ese fue el origen de los Ángeles caídos.

“La Gran Madre -Materia- estaba lista para que naciera Vida, hija bella y sagrada, Miríadas de hijos emergieron del vientre de la Tierra. Los ángeles exiliados tomaron nuevas formas y se convirtieron en hadas, elfos, gnomos, sirenas, ondinas, ninfas… y a los más rebeldes se les llamó demonios.”

Extrañando a la Madre, la “Ella” primordial, el Padre también descendió al mundo material por el tronco del Árbol de la Vida, recorriendo los 22 senderos de las 10 esferas refulgentes (como lo señala el Kábala). En este mundo el Padre reconoció las letras invisibles de su nombre detrás de todas las cosas creadas como un espejo donde podía verse a sí mismo (como lo señala el Zohar, libro místico judío).

A pesar de la disonancia que había en el mundo material , el Padre respetó la libre elección de sus hijos y la posibilidad de convertir el caos en un orden nuevo. Y así quedó sembrada la semilla de la utopía. El Padre entregó un último don a las nuevas criaturas: un ADN estelar fundador de su linaje, un código genético hecho a semejanza del código cósmico.

Luego de la Madre nació la primera pareja humana, el varón llamado Adán, y la hembra llamada Lilith, y fueron instalados en un lugar paradisiaco, donde no les faltaba nada, y el Padre les dio además e don del Verbo, la palabra que da nombre a todo lo creado, que da identidad a todas las cosas, que da forma a las esencias. La palabra que es al mismo tiempo puente y abismo.

En esta recreación mitológica – situada a medio camino entre la ficción y la prosa poética sin faltar la reflexión filosófica y los aforismos – la figura central de Lilith suplanta a Eva como primera mujer de Adán, y a semejanza del primer ángel rebelde, se auto-exilia del aburrido Edén y abandona a Adán, para ir a hacer compañía a los “Ángeles caídos”, y convertirse ella misma en símbolo de la primera mujer emancipada, libre del dominio masculino, rebelde, pero hambrienta del conocimiento que fue negado en el Edén.

En pocas palabras, Lilith se convierte así en la primera feminista de la historia, según nos propone Yolanda Ramírez en este libro, que sin duda resultará polémico y heterodoxo para muchos, y propositivo para otros. Sea como sea, creo que es un libro que reúne las mejores cualidades de Yolanda como narradora, pensadora y poeta, que ojalá tenga la recepción que se merece.

Raúl Aceves 30/11/2020

Imagen interactiva. Haz clic en los símbolos para más información acerca de cómo ver la transmisión y dónde conseguir el libro.

El Evangelio del Universo: Conversaciones entre Lilith y el Ángel

“Éste es el recuento de los tiempos únicamente divisados por las intuiciones del alma, los tiempos en que todo estaba inmóvil, los tiempos en que no había ni hombres, ni palabras, ni tiempo. Este es el principio de todas las historias, la página en blanco donde un día todo estuvo en silencio, todo en calma…

            En el corazón de aquel vacío primordial dormía y soñaba Amor. Ahí, el menor brote de un sueño es siempre susceptible de volverse real. Por ello, las palabras de este génesis pretenden ser un homenaje a los sueños, siendo que todo inicia casi siempre así, con un sueño (aunque sea uno tan mínimo como una mota de polvo…).

Si a la perfección de aquel momento prístino nos remitiésemos, Amor hubiera podido seguir durmiendo eternamente, el abrazo de Nada lo contenía como una cuna confortable y perfecta.

No sabemos qué sucedió, el caso es que, en un momento dado, mientras Amor dormía profundamente, irrumpió en su sueño una chispa, como la de un cerillo con su pequeño sol a cuestas. Igual que el capullo de una rosa es llamado a la luz por algo más allá de sí, igualmente a Amor aquella chispa le anunció la inminencia de un día sobrenatural.

            ¡Es hora de despertar!

            Amor se estremeció en el regazo de Nada —parecido a un niño a quien despierta su madre, cuando él quiere seguir soñando—, no quería olvidar aquel sueño: Amor soñaba universos.

Hoy y entonces los sueños han de ser sostenidos al despertar, para que no se olviden, para que no se pierda su trama, ni se rompa el hilo que los conectará con la vida. Por eso Amor sostuvo su sueño, como a un amigo de humo al que se jala de su inasible mano cuando tenemos que mudarnos a otros paraísos, los que le darán consistencia. Cuando Amor sintió que aquel reino de sueño lo acompañaba, abrió enteramente sus ojos y vio flotando ante sí un puntito minúsculo, algo parecido a esas pelusas que danzan en el aire, y se vuelven visibles sólo gracias a la luz y a la mirada.  Amor observó aquel pequeño círculo cerrado como el punto de un lápiz. Aún con todo y sus diminutas dimensiones, en esa pequeña causa, como memorias del porvenir,  estaban ya todas las galaxias, los soles, los mundos; todos reinos animales y vegetales, todas las razas, las familias, las patrias; todos los silencios hundidos en el albornoz de los que atravesarían los desiertos, y los muchos cantos de los que cabalgarían gozosos las olas; todos los cambios sobre la faz de la tierra; todas las ideologías, las religiones, los gobiernos… todos los murmullos que en lo futuro poblarían los cafés del mundo; todas las lágrimas en las salas de espera de los hospitales y los panteones; todas las risas de los chiquillos felices; todas las caricias de los amantes; todos los amores y todos los odios (miles de siglos después se nos invitaría a recordar aquello con insistencia: todos somos hermanos, todos somos uno).”

Si te ha gustado este fragmento, te invitamos a que sigas la presentación del libro en el marco de la Feria Internacional del Libro edición especial 2020, este LUNES 30 DE NOVIEMBRE a las 18:00 (horario de México) en esta liga: https://www.youtube.com/watch?v=xaMZDRz_twY&ab_channel=YolandaRam%C3%ADrezMichel

Aquí te compartimos otro fragmento:

“Un séquito de doce diablos se acercaron a recibir a Lilith. La miraban con curiosidad e insistencia, girando en torno a ella como palomillas en la lámpara de un lector noctámbulo. No la tocaban, sentían un extraño recato ante sus formas, aunque hervían sus sentidos, heridos por una íntima felicidad, podía más el asombro que su apetito por poseerla.  Muchos dicen que el pecado está en la carne, y le dan a la carne todo el peso de una maldición, pero cuántas veces la carne pasa a segundo plano, y lo que más impacta al hombre es algo vital e íntimo. Donde se gestan las obsesiones no es en la piel, sino dentro; la piel es sólo el receptáculo, la piel es el puro cristal de la lámpara. Por eso, lo primero que se impuso en aquel encuentro fueron las ganas de hacerla suya, pero de un modo trascendente, no físico (no olvidemos que los demonios vienen de un reino superior, con más exigencias que las nuestras). Por esas cualidades que no habían perdido era más imperiosa la necesidad de que formara parte, de que se integrara a esa sombría patria; la integración es una forma más fina de lujuria, una clase de lujuria espiritual. Para ello, lo primero fue mostrarle el extraño esplendor de aquel adolorido imperio, e invitarla a vivir ahí con ellos, en aquel destierro había tierras vírgenes donde aún era posible construir un hogar.”