Un poema de Rocío Barragán

Tu danza rosa morena, es tiniebla luminosa.
Eres ola que el mar arroja
en húmedas noches de azules cascadas
que habitan tu cuerpo de bosque incendiado.
Eres escalofrío y asombro
en los amantes que se miran, se reconocen
se aman, en cuevas, en laberintos, en llamas, donde tu corazón se hunde, armonioso y cercano
en una herida cicatrizando desnuda.
Eres un pájaro sin páramo ni jaulas
que ya sin sombra se asoma
cantando en la enramada.
Mito transformado en fuente fértil
al surgir a cada instante de la nada.
Eres un olor a hierba fresca.
Eres Arbol de la vida, hembra embarazada
en noches de luna llena
al emerger la primavera.
Eres un sabor a vino y braza, irresistible.
Una gota de rocío alumbrando los labios.
Un beso, un sublime desvarío
volando en desenfreno.
Eres un umbral, un puente para atravesar
Penumbra y niebla.
La resurrección de la carne en la memoria qué el éter un día
grabó en el corazón de los amantes.
Reconozco tu aliento.
Eres pasión sagrada.
Dolor iluminado.
Gracias, Rocío Barragán, por llevar al taller de Biográficas iluminados poemas.