IMG_3814CARTA EN EL ÁRBOL

Querido Niño Dios:
Ya no soy una niña, ni pienso pedir juguetes esta Navidad, ni espero que bajo el árbol aparezcan algunos de mis sueños. De cualquier modo necesito escribir esta carta, un poco porque las cartas pertenecen al pasado, están llenas de nostalgia, y en esta temporada la nostalgia es un manto cálido que nos lleva hasta el sillón mullido frente a una ventana… otro poco porque la carta al Niño Dios no ha pasado de moda, gracias a los niños y sus ilusiones.
Lo cierto es que una carta es ideal para aterrizar los pájaros que vuelan en la cabeza, y es una buena forma de decir…
…decir que creo en ti, creo que eres tú quien llegas al final de un año agotador, cargado de dones, a darnos la fortaleza de un dios muy joven (según la región hay quien te ha dado el nombre de Santa y te ha montado en trineo, hay quien te ha multiplicado por tres y te ha convertido en mago, los hombres somos amantes de nombrar lo innombrable)…

… y sí, hoy escribo para reconocer, que a pesar de todos los malos casos en la historia humana, no dejas nunca de regar tus dones por la tierra, cada estación llenas los árboles de “esferas” y tu sol -invicto- no nos abandona nunca, sale día a día, incansable, vencedor siempre de la noche, iluminando el roció del amanecer con reflejos semejantes a los foquitos del árbol. Y, aunque las cartas navideñas siempre han sido recursos para pedir algo…  yo hoy necesito escribir por otras razones: para agradecer los dones que me has dado, agradecer el trabajo con el que gano el pan de cada día, los hijos, mis padres, mis hermanos, mi familia, mis amigos,  mis maestros. Pero también agradecer por esas cosas “malas”, porque me han hecho más fuerte, agradecerte las enfermedades que me han permitido conectar con mi alma, o las épocas en que no hubo pan en mi mesa (sin esas malas rachas no valoraría la abundancia ni haría por apoyar a los que pasan hambre); agradecer porque mis arcas no están llenas de oro, de ser así no habría conocido gente maravillosa intentando llenarlas de algo más valedero, de amor. Agradecer, en fin, las dificultades, que llegaron a sembrar mi vida de poderes y armas interiores.

Por todo ello, aunque ya no soy una niña, y no he puesto mis calcetines en la chimenea, esta Navidad estás en mi vida más presente que nunca, más vivo en tu pesebre de heno, más cálido en el ponche, y más gozoso en la reunión de familia. Claro y contundente, habitas en total esplendor todos los símbolos con los que el mundo pretende entenderte y celebrarte. Por eso y muchas cosas más, ¡gracias por venir a mi casa, cada Navidad!

Autora Yolanda Ramírez Michel

Ilustraciones Eli Mitzy

Trithemius Talleres Literarios  http://www.trithemius.mx

Un comentario en “Carta en el árbol

Deja un comentario

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s