La ciencia y la mística nunca han sido reinos separados, han sido formas de lenguaje distintas. Entender cómo es que ambas tienen un acercamiento a la realidad particular, y mutuamente enriquecedor, ayuda a nuestro entendimiento de verdades complejas. La mística, por ejemplo, se apoya en imagenes alegóricas para comprender esa Realidad Última a la que la ciencia también se acerca con la misma intención, pero con estructuras de lenguaje distintas.
Bendito nuestro presente que favorece el encuentro (no todos lo ven así, pero nosotros somos de los que pensamos que hay un encuentro más que un desencuentro). Para ello presentamos un término que siendo científico-filosófico, también es profundamente místico: esa frontera divisoria de lo que Patrick Harpur llama el Otro Mundo.
Vamos pues:
La frontera de Markov (Markov blanket) no es una barrera física como una membrana, sino un concepto estadístico que delimita un sistema respecto a su entorno. Surge del análisis de redes bayesianas y se ha aplicado a biología y a la teoría de la información integrada. Se define como el conjunto mínimo de estados que hace que los estados internos de un sistema sean independientes condicionales del exterior: todo lo que pasa entre el interior y el exterior debe fluir a través de la frontera.
¿Cómo se compone una frontera de Markov?

En biología se describe con tres tipos de estados:
- Estados internos: variables propias del sistema (por ejemplo, el interior de una célula o el “mundo interno” de un organismo).
- Estados externos: variables del entorno que no forman parte del sistema.
- La frontera de Markov, que se subdivide en:
- Estados sensoriales, que reciben influencia del entorno pero no influyen en él.
- Estados activos, que influyen en el entorno pero no son afectados directamente por él.
Esta mediación hace que las interacciones sean indirectas: el entorno puede perturbar las variables sensoriales, y el sistema actúa sobre el entorno a través de las variables activas. La frontera permite, por tanto, que el sistema mantenga su organización mientras intercambia energía o información con su medio.
Implicaciones en el debate sobre agentes cognitivos
En el debate entre Michael Levin y Bernardo Kastrup, la frontera de Markov aparece como un posible criterio para definir la vida o la agencia:
- Autonomía y auto‑organización: los organismos generan y mantienen fronteras de Markov a distintas escalas (células, tejidos, órganos, organismos). Esta frontera formaliza qué cuenta como “dentro” y “fuera” y ayuda a explicar cómo surge la auto‑organización y el control homeostático en los sistemas vivos.
- Escalabilidad: como el concepto es independiente de la escala, se puede hablar de fronteras de Markov para neuronas, órganos o incluso sociedades de agentes; eso apoya la idea de Levin de mentes anidadas, donde cada nivel de organización puede tener su propio ámbito de percepción y acción.
- Interpretación idealista: Kastrup, que concibe la vida como una disociación de una mente universal, sugiere que la noción de “blanket” (frontera) podría incorporarse a la teoría de la información integrada para formalizar el límite entre un “alter” (una conciencia individual) y el resto del universo. En su interpretación, las fronteras de Markov ayudarían a explicar por qué los sistemas vivos mantienen un borde activo-sensorial que los distingue de otras partes de la mente universal.
- Medida de agencia: definir un agente cognitivo como un sistema que posee una frontera de Markov funcional ofrece un marco operativo para decidir si un sistema tiene perspectiva propia. Un sistema con estados internos que se mantienen autónomos respecto al entorno, gracias a un set de estados activos y sensoriales, puede considerarse un “agente”.
En resumen, la frontera de Markov es una herramienta teórica que permite describir la frontera entre un organismo y su entorno, identificando los canales por los que percibe y actúa. En el contexto discutido, su importancia radica en que formaliza el límite de un agente cognitivo y permite analizar cómo surgen y se mantienen identidades individuales dentro de un universo posiblemente mental.
Y así, la ciencia nos da términos que sirven para entender que esa invisible frontera que nos separa del entorno lleva un nombre, pero es mucho más que un nombre, un hecho, una realidad, una experiencia sutil que el ser humano vive sin darse cuenta.
Fuentes:
Palacios, E. R., Razi, A., Parr, T., Kirchhoff, M., & Friston, K. (2020). On Markov blankets and hierarchical self‑organisation. Journal of Theoretical Biology, 486, 110089. https://doi.org/10.1016/j.jtbi.2019.110089 pmc.ncbi.nlm.nih.gov.
Martorana, R. (2020, 16 de julio). The boundaries of an organism (part 1) — The Markov blanket. Medium. Recuperado de https://medium.com/c‑oo‑gnition/the‑boundaries‑of‑an‑organism‑part‑1‑the‑markov‑blanket‑219e99c10771 medium.com.
With Reality in Mind. (24 de septiembre de 2025). Recording: Michael Levin vs brain chauvinism. “The magic is everywhere.” WithRealityInMind.com. Disponible en https://www.withrealityinmind.com/recording‑michael‑levin‑life withrealityinmind.com.