Sesión del Curso El Libro de la Vida

El taller facilitado por Yolanda Ramírez Michel se abre desde lo cotidiano y afectivo: saludos, sonrisas compartidas y celebraciones. Esta entrada simple da paso a un viaje profundo, colectivo, en torno a la experiencia del amor y la posibilidad de transformar nuestra percepción. En este capítulo exploraremos ese recorrido, entretejido de dinámicas vivenciales, testimonios personales, marcos teóricos y enseñanzas espirituales.

Un objeto, muchas capas

La propuesta inicial parece sencilla: cada participante presenta un objeto significativo y lo envuelve con diversos materiales. Sin embargo, el ejercicio rápidamente revela su potencia simbólica. Evita, por ejemplo, ofrece una cebolla, cuyas capas representan prejuicios y defensas que oscurecen el brillo interior. Este acto de ocultar y revelar sirve como metáfora central: con frecuencia miramos sólo la envoltura —las apariencias, las circunstancias— y olvidamos que el amor, la esencia, siempre está presente.

Las reacciones de los participantes dan cuenta de cómo las emociones, heridas y expectativas se proyectan sobre lo visible. Yoli guía la reflexión con una pregunta crucial: ¿estamos entrenados para percibir el fondo o sólo lo inmediato?

Poética de la integración

A continuación, se comparte un fragmento del libro La enfermedad como camino, que reza:

“Conocí el bien y el mal… Y al fin reconocí que yo estoy en todo y todo está en mí.”

Este poema es puente hacia una comprensión no dual: todo juicio, toda separación, surge del ego. La sanación implica reconocer que la aparente polaridad (bien/mal, yo/otro) es una ilusión perceptiva. En este contexto, la salud se concibe como integración: un retorno a la totalidad.

Cartografía del amor

Para profundizar en el tema, Yoli introduce cinco nociones griegas de amor:

  • Eros: la atracción pasional y física.
  • Caritas: el cuidado desinteresado por el bienestar del otro.
  • Storge: el afecto familiar o tribal, sostenido por la pertenencia.
  • Filia: la amistad basada en el respeto y la admiración mutua.
  • Ágape: el amor incondicional y espiritual.

Esta clasificación abre un espacio de diálogo: ¿en qué tipo de amor se mueven nuestras relaciones cotidianas? ¿Cómo cultivamos el amor que no exige nada a cambio?

Percibir distinto, vivir distinto

Uno de los ejes más potentes del taller gira en torno a la percepción. “No vemos las cosas como son, sino como hemos aprendido a temerlas”, propone Un Curso de Milagros. La percepción, entonces, no es un reflejo neutro de la realidad, sino una construcción condicionada por creencias, historias y temores.

Yoli comparte el relato de Cristi, quien una vez regañó a su hijo por lo que había soñado. Este ejemplo ilustra cuán rápido proyectamos culpa incluso sobre lo inconsciente. La facilitadora invita a observar esos juicios automáticos, a desactivarlos, a entrenar una mirada que busque la unidad en vez de la separación.

El viaje del alma

Joseph Campbell describe el “viaje del héroe” como un proceso arquetípico de transformación. Yoli lo retoma para mapear los movimientos interiores de quien elige sanar su percepción:

  1. Zona de confort
  2. Llamado al cambio
  3. Negación
  4. Aceptación
  5. Encuentro con pruebas y monstruos
  6. Caída al fondo
  7. Resurrección
  8. Regreso con el elixir

Aquí, el “elixir” no es un saber nuevo, sino una forma nueva de ver. La percepción milagrosa no añade información; revela lo que siempre estuvo.

Voces del umbral

Durante la sesión, Maribel y Betti comparten experiencias de transformación personal que fueron malinterpretadas por su entorno. Ser vistos como “perdidos” ilustra cómo toda ruptura con los moldes conocidos activa miedo en quienes nos rodean. Sus relatos resuenan en el grupo. Lo externo, sugiere Yoli, sólo refleja nuestra propia dificultad para abrazar lo distinto.

Lo fragmentado y lo entero

Un juego visual propone a los participantes adivinar imágenes a partir de fragmentos. Algunos ven rostros, otros formas abstractas. La enseñanza es clara: cada percepción es parcial, y sin embargo válida desde su ángulo. Da Vinci hablaba del iceberg: lo visible es mínimo, lo esencial está oculto. Así también, el espíritu.

Yoli conecta esto con la noción de fractal: un fragmento contiene la forma del todo. Ver ese todo requiere soltar juicios y abrir la mirada interior.

Resonancias y despedida

Las referencias se entrelazan: Jacobo Grinberg y su noción del observador, La Ilíada como espejo del destino humano, Jorge Bucay recordando contar los momentos felices, William Blake anunciando un matrimonio místico entre cielo e infierno.

El taller cierra con una pregunta que queda vibrando:

¿Quieres tu verdad (subjetiva) o la Verdad (total, integradora)?

Abrazar la Verdad exige abandonar la certeza de nuestras interpretaciones. Requiere ver desde el espíritu.

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