Un recorrido por los símbolos navideños

Árbol de Navidad
- Raíces paganas y cristianas – La costumbre de adornar un árbol en diciembre se remonta a las antiguas festividades del solsticio de invierno. National Geographic explica que los pueblos del norte de Europa decoraban árboles perennes para celebrar la victoria de la vida sobre la muerte y la luz sobre la oscuridad.
- Primeros árboles navideños en Europa – En Letonia y Estonia, gremios de mercaderes ya decoraban y quemaban árboles hacia 1510; sin embargo, los historiadores cuestionan que estas celebraciones estuvieran ligadas a la Navidad.
- San Bonifacio y la cristianización – Según National Geographic, hacia 723 el misionero inglés San Bonifacio taló un roble dedicado al dios Thor y lo sustituyó por un árbol perenne que proclamó «árbol sagrado». Con ello, los árboles de hoja perenne se incorporaron a los ritos cristianos en Alemania.
- Árbol del Paraíso y Lutero – En la Edad Media surgieron los “árboles del paraíso” decorados con manzanas, que se exhibían en las casas el 24 de diciembre para la fiesta de Adán y Eva. A mediados del siglo XVI, Martín Lutero colocó velas encendidas en un árbol para evocar el resplandor de las estrellas.
- Difusión y modernización – La tradición se extendió por Europa y luego por el resto del mundo. Fundación CIENTEC destaca que el primer registro de un árbol de Navidad está en la catedral de Estrasburgo en 1539 y que el uso de velas para iluminarlo se inspiró en la visión de Lutero de un cielo estrellado. Con el tiempo se sustituyeron las velas por luces eléctricas y hoy muchos hogares utilizan árboles artificiales y luces LED.
Posadas
- Origen evangelizador – Las posadas son fiestas populares que se celebran en México y Centroamérica durante los nueve días previos a la Nochebuena. El País explica que su antecedente son las misas de aguinaldo instauradas en 1587 por fray Diego de Soria, prior del convento de San Agustín de Acolman. Soria obtuvo del papa Sixto V el permiso para celebrar una liturgia dirigida a adoctrinar a los pueblos indígenas.
- Sincretismo con celebraciones prehispánicas – Estas misas se llevaron a cabo del 16 al 24 de diciembre y coincidían con el Panquetzaliztli, festividad mexica dedicada a Huitzilopochtli. Al superponerse ambas celebraciones se facilitó la conversión al catolicismo.
- Evolución – En un inicio las misas de aguinaldo se celebraban en los atrios; después pasaron a procesiones populares que incluían rezos, música y danzas. Hacia principios del siglo XIX adquirieron su estructura actual con letanías, cantos y elementos festivos como la piñata y el baile.
Regalos de Navidad
- Influencias paganas – La costumbre de dar regalos tiene varias raíces. El País – Verne señala que en la Antigua Roma, durante las Saturnales (17‑24 de diciembre) se celebraba el nacimiento de un nuevo ciclo de luz; los romanos decoraban las casas con plantas y candelas y regalaban velas y estatuillas a familiares y amigos. El cristianismo adaptó estos elementos y fijó el 25 de diciembre como fecha del nacimiento de Jesús.
- San Nicolás y Papá Noel – Otra influencia procede de la figura histórica de Nicolás de Mira (San Nicolás). El País explica que este sacerdote del siglo III en la actual Turquía utilizó su fortuna para ayudar a niños y pobres, lo que originó una tradición de regalos. Con el tiempo la devoción por el santo se extendió por Europa y se fusionó con tradiciones locales.
- Comercialización moderna – El historiador Stephen Nissenbaum sostiene que en Nueva York del siglo XIX las élites transformaron la antigua costumbre de pedir comida y bebida a los ricos en una fiesta infantil orientada al consumo de regalos. Así surgió la figura de Santa Claus repartiendo obsequios y la compra de juguetes como parte central de la Navidad.
Luces del árbol
- Velas y peligro – La revista Iluminet relata que antes de la invención de la luz eléctrica, las familias del siglo XIX colocaban velas directamente sobre el árbol de Navidad o en frascos de vidrio, práctica que provocaba incendios; se solía colocar un balde de arena o agua al pie del árbol para apagar las llamas.
- Primeras series eléctricas – En 1882 el ingeniero Edward H. Johnson, socio de Thomas Edison, diseñó la primera serie de luces eléctricas. Conectó manualmente 80 bombillas rojas, blancas y azules alrededor de un árbol que además giraba. Un periodista describió el espectáculo como un árbol “brillantemente iluminado con ochenta luces… divididas casi por igual entre blanco, rojo y azul”.
- Difusión y popularización – Al principio el costo era prohibitivo: en 1900 una serie de 16 bombillas se vendía a 12 dólares (aproximadamente 350 dólares actuales) y requería un electricista. A principios del siglo XX las iluminaciones públicas de árboles y plazas hicieron que la tradición se popularizara y, con avances tecnológicos, las luces eléctricas desplazaron completamente a las velas.
La estrella en la punta del árbol
- Referente bíblico – La estrella en la cima del árbol representa la estrella de Belén que, según el Nuevo Testamento, guió a los Reyes Magos hasta el lugar de nacimiento de Jesús. Milenio señala que este adorno simboliza la luz, esperanza y fe que guía a los creyentes.
- Significado actual – Colocar la estrella se ha convertido en uno de los momentos más significativos del arreglo del árbol. Además de representar la estrella de Belén, evoca la fe que dirige la vida del cristiano y es un símbolo de guía y esperanza para el hogar.
Renos de Santa Claus
- Orígenes literarios y mitológicos – La asociación de Santa Claus con un trineo tirado por renos se consolidó gracias al poema “A Visit from St. Nicholas” (1823). Según el portal 20minutos, este poema inmortalizó la imagen de un Santa regordete que viaja en un trineo tirado por ocho renos, a los que dio nombres específicos (Dasher, Dancer, Prancer, Vixen, Comet, Cupid, Donder y Blitzen).
- Influencias nórdicas – El mismo artículo indica que la elección del reno puede tener raíces en la mitología nórdica, donde estos animales estaban asociados con el dios Thor.
- Añadido de Rudolf – En 1939 el escritor Robert L. May, trabajando para la tienda Montgomery Ward, creó el cuento de Rudolph el reno de nariz roja. Este personaje se sumó como el noveno reno y se popularizó tras una canción compuesta en 1949.
Taller de los duendes
- Mitos nórdicos – La idea de los elfos o duendes navideños tiene sus raíces en las leyendas nórdicas y germánicas, donde eran seres mágicos que habitaban bosques o convivían con los dioses. El blog especializado de juguetes Pipa & Mima afirma que en la cultura navideña los elfos aparecieron a mediados del siglo XIX y se consolidaron como ayudantes de Santa Claus.
- Primera mención – Una de las primeras menciones explícitas de los elfos como ayudantes de Santa se encuentra en el poema A Visit from St. Nicholas (1823). En él, Santa es descrito como un “jovial elfo viejo”, lo que inspiró la idea de que sus ayudantes serían criaturas similares.
- Representaciones modernas – Actualmente se representan como pequeños artesanos de aspecto alegre con trajes verdes o rojos y orejas puntiagudas. Su papel en la cultura popular subraya el trabajo en equipo y la alegría de dar.
Nacimiento (Belén)
- Creación del primer nacimiento – El origen de los nacimientos o belenes se remonta al siglo XIII. Northwest Catholic relata que San Francisco de Asís ideó en 1223 la primera representación de la Natividad en Greccio, Italia. Quiso ver cómo el Niño descansaba en un pesebre y pidió a un amigo preparar una gruta con heno, un buey y un burro. Tras obtener autorización, celebró la misa de medianoche en esa gruta ante numerosos fieles.
- Difusión de la tradición – Después de esta misa, los franciscanos difundieron por toda la cristiandad el uso del pesebre para venerar al Niño Jesús. Con el tiempo, las familias incorporaron figuras adicionales (pastores, Reyes Magos, animales) y el nacimiento se convirtió en un elemento central de la Navidad en muchos países.
Piñatas navideñas
- Orígenes multiculturales – Según la Casa de México en España, el origen de la piñata puede rastrearse hasta las celebraciones de año nuevo en China, donde las piñatas de barro con forma de animales se rompían para atraer buena fortuna. La tradición viajó a Italia y luego a México, donde los frailes la adoptaron como herramienta de evangelización durante las misas de aguinaldo o posadas en el siglo XVI.
- Elementos prehispánicos – También existen indicios de prácticas similares en Mesoamérica: los mayas rompían recipientes de barro llenos de cacao y los mexicas llenaban cazuelas con tesoros y alhajas que rompían en honor a Huitzilopochtli.
- Simbolismo – La piñata clásica de siete picos representa los pecados capitales. Sus colores brillantes simbolizan la tentación, la venda en los ojos recuerda que la fe es ciega y el palo con el que se golpea simboliza la virtud que destruye el mal. Los dulces y frutas que caen al romperla representan las recompensas divinas por mantenerse en el bien. Esta explicación se utilizaba para enseñar la doctrina católica y hoy continúa como un elemento lúdico en las posadas.
Cena navideña
- Fiestas saturnales – El portal Uniradio Informa explica que el origen de la cena navideña se relaciona con las Saturnales romanas, celebraciones en honor a Saturno que se realizaban del 17 al 23 de diciembre. Estas fiestas incluían banquetes públicos donde se comía cerdo y ternera. Los romanos decoraban sus casas con plantas y velas y acostumbraban dar regalos.
- Evolución europea – Durante la Edad Media, las clases altas de Europa organizaban grandes festines con cabezas de jabalí, tartas y vinos; los sobrantes se daban a los pobres. En Inglaterra el pavo se introdujo en 1523 y se volvió popular para las fiestas.
- Llegada a México – La costumbre de la cena navideña llegó a México con los españoles y se mezcló con ingredientes locales. En un inicio el guajolote o pavo era el platillo principal, pero con el tiempo y la influencia de otras culturas el menú cambió. Para muchos cristianos, la cena representa la Última Cena de Jesús o el fin de las dificultades del año y el comienzo de tiempos mejores.
Pavo
- Ave americana – México Desconocido explica que el pavo (guajolote) es originario de México; los aztecas lo llamaban huexólotl o guajolote y lo consumían, pero no estaba vinculado a festividades navideñas.
- Difusión en Europa – Los españoles conocieron el pavo durante la conquista y lo llevaron a Europa, donde se le llamó “gallina de Indias”. Al ser un producto exótico, su consumo se reservó a clases acomodadas.
- Adopción en México – Fray Pedro de Gante celebró en 1528 la primera Navidad en México; aunque el pavo no estuvo presente en esa fecha, con el tiempo se convirtió en un alimento económico gracias a que su engorda era más rápida que la de otras aves.
- Influencia estadounidense – El pavo se popularizó en las festividades invernales por su uso en el Día de Acción de Gracias en Estados Unidos. La costumbre se extendió a México en los años 40 debido al exceso de crianza de esta ave durante el invierno. Hoy es uno de los platos centrales de la cena navideña, preparado al horno, relleno o acompañado de salsas tradicionales.
Muérdago
- Planta sagrada celta – Según algunos estudios, los celtas consideraban el muérdago una planta sagrada con propiedades místicas; creían que protegía de enfermedades y garantizaba fertilidad. Lo utilizaban en rituales para bendecir parejas recién casadas y recolectaban sus ramas con tijeras de oro para preservar su magia.
- Adopción cristiana e inglesa – Con la llegada del cristianismo, muchas tradiciones paganas fueron reinterpretadas; el muérdago se convirtió en símbolo de paz y prosperidad, aunque no fue adoptado formalmente por la Iglesia. En el siglo XVII la costumbre de besarse bajo el muérdago se popularizó en Inglaterra; si dos personas se encontraban bajo la planta debían intercambiar un beso como gesto de amistad y buena voluntad. En el siglo XIX la planta se convirtió en un adorno habitual de las celebraciones navideñas y se colgaba en las puertas para atraer paz y amor. Esta tradición se difundió a Norteamérica y hoy sigue siendo parte de la iconografía romántica de la Navidad.
Coronas en las puertas
- Orígenes en Roma y Grecia – Las coronas navideñas tienen su origen en la Antigua Roma, donde se colgaban como amuletos para atraer prosperidad durante el invierno. El círculo representaba la continuidad de la vida y la esperanza de que el sol regresara tras los meses oscuros, mientras que las ramas de pino, abeto o laurel simbolizaban fortaleza y renacimiento.
- Simbolismo cristiano – Con la expansión del cristianismo, la corona adoptó nuevos significados: la forma circular alude a la eternidad de Dios y a la vida eterna; las ramas perennes evocan la continuidad de la vida terrenal. Colocarla en la puerta de la casa se interpreta como un gesto de bienvenida, unidad familiar y buenos deseos. Algunas tradiciones la decoran con velas (corona de Adviento) para marcar las semanas previas a la Navidad.
Conclusión
Los símbolos navideños más conocidos combinan tradiciones paganas y cristianas, raíces europeas y aportaciones americanas. El árbol, las posadas, los regalos, las luces, la estrella, los renos, los duendes, el nacimiento, la piñata, la cena, el pavo, el muérdago y la corona reflejan cómo la Navidad se ha enriquecido con el paso de los siglos y se ha adaptado a distintos contextos culturales. Su evolución demuestra la capacidad de las sociedades para reinterpretar rituales antiguos y convertirlos en expresiones actuales de fe, esperanza y convivencia.
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