1. ¿qué pasa el 25 de diciembre en Roma?
- En el calendario juliano, el 25 de diciembre se entendía como la fecha del solsticio de invierno, “nacimiento” simbólico del sol: a partir de ahí, los días empiezan a alargarse.
- En el siglo III, el emperador Aureliano (año 274 d.C.) instituye oficialmente la fiesta del Dies Natalis Solis Invicti (“Nacimiento del Sol Invicto”) el 25 de diciembre. Era una gran celebración estatal del dios solar Sol Invictus.
- Esa fiesta se suma al ambiente festivo de Saturnalia (17–23 de diciembre), con banquetes, regalos e inversión de roles sociales.
Conclusión histórica básica: mucho antes de que el 25 de diciembre fuera Navidad, ya era un día solar, festivo y cargado de simbolismo de “nuevo sol que vence a la oscuridad”.

2. ¿Cuándo se fija el 25 de diciembre como Navidad?
- El testimonio más antiguo que tenemos que ponga explícitamente “Nacimiento de Cristo” el 25 de diciembre es la Crónografa del 354 (Calendario de Filócalo), un documento romano del siglo IV.
- En esa misma compilación aparece también el Natalis Invicti (fiesta del Sol Invicto) el mismo día.
- La Iglesia de Roma empieza a celebrar oficialmente Navidad el 25 de diciembre alrededor del año 336, en tiempos de Constantino.
Es decir: en el siglo IV, en Roma, coexisten en el calendario la fiesta de Sol Invictus y la Navidad el mismo día.
3. Dos grandes teorías históricas (útiles para explicar en clave hermenéutica)
Los especialistas proponen dos marcos principales, que no se excluyen totalmente:
A) Teoría de la sustitución (historia de religiones)
- La Iglesia habría escogido el 25 de diciembre para “bautizar” o desplazar las fiestas solares paganas (Sol Invictus, Saturnalia).
- Sentido simbólico: Cristo como “sol de justicia” (Mal 4,2), luz verdadera que vence a las tinieblas; encajar a Jesús en un imaginario ya muy arraigado: el sol invencible que vuelve a crecer después del punto más oscuro del año.
- También hay un motivo político: aprovechar una fecha popular, cargada de fiesta y sentido cósmico, para fortalecer la nueva fe imperial y debilitar el culto solar oficial.
Clave semiótica: el signo “sol invicto” se resignifica: de astro divinizado pasa a metáfora cristológica. Cambia el “referente”, pero se conserva la estructura simbólica: luz que no puede ser vencida.
B) Teoría del cálculo (cronografía cristiana)
- Otra línea defiende que el 25 de diciembre nace de cálculos internos cristianos, no de una simple “copia” pagana.
- Varios autores del siglo III calculan la muerte de Jesús el 25 de marzo; desde una antigua idea judía de la “edad integral” (el profeta muere el mismo día que fue concebido), concluyen que Jesús habría sido concebido el 25 de marzo y nacido nueve meses después: 25 de diciembre.
- Esta teoría explica la fecha como un entramado de simbolismo pascual (muerte/concepción el mismo día) y ciclos cósmicos (equinoccio de primavera / solsticio de invierno), sin necesidad de que sea sólo una estrategia anti-Sol Invictus.
Clave hermenéutica: aquí no se trata tanto de “reemplazar” un culto, sino de leer la vida de Cristo dentro de un orden cósmico: nacimiento y muerte alineados con los puntos de giro del año.
4. ¿Entonces cuál es la relación real?
Si sintetizamos con honestidad académica:
- Coincidencia de fecha y de simbolismo:
- 25 de diciembre ya era, en Roma, día solar ligado al “nacimiento del sol” (Sol Invictus).
- La Iglesia coloca ahí el Nacimiento de Cristo, proclamado como Luz del mundo.
- Influencia probable pero no mecánica:
- Es muy probable que la Iglesia haya tenido presente el peso cultural del Sol Invictus y lo haya aprovechado para resignificarlo (teoría de sustitución).
- Pero también hay evidencia de un cálculo teológico interno (25 marzo → 25 diciembre) que pudo converger con el calendario solar.
- Resultado simbólico:
- Lo que era la fiesta del “Sol invicto” se convierte en la fiesta del “Hijo (Filio) invicto”.
- El eje ya no es el astro, sino la figura de Cristo como nuevo centro de sentido, pero se conserva la experiencia psíquica básica: tras la noche más larga, algo nace que hace retroceder la oscuridad.
5. en clave mitoterapéutica
- Frase histórica-sintética:
Celebramos Navidad el 25 de diciembre porque, en el mundo romano, ese día ya era el “cumpleaños del Sol Invicto”: el momento en que el sol renace después de la noche más larga. La Iglesia superpuso ahí el nacimiento de Cristo, la Luz del mundo.
- Frase semiótica-hermenéutica: El símbolo no se destruye, se resignifica. El viejo dios-sol se transforma en lenguaje para hablar de Cristo: ya no adoramos el astro, sino que usamos su ciclo para narrar una verdad espiritual —hay una luz que ninguna noche puede derrotar.
- Frase mitoterapéutica: En el alma, Navidad y Sol Invictus hablan de lo mismo: del momento en que, en medio del invierno interior, algo pequeño pero invencible comienza a crecer. Por eso esta fecha toca tan hondo incluso en personas no religiosas: es un mito cósmico de renacimiento.