Solsticio del 2025

Hay un fuego que no arde en la superficie. Está oculto, pulsa, es ancestral. En La Turba, Empédocles —ese filósofo que no hablaba desde las ideas sino desde los elementos— insinuó que el centro de la Tierra no es solo físico, sino metáfora de lo espiritual: núcleo de fuego perpetuo que sostiene el movimiento del mundo. No un fuego que devora, sino uno que transmuta, que cuece las semillas para que emerjan… En esta visión precursora de la alquimia, el fuego interno no destruye, es el encargado de la trasmutación. Es el crisol donde todo lo caído puede renacer.
Muy lejos de ahí otra imagen del fuego interno se oculta en el mito de Amaterasu, la diosa solar del Japón, que se ofende por la afrenta del hermano y se esconde en la oscuridad. La cueva de Amaterasu no es sólo un escondite: es una matriz, un horno espiritual. Mientras el mundo queda en sombras, la diosa se transforma en el centro de la tierra. No muere. Se concentra en adquirir fuerza y esplendor renovado, en conocerse y recordar sus dones. Como el fuego alquímico, su retirada no es abandono sino preparación. Su regreso será más radiante.
Y hoy, 20 de junio (a las 20:42 en México, desde donde escribo), el cielo marca su giro. Es el solsticio de verano. El día más largo. El instante en que el sol se detiene un segundo en su carrera para contemplarse a sí mismo. Como si recordara aquel momento en que estuvo ausente. Como si la luz nos dijera: “He vuelto del centro”. Porque cada solsticio no es solo una fecha astronómica, sino un mito vivo: la promesa de que incluso la luz que se esconde regresará si aprendemos a convocarla con canto, con danza, con espejo. Como hicieron los kami para traer de vuelta a Amaterasu. Como hacen los filósofos modernos, como Peter Kingsley que recupera las verdades presocráticas.
Cada uno de nosotros —si nos atrevemos a mirar hacia dentro— puede reconocer ese mismo fuego, pulsando desde lo hondo, esperando el momento de renacer. Somos soles que no quieren permanecer en oscuridad por mucho tiempo, sólo el necesario para volver renovados.