Obras de Yolanda Ramírez Michel

Si te gustó la charla con Yolanda Ramírez Michel y su libro “Conversaciones entre Lilith y el Ángel”, por aquí otras de sus obras publicadas con la editorial Salto Mortal. Encuéntralas aquí.

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Conversaciones entre Lilith y el Ángel

Éste es el recuento de los tiempos únicamente divisados por las intuiciones del alma, los tiempos en que todo estaba inmóvil, los tiempos en que no había ni hombres, ni palabras, ni tiempo. Este es el principio de todas las historias, la página en blanco donde un día todo estuvo en silencio, todo en calma…

Litterae

Un homenaje al verbo, la poética del libro, el lenguaje, la lengua, el poeta, la lectura… imprescindible para los que aman cualquier libro que hable de la palabra, los libros, la poesía, el lenguaje.

Luz en Pueblo Pequeño

Relato surrealista acerca de la inquietante llegada de un personaje que altera la vida de un pequeño y apacible pueblo.

Cuentos de cuarentena 2020 (coordinadora)

Esta antología es el encuentro de voces heterogéneas en su manera de contar la vida. El único punto de semejanza ante la diversidad fue narrar la cuarentena con los recursos propios.

El gran niño

¿Quieres conocer un país donde tus sueños pueden convertirse en realidad? No estoy hablando de los sueños que dejas por la mañana llenos de salivita en la almohada, sino de los sueños del corazón, esos sueños locos, aventureros, fantásticos y maravillosos que te acompañan en todo el día… y a veces durante toda tu vida. Esta es la historia de un niño, Sebastián, que desea intensamente construir… ¡un robot gigante del tamaño de un edificio!

Jacinta

Jacinta narra en imágenes simbólicas el viaje de liberación personal de
una prisión elegida en amor y obsesión.

Manifiesto Luminista

Una llamada apasionada al encuentro de nuestros dones y nuestro poder creador.

El Tarot de Don Quijote

Un libro-juego, contiene un paquete con cartas, oráculo y libro teórico. Es ideal para
regalarlo a quien ama los Clásicos, y muy especialmente a quien ama al Quijote. Pero también es un buen regalo para los amantes del Tarot y la magia. El libro busca la amalgama perfecta entre la sabiduría ancestral, las reflexiones contemporáneas y el juego.

Crónica de una reparación vital

En este libro se reporta la travesía de la enfermedad a la salud mediante un misterioso viaje de alegorías existenciales.

Grimori Mundi

 Un recorrido poético por las eras cósmicas, según la mitología judeocristiana.

Fiestas de Yule (coordinadora).

Fiestas de Yule es un libro ideal para regalar esta Navidad. Dieciocho cuentos en pasta dura, a todo color, con ilustraciones de varios ilustradores serán la delicia de los hogares lectores, que a la manera de siempre, se reúnen en torno al fuego del hogar para compartir la palabra que trae la estrella de Belén.

Nuevas Fiestas de Yule (coordinadora)

Nuevas Fiestas de Yule es el segundo ejemplar de la colección navideña.

Raúl Aceves nos cuenta acerca de “Conversaciones entre Lilith y el Ángel”

Raúl Aceves, noviembre de 2020.

En su libro más reciente, titulado “El evangelio del universo, conversaciones entre Lilith y el Ángel”, Yolanda Ramírez Michel nos da su recreación personal del Génesis, y nos pone como actores principales al Amor y a la Nada, el Origen y la Unidad, la Materia y el Pensamiento, el Sueño y la Imaginación, el Caos y el Hogar Universal, el Gran Pensador y los Niños Secretos, Ella (La Gran Madre) y los Ángeles (los primogénitos), hasta llegar al hijo inasible e infinito: el Tiempo.

El impulso de desentrañar el misterio de nuestro ser despertó la curiosidad del “ángel más joven” y lo hizo desafiar los límites establecidos al conocimiento y romper los tabúes del Padre. Así nació la tentación de probar “el primer fruto prohibido del mundo”. Y de ahí resultó “el espanto, el desasosiego, la confusión”, la extrañeza de “aquel primer vértigo llamado Libertad”, y la polaridad de los opuestos llamados Bien y Mal.

El Padre y la Madre habitaban en la aldea primordial, en aquella casa de los Destinos, y para no alterar la unidad original, el ángel rebelde optó por exiliarse acompañado de la Madre por “una escalera que nace rumbo a la profundidad, por aquel laberíntico tronco – del Árbol de la Vida – hacia lo más denso de la carne cósmica”. Ese fue el origen de los Ángeles caídos.

“La Gran Madre -Materia- estaba lista para que naciera Vida, hija bella y sagrada, Miríadas de hijos emergieron del vientre de la Tierra. Los ángeles exiliados tomaron nuevas formas y se convirtieron en hadas, elfos, gnomos, sirenas, ondinas, ninfas… y a los más rebeldes se les llamó demonios.”

Extrañando a la Madre, la “Ella” primordial, el Padre también descendió al mundo material por el tronco del Árbol de la Vida, recorriendo los 22 senderos de las 10 esferas refulgentes (como lo señala el Kábala). En este mundo el Padre reconoció las letras invisibles de su nombre detrás de todas las cosas creadas como un espejo donde podía verse a sí mismo (como lo señala el Zohar, libro místico judío).

A pesar de la disonancia que había en el mundo material , el Padre respetó la libre elección de sus hijos y la posibilidad de convertir el caos en un orden nuevo. Y así quedó sembrada la semilla de la utopía. El Padre entregó un último don a las nuevas criaturas: un ADN estelar fundador de su linaje, un código genético hecho a semejanza del código cósmico.

Luego de la Madre nació la primera pareja humana, el varón llamado Adán, y la hembra llamada Lilith, y fueron instalados en un lugar paradisiaco, donde no les faltaba nada, y el Padre les dio además e don del Verbo, la palabra que da nombre a todo lo creado, que da identidad a todas las cosas, que da forma a las esencias. La palabra que es al mismo tiempo puente y abismo.

En esta recreación mitológica – situada a medio camino entre la ficción y la prosa poética sin faltar la reflexión filosófica y los aforismos – la figura central de Lilith suplanta a Eva como primera mujer de Adán, y a semejanza del primer ángel rebelde, se auto-exilia del aburrido Edén y abandona a Adán, para ir a hacer compañía a los “Ángeles caídos”, y convertirse ella misma en símbolo de la primera mujer emancipada, libre del dominio masculino, rebelde, pero hambrienta del conocimiento que fue negado en el Edén.

En pocas palabras, Lilith se convierte así en la primera feminista de la historia, según nos propone Yolanda Ramírez en este libro, que sin duda resultará polémico y heterodoxo para muchos, y propositivo para otros. Sea como sea, creo que es un libro que reúne las mejores cualidades de Yolanda como narradora, pensadora y poeta, que ojalá tenga la recepción que se merece.

Raúl Aceves 30/11/2020

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Las infinitas posibilidades de una editorial independiente

Por Jimena Aguirre de la Torre

Las sillas alrededor de la larga mesa de madera se encuentran todas ocupadas. La puerta está abierta y la ventana deja pasar unos leves rayos de sol que iluminan los tomos de la Enciclopedia Británica y las pequeñas figuras de Don Quijote que descansan en el librero. El sonido de pasos indica la llegada de los alumnos, que, al poner un pie en la entrada, perciben el aroma a café y a libros viejos. Manos que sostienen un conjunto de historias y una paciente pluma a su lado que espera iniciar su danza creadora, forman parte de Trithemius talleres literarios, ubicados en la calle Pegaso #5776.

En la cabecera, una mujer de ojos verdes observa a su alrededor, mientras un libro descansa a su lado y la taza de té sube constantemente hacia sus labios rojos. Yolanda Ramírez Michel es editora, escritora y promotora de lectura y, como coordinadora del sello Salto Mortal, ha ahondado en la posibilidad de las editoriales independientes para publicar a nuevos autores y construir lectores exigentes.

Yolanda Ramírez Michel. Fotografía: Abigail Gurr

“Damos la oportunidad a autores que no interesan a un gran consorcio porque no saben si van a vender”, dice Yolanda que, bajo  Salto Mortal, ha publicado diversas obras que considera valiosas, muchas incluso, que han salido de Trithemius, sus talleres literarios con sede en Guadalajara y Chapala.

Se entiende por editorial independiente, a aquellas empresas pequeñas o domésticas que no tienen una finalidad lucrativa expresa, sino que les han dado atención a aquellos espacios que los grandes grupos de la industria han descuidado. Para Yolanda, esta es la principal diferencia con una gran casa editora, que, también teniendo ventajas al darle una mayor difusión y distribución a sus autores, ha dejado de lado la atención personalizada y se ha centrado en la comercialización del libro.

Roberto García, director de Salto Mortal, explica que la necesidad de publicar aquellas obras que reúnen características de literatura de gran nivel llevó a la creación de este sello en abril de 2013: “Nuestra prioridad son las obras que dejen algún valor literario, una marca en los lectores, por eso procuramos que nuestros autores tengan ese compromiso, que sepan que no es un proceso en el que uno se aventura simplemente para ver qué sale, es un trabajo con disciplina que tiene sus riesgos”.

La filosofía de sus colaboradores es entregar un producto valioso y con las mayores atenciones posibles a quienes publican con ellos: desde una revisión exhaustiva, pasando por la maquetación, el diseño y la producción, hasta la distribución y promoción del libro, cada paso del proceso editorial busca un servicio personalizado que explora el fondo de la obra para plasmarlo en su forma.

Fotogragía: Abigail Gurr.

Aunque cuenta con puntos de venta, esto forma parte de uno de los mayores problemas de las pequeñas editoriales: la falta de canales de distribución, que se relacionan con los bajos fondos para producir más ejemplares.

“Los fondos de una editorial independiente son siempre reducidos. Estamos trabajando con las ventas y, como hay pocas, el flujo de la economía es muy lento, ofrecemos material de valor, pero no podemos distribuir mayor cantidad”, dice Yolanda ante el reto de la difusión de sus obras.

La Ley de fomento para la lectura y el libro establece en el artículo 4 que se tiene por objeto propiciar políticas, programas, proyectos y acciones dirigidos a la promoción de la lectura, así como fomentar y estimular la edición, distribución y comercialización del libro y las publicaciones periódicas.

En opinión de Yolanda, el gobierno debería tomar cartas en el asunto; sin embargo, para ella, que una editorial independiente sea realmente independiente, tiene que ver con la capacidad de sostenerse a sí misma. La apuesta es a través de la búsqueda de soluciones creativas y por medio de las nuevas tecnologías, que han abierto una serie de posibilidades.

Por otro lado, a Roberto García no le gusta referirse a sí mismos como “independientes”: “somos empresas culturales, no somos independientes porque estamos relacionados con muchos otros actores”.

Salto Mortal en la FIL Guadalajara 2019. Fotografía: Abigail Gurr

“Está por acontecer un gran cambio” comenta la editora que pone sus esperanzas en las plataformas en línea como canales de distribución, un medio por el cual se podría igualar en capacidad a los grandes grupos editoriales.

En la encuesta de Módulo de Lectura (MOLEC) realizada por el INEGI en 2018, se muestra que en una población de entre 18 y más años, el 84.9% prefiere libros impresos; no obstante, el porcentaje sobre el uso del formato digital se ha incrementado de 5.1% a 10.7% entre 2015 y 2018.

Yolanda se mantiene con apertura ante este nuevo panorama, pero cree en el valor agregado de las editoriales independientes al seguir ofreciendo el libro en su calidad de objeto, ya que más que un archivo, un libro también es un objeto tangible, los dedos de los lectores pasan las páginas, buscan las ilustraciones, mientras que el aroma del papel inunda sus fosas nasales haciéndolo experimentar una sensación muy especial.

Fotografía: Abigail Gurr

Las editoriales independientes no han sido únicamente un medio para la publicación de voces diversas, sino que la búsqueda de lo valioso ha impactado en la exigencia de los lectores, explica Yolanda. Por medio de nuevos formatos explorados como el libro álbum, la profundización en la literatura infantil, así como la atención en las nuevas generaciones, se ha permitido contar con una oferta variada, además del acceso a buena literatura, detonante de lectores exigentes que no se conformarán con materiales superficiales.

Para Roberto García, que Salto Mortal vaya de la mano con talleres literarios ha contribuido a forjar no solo a buenos lectores, sino a escritores responsables para que entiendan el compromiso que tienen con la literatura, “este amor y pasión que termina siendo para toda la vida, es importante a aprender a respetar este oficio”.

Autores como Virginia Woolf, Juan Rulfo y Jorge Luis Borges comenzaron así, dice Yolanda. Esta escritora y editora, junto con Roberto García, busca la publicación y la enseñanza de la literatura. Desde el inicio de sus talleres, sus grandes ojos verdes ven la oportunidad que hay en cada uno de sus alumnos, lectores y escritores que, cada vez que abren un libro, conjuran un hechizo donde las palabras se vuelven historias.

Manifiesto luminista descarga libre

El Manifiesto Luminista, de la autora Yolanda Ramírez Michel, publicado por la editorial Salto Mortal, se presentó el 13 de abril del 2017, a las 19:00 horas, en el Museo de Arte de Zapopan. La editorial preparó algo especial para la presentación pues coincidió con el 5to aniversario de la fundación de la editorial.

            En medio de la situación actual, rodeados de noticias que abundan en tragedias, la autora propone en su manifiesto suspender las quejas e iniciar el camino de la reconstrucción social. Aunque lleno de metáforas y alegorías, el Manifiesto Luminista es un ensayo donde Ramírez Michel recorre varios temas de interés capital: la manipulación mediática y religiosa, la falta de educación en la sociedad, el empobrecimiento cultural, la prepotencia, la ignorancia, el desaliento general, la falta de salud mental y física, el abuso del poder y más… todos estos temas, sin embargo, son atendidos desde un ángulo muy íntimo, y mediante el tratamiento poético del lenguaje. El punto central de su propuesta estética es que el interior de cada ser humano es el verdadero campo de batalla, sólo desde ahí se puede hoy comenzar una revolución verdaderamente efectiva: la interior.

Como una muestra de solidaridad la editorial decide hoy obsequiar el libro a todo lector que esté interesado en leerlo.

Fragmento:

Si proponemos una mirada luminosa tal vez sea porque hay quienes todavía recordamos que en algún lugar del tiempo se quedó dormida la raza de los hombres buenos, y hoy ya nadie les recuerda que todo el presente es sólo una pesadilla, que deben despertar para tomar el control de las visiones que engendra su corazón, que deben levantarse y tomar el sol en la palma de la mano, y recorrer el planeta como magos, cambiando el curso de una historia torcida, una historia que se afirma gracias a la repetición absurda de un millón voces que la fortalecen -la repetición de una mentira lleva a creer en la mentira-, vamos a validar otra cosa, vamos a proponer que es posible, que si la utopía está en el corazón del hombre es porque puede darse, no hay nada que haya estado ahí -en el corazón del hombre- que no haya encontrado un hueco para colarse hacia la realidad.”

Jacinta

Compartimos el inicio de Jacinta, de la autora Yolanda Ramírez Michel.

Prolegómeno

 La vida es un viaje en paracaídas,

[ y no lo que tú quieres creer.

Mi paracaídas comenzó a caer vertiginosamente.

Tal es la fuerza de atracción de la muerte

y del sepulcro abierto.

Vicente Huidobro

Hace algunos soles nació Jacinta. En cuna de besos creció primogénita. Protegida por hadas y duendes exploró los bosques de la infancia. Tuvo el buen tino de ser feliz entonces, tan feliz, que confundía los presagios de tormenta con tiernos gruñidos del cielo.

Sin embargo, su risa brilló…, brilló, y atrajo la oscuridad. Un feroz colmillo aterrizó justo en su yugular, y las moscas rodearon el pastel de cumpleaños.

INTRODUCCIÓN


Nos merecemos todo lo que podemos soportar.

Elfriede Jelinek

Sucedió que un día Jacinta conoció un Ogro… él quedó deslumbrado por sus ojos de miel, y sin dudarlo la invitó a vivir en su palacio.             

Para convencerla le habló del aliento florido que cercaba los muros, de las semillas blancas y lanudas que los álamos de su bosque esparcían al viento, del reflejo musical en el riachuelo.  

Jacinta aceptó la invitación. Llegó ataviada con un vestido de azucenas, portando una nube de tul en sus perfumados cabellos. Cruzó el umbral de la mano del Ogro. Altos ventanales filtraban rayos de luz sobre los tapices de los muros, los salones repetían engañosos ecos de bienvenida. Una larga mesa rectangular presidía el comedor, la cabecera parecía tan lejana e inaccesible como un trono. Más allá, tras una portezuela, la cocina monologaba susurros de agua y leña. En las paredes colgaban imágenes de ilustres antepasados, y en cada puerta abrían su boca cerraduras donde dormían llaves de truculentos dientes.

A cada paso del Ogro la madera crujía, perezosa y sumisa, unida a los acordes de una lira que mansamente los acompañaba por los mudos corredores. Todo lucía suspendido en una dimensión incierta, en espera de órdenes precisas. El Ogro guiaba a Jacinta con orgullo a través de sus dominios.

Conforme avanzaban, el castillo se hundía con gemidos de aire en irrefrenable descenso, los cimientos penetraban la tierra rumbo al averno. El Ogro, inmutable, aseguraba las puertas franqueadas con pesados aldabones de oro.

Jacinta no se percató de nada. Su andar hipnótico, siguiendo un íntimo canto de huso, la sumergía por hundidos corredores hacia la cámara nupcial. En el último trayecto las azucenas de su cauda se marchitaron de pronto, y la nube de tul que ondeaba sobre sus cabellos se tornó gris, borrascosa.

Cuando Jacinta llegó a la habitación del Ogro, los muros ya habían perdido todo rastro de luz. Ahí, él cerró de pronto, con un puntapié, esa última puerta. Jacinta se sobresaltó y salió de su ensueño. Luego él la arrojó al gran lecho, –la cabecera de ébano tenía grabado un escudo donde una serpiente agonizaba en las fauces de un león. Entonces, sin miramientos, el Ogro le arrancó el vestido… y ya jirones, sobre impávidas lozas de hielo, unos pétalos ajados emitieron secos crujidos de otoño.

Cuando el Ogro terminó de morderla, su vientre trazó el perfil de una lágrima roja sobre las antes inmaculadas sábanas de seda.

Capítulo I

Sé que estamos atados a nuestros enemigos, y que ellos tampoco pueden escapar de nosotros

Sándor Márai

Jacinta toma veneno todas las noches; en silencio clava su colmillo un vampiro que vomita en sus venas.

Jacinta amaneció rodeada de barrotes. El Ogro le prohibió visitar a los duendes que la esperan en el bosque. ¿Qué sucede?, se preguntó atónita al darse cuenta que se habían fundido sus pies al suelo de la jaula.

Y es que a Jacinta no le han salido las uvas dulces…

Y qué oscura la estrella que recoge las lágrimas de Jacinta. A su alrededor los murciélagos rondan en ávida danza mientras ella alza sus pupilas al cielo con súplicas en la piel. Le duele el zarpazo de la fiera que la acaba de llevar a su lecho. Jacinta sabe, desde siempre, que es un error exponerse a la mordida de Adán, pero una dulce víbora se enroscó en su vientre, perdió el sentido de las prioridades, y se rindió.

¡Qué cruel castigo por perder la lucidez! Jacinta regaló su entraña y un esqueleto la disfrazó de novia para que se confundiera, desde entonces, con un fantasma, y ni su sombra dejara ya huellas de su paso.

¡Jacinta, no te reconozco! ¡¿Dónde quedó el arrojo de tu lengua, la rabia de tu justicia, la soberbia en tu frente altiva?! Ahora te ocultas en la cripta de sábanas que vistes por las noches hasta convertirte en polvo. Olvidas tu voz en una caja de música que sólo responde a la cuerda de “su” mano. El exilio te envuelve cada mañana en su laguna Estigia.

Los que antes te admiraban, ahora enmudecen ante la mueca de tu sonrisa.

Entraste a la aventura con las llagas puestas; bajo los azahares un cardo, entre los pliegues de tul, la niebla. En el altar del sacrificio tu corazón fue inmolado.

Desde ese día recorres la alameda sin llegar nunca al hogar. Tus raíces se secaron y las arrastras labrando surcos. Abres y riegas la zanja, pero no hay semilla, así es tu recorrido de prisionera.

Me dueles mucho, Jacinta, porque aún guardo el recuerdo de la que serías, porque todavía te veo soñadora de un destino triunfal, no sometida a la mediocridad, al miedo.

Abrazo mis piernas, me escondo en mi ombligo… debo parecer un ovillo cubierto por telarañas de llanto, un cuerpo encorvado, encogido…, mecido por espasmos. Una mariposa abortada antes de extender sus alas.

Dicen, Jacinta, que la esperanza es lo último en perderse, esa es precisamente tu maldición: creer que vendrán días mejores y todo cambiará. Pasas de largo ante los retornos persiguiendo un atajo de espinas. Parecería que Hipnos te somete y una mano trascendental te guía. Caminas atraída hacia la rueca, te deshojas como un árbol en otoño y te siembras en un hondo invierno con paciencia y precaución. A tu lado palidecen los destinos que rechazas con altanera mirada de mártir. Una corona cierra y cerca tus pensamientos. Te vendiste a los sueños que una niña con tu nombre creyó cuando todo se creía. Ahora que la realidad te desafía prefieres ignorarla y construir tu torre de cinabrio.

¡Quién diría, Jacinta, que serías juzgada por tu propia quimera, que te verías a ti misma recorrer el camino hacia el Hades, y no sabrías advertir la trampa! Fuiste raptada a la incordura, ¡alumbra lo poco que aún queda de ti, Jacinta! ¡Despierta! La vida te llama desde una escuálida grieta. Escucha su voz y utiliza el miedo para enfrentar los abismos, no para las rutas que prometen felicidad y gozo.

¿Recuerdas, Jacinta, que un tiempo solías construir nubes a la medida de tu sueño? No tenías entonces miedo de caer, pensabas que el suelo era el techo del cielo. Estabas por encima de todo y de todos. Eras dueña de tu pobreza y de tu dolor, e incluso podías volverlos tus siervos. Te enfrentabas a las noches de juventud con la sonrisa y el suspiro de una reina. Reposabas en la piel de tu almohada con la confortable recomendación del sueño y el cansancio. Tu jornada no te dejaba espacios para sufrir porque la llenabas de trabajo. El insomnio era un lejano pariente político que vivía lejos y aislado. No sabías del descanso, pero tampoco tenías tiempo para llorar. Eran días cargados de labores, pero tú sonreías orgullosa, bien plantada en el camino, como quien recibe la libertad y constata que es una gran responsabilidad ser libre. Entonces, tu sonrisa era blanda y apacible. Un poco melancólica pues añorabas, como siempre sucede, lo que admirado a distancia luce refulgente y áureo. Te acercaste tanto a esa luz… que primero se incendiaron tus ojos y ahora tus alas se derriten por olvidar las sabias recomendaciones de la cordura. ¡¿Por qué te enamoraste de Orkus, Jacinta?!

Su alta estampa me impresionó, aunque desde nuestros primeros pasos juntos aplastó sin piedad mis sueños con su pie.

Ah, Jacinta, tú querías construir una cabaña de madera a orillas de un río tierno y tranquilo, en las cercanías del mar. Deseabas contemplar atardeceres y crepúsculos entre sus brazos. El pan no sería importante si no estaba él sentado a la mesa, la alcoba los refugiaría del mundo y dormirían compartiendo el mismo hueco en la almohada. Esperabas que el amanecer trajera cada día ternura restaurada, besos de mil colores, besos hondos, unidad… y ahí donde sus pisadas estuvieran, estarían también las tuyas, siguiéndolo. Pero no fue así, ¿verdad, Jacinta? Él te dejó atrás, ignoró los muros de tu pequeña cabaña, y se concentró en la búsqueda de un arcón henchido de oro. Sus sueños de grandeza no dejaron mucho espacio para tu contemplación del universo, fuiste un juguete nuevo, un objeto hermoso, o útil, que se coloca en el baúl, que se saca sólo cuando hay visitas, cuando es necesario; o un abrigo si el frío cala los huesos…

Su voz se alejó, sus oídos dejaron de comprender tu lenguaje de sonrisas. Le cansaron los besos, ¡cómo te dolía ver que los arrojaba a la basura apenas brotaban de tus labios! Quisiste recuperarlo, pero cuanto más reclamaste su desvío más lejano se volvía, y ya no supiste qué hacer. Pensaste que el silencio podría ser la solución…

…y el silencio se ha comido tus labios, y tu boca ya no sabe decir palabras de amor, y así, amordazada, ya no sabe tampoco reclamarle nada.

Ante tanta indiferencia guardas tu confesión como algo sagrado, en espera de que él pregunte: ¿qué te pasa?

Lloras, de vez en cuando… esto le indica que estás triste… Pero ¡qué incómodo para él soportar tu llanto!

Un día, al fin, dejaste de llorar, y callaste. ¡Mas cómo deseas que regrese el que construía contigo lugares maravillosos para fincar el futuro y la vejez!

Lo dejaste varias veces… sólo para que él te viera perdida, y olvidara esa confianza estúpida de parejas convencionales; para que al estar lejana te sintiera y deseara como a una amante, y regresaran sus ganas otra vez de besarte. Después de tantas idas y vueltas a casa de tus padres, sin verdadero cambio, te cansaste de usar estrategias, máscaras y disfraces de escapista; y preferiste establecer tu cuartel en el hogar, aunque esto requirió una renuncia que lastima mucho más. Estar a diario en su cama te convierte en un mueble, un objeto más que adorna su rutina, eres algo que está ahí para servirlo, y si no, mereces su desprecio. No hay ya para ti palabras dulces, ¡cómo extrañas eso! Solía llamarte mía y saltaba tu corazón... ¡No sabes qué hacer!, ya lo has probado todo: el enfado, la indiferencia, la seducción, el llanto. Ahora parece que sólo la muerte lo haría darse cuenta de que te ama… ba.

Jacinta… ¿Tienes miedo de ir a dormir? ¿Porque los sueños se tropiezan con tu insomnio? ¿Porque él está ahí, en la cama, a tu lado, tan lejos y tan cerca… con un extraño odio? ¿Porque no sabes cómo sortear el camino hacia su sonrisa? ¿Te das cuenta de que hace mucho que no sonríe? Su gesto es una máscara de dolor que tú no has logrado transformar.

¡Ogro mío!, permite que te bese, no evadas mis caricias. No opongas resistencia, no destruyas lo nuestro… no sigas devorando mis entrañas. ¡Mira: tengo hierbas curativas en mis manos! sé cómo rescatar tu sombra errante de las garras de Satán; puedo reivindicarte, entender el niño herido que ocultas con vergüenza. ¡Puedo incluso, si tú quieres, ser tu madre… una sirena, o un hada benigna, y desaparecer los golpes y trastocarlos por besos! ¡Puedo alejar el destierro que hirió tu infancia, y devolverte una patria!

¡Qué patética es Jacinta! No puede consolar al hombre que ama. Qué triste verla verlo hundirse en la depresión y que esto los llene de distancia.

ESTAREMOS COMPARTIENDO EL RESTO DE LOS CAPÍTULOS cada semana.

Pero si deseas el libro, Jacinta está a la venta en la tienda en línea de la editorial Salto Mortal, esta es la cuarta edición: https://www.editorialsaltomortal.com/product-page/jacinta?fbclid=IwAR02s20-BWh173CLpN-OT3bU1Z4GaxZ3uWzrRX6CnLBt9XJKNv9TqQbK8H8