Símbolos navideños: origen y evolución

Un recorrido por los símbolos navideños

Árbol de Navidad

  • Raíces paganas y cristianas – La costumbre de adornar un árbol en diciembre se remonta a las antiguas festividades del solsticio de invierno. National Geographic explica que los pueblos del norte de Europa decoraban árboles perennes para celebrar la victoria de la vida sobre la muerte y la luz sobre la oscuridad.
  • Primeros árboles navideños en Europa – En Letonia y Estonia, gremios de mercaderes ya decoraban y quemaban árboles hacia 1510; sin embargo, los historiadores cuestionan que estas celebraciones estuvieran ligadas a la Navidad.
  • San Bonifacio y la cristianización – Según National Geographic, hacia 723 el misionero inglés San Bonifacio taló un roble dedicado al dios Thor y lo sustituyó por un árbol perenne que proclamó «árbol sagrado». Con ello, los árboles de hoja perenne se incorporaron a los ritos cristianos en Alemania.
  • Árbol del Paraíso y Lutero – En la Edad Media surgieron los “árboles del paraíso” decorados con manzanas, que se exhibían en las casas el 24 de diciembre para la fiesta de Adán y Eva. A mediados del siglo XVI, Martín Lutero colocó velas encendidas en un árbol para evocar el resplandor de las estrellas.
  • Difusión y modernización – La tradición se extendió por Europa y luego por el resto del mundo. Fundación CIENTEC destaca que el primer registro de un árbol de Navidad está en la catedral de Estrasburgo en 1539 y que el uso de velas para iluminarlo se inspiró en la visión de Lutero de un cielo estrellado. Con el tiempo se sustituyeron las velas por luces eléctricas y hoy muchos hogares utilizan árboles artificiales y luces LED.

Posadas

  • Origen evangelizador – Las posadas son fiestas populares que se celebran en México y Centroamérica durante los nueve días previos a la Nochebuena. El País explica que su antecedente son las misas de aguinaldo instauradas en 1587 por fray Diego de Soria, prior del convento de San Agustín de Acolman. Soria obtuvo del papa Sixto V el permiso para celebrar una liturgia dirigida a adoctrinar a los pueblos indígenas.
  • Sincretismo con celebraciones prehispánicas – Estas misas se llevaron a cabo del 16 al 24 de diciembre y coincidían con el Panquetzaliztli, festividad mexica dedicada a Huitzilopochtli. Al superponerse ambas celebraciones se facilitó la conversión al catolicismo.
  • Evolución – En un inicio las misas de aguinaldo se celebraban en los atrios; después pasaron a procesiones populares que incluían rezos, música y danzas. Hacia principios del siglo XIX adquirieron su estructura actual con letanías, cantos y elementos festivos como la piñata y el baile.

Regalos de Navidad

  • Influencias paganas – La costumbre de dar regalos tiene varias raíces. El País – Verne señala que en la Antigua Roma, durante las Saturnales (17‑24 de diciembre) se celebraba el nacimiento de un nuevo ciclo de luz; los romanos decoraban las casas con plantas y candelas y regalaban velas y estatuillas a familiares y amigos. El cristianismo adaptó estos elementos y fijó el 25 de diciembre como fecha del nacimiento de Jesús.
  • San Nicolás y Papá Noel – Otra influencia procede de la figura histórica de Nicolás de Mira (San Nicolás). El País explica que este sacerdote del siglo III en la actual Turquía utilizó su fortuna para ayudar a niños y pobres, lo que originó una tradición de regalos. Con el tiempo la devoción por el santo se extendió por Europa y se fusionó con tradiciones locales.
  • Comercialización moderna – El historiador Stephen Nissenbaum sostiene que en Nueva York del siglo XIX las élites transformaron la antigua costumbre de pedir comida y bebida a los ricos en una fiesta infantil orientada al consumo de regalos. Así surgió la figura de Santa Claus repartiendo obsequios y la compra de juguetes como parte central de la Navidad.

Luces del árbol

  • Velas y peligro – La revista Iluminet relata que antes de la invención de la luz eléctrica, las familias del siglo XIX colocaban velas directamente sobre el árbol de Navidad o en frascos de vidrio, práctica que provocaba incendios; se solía colocar un balde de arena o agua al pie del árbol para apagar las llamas.
  • Primeras series eléctricas – En 1882 el ingeniero Edward H. Johnson, socio de Thomas Edison, diseñó la primera serie de luces eléctricas. Conectó manualmente 80 bombillas rojas, blancas y azules alrededor de un árbol que además giraba. Un periodista describió el espectáculo como un árbol “brillantemente iluminado con ochenta luces… divididas casi por igual entre blanco, rojo y azul”.
  • Difusión y popularización – Al principio el costo era prohibitivo: en 1900 una serie de 16 bombillas se vendía a 12 dólares (aproximadamente 350 dólares actuales) y requería un electricista. A principios del siglo XX las iluminaciones públicas de árboles y plazas hicieron que la tradición se popularizara y, con avances tecnológicos, las luces eléctricas desplazaron completamente a las velas.

La estrella en la punta del árbol

  • Referente bíblico – La estrella en la cima del árbol representa la estrella de Belén que, según el Nuevo Testamento, guió a los Reyes Magos hasta el lugar de nacimiento de Jesús. Milenio señala que este adorno simboliza la luz, esperanza y fe que guía a los creyentes.
  • Significado actual – Colocar la estrella se ha convertido en uno de los momentos más significativos del arreglo del árbol. Además de representar la estrella de Belén, evoca la fe que dirige la vida del cristiano y es un símbolo de guía y esperanza para el hogar.

Renos de Santa Claus

  • Orígenes literarios y mitológicos – La asociación de Santa Claus con un trineo tirado por renos se consolidó gracias al poema “A Visit from St. Nicholas” (1823). Según el portal 20minutos, este poema inmortalizó la imagen de un Santa regordete que viaja en un trineo tirado por ocho renos, a los que dio nombres específicos (Dasher, Dancer, Prancer, Vixen, Comet, Cupid, Donder y Blitzen).
  • Influencias nórdicas – El mismo artículo indica que la elección del reno puede tener raíces en la mitología nórdica, donde estos animales estaban asociados con el dios Thor.
  • Añadido de Rudolf – En 1939 el escritor Robert L. May, trabajando para la tienda Montgomery Ward, creó el cuento de Rudolph el reno de nariz roja. Este personaje se sumó como el noveno reno y se popularizó tras una canción compuesta en 1949.

Taller de los duendes

  • Mitos nórdicos – La idea de los elfos o duendes navideños tiene sus raíces en las leyendas nórdicas y germánicas, donde eran seres mágicos que habitaban bosques o convivían con los dioses. El blog especializado de juguetes Pipa & Mima afirma que en la cultura navideña los elfos aparecieron a mediados del siglo XIX y se consolidaron como ayudantes de Santa Claus.
  • Primera mención – Una de las primeras menciones explícitas de los elfos como ayudantes de Santa se encuentra en el poema A Visit from St. Nicholas (1823). En él, Santa es descrito como un “jovial elfo viejo”, lo que inspiró la idea de que sus ayudantes serían criaturas similares.
  • Representaciones modernas – Actualmente se representan como pequeños artesanos de aspecto alegre con trajes verdes o rojos y orejas puntiagudas. Su papel en la cultura popular subraya el trabajo en equipo y la alegría de dar.

Nacimiento (Belén)

  • Creación del primer nacimiento – El origen de los nacimientos o belenes se remonta al siglo XIII. Northwest Catholic relata que San Francisco de Asís ideó en 1223 la primera representación de la Natividad en Greccio, Italia. Quiso ver cómo el Niño descansaba en un pesebre y pidió a un amigo preparar una gruta con heno, un buey y un burro. Tras obtener autorización, celebró la misa de medianoche en esa gruta ante numerosos fieles.
  • Difusión de la tradición – Después de esta misa, los franciscanos difundieron por toda la cristiandad el uso del pesebre para venerar al Niño Jesús. Con el tiempo, las familias incorporaron figuras adicionales (pastores, Reyes Magos, animales) y el nacimiento se convirtió en un elemento central de la Navidad en muchos países.

Piñatas navideñas

  • Orígenes multiculturales – Según la Casa de México en España, el origen de la piñata puede rastrearse hasta las celebraciones de año nuevo en China, donde las piñatas de barro con forma de animales se rompían para atraer buena fortuna. La tradición viajó a Italia y luego a México, donde los frailes la adoptaron como herramienta de evangelización durante las misas de aguinaldo o posadas en el siglo XVI.
  • Elementos prehispánicos – También existen indicios de prácticas similares en Mesoamérica: los mayas rompían recipientes de barro llenos de cacao y los mexicas llenaban cazuelas con tesoros y alhajas que rompían en honor a Huitzilopochtli.
  • Simbolismo – La piñata clásica de siete picos representa los pecados capitales. Sus colores brillantes simbolizan la tentación, la venda en los ojos recuerda que la fe es ciega y el palo con el que se golpea simboliza la virtud que destruye el mal. Los dulces y frutas que caen al romperla representan las recompensas divinas por mantenerse en el bien. Esta explicación se utilizaba para enseñar la doctrina católica y hoy continúa como un elemento lúdico en las posadas.

Cena navideña

  • Fiestas saturnales – El portal Uniradio Informa explica que el origen de la cena navideña se relaciona con las Saturnales romanas, celebraciones en honor a Saturno que se realizaban del 17 al 23 de diciembre. Estas fiestas incluían banquetes públicos donde se comía cerdo y ternera. Los romanos decoraban sus casas con plantas y velas y acostumbraban dar regalos.
  • Evolución europea – Durante la Edad Media, las clases altas de Europa organizaban grandes festines con cabezas de jabalí, tartas y vinos; los sobrantes se daban a los pobres. En Inglaterra el pavo se introdujo en 1523 y se volvió popular para las fiestas.
  • Llegada a México – La costumbre de la cena navideña llegó a México con los españoles y se mezcló con ingredientes locales. En un inicio el guajolote o pavo era el platillo principal, pero con el tiempo y la influencia de otras culturas el menú cambió. Para muchos cristianos, la cena representa la Última Cena de Jesús o el fin de las dificultades del año y el comienzo de tiempos mejores.

Pavo

  • Ave americanaMéxico Desconocido explica que el pavo (guajolote) es originario de México; los aztecas lo llamaban huexólotl o guajolote y lo consumían, pero no estaba vinculado a festividades navideñas.
  • Difusión en Europa – Los españoles conocieron el pavo durante la conquista y lo llevaron a Europa, donde se le llamó “gallina de Indias”. Al ser un producto exótico, su consumo se reservó a clases acomodadas.
  • Adopción en México – Fray Pedro de Gante celebró en 1528 la primera Navidad en México; aunque el pavo no estuvo presente en esa fecha, con el tiempo se convirtió en un alimento económico gracias a que su engorda era más rápida que la de otras aves.
  • Influencia estadounidense – El pavo se popularizó en las festividades invernales por su uso en el Día de Acción de Gracias en Estados Unidos. La costumbre se extendió a México en los años 40 debido al exceso de crianza de esta ave durante el invierno. Hoy es uno de los platos centrales de la cena navideña, preparado al horno, relleno o acompañado de salsas tradicionales.

Muérdago

  • Planta sagrada celta – Según algunos estudios, los celtas consideraban el muérdago una planta sagrada con propiedades místicas; creían que protegía de enfermedades y garantizaba fertilidad. Lo utilizaban en rituales para bendecir parejas recién casadas y recolectaban sus ramas con tijeras de oro para preservar su magia.
  • Adopción cristiana e inglesa – Con la llegada del cristianismo, muchas tradiciones paganas fueron reinterpretadas; el muérdago se convirtió en símbolo de paz y prosperidad, aunque no fue adoptado formalmente por la Iglesia. En el siglo XVII la costumbre de besarse bajo el muérdago se popularizó en Inglaterra; si dos personas se encontraban bajo la planta debían intercambiar un beso como gesto de amistad y buena voluntad. En el siglo XIX la planta se convirtió en un adorno habitual de las celebraciones navideñas y se colgaba en las puertas para atraer paz y amor. Esta tradición se difundió a Norteamérica y hoy sigue siendo parte de la iconografía romántica de la Navidad.

Coronas en las puertas

  • Orígenes en Roma y Grecia – Las coronas navideñas tienen su origen en la Antigua Roma, donde se colgaban como amuletos para atraer prosperidad durante el invierno. El círculo representaba la continuidad de la vida y la esperanza de que el sol regresara tras los meses oscuros, mientras que las ramas de pino, abeto o laurel simbolizaban fortaleza y renacimiento.
  • Simbolismo cristiano – Con la expansión del cristianismo, la corona adoptó nuevos significados: la forma circular alude a la eternidad de Dios y a la vida eterna; las ramas perennes evocan la continuidad de la vida terrenal. Colocarla en la puerta de la casa se interpreta como un gesto de bienvenida, unidad familiar y buenos deseos. Algunas tradiciones la decoran con velas (corona de Adviento) para marcar las semanas previas a la Navidad.

Conclusión

Los símbolos navideños más conocidos combinan tradiciones paganas y cristianas, raíces europeas y aportaciones americanas. El árbol, las posadas, los regalos, las luces, la estrella, los renos, los duendes, el nacimiento, la piñata, la cena, el pavo, el muérdago y la corona reflejan cómo la Navidad se ha enriquecido con el paso de los siglos y se ha adaptado a distintos contextos culturales. Su evolución demuestra la capacidad de las sociedades para reinterpretar rituales antiguos y convertirlos en expresiones actuales de fe, esperanza y convivencia.

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El “ĝipar” mesopotámico, el pesebre cristiano y el último canto del Kalevala

Por Yolanda Ramírez Michel

1. El “ĝipar” o giparu mesopotámico

  • Origen material y simbólico. El término sumerio ĝipar (o giparu, en acadiano) se refería al principio a una estera de juncos que se extendía como cama nupcial. Con el tiempo su significado se amplió y pasó a designar un espacio delimitado ligado a la potencia generativa. Según un estudio, el gipar terminó expresando la idea de la capacidad de fertilidad para crear y sostener la vida, fue asociado a la “despensa que contiene abundancia” y se convirtió en un punto de unión con el poder generador; por eso los templos se construían sobre una estera de gipar, y el recinto del gipar era la residencia de la en o alta sacerdotisa donde se consumaba el hieros gamos o matrimonio sagrado.
  • Edificio ceremonial. En la ciudad de Ur, junto al santuario del dios lunar Nanna se encontraba el Gipar‑ku (“gipar puro”), un edificio casi cuadrado que servía de residencia a la entum, hija del rey, elegida como sacerdotisa suprema. En este recinto había un agrun (término acadiano kummum, “cámara”) donde, según un texto mitológico, la diosa Ningal dio a luz a su hijo, el dios solar Utu/Šamaš. El gipar incluía además almacenes, cocinas y dependencias que recordaban a un granero y establo: era a la vez casa‑vientre, despensa y recinto donde se gestaba lo divino.
  • Relación con el vientre y el parto. El lenguaje sumerio vincula el concepto de ĝipar con el útero: textos rituales y el signo cuneiforme describen una cabaña dentro de un corral (símil uterino). En los himnos de Enheduanna se habla de “entrar en el santo ĝipar”, que se define como la casa de las altas sacerdotisas en el complejo del templo. El gipar es por tanto un lugar reservado, cargado de sacralidad femenina, donde se celebra la unión sexual y, simbólicamente, el nacimiento de la luz.

2. El pesebre católico

  • Contexto evangélico. El evangelio de Lucas afirma que María dio a luz a Jesús y lo recostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos en el aposento. El término “aposento” designaba la sala más amplia de la casa; por razones de intimidad, el parto habría tenido lugar en la zona inferior donde se guardaban los animales y los aperos. Padres de la Iglesia como San Justino y Orígenes, y los evangelios apócrifos, situaron el nacimiento en una cueva‑establo. En Belén (“Casa del pan”) el pesebre era un hueco tallado en la roca donde se ponía el alimento de las bestias.
  • Significado simbólico. El pesebre remite al granero y al comedero: un espacio humilde, doméstico, donde se almacena la comida y duermen los animales. La tradición cristiana convirtió ese lugar en el vientre de la tierra que recibe a quien será “pan de vida”. El buey y el asno que desde Isaías 1,3 “conocen el pesebre de su dueño” fueron incorporados al belén medieval (Francisco de Asís en 1223 escenifica un pesebre con heno, buey y asno para que la gente visualice la humildad de Dios). La escena subraya la amistad entre el niño y las bestias: el aliento de los animales calienta al recién nacido y, al mismo tiempo, simboliza que la naturaleza reconoce a su creador.

3. El parto en la Kalevala y la tradición de las saunas

  • Partos en la sauna. En la cultura finlandesa, la sauna era la construcción más limpia y caliente de la casa; por ello se usaba para asearse, atender cuestiones de higiene e incluso dar a luz. Este uso pervive en el mito: en el poema 45 del Kalevala, la diosa Loviatar da a luz nueve espíritus malignos en la sauna. El artículo de Lapham’s Quarterly recuerda que la sauna, hasta tiempos recientes, fue el lugar donde se nacía y se velaba a los muertos, verdadero nexo de vida y muerte.
  • El episodio de Marjatta. El último canto del Kalevala (poema 50) narra la historia de Marjatta, una doncella virgen que queda embarazada al comer una frambuesa/lingonberry. Sus padres la rechazan y no le preparan una sauna para parir. Marjatta encuentra entonces un establo (stall) en la colina de Tapio y allí, sobre el heno, un caballo bueno sopla su aliento para calentarla mientras da a luz. El niño desaparece y finalmente es proclamado rey de Karelia tras desafiar al anciano Väinämöinen. El paralelismo con la Navidad es evidente: concepción milagrosa, parto en una dependencia de animales, presencia de un animal que proporciona calor, anuncio de un rey.

4. Comparación y lectura semiótica

4.1 Espacios uterinos y liminales

En los tres relatos, el lugar del nacimiento no es un dormitorio cómodo, sino un recinto liminal que funciona como prolongación del vientre materno:

TradiciónEspacioRasgos comunesSignificado simbólico
Mesopotamia (ĝipar)Clóseto–templo con cámara (agrun) donde nace el dios solar.Cerrado, femenino, asociado a la fertilidad y al almacenamiento de grano y ganado.Casa‑vientre donde se gesta la luz divina y punto de unión entre cielo y tierra.
Cristianismo (pesebre)Establo o cueva donde se guardan animales; el niño se acuesta en un comedero de paja.Pobreza, calor de los animales, presencia de heno y grano.La “Casa del pan” (Belén) se convierte en granero sagrado; el pesebre es a la vez altar y mesa, prefiguración eucarística.
Kalevala (Marjatta)Se esperaba una sauna, pero Marjatta da a luz en un establo en el bosque; un caballo le brinda su aliento.Recinto rústico, calor proporcionado por un animal; se usan heno y vapor.Une la tradición finlandesa del parto en la sauna con la imagen cristiana del pesebre: la sauna es un vientre de vapor, el establo un vientre de heno.

4.2 Presencia animal y respiración

  • En el ĝipar, la unión sagrada se realizaba sobre una estera de juncos asociada tanto a la fertilidad agrícola como al ganado. El gipar era un redil-templo: el corral donde se guardan los animales se convierte en espacio sagrado y símbolo uterino.
  • En el pesebre, el buey y el asno –aunque no mencionados en los evangelios, sí presentes en la iconografía– calientan al Niño y representan a la creación entera que “conoce su pesebre”.
  • En el Kalevala, el caballo de Tapio sopla su aliento cálido sobre Marjatta, repitiendo el motivo del aliento animal que preserva la vida recién nacida. En la tradición finlandesa, el vapor de la sauna (löyly) se traducía literalmente como “alma” o “espíritu”; el aire caliente no es sólo calor físico, sino soplo vital.

4.3 Motivos de grano y alimento

  • El gipar se asocia con la abundancia y la despensa. En muchos templos se guardaban ofrendas de grano y carne en el gipar.
  • Belén significa “Casa del pan” y el recién nacido es colocado en un pesebre (comedero). La imagen se carga de resonancias agrícolas: Jesús es el “pan vivo” que se ofrece como alimento.
  • La escena del Kalevala transcurre durante una noche invernal en la que la mujer come un fruto rojo (lingonberry) que la embaraza. En la sauna, en el imaginario finlandés, se fumaban hierbas y se preparaba la cerveza. El parto de Marjatta en un establo, entre heno y animales, evoca la fecundidad de la naturaleza incluso en el frío del solsticio.

4.4 Nacimientos milagrosos y legitimidad real

En los tres casos, el niño nacido en el recinto humilde está destinado a reinar o iluminar:

  • El ĝipar es el lugar donde Ningal da a luz a Utu/Šamaš, el sol, que luego establece el orden cósmico.
  • Jesús, nacido en el pesebre, es proclamado “Luz del mundo” y “rey de reyes”.
  • El hijo de Marjatta será coronado rey de Karelia, desbancando al viejo Väinämöinen. La escena parodia la historia bíblica: el niño sin padre legítimo es protegido en la pobreza y se convierte en juez de los poderosos.

5. Lectura hermenéutica y posibles aplicaciones

  1. Arquetipo del vientre‑granero. El gipar, el pesebre y el establo/sauna son variantes del arquetipo del vientre como granero: espacios donde se almacena el alimento y, al mismo tiempo, se gesta la vida. El lenguaje simbólico fusiona útero, grano y tierra.
  2. Humildad como acceso a lo sagrado. En las tres tradiciones, lo divino irrumpe en la precariedad: no nace en palacios ni en camas de lujo, sino en cabañas, cuevas y saunas. Esto invita a pensar que lo verdaderamente salvador se manifiesta en la materia cotidiana (paja, juncos, vapor) y en la compañía de los animales.
  3. Respiración y espíritu. El aliento del caballo y de los animales en la escena cristiana y finlandesa, así como el vapor en la sauna (cuyo término löyly se relaciona con “espíritu”), sugieren que el aire caliente que rodea al recién nacido es una imagen física de la presencia del espíritu o de la luz que brota del vientre. En el gipar, la unión sexual se realiza sobre la estera de juncos para atraer la fertilidad del río y la tierra.
  4. Posible aplicación mitoterapéutica. Para una sesión de símbolos navideños, el triángulo gipar‑pesebre‑sauna permite trabajar la idea de que cada uno de nosotros tiene un recinto interior humilde donde puede nacer algo nuevo. El reto es habitar nuestras zonas oscuras y domésticas, permitir que lo animal y lo instintivo acompañen el proceso, y reconocer que la verdadera abundancia nace en la austeridad.

6. Precauciones históricas

  • No existen pruebas de que el pesebre cristiano derive directamente del gipar mesopotámico ni del sauna finés. Las analogías son estructurales; muestran cómo distintas culturas usan imágenes de establos, graneros y saunas para representar el nacimiento de lo sagrado.
  • El término ĝipar abarca varias acepciones (matrimonial, residencial, ritual); su traducción como “cabaña de parto” es una interpretación simbólica.
  • El canto de Marjatta es una elaboración cristianizada del folclore finlandés: la figura de Marjatta recoge elementos de la Virgen María pero también de deidades de la fertilidad; su historia está inserta en un contexto pagano donde la sauna era el lugar ordinario del parto.

Esperamos que estos matices ayuden a evitar lecturas simplistas y, al mismo tiempo, permitan explorar el rico juego de resonancias que unen a estas tres escenas de nacimiento.

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Bibliografía acerca del ĝipar:

  • “Enmerkar y el señor de Aratta” – Épica sumeria (finales del III milenio a.C.) que menciona “el ĝipar sagrado de Inanna en la Kulaba de ladrillo”, evidencia temprana del concepto de ĝipar como santuario vinculado a la diosa (texto disponible en la colección ETCSL de Oxford).
  • Enheduanna – Exaltación de Inanna (Nin-me-šara) – Himno atribuido a Enheduanna (ca. 2300 a.C.) donde la propia sacerdotisa entu de Ur alude a su residencia ritual: “Yo, En-ḫeduana, la sacerdotisa en, entré en mi ĝipar sagrado a tu servicio…”, antes de ser expulsada durante un conflicto político. (Traducción al inglés en ETCSL).
  • Inscripciones reales de Ur (III milenio a.C.) – Varios reyes sumerios mencionan la construcción o restauración del gipar. Por ejemplo, Amar-Suena (Amar-Sin) declaró haber construido el gran Gipar-ku de Ningal en Ur e instalado allí la estatua de la diosa. (Ver Ur Excavations Texts I: Royal Inscriptions de C. J. Gadd 1928, con transliteración y comentario).

Estudios arqueológicos (excavaciones y arquitectura del giparu)

  • Woolley, Leonard (1976)Ur Excavations VII: The Old Babylonian Period. Londres: British Museum.
  • Weadock, Penelope N. (1975) – “The Giparu at Ur.” Iraq 37(2): 101–128.
  • Breniquet, Catherine (2006) – “Une fosse de tisserand dans le Giparu d’Ur ?” en Les espaces syro-mésopotamiens: dimensions de l’expérience humaine au Proche-Orient ancien (ed. P. Butterlin et al.), pp. 329–339. Turnhout: Brepols.
  • Wilson, Victoria T. (2018)“Cult of the Deceased Entu: The Ur III Giparu at Ur.” Ponencia (poster) presentada en la Reunión Anual de ASOR 2018.

Estudios asiriológicos, históricos y de religiones comparadas

  • Westenholz, Joan Goodnick (1989) – “Enḫeduanna, En-Priestess, Wife of Nanna.” En DUMU-E-DUB-BA-A: Studies in Honor of Åke W. Sjöberg, pp. 539–556. Filadelfia: Univ. Museum.
  • Bietak, Manfred (2018) – “The Giparu of Ur as a Paradigm for Gender-Related Temple Types in the Ancient Near East.”
  • Charpin, Dominique (2018)“The Giparku: princesses and religion.” Conferencia pública, Collège de France, 30 de mayo de 2018. (Resumen disponible en línea en Collège de France).
  • Battini, Laura (2012) – “Gipar.” En The Encyclopedia of Ancient History (eds. R. Bagnall et al.). Malden, MA: Wiley-Blackwell.
  • PSD (Pennsylvania Sumerian Dictionary, 2006) – Entrada “ĝipar”. Filadelfia: Univ. of Pennsylvania Museum.

Natividad, Nacimiento

1. ¿qué pasa el 25 de diciembre en Roma?

  • En el calendario juliano, el 25 de diciembre se entendía como la fecha del solsticio de invierno, “nacimiento” simbólico del sol: a partir de ahí, los días empiezan a alargarse.
  • En el siglo III, el emperador Aureliano (año 274 d.C.) instituye oficialmente la fiesta del Dies Natalis Solis Invicti (“Nacimiento del Sol Invicto”) el 25 de diciembre. Era una gran celebración estatal del dios solar Sol Invictus.
  • Esa fiesta se suma al ambiente festivo de Saturnalia (17–23 de diciembre), con banquetes, regalos e inversión de roles sociales.

Conclusión histórica básica: mucho antes de que el 25 de diciembre fuera Navidad, ya era un día solar, festivo y cargado de simbolismo de “nuevo sol que vence a la oscuridad”.


2. ¿Cuándo se fija el 25 de diciembre como Navidad?

  • El testimonio más antiguo que tenemos que ponga explícitamente “Nacimiento de Cristo” el 25 de diciembre es la Crónografa del 354 (Calendario de Filócalo), un documento romano del siglo IV.
  • En esa misma compilación aparece también el Natalis Invicti (fiesta del Sol Invicto) el mismo día.
  • La Iglesia de Roma empieza a celebrar oficialmente Navidad el 25 de diciembre alrededor del año 336, en tiempos de Constantino.

Es decir: en el siglo IV, en Roma, coexisten en el calendario la fiesta de Sol Invictus y la Navidad el mismo día.


3. Dos grandes teorías históricas (útiles para explicar en clave hermenéutica)

Los especialistas proponen dos marcos principales, que no se excluyen totalmente:

A) Teoría de la sustitución (historia de religiones)

  • La Iglesia habría escogido el 25 de diciembre para “bautizar” o desplazar las fiestas solares paganas (Sol Invictus, Saturnalia).
  • Sentido simbólico: Cristo como “sol de justicia” (Mal 4,2), luz verdadera que vence a las tinieblas; encajar a Jesús en un imaginario ya muy arraigado: el sol invencible que vuelve a crecer después del punto más oscuro del año.
  • También hay un motivo político: aprovechar una fecha popular, cargada de fiesta y sentido cósmico, para fortalecer la nueva fe imperial y debilitar el culto solar oficial.

Clave semiótica: el signo “sol invicto” se resignifica: de astro divinizado pasa a metáfora cristológica. Cambia el “referente”, pero se conserva la estructura simbólica: luz que no puede ser vencida.


B) Teoría del cálculo (cronografía cristiana)

  • Otra línea defiende que el 25 de diciembre nace de cálculos internos cristianos, no de una simple “copia” pagana.
  • Varios autores del siglo III calculan la muerte de Jesús el 25 de marzo; desde una antigua idea judía de la “edad integral” (el profeta muere el mismo día que fue concebido), concluyen que Jesús habría sido concebido el 25 de marzo y nacido nueve meses después: 25 de diciembre.
  • Esta teoría explica la fecha como un entramado de simbolismo pascual (muerte/concepción el mismo día) y ciclos cósmicos (equinoccio de primavera / solsticio de invierno), sin necesidad de que sea sólo una estrategia anti-Sol Invictus.

Clave hermenéutica: aquí no se trata tanto de “reemplazar” un culto, sino de leer la vida de Cristo dentro de un orden cósmico: nacimiento y muerte alineados con los puntos de giro del año.


4. ¿Entonces cuál es la relación real?

Si sintetizamos con honestidad académica:

  1. Coincidencia de fecha y de simbolismo:
    • 25 de diciembre ya era, en Roma, día solar ligado al “nacimiento del sol” (Sol Invictus).
    • La Iglesia coloca ahí el Nacimiento de Cristo, proclamado como Luz del mundo.
  2. Influencia probable pero no mecánica:
    • Es muy probable que la Iglesia haya tenido presente el peso cultural del Sol Invictus y lo haya aprovechado para resignificarlo (teoría de sustitución).
    • Pero también hay evidencia de un cálculo teológico interno (25 marzo → 25 diciembre) que pudo converger con el calendario solar.
  3. Resultado simbólico:
    • Lo que era la fiesta del “Sol invicto” se convierte en la fiesta del “Hijo (Filio) invicto”.
    • El eje ya no es el astro, sino la figura de Cristo como nuevo centro de sentido, pero se conserva la experiencia psíquica básica: tras la noche más larga, algo nace que hace retroceder la oscuridad.

5. en clave mitoterapéutica

  1. Frase histórica-sintética:

Celebramos Navidad el 25 de diciembre porque, en el mundo romano, ese día ya era el “cumpleaños del Sol Invicto”: el momento en que el sol renace después de la noche más larga. La Iglesia superpuso ahí el nacimiento de Cristo, la Luz del mundo.

  1. Frase semiótica-hermenéutica: El símbolo no se destruye, se resignifica. El viejo dios-sol se transforma en lenguaje para hablar de Cristo: ya no adoramos el astro, sino que usamos su ciclo para narrar una verdad espiritual —hay una luz que ninguna noche puede derrotar.
  2. Frase mitoterapéutica: En el alma, Navidad y Sol Invictus hablan de lo mismo: del momento en que, en medio del invierno interior, algo pequeño pero invencible comienza a crecer. Por eso esta fecha toca tan hondo incluso en personas no religiosas: es un mito cósmico de renacimiento.

La Mente Extendida

En el video titulado No soy un chauvinista mental, dos grandes pensadores hablan acerca de la cuestión tan delicada: el cerebro “contiene” la información o el cerebro es el conector con la información.

En filosofía de la mente, chauvinismo cerebral es el término usado para criticar la creencia de que los procesos mentales ocurren exclusivamente dentro del cerebro: la teoría de la mente extendida busca romper este “chauvinismo cerebral”. Otros autores hablan de un “chovinismo basado en el cerebro”, la idea de que la cognición sólo se da dentro de los límites del cerebro. Por eso, al decir “no soy un chauvinista del cerebro”, alguien expresa que no comparte esa visión reduccionista.Ambos ponentes parten de premisas idealistas: consideran que la realidad fundamental es mental. Sin embargo, discrepan en cómo definir y ubicar los límites de la conciencia y de la vida. La conversación se desarrolla en torno a las siguientes ideas:

Puntos discutidos por Michael Levin

  • Continuum de vida y mente – Levin ve la vida y la inteligencia como un espectro continuo: partículas, células, órganos y organismos tienen “conos de luz” cognitivos que se escalan formando seres superiores. Para él, la presencia de vida no es binaria, y el “material chauvinism” —restringir la mente a materia blanda o cerebros— ignora la posibilidad de mentes en tejidos no neurales.
  • Agentes anidados – Propone que las mentes se anidan unas dentro de otras; una célula, un órgano y un cuerpo entero mantienen perspectivas subjetivas simultáneas.
  • Mente en todas partes y medición empírica – Defiende que la mente está en todas partes y apuesta por métodos conductuales para detectar inteligencia: habilidades como resolución de problemas, gratificación diferida, auto‑modelado, modelado del entorno y minimización de sorpresas servirían para identificar mentes en sistemas poco convencionales. Sugiere experimentar con señales eléctricas en tejidos como el hígado para comparar su nivel de integración con el del cerebro.
  • Investigación y aplicaciones – Habla de proyectos para traducir señales de órganos a lenguaje humano (por ejemplo, preguntar a un hígado por qué te sientes mal) y de invertir en tecnologías que permitan “hablar” con nuestras partes corporales. Considera que estas preguntas deben resolverse con experimentos que evalúen competencias en diferentes sustratos.

Puntos discutidos por Bernardo Kastrup

  • Analiticismo idealista – Kastrup defiende que hay una sola mente universal (“Mind at Large”) y que los seres vivos son alteraciones o disociaciones de esa mente. Las perspectivas más pequeñas no pueden existir dentro de una mayor; cuando un sistema se integra en un todo, las subjetividades individuales se subsumen.
  • Marco del Sistema Integrado – Usa la Teoría de la Información Integrada (IIT) para definir agentes conscientes: un sistema es un agente cuando todas sus partes influyen unas sobre otras. En su visión, los átomos, rocas y computadoras no son agentes separados sino partes de un único sujeto universal.
  • Vida como disociación especial – Considera que la vida es una disociación especial de la mente universal mantenida por metabolismo y resistencia a la entropía. El límite de un sujeto se corresponde con su “frontera de Markov”; las entidades no vivas carecen de esa frontera y por tanto no poseen una subjetividad aparte.
  • Advertencias sobre la IA y la ética – Sugiere que atribuir consciencia a las computadoras basándose en comportamientos deterministas es un error. Preocupado por las implicaciones éticas, enfatiza que el sufrimiento surge de la sensación de separación; reconocer la unidad de la mente podría mitigar el sufrimiento.

Temas comunes

  • Definición de vida y libre albedrío – Debatieron si la vida puede definirse por su composición material o por su comportamiento. Coinciden en que el libre albedrío opera dentro de limitaciones físicas; el comportamiento impredecible emerge a pesar de las leyes físicas.
  • Estructura versus comportamiento – Mientras Kastrup confía en la estructura y la integración para identificar agentes, Levin prefiere medir competencias y conductas observables.
  • Implicaciones experimentales – Ambos acuerdan que se necesitan experimentos para determinar dónde surge la mente. Proponen aplicar técnicas de ciencias del comportamiento a sistemas biológicos y no biológicos para buscar evidencias de aprendizaje, autoconocimiento y resolución de problemas.

En resumen, el debate gira en torno a si la mente y la vida están presentes en distintos grados a lo largo de la materia (visión de Levin) o si sólo aparecen como disociaciones de una única mente universal (visión de Kastrup).

Fuentes:

https://www.withrealityinmind.com/recording-michael-levin-life/#:~:text=The%20magic%20is%20everywhere%E2%80%A6%20but,how

Una visita de San Nicolás

Era la noche antes de Navidad, cuando en toda la casa
no se movía ni una criatura, ni siquiera un ratón.
Los calcetines colgados en la chimenea con cuidado,
esperando que San Nicolás pronto estuviera allí.
Los niños se acurrucaban cómodamente en sus camas,
mientras visiones de ciruelas escarchadas danzaban en sus cabezas;
y mamá con su toquilla, y yo con mi gorro,
nos preparábamos para una larga siesta invernal,
cuando en el prado se levantó tal alboroto
que salté de la cama para ver qué ocurría.

Sus ojos—cómo brillaban; sus hoyuelos, qué alegres;
sus mejillas eran como rosas, su nariz como una cereza.
Tenía una cara ancha y una pequeña barriga redonda,
que se sacudía cuando reía como un cuenco de gelatina.
No dijo una palabra, pero fue directo a su trabajo
y llenó todos los calcetines; luego se volvió de repente
y poniendo su dedo a un lado de la nariz,
con una señal de la cabeza, por la chimenea ascendió.
Saltó a su trineo, a su equipo le dio un silbido,
y todos volaron lejos como los vilanos de un cardo.
Pero le oí exclamar, mientras conducía y se perdía de vista:
¡Feliz Navidad a todos y a todos buenas noches!

Poema de Clement Clarke Moore

Manifiesto por una Locura Luminosa:

El Arte de Ver Gigantes en la Era de los Molinos

Salutación Primera: A ti, desocupado —y querido— lector.

¿Qué designio, querido lector, qué intrincado y secreto camino nos ha traído a este encuentro, aquí, ahora, en un mundo que privilegia el cálculo sobre el sortilegio? Te plantas del otro lado de estas palabras y me concedes algo tan sagrado como tu tiempo. A cambio, yo te ofrezco una pregunta que es también una llave: ¿qué secreto aguarda en las páginas de una vida cuando se lee, no con la prisa de la feria, sino con la lupa sobre los renglones y el corazón en las pupilas?

Este manifiesto es una defensa de esa pregunta. Es un pacto para defender la “locura” visionaria, no como una fuga, sino como una forma más heroica de habitar la realidad. Es una invitación a redimensionar los fracasos, a verlos no como tragedias, sino como dignas batallas en el reino de los molinos de viento, para que pasen los renglones donde nos molieron a palos y vengan, por fin, los capítulos donde se vence a los leones.

1. El Elogio de la “Locura”: Por Qué el Mundo Necesita Más Quijotes

1.1. Una Sanidad para Tiempos Demenciales

Vivimos una paradoja que roza lo sublime y lo trágico: el mundo hoy en día se ha vuelto demencial… quizá la única manera de no perder la cordura sea vivir absurdamente para el mundo. Este manifiesto, entonces, no es una apología del desvarío, sino una redefinición de la cordura. La “locura” que aquí se elogia no es una evasión de la realidad, sino una forma más profunda, más poética y, en última instancia, más sana de interpretarla.

Don Quijote es nuestro arquetipo, la encarnación de “El Loco” del Tarot. Pero no es un demente; es un iluminado. Es, ante todo, un lector valiente que se atrevió a aplicar una mirada simbólica a la vida cotidiana. No huyó de su aldea, sino que la expandió hasta que cupieron en ella todos los reinos de la fantasía.

Contempló la rutina con ojos de fábula, y los monstruos del diario vivir con mirada épica.

Esta “locura” no es otra cosa que percepción poética. Es la capacidad de mirar un molino y ver un gigante, o de asomarse al mar y presentir una sirena. Los que insisten en la aridez de lo fáctico nos dirán que el mar es salado por los restos fósiles. ¡Mintieron! Es salado por las lágrimas de las sirenas enamoradas. Ver el mundo así no es un error de juicio, es una elección consciente por una realidad más rica, una existencia donde la maravilla tiene permiso para irrumpir.

¿Y si los verdaderos fantasmas no son los gigantes que imaginamos, sino, como dice el poema, aquellos hombres que no podían ya maravillarse?

1.2. El Lector como Héroe

El acto de leer no es un pasatiempo, es el primer ensayo de la heroicidad. Para don Quijote, los libros son más que papel y tinta; son objetos materiales que trasforman la vida. Quienes amamos la lectura lo sabemos bien: somos sus compatriotas.

Nosotros también alucinamos bajo el dulce yugo de un renglón glorioso. Nosotros también defendemos a los personajes como si fueran de carne y hueso. Y, lo más importante, nosotros también salimos de alguna historia trasformados, dispuestos a llevar las aventuras del papel a la vida.

Don Quijote es el más valiente de nosotros, porque no se conformó con la aventura interior. Tomó las armas de sus ancestros y salió a ser el héroe que había leído. Pero ese coraje, esa locura luminosa, necesita una brújula para no extraviarse en el desierto de lo real. Necesita un norte, una causa, una estrella.

2. La Brújula Interior: En Busca de Nuestra Propia Dulcinea

2.1. El Sentido como Destino Épico

¡No puede ser que estemos aquí para ser solamente rapsodias en un ensayo para ningún concierto! Sin un propósito trascendente, la vida se convierte en una sucesión de actos mecánicos, una rutina que va por el hoyo negro hacia aguas residuales. Necesitamos, con urgencia, saber que estamos sembrando estrellas.

Dulcinea es ese propósito. No es mujer de carne y hueso, sino el arquetipo de “La Sacerdotisa”. Es el ánfora de sueños, el referente que no está afuera, sino adentro. Es el libro sagrado en el alma del hidalgo, el amor ideal que valida y vuelve un sino humano en sino trascendente. Es la fuerza que nos provee un garfio para atrapar estrellas, pues ella misma es la estrella inscrita en el corazón, el destino que se llama a sí mismo. A ella se le ofrecen los triunfos; por ella, un simple acto se convierte en gesta heroica.

El mundo moderno nos ofrece un sinfín de falsos ídolos: tantos mal llamados ideales que se gestan en las pantallas multicolores del orbe. Metas superficiales que nos devoran y apagan la llama interior. Una verdadera Dulcinea no es un bien de consumo; es un proyecto del alma. Es un ideal que de la tierra al cielo parte, pero del cielo a la tierra retorna con los dones.

2.2. La Fuerza del Ideal

Porque el caballero sin amores es árbol sin hojas y sin fruto y cuerpo sin alma… Un ideal es la fuerza que nos mantiene vivos, fecundos, enraizados a la tierra pero con las ramas extendidas hacia el cielo. Es lo que nutre el alma y da propósito a la lucha.

Este amor, en su sentido más amplio —como devoción a una causa, a un arte, a una persona, a un sueño—, es la fuerza que nos transforma. Es el beso que, como un dios joven, enciende la luz en las estancias oscuras del alma; el instante que, como un libro, se queda para siempre y aniquila las heridas interiores, matándolas. Es el beso que lo impregna todo y deja su eco sagrado en nuestros labios, encendiendo la luz.

Con la brújula del ideal apuntando hacia nuestro norte, necesitamos ahora la herramienta para navegar el mundo, la llave para abrir las puertas de lo real y dejar que entre lo maravilloso.

3. La Alquimia de la Percepción: El Poder de Jugar en Serio

3.1. Ver la Grieta en la Realidad

La magia no es un truco de ilusionista. La verdadera magia es una forma de percepción. Es el poder para ver en medio de la rutina cotidiana, y de lo real, un hueco, una grieta por dónde penetrar la vida hacia la vida verdadera.

Nuestra iniciadora en este arte es Urganda la desconocida, el arquetipo de “El Mago”. Ella nos enseña a través del juego a ver más allá de las apariencias. En el prólogo del Quijote, Urganda nos entrega un poema en “versos de cabo roto”, versos a los que les falta la última sílaba. Este juego es una lección fundamental: la realidad, como el poema, no está completa. Deja espacios en blanco para que nosotros los rellenemos con nuestra imaginación. Nos invita a dejar de ser espectadores pasivos para convertirnos en cómplices en la lectura de la vida, en co-creadores de significado.

Si te ha gustado, puedes conocer más acerca de esta propuesta en el libro El Tarot de don Quijote, de la autora Yolanda Ramírez Michel:

Aquí dejamos ligas para que te lances a por ello

Fronteras entre reinos

La ciencia y la mística nunca han sido reinos separados, han sido formas de lenguaje distintas. Entender cómo es que ambas tienen un acercamiento a la realidad particular, y mutuamente enriquecedor, ayuda a nuestro entendimiento de verdades complejas. La mística, por ejemplo, se apoya en imagenes alegóricas para comprender esa Realidad Última a la que la ciencia también se acerca con la misma intención, pero con estructuras de lenguaje distintas.

Bendito nuestro presente que favorece el encuentro (no todos lo ven así, pero nosotros somos de los que pensamos que hay un encuentro más que un desencuentro). Para ello presentamos un término que siendo científico-filosófico, también es profundamente místico: esa frontera divisoria de lo que Patrick Harpur llama el Otro Mundo.

Vamos pues:

La frontera de Markov (Markov blanket) no es una barrera física como una membrana, sino un concepto estadístico que delimita un sistema respecto a su entorno. Surge del análisis de redes bayesianas y se ha aplicado a biología y a la teoría de la información integrada. Se define como el conjunto mínimo de estados que hace que los estados internos de un sistema sean independientes condicionales del exterior: todo lo que pasa entre el interior y el exterior debe fluir a través de la frontera.

¿Cómo se compone una frontera de Markov?

En biología se describe con tres tipos de estados:

  • Estados internos: variables propias del sistema (por ejemplo, el interior de una célula o el “mundo interno” de un organismo).
  • Estados externos: variables del entorno que no forman parte del sistema.
  • La frontera de Markov, que se subdivide en:
    • Estados sensoriales, que reciben influencia del entorno pero no influyen en él.
    • Estados activos, que influyen en el entorno pero no son afectados directamente por él.

Esta mediación hace que las interacciones sean indirectas: el entorno puede perturbar las variables sensoriales, y el sistema actúa sobre el entorno a través de las variables activas. La frontera permite, por tanto, que el sistema mantenga su organización mientras intercambia energía o información con su medio.

Implicaciones en el debate sobre agentes cognitivos

En el debate entre Michael Levin y Bernardo Kastrup, la frontera de Markov aparece como un posible criterio para definir la vida o la agencia:

  • Autonomía y auto‑organización: los organismos generan y mantienen fronteras de Markov a distintas escalas (células, tejidos, órganos, organismos). Esta frontera formaliza qué cuenta como “dentro” y “fuera” y ayuda a explicar cómo surge la auto‑organización y el control homeostático en los sistemas vivos.
  • Escalabilidad: como el concepto es independiente de la escala, se puede hablar de fronteras de Markov para neuronas, órganos o incluso sociedades de agentes; eso apoya la idea de Levin de mentes anidadas, donde cada nivel de organización puede tener su propio ámbito de percepción y acción.
  • Interpretación idealista: Kastrup, que concibe la vida como una disociación de una mente universal, sugiere que la noción de “blanket” (frontera) podría incorporarse a la teoría de la información integrada para formalizar el límite entre un “alter” (una conciencia individual) y el resto del universo. En su interpretación, las fronteras de Markov ayudarían a explicar por qué los sistemas vivos mantienen un borde activo-sensorial que los distingue de otras partes de la mente universal.
  • Medida de agencia: definir un agente cognitivo como un sistema que posee una frontera de Markov funcional ofrece un marco operativo para decidir si un sistema tiene perspectiva propia. Un sistema con estados internos que se mantienen autónomos respecto al entorno, gracias a un set de estados activos y sensoriales, puede considerarse un “agente”.

En resumen, la frontera de Markov es una herramienta teórica que permite describir la frontera entre un organismo y su entorno, identificando los canales por los que percibe y actúa. En el contexto discutido, su importancia radica en que formaliza el límite de un agente cognitivo y permite analizar cómo surgen y se mantienen identidades individuales dentro de un universo posiblemente mental.

Y así, la ciencia nos da términos que sirven para entender que esa invisible frontera que nos separa del entorno lleva un nombre, pero es mucho más que un nombre, un hecho, una realidad, una experiencia sutil que el ser humano vive sin darse cuenta.

Fuentes:

Palacios, E. R., Razi, A., Parr, T., Kirchhoff, M., & Friston, K. (2020). On Markov blankets and hierarchical self‑organisation. Journal of Theoretical Biology, 486, 110089. https://doi.org/10.1016/j.jtbi.2019.110089 pmc.ncbi.nlm.nih.gov.

Martorana, R. (2020, 16 de julio). The boundaries of an organism (part 1) — The Markov blanket. Medium. Recuperado de https://medium.com/c‑oo‑gnition/the‑boundaries‑of‑an‑organism‑part‑1‑the‑markov‑blanket‑219e99c10771 medium.com.

With Reality in Mind. (24 de septiembre de 2025). Recording: Michael Levin vs brain chauvinism. “The magic is everywhere.” WithRealityInMind.com. Disponible en https://www.withrealityinmind.com/recording‑michael‑levin‑life withrealityinmind.com.

La leyenda del Rey Midas: mito, historia posible y simbolismo

De la leyenda a lo que puede ser.

El rey Midas es uno de los personajes más conocidos de la mitología griega. Su historia forma parte del ciclo dionisiaco y se centra en la capacidad de convertir en oro todo lo que toca, así como en su ridículo castigo de orejas de asno. Aunque el protagonista es legendario, las fuentes antiguas y la arqueología señalan que la narración pudo inspirarse en un soberano real de Frigia (actual Turquía). Su mito, repetido desde la Antigüedad y reescrito en la literatura moderna, también ha servido para expresar ideas sobre la avaricia, el uso del poder y los límites de la riqueza. A continuación se examinan las versiones del mito, los posibles fundamentos históricos y la riqueza simbólica de la figura de Midas.

Fuentes y versiones del mito

La hospitalidad con Sileno y el toque de oro

La versión más influyente procede del Libro XI de las Metamorfosis de Ovidio (siglo I d.C.). El poeta narra que Midas, rey de Frigia, recibe en sus jardines al sabio Sileno, compañero del dios del vino Dionisos. Tras convivir con él, el rey lo devuelve a su discípulo y Dionisos le ofrece un deseo. Midas, movido por la avaricia, pide que todo lo que toque se convierta en oro. El dios concede el deseo, y el rey comprueba maravillado que ramas, piedras y frutos se transforman en oro. Sin embargo, pronto el don se convierte en maldición: los alimentos y el vino se vuelven metal, impidiéndole saciar el hambre y la sed. Afligido, suplica a Dionisos y este le indica lavarse en el manantial del río Pactolo; al bañarse, el poder desaparece y el río queda impregnado de oro. Esta escena explicaría la presencia de oro en el río Páctolo, famoso por sus arenas auríferas y base de la riqueza de Lidia.

En las versiones posteriores, popularizadas por autores como Nathaniel Hawthorne en el siglo XIX, Midas convierte accidentalmente en oro a su hija al abrazarla; al bañarse en el río, recupera a la niña y aprende la lección. Esta adición, inexistente en los relatos griegos, subraya el efecto destructivo de la avaricia sobre los vínculos afectivos.

El juicio musical y las orejas de asno

Una segunda historia narra cómo Midas ofende al dios Apolo. El rey preside un concurso musical entre Pan, inventor de la siringa, y Apolo, maestro de la lira. El monte Tmolo, juez del certamen, concede la victoria a Apolo; Midas disiente y proclama superior la música rústica. Enfurecido, Apolo transforma las orejas del rey en orejas de burro. Midas intenta ocultarlas bajo un turbante, pero su barbero descubre el secreto y lo susurra enterrándolo en la tierra; de ese agujero brotan cañas que al moverse con el viento repiten la frase: “Midas tiene orejas de asno”. Robert Graves interpreta este relato como una alegoría de la sustitución de los instrumentos de viento por los de cuerda en las regiones sometidas a la cultura helénica.

Referencias antiguas y desarrollo

El mito aparece en Aristóteles (Política 1257b), que lo menciona para ilustrar la paradoja de poseer riqueza sin poder alimentarse. Alexander Polyhistor (siglo I a.C.) relata una variante en la que Midas hace brotar oro al golpear un manantial. Los relatos de Heródoto y otros escritores griegos señalan a Midas como “hijo de Gordias”, famoso por sus ofrendas de un trono de oro al santuario de Delfos. En la época romana, Ovidio fija la versión más completa, que se difundió a través de copias y traducciones latinas. Los detalles sobre la hija convertida en estatua y la posterior redención son aportaciones modernas que buscan enfatizar la dimensión moral de la historia.

Posible base histórica

El Midas histórico: Mita de los Mushki

Los textos asirios del reinado de Sargón II (siglo VIII a.C.) mencionan a un rey anatolio llamado Mita de los Mushki, enemigo y luego aliado de Asiria. Las crónicas de Heródoto aluden a un “Midas hijo de Gordias” que regaló un trono de oro a Delfos antes del reinado de Giges de Lidia. La investigación moderna considera probable que estas referencias apunten a un soberano de Frigia que reinó hacia 738–696 a.C., período de máxima prosperidad de ese reino. Según el portal Greek Reporter, la coincidencia en el nombre, la filiación (hijo de Gordias) y la inmensa riqueza del reino sugieren que el Midas mítico se basó en este gobernante histórico.

Gordion y las tumbas reales

Las excavaciones de la Universidad de Pensilvania en Gordion, capital de Frigia, han descubierto tumbas monumentales (túmulos) del siglo VIII a.C. En 1957 se excavó el Túmulo MM, identificado como la tumba del padre de Midas, donde apareció un esqueleto en un ataúd de cedro rodeado de vasijas de bronce, mesas y restos de un banquete funerario. Este túmulo es la estructura de madera intacta más antigua del mundo. En 2024–2025, arqueólogos de la misma universidad descubrieron otro túmulo (T-26) que contenía un enterramiento con ricos recipientes de bronce y tejidos asociados a un banquete, datado hacia 740 a.C.; Brian Rose, director de la excavación, ha sugerido que la tumba puede pertenecer a la dinastía de Midaspenntoday.upenn.edu. La proximidad y contemporaneidad de ambas tumbas refuerza la hipótesis de una familia real históricamente poderosa.

Origen del mito de la “mano de oro”

A pesar de la riqueza de los gobernantes frigios, las excavaciones no han hallado grandes cantidades de oro en Gordion. Esto ha llevado a proponer que el mito del toque de oro pudo originarse en elementos reales: el río Pactolo tenía arenas ricas en electrum (aleación natural de oro y plata), y las prendas funerarias de Gordion estaban tintadas con goethita, un mineral que confería un brillo dorado. El uso de tejidos de color dorado podría haber alimentado la leyenda de un rey capaz de transformar objetos en oro. La abundancia de metalúrgicos y la posición estratégica de Frigia, que controlaba rutas comerciales, explican la fama de su riqueza.

Potencia simbólica del mito

Avaricia y límites de la riqueza

Desde la Antigüedad, el relato de Midas se utilizó como advertencia contra la codicia desmesurada. Aristóteles lo cita para mostrar que la riqueza material no garantiza la vida. La versión de Ovidio enfatiza cómo el deseo de oro se convierte en maldición: Midas “rico y miserable” aborrece lo que tanto anhelaba. Los estudios modernos destacan que el mito muestra que la ambición ilimitada puede destruir la capacidad de disfrutar de las cosas sencillas, que la felicidad no depende del acopio de bienes y que la sabiduría consiste en prever las consecuencias de los deseos. El castigo de Apolo, por su parte, escenifica el error de ignorar la superioridad divina y la importancia de reconocer la excelencia artística.

Redención y transformación

El mito también ofrece un camino de redención: cuando Midas reconoce su error y se somete al ritual purificador en el río, el dios retira la maldición. La escena simboliza la posibilidad de transformar la propia vida mediante el arrepentimiento y la moderación. En palabras de Robert Graves, la competencia musical puede ocultar una alegoría política: la sustitución de los instrumentos autóctonos (flautas y zampoñas) por la lira apolínea, asociada a la dominación helénica. Así, el mito no solo reprueba la avaricia, sino también la insensatez y la resistencia a los cambios culturales.

Reinterpretaciones modernas

La historia de Midas ha sido reinterpretada en distintos periodos. La fábula inspiró pinturas barrocas como Midas se lava en la fuente del Pactolo de Nicolas Poussin (1624), que muestra al rey arrepentido sumergiéndose en el río. En el siglo XIX, Nathaniel Hawthorne adaptó el mito para niños, incorporando la hija convertida en estatua y poniendo de relieve las relaciones familiares. Poetas contemporáneos como Carol Ann Duffy reescriben la historia desde la perspectiva de la esposa en el poema Mrs. Midas, explorando las consecuencias domésticas del poder, la avaricia y la incomunicación. En el lenguaje corriente, la expresión “toque de Midas” ha pasado a significar la capacidad de lograr éxito económico, eliminando la crítica implícita del mito.

Representaciones iconográficas

La iconografía antigua muestra a Midas con indumentaria frigia (gorro puntiagudo) y, en ocasiones, orejas de burro. Un vaso de figuras rojas del siglo V a.C. representa a Sileno capturado por hombres que lo llevan ante el rey. En cerámicas de Chiusi (ca. 440 a.C.) Midas aparece con las orejas escondidas bajo un gorro y rostros sorprendidos a su alrededor. Estas imágenes ilustran cómo los mitos circulaban en la vida cotidiana y servían de advertencia visual.

El rey Midas ocupa un lugar destacado en el imaginario occidental como símbolo de la riqueza extrema y sus peligros. Las fuentes clásicas describen un rey que, por hospitalidad, recibe un don que acaba maldiciéndolo y solo se salva tras purificarse en un río cuyo lecho contenía oro. La investigación histórica ha identificado a Mita de los Mushki, un soberano de Frigia del siglo VIII a.C., como posible inspiración del mito. La abundancia de oro en los ríos de Lidia y la riqueza de Frigia explican el origen de la leyenda, mientras que las tumbas reales de Gordion atestiguan la existencia de una dinastía poderosa.

En el plano simbólico, el relato advierte que la avaricia y el deseo desmedido conducen a la destrucción de lo más valioso: la vida, los alimentos, los afectos y la propia dignidad. A la vez, muestra que el reconocimiento del error y la capacidad de arrepentimiento permiten la redención. Por ello, la figura de Midas trasciende su posible origen histórico y sigue siendo una metáfora poderosa en la literatura, el arte y el lenguaje cotidiano.

Carol Ann Duffy escribe para los contemporáneos su propia versión de la historia:

La Señora Midas:

Era finales de septiembre. Acababa de servirme una copa de vino, empezado a relajarme, mientras se cocinaban las verduras. La cocina se llenaba con su propio aroma, relajada, su aliento húmedo blanqueando suavemente las ventanas. Así que abrí una y, con los dedos, limpié el cristal de la otra como quien seca un ceño. Él estaba bajo el peral, quebrando una ramita.

El jardín era largo y la visibilidad escasa, como cuando la oscuridad de la tierra parece beberse la luz del cielo, pero esa ramita en su mano era de oro. Luego arrancó una pera de una rama —cultivábamos Fondante d’Automne— y se quedó en su palma como una bombilla. Encendida. Pensé para mí: ¿Estará poniendo luces de feria en el árbol?

Entró en la casa. Las manillas de las puertas brillaban. Corrió las cortinas. Ya conoces la mente: pensé en el Campo del Paño de Oro y en la señorita Macready. Se sentó en esa silla como un rey en un trono bruñido. La expresión de su rostro era extraña, salvaje, vanidosa. Dije: ¿Qué demonios está pasando? Él comenzó a reír.

Serví la comida. De primero, mazorcas de maíz. En cuestión de segundos estaba escupiendo los dientes de los ricos. Trasteó con su cuchara, luego con la mía, y después con los cuchillos y tenedores. Preguntó dónde estaba el vino. Lo serví con la mano temblorosa, un blanco seco y fragante de Italia, y observé cómo levantaba la copa, el cáliz, el cáliz dorado, y bebía.

Fue entonces cuando empecé a gritar. Él se desplomó de rodillas. Después de que ambos nos calmamos, terminé el vino sola, escuchándolo. Lo hice sentarse al otro lado de la habitación y mantener las manos quietas. Encerré al gato en el sótano. Moví el teléfono. El inodoro no me importó. No podía creer lo que me contaba

Cómo tuvo un deseo… Mira, todos tenemos deseos; concedido. Pero ¿quién tiene deseos concedidos? Él. ¿Sabes del oro? No alimenta a nadie; aurum, blando, inalterable; no apaga la sed. Intentó encender un cigarrillo; yo miraba, hipnotizada, mientras la llama azul bailaba sobre su tallo amarillento. Al menos —dije— podrás dejar de fumar para siempre.

Camas separadas. De hecho, coloqué una silla contra mi puerta, casi petrificada. Él estaba abajo, convirtiendo la habitación de invitados en la tumba de Tutankamón. Verás, entonces éramos apasionados, en aquellos días; desenvolviéndonos mutuamente, rápidamente, como regalos, comida rápida. Pero ahora temía su abrazo meloso, el beso que convertiría mis labios en una obra de arte.

Y ¿quién, cuando llega la hora de la verdad, puede vivir con un corazón de oro? Aquella noche, soñé que daba a luz a su hijo, sus miembros perfectos de oro, su pequeña lengua como un pestillo precioso, sus ojos ambarinos sosteniendo las pupilas como moscas. La leche de mi sueño ardía en mis pechos. Desperté con el sol entrando por la ventana.

Así que tuvo que mudarse. Teníamos una caravana en el campo, en un claro propio. Lo llevé allí bajo la cobertura de la oscuridad. Él se sentó atrás. Y luego volví a casa, la mujer que se casó con el tonto que deseó oro. Al principio lo visitaba, de vez en cuando, aparcando el coche bastante lejos y caminando.

Sabías que te acercabas. Truchas doradas en la hierba. Un día, una liebre colgada de un alerce, un hermoso error amarillo. Y luego sus huellas, brillando junto al sendero del río. Estaba delgado, delirante; escuchaba, decía, la música de Pan desde el bosque. Escucha. Esa fue la gota que colmó el vaso.

Lo que me duele ahora no es la idiotez ni la codicia, sino la falta de consideración hacia mí. Puro egoísmo. Vendí el contenido de la casa y me vine aquí. Pienso en él bajo ciertas luces, al amanecer, a última hora de la tarde, y una vez un cuenco de manzanas me dejó helada. Lo que más extraño, incluso ahora, son sus manos, sus manos cálidas sobre mi piel, su toque.

Fuentes:

greekreporter.com

worldhistory.org

popular-archaeology.com

penn.museum

theoi.com

penntoday.upenn.edu

Mamón, El Oro sin Alma y la Fidelidad a lo Verdadero

Análisis hermenéutico, simbólico y semiótico Mamón, El rey Midas, La reina Hada

Mamón, El Rey Midas, la reina hada, ¿qué tienen hoy para nosotros?

Nuestra intención con esta entrada es explorar la tensión perenne entre la riqueza material y la verdad espiritual a través de un análisis hermenéutico, simbólico y semiótico de cuatro figuras arquetípicas: Mamón, el Rey Midas, la Reina Hada y el concepto de Oro filosófico. Estas figuras, extraídas de la teología, la mitología y la literatura, encarnan la dicotomía fundamental entre el “oro sin alma” —la acumulación estéril de riqueza— y la “fidelidad a lo verdadero” —la búsqueda de un sentido trascendente y una autenticidad interior.

A través de la interpretación de estos símbolos, intentamos desvelar las estructuras de significado profundas que subyacen a nuestra relación con lo material y lo espiritual, ofreciendo un marco conceptual para un curso de hermenéutica y simbolismo. Se analizará cómo estas narrativas, a pesar de sus orígenes dispares, convergen en una crítica común al materialismo y una exaltación de los valores intangibles.

Mamón: La Personificación del Oro sin Alma

La figura de Mamón representa la personificación más directa y explícita de la riqueza material como una fuerza espiritual antagónica a la divinidad. Su análisis revela una progresiva semantización negativa del concepto de riqueza.

Origen y Significado Bíblico

El término Mamón (del arameo māmōnā) aparece en el Nuevo Testamento, donde Jesús lo presenta como un “señor” al que no se puede servir simultáneamente con Dios 1. La sentencia “No podéis servir a Dios y a Mamón” (Mateo 6:24) establece una oposición hermenéutica irreconciliable entre dos órdenes de lealtad: la espiritual y la material. La elección no es meramente ética, sino ontológica: define la naturaleza misma del ser.

Etimológicamente, māmōnā podría derivar de una raíz que significa “aquello en lo que se confía”, lo que subraya la naturaleza idolátrica de la riqueza: un falso objeto de fe que promete seguridad y poder al margen de Dios.

De Concepto a Demonio: La Evolución Medieval

Durante la Edad Media, Mamón transitó de ser una abstracción a convertirse en un demonio específico en la jerarquía infernal, asociado directamente con el pecado capital de la avaricia. Teólogos como Pedro Lombardo y Nicolás de Lira lo identificaron explícitamente como un nombre demoníaco 1. Esta personificación refleja una estrategia hermenéutica medieval que buscaba concretizar las fuerzas espirituales para hacerlas más comprensibles y combatibles.

En la obra de John Milton, El Paraíso Perdido, Mamón es un ángel caído que, incluso en el cielo, solo admiraba el oro de sus calles, siendo incapaz de percibir la belleza espiritual. Esta caracterización lo define como el arquetipo de la ceguera espiritual, aquel que solo puede ver el valor material de las cosas, encarnando así la esencia del “oro sin alma”.

El Rey Midas: La Tragedia del Toque Dorado

El mito del Rey Midas ofrece una narrativa poderosa sobre las consecuencias destructivas de la codicia y la confusión entre riqueza y valor. A diferencia de Mamón, que es una personificación del mal, Midas es una figura trágica que aprende su lección a través del sufrimiento.

El Oro que Mata la Vida

El deseo de Midas de que todo lo que toque se convierta en oro se revela como una maldición. La transformación de la comida en metal incomestible y, culminantemente, de su propia hija en una estatua inerte, simboliza la naturaleza mortífera de la riqueza cuando se convierte en fin último. El “toque dorado” no enriquece, sino que aniquila la vida, convirtiendo lo orgánico, cálido y relacional en algo frío, estéril y muerto.

Este mito es una parábola sobre la diferencia fundamental entre precio y valor. Midas, en su ceguera, desea la capacidad de generar precio (oro) ilimitadamente, solo para descubrir que ha destruido todo lo que tiene verdadero valor (vida, alimento, amor).

Contexto Histórico y Simbolismo Dual

El mito se originó en Frigia (actual Turquía) en un período (siglo VIII a.C.) de expansión comercial y la introducción de la moneda, un momento en que la relación humana con la riqueza estaba siendo redefinida 2. El oro, históricamente, ha tenido un simbolismo dual: por un lado, representa la divinidad, la inmortalidad y la perfección (como en el antiguo Egipto); por otro, la corrupción, la codicia y la ruina moral (como en la historia del becerro de oro) 3. El mito de Midas explora magistralmente esta segunda faceta.

La Reina Hada: Símbolo de la Riqueza Espiritual

En contraposición directa al “oro sin alma” de Mamón y Midas, la figura de la Reina Hada representa un orden de realidad alternativo, basado en valores etéreos, espirituales e imaginativos.

The Faerie Queene y la Alegoría de la Virtud

En el poema épico de Edmund Spenser, The Faerie Queene (1590), la Reina Hada (Gloriana) es una figura alegórica que representa la gloria, la virtud y el honor 4. Aunque raramente aparece, su corte es el centro desde el cual los caballeros parten en misiones para probar y desarrollar diversas virtudes (Santidad, Templanza, Castidad, etc.). La Reina Hada no ofrece oro material, sino la recompensa de la virtud y el honor, una forma de riqueza espiritual.

La Reina Mab y el Ideal Artístico

En la obra del poeta modernista Rubén Darío, la figura de la Reina Mab (tomada de Shakespeare) se convierte en un arquetipo de la inspiración poética y el ideal artístico 5. Mab es el “hada de los sueños”, que ofrece visiones de belleza y anhelos. Representa un escape del mundo materialista y prosaico, una puerta de acceso a una realidad superior regida por la belleza y la imaginación.

La Reina Hada, en sus diversas manifestaciones, simboliza:

•La belleza desinteresada frente a la utilidad material.

•La libertad de la imaginación frente a la esclavitud de la codicia.

•El ideal espiritual y artístico frente a la vacuidad del materialismo.

El Oro Filosófico y la Fidelidad a lo Verdadero

El concepto de “fidelidad a lo verdadero” encuentra su máxima expresión simbólica en la distinción alquímica entre el oro común y el oro filosófico. Esta distinción proporciona la clave hermenéutica para unificar los temas explorados.

Alquimia: La Transformación Interior

La alquimia, en su dimensión esotérica, no buscaba la transmutación literal de plomo en oro, sino una transformación espiritual del propio alquimista. En este contexto:

•Oro común (oro sin alma): Es el metal físico, símbolo de la riqueza mundana, la vanidad y la corrupción. Es el oro de Mamón y Midas.

•Oro filosófico (oro con alma): Es el objetivo final de la Gran Obra. No es un metal, sino un estado de perfección espiritual, de iluminación y de autorrealización. Simboliza la sabiduría, la inmortalidad del alma y la unión con lo divino 6.

La búsqueda del oro filosófico es, por tanto, la búsqueda de la propia esencia, del “tesoro interior”.

Fidelidad Creativa y Autenticidad

La “fidelidad a lo verdadero” puede entenderse como una fidelidad creativa a este oro interior, a la propia vocación y autenticidad. El filósofo existencialista Gabriel Marcel exploró profundamente el concepto de fidelidad, no como una mera constancia, sino como un acto creativo y un compromiso activo con el ser 7. Ser fiel a lo verdadero es ser fiel a uno mismo, a las propias relaciones y a los valores trascendentes que dan sentido a la existencia.

Esta fidelidad implica un acto hermenéutico constante: interpretar la propia vida para discernir entre las falsas promesas del “oro sin alma” y el llamado silencioso del “oro filosófico”.

Tabla Comparativa de Símbolos

SímboloRepresentación PrincipalRelación con el OroMundoMotivaciónResultado
MamónRiqueza como ÍdoloOro sin alma (material)Materialismo, InfiernoAvaricia, PoderEsclavitud, Ceguera espiritual
Rey MidasTragedia de la CodiciaOro sin alma (maldición)Materialismo, SufrimientoDeseo insaciableMuerte, Pérdida, Arrepentimiento
Reina HadaVirtud, Ideal ArtísticoOro con alma (espiritual)Idealismo, MagiaBelleza, Honor, InspiraciónLibertad, Virtud, Creatividad
Oro FilosóficoAutorrealización, SabiduríaOro con alma (metafísico)Espiritualidad, TrascendenciaTransformación, SentidoIluminación, Plenitud

Conclusión

El análisis de Mamón, el Rey Midas y la Reina Hada revela una constelación simbólica coherente que articula la lucha humana entre dos sistemas de valores opuestos. Mamón y Midas representan la seducción y la tragedia del “oro sin alma”: una riqueza que, al ser despojada de su conexión con la vida y el espíritu, se convierte en una fuerza destructiva y alienante. Por el contrario, la Reina Hada y el oro filosófico simbolizan la “fidelidad a lo verdadero”: la búsqueda de una riqueza interior basada en la virtud, la belleza, la sabiduría y la autenticidad.

Desde una perspectiva hermenéutica, estas narrativas no son meras fábulas morales, sino mapas simbólicos que nos invitan a interpretar nuestra propia existencia. Nos desafían a preguntar: ¿A qué “señor” servimos? ¿Qué “oro” buscamos? ¿Nuestro “toque” da vida o la petrifica? La respuesta a estas preguntas define la trayectoria de nuestra propia búsqueda del tesoro, ya sea en las minas de Mamón o en el reino etéreo de la Reina Hada.

Referencias

[1] Wikipedia. (s.f.). Mammón. Recuperado de

[2] GreekHistoryHub. (s.f. ). The Symbolism of Gold in Midas’ Story and Its Cultural Impact. Recuperado de

[3] Mazadiego Martínez, L.F. (1998 ). Mitología del oro: el oro y el sol. Recuperado de

[4] Wikipedia. (s.f. ). La Reina Hada. Recuperado de

[5] Bourhan El Din, M. (2012 ). La reina Mab: patrón arquetípico de la poética dariana. Recuperado de

[6] Ulloa, D. (2025 ). En busca de El Dorado: el oro filosófico, la autorrealización o el tesoro difícil de alcanzar. Psicoterapia junguiana on-line. Recuperado de

[7] Fernández, J.L.C. (2000 ). La hermenéutica marceliana sobre el tema de la fidelidad. Diálogo Filosófico. Recuperado de

Cuatro ideas revolucionarias acerca del origen del mundo

que nos entrega El Evangelio del Universo, conversaciones entre Lilith y el Ángel, obra de la autora Yolanda Ramírez Michel, publicado en el 2020 por la editorial Salto Mortal.

Lilith, la primera mujer

Más allá del Jardín del Edén

La mayoría conocemos la historia: un jardín perfecto, Adán, Eva, una serpiente astuta y un fruto prohibido que marcó el inicio de nuestra historia con una mancha de pecado original. Pero esa es solo una de las muchas narrativas sobre el origen. Existen otras, más antiguas y profundas, que nos ofrecen una perspectiva radicalmente distinta sobre nuestro propósito y el verdadero tejido del universo, un cosmos que, según nos cuentan, no nació de un mandato, sino de un sueño de Amor.

¿Y si la historia de la creación no fuera sobre el pecado, sino sobre un amor cósmico, una rebelión juvenil y el heroico destino de la humanidad para contener el caos? Este artículo explora cuatro de las ideas más impactantes y sorprendentes de una de esas narrativas, extraídas de la obra de la autora mexicana Yolanda Ramírez Michel: “El evangelio del universo, conversaciones entre Lilith y el Ángel”.

Escena del libro cuando Lilith y el Ángel leen el Evangelio del Universo

1. Nuestro propósito original: Fuimos elegidos para salvar al mundo

En esta versión del Génesis, la humanidad no fue creada para resolver un problema, sino que nació de un acto de amor puro en un mundo perfecto. El Padre (Pensamiento) y la Madre (Materia), en un éxtasis cósmico, se amaron. Él, como un gentil alfarero, tomó la esencia de Ella, y de una “arcilla preñada de caricias”, nos dio forma a su imagen y semejanza. Adán y Lilith nacieron en un paraíso que era el mundo entero, perfectos y sin más propósito que existir en la dicha.

Sin embargo, la armonía universal se vio amenazada. Como veremos, la canción rebelde de un joven ángel se descontroló, estallando en una energía dual y autodestructiva que amenazaba con derrumbar toda la creación. Ante el inminente apocalipsis, la Madre propuso una solución desesperada y trágica: transformar a sus hijos perfectos en el recipiente que contendría el caos. Fue una decisión agónica “confinar en sus entrañas esa energía”. Así, fuimos elegidos para un destino que no buscamos: convertirnos en un “contradictorio milagro”, albergando tanto el “infierno con sus infortunios” como “el cielo y todas sus bienaventuranzas” para proteger el universo.

“¡Oh, el hombre, dios hermoso y terrible!”, leemos en un momento de épica transición.

Esta idea presentada en la obra de la autora Yolanda Ramírez Michel, El Evangelio del Universo: Conversaciones entre Lilith y el Ángel, invierte nuestra percepción del origen. No nacemos de la culpa, sino que se nos impuso una carga heroica. Nuestra existencia misma es el acto de equilibrio que sostiene el cosmos, una responsabilidad de una grandeza trágica que nos fue conferida después de nacer del amor.

2. El origen de lo que denominamos “el mal”: no fue un pecado, fue una canción rebelde

El concepto tradicional del mal como una elección deliberada contra Dios se desvanece en esta narrativa. Aquí, el caos no nace de la soberbia, sino de un impulso creativo, de una rebelión juvenil. El protagonista es el ángel más joven, quien, cansado de los juegos celestiales, encuentra las “notas” primordiales con las que su Padre creó a los ángeles, incluyendo una nota “virgen” y prohibida.

Movido por el deseo de crear su “propio y personal concierto”, el ángel ingiere la nota. No lo hace por malicia, sino por una mezcla de curiosidad y un anhelo de autoexpresión. La fuente nos pregunta, conectando su acto con nuestra propia naturaleza: “¿han visto a los niños rebeldes soportar las consecuencias de su travesura?… ¿han visto a los hombres aferrados a su propia ruina? Somos herederos de una familia antigua y estelar”.

La consecuencia es inmediata y abrumadora. El canto del ángel, aquella canción que nos daría nuestro heroico propósito, se descontrola y propaga una energía que crea la dualidad: “El reino comenzó a cambiar…, adquirió sombra, envés, distancia, oposición. Todo recibió dos caras”. El caos, la división y lo que llamaríamos “mal” nacen de este impulso creativo que no pudo ser contenido. Esta es la energía que, al estallar, amenazó con destruir el mundo.

Esta perspectiva en el libro nos invita a reconsiderar la imperfección. No es el resultado de un acto de pura maldad, sino la consecuencia imprevista de la búsqueda de libertad y la autoexpresión, una idea que resuena profundamente con la condición humana y se aleja de la tradicional caída por soberbia.

3. La verdadera razón de Lilith: Huyó del abuso, no del Paraíso

La figura de Lilith ha sido históricamente demonizada, pero en el libro de Yolanda Ramírez Michel emerge como un arquetipo de la lucha por la igualdad y la dignidad. Su conflicto con Adán no es una disputa con Dios, sino una lucha contra la subordinación que culmina en un acto de violencia.

El miedo irracional a ser dominado comienza a crecer en Adán. Un día, esta semilla oscura da su fruto: “la poseyó por primera vez con violencia, y obtuvo de esa posesión un sombrío placer”. Este acto no lo satisface, pero le hace sentirse poderoso. Inmediatamente después, para cimentar esta nueva dinámica de dominio, le da un ultimátum, exigiéndole sumisión absoluta.

“—Lilith… tú no debes montarme. 

— ¿Qué dices, Adán? 

—Deja que yo lleve las riendas…, bájate.”

La respuesta de Lilith es una afirmación radical de su autonomía. Rechaza vivir en un “paraíso” donde su existencia está condicionada al abuso y la subordinación. Elige conscientemente el exilio antes que someterse. Su partida no es un acto de maldad, sino una declaración de que la igualdad y la dignidad no son negociables.

Esta reinterpretación es increíblemente poderosa. Lilith no es un demonio, sino una pionera de la autonomía, una figura que huye de la violencia y elige la soledad del destierro antes que renunciar a su esencia. Es un símbolo de la lucha contra un paraíso que se ha vuelto una prisión.

4. Los demonios: no son seres malignos, sino ángeles que lo perdieron todo

En nuestra cultura, los demonios son la encarnación del mal. Esta historia ofrece una visión trágica y compasiva. Los “demonios” son los ángeles que descendieron con la Madre y el primer ángel exiliado. Su transformación monstruosa no se debe a una corrupción moral, sino al sufrimiento: a la densidad de la materia, al dolor del destierro y a haber sido alcanzados por los “restos del estallido del ángel”, lo que percibieron como una injusticia cósmica que les generó un “gran rencor” contra el Padre.

Cuando reciben a Lilith, quien llega como una hermana a su reino, la acogen como “tiernos y horrendos niños”. Le explican la filosofía que han desarrollado a partir de su tragedia: al haber sido despojados de todo, han ganado lo único que importa: la libertad del miedo a la pérdida.

—Si ya no tienes nada… ¡Dejas de temer!

Esta perspectiva nos invita a mirar más allá de las etiquetas. Estos “ángeles caídos” no son la fuente del mal, sino figuras complejas moldeadas por el sufrimiento, el exilio y un profundo resentimiento. Son el símbolo de la resiliencia que puede nacer de la pérdida total, una lección que nos desafía a reconsiderar a quienes hemos juzgado como “monstruos”.

Conclusión: un universo nacido del Amor

Estas cuatro ideas tejen una cosmología radicalmente diferente. Es un viaje desde la unidad primordial, nacida de un sueño de Amor, que atraviesa la dolorosa división causada por la rebelión creativa y la lucha por la dignidad, para culminar en una nueva forma de equilibrio cuyo fulcro es la humanidad. Es una narrativa de complejidad, libertad e igualdad, muy alejada de los conceptos de pecado y castigo.

Lilith y el Ángel.

Nos deja con una pregunta final para la reflexión. Si nuestro linaje no es el pecado, sino el de ser un “contradictorio milagro” elegido para equilibrar el cosmos, ¿cómo cambia eso la forma en que vemos nuestro propio viaje por la vida?

Para que conozcas más acerca de esta renovada propuesta mítica te dejamos varias ligas:

El link de venta del libro: https://www.amazon.com.mx/Conversaciones-entre-Lilith-%C3%81ngel-Evangelio-ebook/dp/B0CRVBX9HN

La liga de la página de la FIL Guadalajara, donde queda reportada la presentación, en el 2020 de la obra El Evangelio del Universo, conversaciones entre Lilith y el Ángel, de Yolanda Ramírez Michel.https://www.youtube.com/watch?v=Bb5ZZ9OIQqo

Fragmento: